
ENSEÑAS NACIONALES, DISTINTIVOS Y SIMBOLOS.
Tres Enseñas para el Tercio Tres
Según mencionaba en el primer capítulo, la VII y VIII Banderas, cuando pertenecían a la 2ª Legión, formaron en Dar-Riffien el 5 de octubre de 1927 ante SS.MM. los Reyes de España Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia para la entrega de la primera Enseña Nacional que tuvo el Tercio. Esta Bandera fue bordada por las manos de la Reina, su Madrina y los legionarios se la habían ganado cumplidamente tras derramar mucha de su sangre en las campañas africanas. El Coronel Sanz de Larin al recibirla dijo: Juro que ésta Bandera será siempre fiel y heroicamente guardada porque tendrá como custodia el imponderable espíritu de la Legión.
Ya en el caso del Tercio Juan de Austria, esta unidad a lo largo de la historia ha tenido tres Enseñas coincidiendo con las épocas de Larache, Sahara y Fuerteventura. Así la primera fue entregada el 12 de octubre de 1951 en el acuartelamiento de El Krimda, siendo donada por el Ayuntamiento de Tarifa y teniendo por Madrina a Dña. Dolores Molina de Valiño esposa del General Valiño. Al acto asistió el Alto Comisario de España en Marruecos y Jefe del Ejército del Protectorado.
La segunda fue recibida el 17 de junio de 1972 en el acuartelamiento de Sidi-Buya del Aaiún, siendo ofrecida por la Marina de Guerra Española, teniendo por Madrina a Doña Amalia Jaudenes, esposa del Ministro de Marina, Almirante Pita da Veiga. El 14 de noviembre de 1984 esta Bandera fue depositada en el Museo de la Legión.
La tercera fue entregada el 17 de junio de 1984 en el acuartelamiento de Puerto del Rosario, siendo sufragada por el Ayuntamiento de La Oliva. Es la Enseña Nacional que actualmente se custodia en la Sala de Banderas del 3er Tercio.
No he encontrado información sobre como fue el acto de la entrega de la primera Enseña Nacional al 3er Tercio en el Krimda (12-10-1951) pero sí de la entrega de las otras dos Banderas, gracias a los artículos que quedaron escritos en la revista La Legión y que seguidamente resumo:
"A las once en punto, del 17 de junio de 1972 un penetrante toque de atención nos anunciaba la llegada de S. E. el Capitán General de Canarias y Sahara, Excmo. Sr. D. José María Pérez de Lema y Tejero, siendo recibido en la puerta del acuartelamiento con los honores de ordenanza, trasladándose seguidamente al frente de la formación para pasar revista a la misma, en unión del Almirante Jefe de E. M. de la Armada. Luego se inició el Acto incorporándose la antigua Bandera al altar, con honores, siendo rezada una oración de gracias por el Capellán del Tercio, ocupando de nuevo su puesto. En este momento de emoción muchos pensamientos volaron al Krimda (Larache) donde, en 1951, este mismo Tercio recibía su primera Bandera. Algunos Oficiales legionarios, curtidos bajo el sol africano, reflejaban en sus rostros su vivencia del momento, pues en aquella fecha ellos también fueron protagonistas, entonces como legionarios, de la entrega de la antigua Bandera.
El Coronel se dirigió a la tribuna de señoras y acompañó a la Madrina (esposa del citado Almirante) hacia el altar, marchando también junto a su esposo. Una vea allí, se presentaron armas, y se rindieron honores apareciendo en ese momento la nueva Bandera, El Excmo. Sr. Almirante la tomó de manos del Abanderado, Teniente Arias Liste, y pronunció unas palabras en las que resaltó que esta Bandera debía servir para hermanar y unir para siempre a la Marina y a la Legión. Luego le entregó la Bandera a la Madrina con estas palabras: Os entrego esta Bandera en nombre de la Marina, porque ella confía en que la defenderéis con honor como vosotros sabéis hacerlo".
Al tomar la Madrina la Bandera, ésta fue bendecida, diciendo después:
"Señor Coronel: profundamente emocionada por el honor que para mí representa, os entrego esta Bandera que la Armada os dedica en prueba de admiración y hermandad. Mi emoción es aún mayor cuando pienso que en estos solemnes momentos represento a todas las madres, esposas e hijos de los hombres que sirven a España a bordo de nuestros buques. Esta Bandera, símbolo de la Patria será el excepcional testigo, una vez más, de vuestras hazañas, y vuestra guía constante en el camino de la victoria. Pido a nuestra Patrona, la Santísima Virgen del Carmen, que sea la estrella que guíe por ese camino al Tercio D. Juan de Austria y a toda la heroica Legión".
Al recibir de manos de la Madrina la nueva Bandera, el Coronel del Tercio se dirigió a la misma con las siguientes palabras:
"Señora: hoy representáis para todos nosotros el símbolo de la mujer y de todas las madres españolas que nos confían a sus hijos para que a la sombra de esta Bandera, que hoy nos entregáis, aprendan a amar a España, a defenderla y si es preciso, a morir por ella. Nosotros la recibimos con todos los honores y con honor y sacrificio prometemos mantenerla altiva en el altar de nuestros corazones. Esta nueva Bandera que nos entregáis en nombre de la Marina de Guerra, releva a la antigua que se retira cargada de servicios y de gloria. De la vieja Bandera recogerá el recuerdo de los que cayeron heroicamente bajo sus pliegues, recogerá los afanes, deseos y todos los besos de millares de legionarios que, repartidos por nuestra geografía, añoran el momento sublime en que la besaron. Sobre la nueva, se estamparán los besos e ilusiones de este Tercio al que hoy se une, así como los de aquellos que a partir de hoy vengan a nuestras filas.
Me siento profundamente conmovido por este acto que hace patente una vez más el cariño que nuestra Marina de Guerra siente por la Legión, con la que ha estado estrechamente unida en días de gloria y también en las horas inciertas que juntos superaron heroicamente. La recibo en nombre de este Tercio lleno de orgullo y esperanza; de orgullo porque se trata de nuestra Marina de Guerra quien nos la entrega, esta Marina de Guerra tan querida de España y de los españoles, a la que desde niños y en nuestras primeras lecciones de historia aprendimos a honrar, de esta Marina que al ver sus barcos nos hace sentirnos más patriotas. Y de esperanza, porque conociendo la historia de la Legión, estoy totalmente seguro que la sabrá honrar y defender y mantendrán por siempre inmaculado su honor".
Doce años mas tarde de este acontecimiento histórico, el cambio del escudo nacional obligó a cambiar también la Bandera recibida en 1972 en el Sahara. Esto ocurrió el 17 de junio de 1984. Los actos fueron presididos por el Excmo. Sr. Capitán General de Canarias, siendo testigo excepcional el Excmo. Sr. Presidente del Gobierno de la Comunidad Autónoma. En silencio casi sepulcral, se escucharon las palabras sencillas, pero fuertemente emotivas de la Sra. Dña. Rafaela Segura de González Arroyo, esposa del Alcalde de La Oliva y Madrina de la nueva Bandera Nacional, que nos decía:
"Desde que mi esposo me comunicó que había sido designada Madrina me embargó una inquietud y una emoción por tal acto acometido que no reposará mi ánimo hasta que cumpla. Ilustrísimo Sr. Coronel Jefe, en nombre de La Oliva y de su Corporación, tengo el honor de entregar al Tercio Don Juan de Austria 3º de la Legión, de su dignísimo mando, esta joya de Bandera de España".
El Coronel del Tercio respondió con estas palabras:
"Sra.: El Tercio D. Juan de Austria se viste con sus mejores galas y forma hoy lleno de júbilo para recibir de vos, como Madrina y en representación del noble Ayuntamiento de La Oliva, esta Bandera. Me cabe el honor de ser el primero que la besa, y con mi beso va el beso de todos los legionarios de este Tercio, simbolizando la renovación del juramento que un día hicimos de respetarla, de defenderla y de morir si es preciso por ella. Desde la firmeza de nuestra realidad presente será esta Bandera la que guíe nuestros corazones, nuestros hechos proyectados hacia el futuro de España.
Pero también es la Bandera la que nos entronca a nuestro pasado, a nuestra historia, pasado e historia a los que no queremos renunciar, ni tampoco queremos que lo deformen. La historia de la Legión es muy corta y todavía lo es más corta la historia de este Tercio, pero es una historia llena de gloria y está avalada por los más de mil muertos que simbolizamos en aquel monumento coronado por el Cristo de los legionarios. Caballeros Legionarios, la Bandera es el símbolo de la Patria inmortal, los que tenemos el honor de estar alistados bajo ella estamos obligados a defenderla hasta perder la vida. Caballeros Legionarios, en garantía de que juráis y prometéis entregaros en su servicio, gritad conmigo, ¡viva España!".
Con la orden de oblicuo derecha y las siguientes voces reglamentarias, una salva compacta, pero estruendosa, salió de los fusiles de los Caballeros Legionarios, y esa salva fue el tono en mayor de una oración contenida por momentos. A los acordes del himno nacional, con el ¡viva España! resonando en todos los confines de la geografía de Fuerteventura, las dos Banderas Nacionales, la que regaló en su día la Marina de Guerra española y la del pueblo de La Oliva, pasaron a ocupar su sitio de honor.
Nuestra Bandera ostenta con sus corbatas las siguientes condecoraciones colectivas: Una Cruz Laureada de San Fernando, concedida a la IX Bandera de la Legión por OC. de 18 de junio de 1938 (BOE.597) por los servicios prestados de guarnición en la Ciudad Universitaria (Madrid). Dos Medallas Militares Colectivas, concedidas a la VII Bandera de la Legión por OC. de 7 de mayo de 1937 (DO 203) por los méritos contraídos en las operaciones del Espolón de Vaciamadrid entre los días 17 y 21 de febrero de 1937, y por OC. de 1 de julio de 1940 (DO150) por los méritos contraídos en Campaña con la 1ª División de Navarra.
Los Guiones
En lo que respecta al Guión del Tercio, éste ha sufrido diversas variaciones desde su creación en 1940. Así, en el historial de 1960 se especifica que el anverso contiene las Armas de D. Juan de Austria sobre fondo blanco y negro. Este escudo va partido, llevando en la mitad izquierda arriba un castillo en oro (Castilla) y abajo un león púrpura (León). En la mitad derecha encontramos de oro, cuatro palos de gules (Aragón) y carteado en aspa (Aragón-Dos Sicilias). Va acompañado de la Cruz de Santiago y rodeado de Toisón de oro. Al reverso el emblema de la Legión en oro, Cruz Laureada de San Fernando y aspas de Borgoña en rojo, sobre fondo blanco y negro. La leyenda lleva en el anverso, Tercio D. Juan de Austria III de la Legión, Lepanto y Flandes. Y en el reverso Colon, Valenzuela y Franco (es decir, el nombre de las tres Banderas, VII, VIII y IX).
Luego, al encuadrarse en otro Tercio la IX Bandera y, por otro lado, crearse el Grupo Ligero de Caballería y posteriormente la Compañía de Carros, desapareció la palabra Franco (de la IX) y en su lugar aparecieron las de Reyes Católicos y Bakali nombres que correspondían a las dos unidades de nueva creación. Por otro lado, de Larache al Sahara se trajo un Guión que en lugar de ser rectangular en su lado corto y opuesto al del mástil, era curvo, en forma de una ese llevando, además de la Laureada con el emblema de la Legión en el anverso, los escudos de las Banderas VII, VIII y IX en el reverso. Por último, en la actualidad en el reverso va el escudo de la Legión sobre fondo negro con una faja blanca.
La VII Bandera ostenta en el anverso la Gran de Cruz de Santiago, sobre fondo blanco y en el reverso las Armas del Teniente Coronel Valenzuela, también sobre fondo blanco. Por su parte, el Guión de la VIII Bandera luce en el anverso las Armas de Cristóbal Colón sobre fondo blanco, con el lema: Por Castilla y por León Nuevo Mundo halló Colón y en el reverso las Armas del Duque de Veragua sobre fondo blanco y rojo.
La IX Bandera en el anverso de su Guión lucía la Cruz Laureada de San Fernando sobre fondo negro. En el interior del laurel la palabra Franco, de oro y brochante y sobre ella el emblema de la Legión. Por último en el reverso se distinguía en campo de púrpura con banda de oro engolada en dragantes del mismo metal y acompañadas de dos columnas, también en oro, una a cada lado. La de abajo sur, montada de una Corona Imperial y con la leyenda Plus en letras de oro. La de arriba sur, montada de la Corona Real y con la leyenda Ultra en letras de oro con cintas de gules. La bordura amarilla con la leyenda en letras de azur: Badajoz, Toledo, Ciudad Universitaria, 5 agosto 1936, Campaña del Norte, Teruel, Ebro, Cataluña, Brunete, y el emblema de la Legión en los ángulos exteriores.
El Grupo Ligero Blindado llevaba en el anverso el Guión del antiguo Escuadrón de Caballería de la Legión, con la Leyenda de Tanto Monta, Monta Tanto y en el reverso el Pendón de los Reyes Católicos en la toma de Granada. El Banderín de la 1ª Batería Transportada ostentaba el emblema de la Legión y una bomba de artillería sobre éste en fondo rojo. El de la Compañía de Carros Bakali era sin embargo un carro sobre el emblema de la Legión, en fondo negro, y al reverso los colores blancos y verde con los bastos cruzados (uno blanco y otro negro).
Los Banderines
En lo relativo al color de los Banderines, éste ha cambiado a lo largo de la historia del 3
er Tercio por diversas regulaciones. Inicialmente, los Banderines tenían los colores tradicionales en la Legión. Pero fue el Coronel Pallás quien, en 1976, decidió cambiar estos colores por los reglamentarios en el Arma de Infantería, es más sustituyó las tradicionales picas que portan los paños por unas lanzas. Aunque las lanzas no han perdurado, si los colores de los paños que han permanecido inalterables hasta nuestros días. En la VII Bandera los bastos son blanco (color de Tercio) y rojo (color correspondiente a la primera Bandera orgánica del Tercio) con los paños de la 1ª Cía de color rojo, 2ª Cía amarillo, la 3ª Cía color verde, la 4ª Cía azul, y la 5ª Cía color morado. En lo que respecta a la VIII Bandera los bastos son blanco y amarillo (de Tercio y segunda Bandera orgánica), y los paños de la 6ª Cía color rojo, 7ª Cía color amarillo, 8ª Cía color verde, 9ª Cía color azul, 10ª Cía color morado.La Cía de PLM y la Cía de Destinos ostentaban como colores, la primera, mitad en blanco y la otra en negro (separadas en diagonal) con bastos blanco y negro, y la segunda, con los colores del paño cambiados respectivamente. También recordemos que en 1960 se constituyó en el Sahara una Unidad de Transportes pero era de tipo Sección (1 Tte, 1 Sgto, 22 conductores y un equipo de 2º escalón, total 27 legionarios) y por lo tanto no tenía Banderín. Del mismo modo la Agrupación de Planas Mayores formada por la Cía de Plana Mayor, la de Destinos y la Cía de carros mientras existió tampoco contó nunca con Guión. En el libro La Legión, 75 años de uniformes legionarios, el autor Sr. Bueno cita una antigua Compañía Mecanizada del 3
er Tercio que llevaba una calavera en el emblema de la Legión en fondo negro. Efectivamente en una foto una de las Compañías de la VII Bandera en Larache llevaba la citada calavera, pero se trataba de la 5ª de máquinas que utilizaba este Banderín sólo para instrucción para preservar el de desfile que era el reglamentario (sin calavera). Por otro lado el Tercio contó durante muchos años con una Unidad de Instrucción de Reclutas (UIR) con un Banderín en el que figuraban las letras UIR sobre el fondo los colores de la PLMM, negro sobre blanco y los bastos cambiados)El 1º y 2º Escuadrón del Grupo Ligero también cumplían la regla de los colores por orden orgánico, el rojo y amarillo, respectivamente, con bastos blanco y azul. Desconozco como eran los Banderines de la Bandera Mixta y de la IX, pero se supone que cumplirían la normativa de los paños rojo, amarillo, verde (16,17 y 18 Cía. de la Mixta y 11, 12 y 13 de la IX), así como azul y morado la 14 y 15 de la IX, Con anterioridad a 1981 los colores de los Banderines de la VIII se ajustaban a la normativa en vigor, pero con aspas blanca y roja (en honor a los colores de su Guión). No ocurría lo mismo con la VII pues, el Banderín de la 1ª Cía según el Sr. Bueno tenía como fondo el color blanco (con las aspas, blanca y negra), los de la 2ª amarillo, 3ª verde y 4ª azul, estas tres últimas con dos aspas blancas (también por el color de su Guión). El Coronel Pallas, que sustituyó las picas por lanzas, permitió que el Guión del Grupo y los Banderines de los Escuadrones llevasen prendidos una cola de caballo.
Una característica diferencial y tradicional del 3
er Tercio ha sido el llevar siempre el emblema de la Legión sobre la Cruz de San Andrés, costumbre que ya se adoptó en Marruecos y que se mantiene en la actualidad (2003). Por otro lado, el Banderín de la 32 Cía (actual 10ª Cía de la VIII), a partir de abril de 1926 y con motivo de la cuarta herida de Millán Astray, en la que perdió un ojo en marzo de ese año cuando inspeccionaba una posición de ametralladoras de la 32 Compañía, llevó una pupila abierta en su Banderín, y una mención a las Peñas de Millán Astray como recuerdo de aquel hecho histórico.Los Pepitos
Como curiosidad cabe citar la creación de los peculiares pepitos que se atribuye a la Batería Transportada del 3º Tercio, allá por el año 1961. En efecto, al parecer los artilleros legionarios para diferenciarse de los infantes de las Banderas inventaron un distintivo que se colgaba del bolsillo izquierdo en el que figuraba una cara de un legionario con siroquera llamado Pepito, con un emblema de la Legión sobre fondo rojo y negro, con dos cañones cruzados debajo del rombo. Pronto la idea fue copiada por el Grupo Ligero Blindado y por las VII y VIII Banderas, de modo que si bien por la escarapela de brazo se sabía a que Tercio pertenecen los legionarios, por el pepito del bolsillo se podía conocer la unidad interna del Tercio en la que se encuadraban.
Más tarde este portaemblemas se hizo tan popular que también fue adoptado por el 4º Tercio, si bien en un principio este Tercio hermano llevaba un escudo de brazo diferente por cada unidad subordinada y lo que distinguía al Tercio era precisamente el pepito, idéntico para todos pero sin el rostro del citado legionario. Es decir, que los cometidos del pepito y de la escarapela estaban cambiados en cada Tercio sahariano. Unos años después (1970) este distintivo pasó a ser reglamentario en la Legión y, en consecuencia, a llevarse en los Tercios del norte de Africa (1º y 2º). Luego esta lengüeta también fue usada por la Brigada Paracaidista y más tarde por el resto de la Fuerza de Acción Rápida (FAR) y por el Mando de Operaciones Especiales (MOE).
Existen versiones enfrentadas sobre si pepito era un legionario de la Sección de Música del 3
er Tercio, que frecuentemente iba a rezar al monolito de los caídos, o bien, si el modelo está copiado del monumento del Tercio, consistente en un legionario lanzando una granada de mano, ataviado con siroquera y que su rostro tenía un semblante al del legionario que aparece en los primeros portaemblemas. En cualquier caso, lo que sí que está claro es que el pepito nació en el 3er Tercio a finales del año 1961. Desde entonces, y hasta la evacuación del Sahara en 1975, perduraron los pepitos con siroquera. No obstante, en 1966, éste desapareció del portaemblemas de la PLM de Tercio. En enero de 1976, ya en Fuerteventura, se eliminó también del resto de los portaemblemas el legionario con siroquera. A cambio se incorporó la Cruz del Sur, impuesta por el Coronel Pallás (a similitud del pepito del disuelto 4º Tercio). Esta cruz solo duró tres años en la PLMM y un poco más en las Banderas pues a partir de 1979-80 se eliminó del portaemblemas aunque extraoficialmente se siguió llevando algún año más.Ya he descrito lo que al parecer fue el primer pepito, el de la 1ª Batería Transportada. El resto de las Unidades del 3
er Tercio introdujeron sus peculiaridades para distinguirse unas de otras. Lógicamente la IX Bandera, al cambiar de Tercio en octubre de 1958, no llegó a llevar este distintivo cuando pertenecía al 3er Tercio pues aún no se había inventado. El Grupo Ligero adoptó un legionario con siroquera con un escudo mitad blanco mitad azul sobre el que se distinguía la cabeza de una gacela. Por su parte la Plana Mayor del Tercio llevaba un rombo, mitad blanco y mitad negro, con el emblema de la Legión y dos fusiles cruzados. La VII Bandera la Cruz de Santiago con dos aspas sobre fondo blanco y la VIII también el emblema de la Legión pero sobre fondo blanco-rojo con un ancla.La Compañía Bakali dispuso de un carro sobre el emblema de la Legión y fondo negro. Como ya he dicho, al abandonar el Sahara desapareció el pepito, es decir, el legionario con siroquera que le dio nombre oficioso al portaemblemas. A cambio se añadió la Cruz del Sur y se quitaron los rombos y emblemas. En su lugar la Plana del Tercio llevaba el escudo de D. Juan de Austria, la VII la Cruz de Santiago, la VIII el escudo de Colón y el Grupo de Caballería el de los Reyes Católicos. A partir de 1978 se suprimieron las Cruces del Sur y con ellas la forma rómbica del portaemblemas que pasó a ser redondeada. Un círculo pintado o una chincheta colocada en el cuero del portaemblemas indicaba con su color (el mismo que el del Banderín) a que Compañía pertenecía cada mando legionario.
Las Galletas
El origen de la galleta del pecho o parche portadivisas, tuvo su origen en los inicios de la guerra civil, pues en noviembre de 1.936 se decretó que los Jefes y Oficiales habilitados para un empleo superior llevasen las estrellas correspondientes a su empleo sobre un rectángulo de paño del color designado para cada Arma sobre el bolsillo izquierdo del pecho.
En éstos parches lo habitual ha sido el trasladar los colores de los Guiones a un rectángulo de latón o de plástico duro colocado encima del bolsillo lateral izquierdo (en ocasiones también sobre el derecho). Es decir, el personal destinado en la PLM del Tercio, llevaba una galleta dividida por la mitad en diagonal con el ángulo superior izquierdo blanco y el inferior derecho negro, siendo el basto que separa éstos dos colores negro y el cruzado blanco. Estos bastos (negro y blanco) se repetían en todas las galletas como colores propios del 3
er Tercio.Sin embargo, lo que distinguía a unas Banderas de otras era el color de su Guión, es decir, que en el caso de la VII toda la galleta era blanca, blanca y roja la VIII, blanca y azul el Grupo Ligero, toda roja la IX, blanca y negra (los colores del Tercio) la Bandera Mixta ( existe otra versión en la que el color de la Mixta es amarillo). La Batería Transportada llevaba negra y roja y la Compañía de Carros Bakali blanca y verde. La VII mantenía una Cruz de Santiago roja en el centro como una característica diferencial única dentro de la Legión.
En su día la IX Bandera llevaba como he dicho una galleta roja pero luego, cuando pasó a formar parte del 4º Tercio en 1958, sus colores fueron rojo (ángulo mitad superior derecho) y negro (inferior izquierdo) sin bastos pero separados por las dos cabezas de jabalíes lanzándose fuego en amarillo. Asimismo parece ser que hubo una variante en los años 60 en los que las galletas del Tercio no llevaban bastos. Lo último en éstos distintivos de pecho es que alrededor de 1978 volvieron a cambiar, siendo los de la VII blancos con un aspa blanca y otras roja, los de la VIII rojos con un aspa blanca y otra amarilla y las de la PLM de Tercio negros con una faja blanca.
Con el uso de la camisola también se llevaba el tradicional distintivo de pecho hasta que este fue sustituido por un parche de tela, de color verde, con las divisas, el emblema de la Legión y el apellido, manteniéndose la galleta de plástico con el color de la Bandera sólo para la camisa (ello ocurrió alrededor de1981). Luego en el año 1987 desaparecieron definitivamente las galletas al trasladarse las divisas a las hombreras con el uso de la camisa, quedándose los distintivos de pecho utilizados solo con el chandal en plan nostálgico. Este parche de tela verde se convierte en mimetizado cuando se utiliza el uniforme de este color ó en árido sí se trata de uniforme para zonas desérticas.
Otro distintivo que se llevaba en el pecho era el emblema de La Legión que si bien ahora se concede tras tres años consecutivos de permanencia en estas fuerzas, entonces el emblema de permanencia en la Legión se autorizaba en un principio a ponerse en el bolsillo del pecho a los que habían tomado parte activa en los combates: un año de permanencia y veinte hechos de armas, dos años de permanencia y diez hechos de armas, ser herido, quedando inútil o inválido, un año de permanencia y herido en hecho de armas, o bien ser herido en dos hechos de armas.
Las Escarapelas
En lo relativo a los escudos de brazo o escarapelas, éstas también nacieron al principio de la época sahariana (desconozco la fecha exacta), siendo el primer modelo las Armas de D. Juan de Austria sobre fondo blanco y negro (como la galleta). Luego, alrededor de 1985-90 se cambió por otro en el que arriba y a la izquierda se llevaba el emblema de la Legión y abajo a la derecha el del Tercio, separados ambos por una franja blanca sobre fondo negro y con ribete amarillo. Por último, en 1988 se adoptó de nuevo el escudo de armas del Tercio sobre dos aspas amarillas y con fondo blanco.
Por otro lado, a la vez que apareció el parche de tela verde sobre la camisola, en sustitución de la galleta del color de la Bandera, se cambió la escarapela de brazo con el escudo del Tercio por otra de tela de fondo verde que lleva el emblema de la Legión arriba a la izquierda y el número de la Bandera abajo a la derecha sobre fondo verde y con una franja diagonal y ribetes de color blanco (color del Tercio). Al igual que ocurría con las galletas, cuando el uniforme es mimetizado ó de color árido también lo es el distintivo de brazo. Así nos describe el Cte. Cruz la creación del pepito y el cambio del parche:
"El pepito lo impuso el Coronel D. Antonio Galindo Casiellas allá por el año 1961 o 62. El nombre de pepito se debe a que el primer diseño usado era la silueta de una cabeza con teresiana y siroquera, que correspondía a la de la estatua del mismo nombre que todavía anda por la Brigada de la Legión (esa en la que lleva en las manos el cetme y una granada). El modelo para esa estatua fue el Cabo de gastadores de la VIII Bandera que se dio mucha prisa en publicar tal acontecimiento y que su Compañía, la 9ª, puso en solfa con la canción: al legionario Pepito le han hecho un monumento y por eso el pobrecito está la mar de contento, cantada con la musiquilla del trote de gimnasia.
La galleta de empleo, más conocida en la Legión por parche fueron inicialmente de tela montada sobre un rectángulo de cartón. A partir de 1955/6 se empezaron a usar de plástico en la VII y fue por casualidad. Yo, que entonces era Cabo 1º encontré, no me acuerdo dónde, una hoja de plástico flexible blanquísimo, y estaba hasta la coronilla de lavar mi parche con pobres resultados. Algunas veces lo pintábamos con blanco España, el albayalde de toda la vida, y quedaba bien, pero corríamos el riesgo de manchar la camisa con sus posibles consecuencias negativas. Y si esto ocurría utilizando solo el color blanco, los de colores combinados, como la VIII y la Mixta ya era una pena.
Decidí hacerme uno nuevo con ese material y quedó bien; se lo mostré a mi Capitán Andrade y sobre la marcha montamos el suyo, que fue más fácil porque con los tornillos de las estrellas casi no necesitó costura lateral, acabado el trabajo fuimos a mostrárselo al Comandante Villalobos, nuestro Jefe, al que le fabricamos otro (nos encontrábamos en el T’Zenin y el jefe tenía casa allí). Al día siguiente bajó el Comandante al Krimda a mostrarle al Coronel la obra de arte y antes de un mes todos los mandos del Tercio teníamos parches de plástico. La Cruz de Santiago fue idea de Andrade, la evolución posterior ya es conocida por todos, pero casi al mismo tiempo que en el Tercero surgieron en el resto de los Tercios con infinitas soluciones. Al final fue el General Subinspector Ramírez de Cartagena, antiguo Coronel del 2º, el que estableció definitivamente las dimensiones que han perdurado hasta hoy".
Monumentos y Monolitos
En el Krimda (Larache) que yo sepa no existían monumentos como los actuales (estatuas de legionarios). Eso sí, para rendir homenaje a los caídos se erigió, alrededor de 1954, un enorme monolito de piedra y forma cuadrangular o más bien piramidal que se encontraba en el patio central donde se realizaban las formaciones y sobre el que los Guiones y Banderines rendían honores a los muertos. En la cara frontal y arriba figuraba un enorme emblema de la Legión.
Cuando el Tercio se convirtió en sahariano, según vimos existieron tres acuartelamientos ocupados por sus diferentes unidades: Smara (VII Bandera con carácter fijo desde diciembre de 1964), Edchera (Grupo Ligero Sahariano) y el más importante, Rayen-Mansur (1958-1963) y luego Sidi-Buya, ambos en El Aaiún, sede de la PLM del Tercio, VIII Bandera, Batería de Artillería y Compañía de Carros Bakali. En todos ellos se alzaron monumentos a los caídos. El de Smara consistía en una piedra puntiaguda y delante de ella la estatua de un legionario con la Bandera. El de Edchera era un obelisco muy moderno. El de Rayen-Mansur trató de copiar en cierto modo el del Krimda pero un poco más pequeño, manteniendo el gran emblema de la Legión ya citado y algunas de las inscripciones.
Finalmente el de Sidi-Buya era un pilar cilíndrico de piedras con un emblema de la Legión y la inscripción Caballeros Legionarios muertos por España con placas de mármol con los escudos de las Banderas y con los nombres de, Millán Astray, Valenzuela, Franco, Suceso Terreros, Fadrique... y bustos de los tres primeros Jefes de la Legión, situados delante del pilar. Su construcción fue dirigido por el Coronel Galindo que además dibujó sobre él las letras del alfabeto griego Alfa y Omega. Este monolito contenía el emblema de la Legión y algunas de las antiguas inscripciones existentes en el Krimda, que luego fueron trasladadas al Aaiún (Rayen- Mansur).
El cilindro se encontraba truncado de forma irregular por la parte superior, simbolizando de esta manera los muertos de la Legión a quienes recordaba el conjunto. Todo ello situado sobre un podio escalonado que lo jalonaban unas tremendas geodas. En Fuerteventura se añadieron una lista con los caídos del Tercio grabada en mármol. Con motivo de la nueva ubicación del Tercio en Almería, se desmontó este monumento y se erigió de nuevo en medio del patio de armas de la base Alvarez de Sotomayor. Luego, al construir la Brigada de la Legión un nuevo monumento (año 2000), del original del Tercio solo quedó el pilar de piedra (las placas de mármol con los escudos y el emblema histórico de La Legión se guardaron en el 2º escalón).
Este pilar fue copiado sucesivamente en cada uno de los acuartelamientos que ha tenido el 3
er Tercio, Krimda, (cuadrangular), Rayen Mansur (similar al anterior), Sidi-Buya, Puerto del Rosario (Fuerteventura) y Alvarez de Sotomayor de Viator (Almería) siendo cilíndrico en éstos tres últimos. En septiembre del 2003, tanto las grandes placas de mármol con los escudos de armas del Tercio, VII, VIII y GLC, que estuvieron en el monolito del Aaiún, Fuerteventura y Almería, como el enorme escudo de la Legión, única pieza histórica que se mantiene de la época de Larache, fueron recuperados e incrustados en paredes del Tercio, dado su valor histórico.Otro motivo que ha servido para ornamentar la entrada de los últimos cuarteles del Tercio 3º han sido los dos Toten que estuvieron en Sidi-Buya, Puerto del Rosario y actualmente en el acuartelamiento Alvarez de Sotomayor de Almería. Se trata de unos troncos enormes encontrados por legionarios de la 3ª Compañía de la VII Bandera en el año 1964 en la cabeza de playa del Aaiún. Realmente el que los descubrió fue el Cap. Moro del 3
er Tercio cuando era un niño y acompañaba a su padre, Teniente de la VII. Estaba jugando en la playa, y fue quien avisó a los legionarios de su hallazgo. Transportados al cuartel, tras casi un año de depósito en Intendencia, fueron tallados por dos legionarios de color que dibujaron los escudos de armas del 3er Tercio, de la VII, VIII y Grupo Ligero de Caballería, así como de la 1ª Batería de Artillería del Tercero. Además lleva otras inscripciones como una calavera con dos Banderines que parecen de Caballería, varias condecoraciones,...Estatuas del 3º en "Alvarez de Sotomayor"
La estatua de un legionario ataviado con siroquera, fusil en una mano y granada de mano en la otra, se inauguró el 20 de septiembre de 1962 en el cuartel de Rayen-Mansur, luego estuvo situado en el centro del cuartel de Sidi-Buya y posteriormente en Puerto del Rosario, ubicándose en el jardín de la entrada. Actualmente se encuentra en la Base Alvarez de Sotomayor (Almería). Así se relata en la revista la Legión el día de su inauguración:
"Sobre un sobrio pedestal, formado por piedras de Smara, se erguía la magnífica estatua, obra del insigne escultor canario Don Abraham Cárdenes, quien logró plasmar en su figura todo el espíritu legionario que tan bien supo captar en las inolvidables jornadas que este artista convivió con los legionarios. El Señor Cárdenes, a sus reconocidos méritos de escultor, incrementó todo su interés, todo su entusiasmo, todo su enamoramiento por la idea, que le fue sugerida por el Coronel del Tercio, culminándola en un magnífico gesto de desprendimiento y cariño a la Legión al regalar su obra al Tercio. Durante la ceremonia de la inauguración el 20 de septiembre de 1962, el Señor Coronel Jefe del Tercio destacó el significado del monumento, en el que perdurará el alma de la Legión y en el que están representados todos los que fueron, los que cayeron con el nombre de España en los labios, regando con su sangre la ardiente arena del desierto, y los que aquí estamos en servicio avanzado y vela constante, arma al brazo, de los intereses sagrados de la Patria.
Nombró el Sr. Coronel a varios de estos muchachos, albañiles, carpinteros, fontaneros, electricistas, a quienes entregó un premio, hombres que no saben de horas de trabajo, ni de días festivos, destacando la actuación del incomparable Cabo Primero Hermida, quien ya se retira tras una laboriosa vida consagrada a la Legión, y la de nuestro genuino artista el también Cabo Primero Fabián Mateo Martínez, creador de unas piezas dignas de museo, cual son el maravilloso arcabuz, pica y ballesta que adornan el pie de la estatua, fieles reproducciones de aquellas armas – nuestro glorioso emblema que portaron los caballeros de los Tercios de Italia y Flandes".
Existen otras dos estatuas que en cierto modo han sido sustraídas al 4º Tercio, pues estuvieron en el acuartelamiento de Villa Cisneros pero con motivo de la evacuación del Sahara en 1975, y la disolución del Tercio hermano, fueron heredadas por el Tercio Juan de Austria que las instaló en Pto. del Rosario. El primero es el monumento al espíritu de compañerismo. Se trata del legionario con siroquera que recoge a un herido y que actualmente se encuentra presidiendo la entrada de la base Alvarez de Sotomayor de la BRILEG, al igual que antes estuvo en la entrada del cuartel de Villa Cisneros y luego en el jardín del cuartel de Fuerteventura. Lo mismo ocurre con la estatua de Marte (dios de la guerra) que del campo de deportes de Villa Cisneros pasó a la avenida de las Banderas en Fuerteventura.
En lo que respecta a Smara, la VII Bandera erigió la estatua de un legionario con la Bandera, popularmente conocido primero como el torero y más tarde con otro nombre que no me atrevo a reproducir aquí, pero que hacía alusión a un cierto aspecto amanerado de la pose del legionario. Por otro lado la sana rivalidad entre unidades propiciaba el sacar motes al contrario, y en este sentido cabe pensar que la VIII Bandera tuvo algo que ver al tratarse de un monumento erigido por la VII que tras la evacuación pasó al campamento Valenzuela en el Matorral y actualmente está en Almería.
Por su parte, de las buenas relaciones entre el 3
er Tercio y la Marina de Guerra hemos legado tres pequeños monumentos marineros. Una mina donada por la Armada al Tercio en 1963 y que estuvo en Sidi Buya y en Pto. del Rosario, un cañón naval de la misma época y en la misma situación que la anterior (que fue motivo de más de una anécdota, recordemos la de Compañía el cañonazo), y unas anclas más recientes pues fueron entregadas estando el Tercio ya en Pto. del Rosario, todos ellos situados también en los jardines del cuartel de Fuerteventura y actualmente en Almería.En Alvarez de Sotomayor, en los jardines que existen frente a la PLMM, se encuentran los bustos de Millán Astray, Franco y Valenzuela, que rodeaban el monolito en Sidi Buya y Fuerteventura. En la isla se quedaron dos monumentos uno conocido como Los Bolingas, que representaba a dos legionarios tendidos auxiliándose (actualmente está en paradero desconocido). Estaba en la entrada del acuartelamiento. El otro monumento dedicado a los extranjeros de la Legión, obra del Cabo 1º Grancha (cornetín del Coronel) que se erigió en la Plaza de Smara del acuartelamiento de Fuerteventura.
En Almería existen unas inscripciones de cerámica de la VII Bandera en homenaje a sus creadores y que recuerdan las condecoraciones concedidas a la unidad, otra dedicada a las acciones de guerra y una última al accidente de un helicóptero ocurrida en noviembre de 1994 en el barranco de La Herradura (Fuerteventura) en el que murieron el Capitán Castillo, el Sargento Palacios, el Cabo Gómez y el CL. Guisado de la 1ª Cía de la VII Bandera, (descansen en paz). La VIII en otra inscripción en cerámica recuerda su actuación en Kosovo (2000). Un mapa de cerámica hace mención al traslado del Tercio de Fuerteventura a Almería en enero de 1996. Por último un busto de D. Juan de Austria que preside la entrada de la PLMM se inauguró en julio de 1999.
Año 2003: mural y sala histórica del Tercero
En el 2003 el Tercio depositó en el Museo de la Brigada de la Legión cuatro piedras enormes con grabados de hombres prehistóricos cazando animales. Estas piedras al parecer se trajeron de Fuerteventura y probablemente procedían del Sahara, concretamente del cerro El Hasein Bukerch a 10 km al SE de Smara. Su valor histórico es enorme, si bien no he podido saber su verdadero origen e historia (algún lector estoy seguro que nos lo aclarará en el libro abierto).
En el 2003, aprovechando la celebración del 20 de septiembre, el Coronel Jefe del Tercio (Vicente Bataller, autor de este libro) quiso aportar tambien su granito de arena para mantener y sobre todo difundir entre el personal a sus órdenes el Historial del Juan de Austria inaugurando para ello un mural de cerámica de 4,40 m. de ancho por 3,60 m. de alto con la historia gráfica del Tercero, un Tercio Nómada. En el mismo vienen representadas todas las unidades que han pertenecido al 3
er Tercio con sus Guiones, galletas, pepitos, escarapelas así como los dibujos de sus diferentes acuartelamientos, monumentos y legionarios vestidos de época.Todas estas figuras giran alrededor de un plano en el que aparece el sur de la Península, Marruecos, el Sahara y Canarias, con aquellas localidades donde estuvieron las unidades del Tercero. Este diseño ideado por el Coronel Bataller fue plasmado gráficamente en un programa informático por el Subteniente Spínola y pintado a mano sobre la cerámica por el artista valenciano Joaquín de la Rosa. Además, el escudo histórico de la Legión del monolito del Krimda que luego estuvo en todos los monolitos del Tercio en su largo nomadeo se ha incrustado tambien en un lugar destacado dentro del cuartel, como reliquia de la época fundacional. Por último, a la entrada de la base se pintó sobre piedras y con un gran emblema de la Legión que puede verse desde la autovía Almería - Granada y otros dos grandes emblemas también las pintó el Tercio en el 2002 en una loma próxima a la autovía Almería - Murcia.
Por otro lado, en esta fecha tan significativa tambien se inauguró la nueva Sala de Banderas del Tercio, que a modo de sala histórica contiene una reproducción de los Guiones y Banderines de las unidades desaparecidas (IX Bandera, Grupo Ligero de Caballería, Batería Transportada y Compañía Bakali) así como libros, colección de pepitos y escarapelas, ....y otros objetos de valor histórico que se han ido adquiriendo o han sido donados por antiguos mandos o legionarios del 3
er Tercio. Asimismo en una vitrina figura una reproducción de las entradas de los diferentes acuartelamientos del Tercio, desde el Krimda hasta el de Puerto Rosario, obra y donación del antiguo legionario Victorio Ramé Hungría.Una serie de pósters con fotografías, escudos, textos, etc. de cada unidad, de los Guiones y Banderines, Bandas de Guerra y Escuadras de Gastadores, misiones de paz, completan, junto con más de 500 fotografías de las distintas épocas recuperadas de diferentes archivos, esta colección histórica. Por último, este trabajo de investigación ha culminado con la edición de este libro que figura en tus manos, preámbulo espero de lo que dentro de unos años puede ser un libro mucho más completo, el "D. Juan de Austria, 75 años de historia" si los veteranos colaboráis utilizando el sistema del mencionado libro abierto.
La medalla de Protección Civil
El 29 de noviembre de 1994 el Tercio D. Juan de Austria recibió una de las más altas recompensas al mérito en la Protección Civil. Se trataba de la Medalla de Plata colectiva con distintivo azul de la citada entidad. El acto sencillo pero emotivo y lleno de brillantez fue presidido por el Excmo. Sr. General Jefe de la Zona Militar de Canarias D. José Antonio Romero Ales y al mismo asistieron numerosas Autoridades tanto civiles como militares. Esta medalla fue concedida al Tercio por su participación desde su llegada a la isla de Fuerteventura, en el mes de diciembre de 1975, en múltiples acciones de ayuda a la población civil, tales como la extinción de incendios, inundaciones, accidentes marítimos, de tráfico, evacuaciones de heridos y como máximo exponente en lo que a donaciones de sangre se refiere. Tal distinción fue entregada por el Excmo. Sr. D. Anastasio Travieso Quintana, Delegado del Gobierno para la Comunidad Autónoma de Canarias, en representación del Ministro de Justicia e Interior, quien dirigió al Tercio las siguientes palabras:
"Me corresponde el honor de estar representando al Ministro de Justicia e Interior, al Director General de Protección Civil y a todo el Gobierno de la Nación, para cumplir con una grata misión que me honra y me enorgullece. Nos hemos dado cita para imponer al Tercio D. Juan de Austria 3º de La Legión la medalla de Protección Civil en su categoría de plata y con distintivo azul por los reconocimientos que concurren en todos sus componentes, de forma colectiva, acreditados por las numerosas ocasiones en que por las diversas circunstancias acudieron en auxilio de sus semejantes, la mayoría de las veces del pueblo majorero.
En reconocimiento de ello el Ministerio de Justicia e Interior por orden de 16 de septiembre del año en curso, decidió conceder con carácter colectivo, la distinción aludida por sus destacadas actuaciones de interés para la protección civil y también por su intervención humanitaria en Bosnia-Herzegobina. La relación de los méritos que concurren en esta unidad militar desde su llegada a la isla de Fuerteventura borran cualquier duda que sobre la misma pudiera existir. El Tercio como colectividad, como unidad del Ejército español en su afán de integrarse con su pueblo a quien desean defender y servir no dudó nunca ni un instante en acudir en su auxilio con sus medios, con su organización, con la juventud y la experiencia de sus componentes, con la decidida voluntad de servir con su solidaridad, con su altruismo y con su sangre en cuantas ocasiones fue requerida, relación de méritos que concurren en este colectivo de hombres encuadrados en el Tercio D. Juan de Austria desde su llegada a esta isla que le hacen acreedor a la condecoración que hoy se le impone".
LOS UNIFORMES: DEL VERDE AL ÁRIDO Y MIMETIZADO
Millán Astray, gran psicólogo, quiso tener Espíritu de Cuerpo y se preocupó desde el principio de dotar a sus legionarios de un uniforme marcial, atractivo y cómodo. En el primer cartel de enganche ya mencionaba que la unidad tiene un uniforme vistoso.
La uniformidad del 3
er Tercio fue siempre, lógicamente, la específica de la Legión llevando para diferenciarse de las otras unidades legionarias los distintivos de brazo (escarapelas) y de pecho (pepitos) propios del Tercio y de las Banderas. Solamente en la época del Sahara los dos Tercios saharianos y la XIII Bandera independiente se vieron necesitados de adquirir unas prendas específicas para el desierto que los distinguía de los Tercios hermanos del norte de Africa.Las prendas de cabeza
Cuando en mayo de 1925 se creó la VII Bandera y en enero de 1926 la VIII, los legionarios usaban como prenda de cabeza el gorrillo legionario, que entonces carecía del emblema de la Legión en la parte frontal (éste no apareció hasta la guerra civil del 1936-39), y tampoco llevaba barbuquejo (introducido por los carristas legionarios durante la citada guerra para evitar que se volara el gorrillo en las unidades motorizadas). El gorrillo legionario, conocido por isabelino o popularmente chapiri, proviene del antiguo gorro cuartelero. Es que en el siglo XIX este gorro era de enormes proporciones, tipo gorro de dormir, estando su borla en medio, ladeada.
Fue el propio Millán Astray quien lo implantó por ser más atractivo, gracioso, airoso y muy marcial. Era desde luego, infinitamente más estético que los bonetes circulares como él decía , la borla con su vivo color rojo tiene como finalidad espantar las moscas que molestaban en la cara. La adición del barboquejo fue a causa de la creación durante la guerra civil de unidades motorizadas para evitar que se les volase. Este gorrillo lo alternaban con el chambergo o sombrero de lona pespunteada, muy práctico para el sol de Marruecos.
El sombrero chambergo tan ligado al recuerdo de las primeras campañas de La Legión, obtuvo su nombre por usarlo el mariscal Schomberg, que introdujo en España un nuevo tipo de uniforme de larga casaca y sombrero de anchas alas, uniforme que se denominó a la chamberga del mismo modo que al sombrero se le llamó chambergo, siendo prenda característica de los inolvidables Tercios de Flandes. En 1862 se le dio a nuestros Batallones de Cazadores un chambergo con plumas verdes, origen del que actualmente tenemos.
Otra curiosidad de la uniformidad fue que los Oficiales en el gorrillo y en la teresiana llevaron la corona real hasta el advenimiento de la República en 1931. En 1958 según veremos mas adelante, con motivo de la marcha de unidades al Sahara se dotó a los legionarios de gorra con visera larga y siroquera.
Las divisas que portaban los Oficiales en la parte frontal del gorrillo y los Suboficiales y tropa en el lateral derecho, desaparecieron en 1987, pasando a las hombreras. Del mismo modo las divisas dejaron de figurar en las teresianas, prendas típicas de Oficiales y Suboficiales. Los Oficiales además llevaban unos fusiles cruzados en la parte frontal, a diferencia de los Suboficiales que no los tenían. Desconozco que diferenciaba en la teresiana a los Oficiales de Caballería del Grupo Ligero (¿lanzas como las del desaparecido Escuadron de Lanceros?) y los de la Batería Transportada.
La teresiana llevaba en la parte superior de la banda, un cordón trenzado de oro, llamado chapín y un remate en botón. En dicha parte y en el cinturón, tenía bordado en oro el emblema de Infantería en vigor en aquélla época; dos mosquetones cruzados en el guardamonte hacia arriba y superando el emblema, las divisas de empleo. En el Reglamento del 43 figuraban sólo las divisas. En la época fundacional, portaba la corona real en lugar del botón. Sobre la visera se colocaba en caso de los Jefes el cordón de oro y en los Generales los bordados de su rango. La I.G. 9/93 suprimió las divisas y el emblema de Infantería, poniendo en su lugar el de la Legión. La gorra teresiana, que fue reglamentario en nuestro Ejército de 1.884 a 1.908, se llamó así por su similitud con la que usó el Rey D. Alfonso XII en el colegio teresiano de Viena.
A pesar de los nuevos modelos de prendas de cabeza, el gorrillo legionario sobrevivió a todas ellas. En todas las Cartillas de Uniformidad de la Legión el gorrillo figuró en lugar preferente alternando unas veces con el chambergo, o la boina negra y el casco al organizarse en 1970 la Compañía de Carros AMX-30 Bakali en el 3
er Tercio, o con la gorra montañera en el Sahara para adaptar la siroquera. En 1977 (CL nº 147) volvió la gorra de visera verde ya usada en el Sahara, figurando por primera vez el uso del casco de acero reglamentario. La década de los ochenta fue una época de grandes cambios en la uniformidad del Ejército y por tanto de la Legión. Todas estas reformas fueron recogidas en una orden de abril de 1987. Las divisas desaparecieron de la prenda de cabeza sea teresiana, gorrillo ó boina, siendo sustituidos por el emblema del Cuerpo.Por último, el casco no se utilizó por el Tercio hasta la época de Fuerteventura. En el Sáhara solo lo llevaban los carristas de la Bakali y los del Grupo Ligero Sahariano. El casco reglamentario lo fue desde entonces el Marte pero en el 2002 se sustituyó por uno nuevo de reciente fabricación que ofrece la máxima capacidad balística; las formas son casi idénticas, y con la funda que lo cubre es difícil de identificar cual es el antiguo del nuevo.
El calzado
En 1925 la parte inferior de los pantalones se ajustaba a la fisonomía de la pierna alternando las vendas, a modo de polainas, con la pernera abotonada (los Oficiales llevaban o bien pernera, o bien pantalones de montar a caballo). El calzado más utilizado era la bota alpargata de color blanco, tomada de los Regulares.
En definitiva usaron el pantalón reglamentario en el Ejército, con la sola variación del color y vendas para las piernas. Más tarde se suprimieron para dar paso a la polaina abotonada en el costado exterior formando cuerpo con el pantalón a diferencia del resto del Ejército que eran dos prendas independientes. La polaina llevaba una trabilla cosida por la parte inferior de ella y en su extremo un ojal que debía abrochar en el último botón de la misma. Los botones eran de color avellana tostada en forma de bola y en número de once para la talla X, que correspondía a un hombre de altura 1’75.
En 1939 se adquirió el boto tipo alemán, provistos de trabillas, aunque seguían en vigor para la instrucción diaria las alpargatas blancas. Este boto desapareció en 1952. Aunque en la guerra de Ifni (1957-1958) se usaron las botas- alpargatas, al crearse el 3
er Tercio sahariano. El calzado utilizado fue muy variopinto: desde los primeros botos de cuero negro, pasando por las botas de lona con suela de goma, las botas de tres hebillas y las cómodas nailas ó sandalias de cuero - utilizadas, normalmente, con calcetines blancos o verdes. En los años 60 se adquirieron unas botas chiruca marrones (color desierto) de lona con suela de goma, muy cómodas en el suelo pedregoso del desierto y grandes cantimploras de dos litros.En los años 90 se cambió la bota de tres hebillas por la de tipo paracaidista con cordones y en el 2002 se dotó al Tercio de botas tipo gorotex (impermeables) y botas para climas cálidos. Al GT Juan de Austria se le dieron botas especiales para el desierto de color árido.
Correajes
El correaje era de lona tipo Mills de color grisáceo, comprado en Gibraltar a los ingleses. En 1927 se adquirió el correaje de cuero (idéntico al de lona pero de color marrón) y la cartera mochila, si bien el de lona aún podía verse en la guerra del 36. Para el entierro del Coronel Jefe del Segundo Tercio D. Juan Mateo y Pérez de Alejo, muerto en atentado en Ceuta en el año 1.931 por un antiguo Sargento expulsado, la Legión, en señal de duelo se tiñó de negro los correajes de color avellana, permaneciendo desde aquella fecha de este color. La mochila y saco de dormir del legionario, se reducían a la cartera o morral y a la manta llevada en bandolera.
Durante la guerra civil (1936-39) se adoptaron las cartucheras negras, la cazadora y el pantalón bombacho. A comienzos de 1975 se entregaron los primeros correajes verdes de lona que sustituyen a los negros de cuero, reservados para formaciones ( si bien algunas ocasiones también se utilizó el de lona). En los años 80 aparecieron también unas cangrejeras o correas para sujetar a la espalda el saco de dormir, el chaquetón .... y en la cintura los cargadores, el morral, cantimplora, granadas de mano en los tirantes, etc.
Desde 1977 se alternó el correaje nuevo con el de lona. Con el uniforme de sarga se llevaba, o correaje de cuero negro, o de lona muy parecido al del resto del Ejército, pero verde. Fue el Coronel Pallas, fundador de los paracaidistas, quien impuso el mismo correaje que la Brigada Paracaidista que ha llegado hasta nuestros días, aunque de color verde. El mismo ceñidor, trinchas, bolsa riñonera, cartucheras y pulpo para formar una mochila con el saco y el paño de la tienda cima. Pallas trajo también una estupenda cantimplora francesa de litro y medio, con brocal ancho, y una marmita llamada coreana.
Ya en los años 90 se dotó del PECO (porta equipo de combate), un chaleco de combate que lleva bolsillos para la munición y material diverso. Recientemente, los legionarios han recibido un nuevo chaleco táctico y otros elementos que potencian su equipo personal. En los bolsillos del mismo suelen llevarse elementos de uso personal que ayudarán a salir de un apuro. La adopción del nuevo chaleco ha venido motivada, entre otras razones, por el tamaño de los cargadores del fusil de asalto HK. Los bolsillos más grandes están destinados a alojar éstos y los más pequeños a útiles de uso personal. En todo caso, en la nueva prenda pectoral suelen llevarse cuatro cargadores de 30 disparos cada uno.
Este chaleco, que incluye un sistema de regulación en su parte trasera, se adapta con mayor rapidez a la constitución de usuario y puede desabrocharse con gran celeridad en caso de necesidad. El chaleco antiesquirlas debe situarse en la zona del torso cuando se realizan ejercicios con fuego real y cuando se trabaja en zonas de riesgo, aunque esta prenda se ha renovado parcialmente con una que también tiene capacidad antibala.
Uniformes y prendas de abrigo
La camisa en 1925 que se encontró la VII no llevaba hombreras y estaba abierta solo hasta la mitad del pecho, debiendo introducirse por la cabeza. Sin embargo unos meses más tarde de la creación de la VIII ya se adoptaron las hombreras con el emblema. La camisa legionaria, fue a propuesta del Comandante Adolfo Vara del Rey y es del tipo deportivo abierta, que para la época en que las camisas eran para llevarlas abrochadas hasta el último botón, indicaba que lo que se requería era la comodidad. Por cuestiones de higiene se lleva el cuello vuelto por encima de la guerrera. Fue Millán Astray quien quiso que sus Oficiales llevaran unos guantes tipo manopla, para estímulo de todos. La guerrera fue caqui verdoso con el cuello vuelto y bolsillos. Los pantalones eran de este mismo color y de forma breeche (hasta 1938 se adquirió el pantalón bombacho, según veremos).
En cuanto a la prenda de abrigo los legionarios utilizaban el capote-manta, que si bien inicialmente estaba cerrado (se introducía por la cabeza), pronto en la Legión (sobre todo en los Oficiales) se consintieron algunas modificaciones, pues solían abrirse por delante y forrarse por dentro con pieles y seda blanca.
"Lo que fueron la bota navarra y la alpargata para el calzado de invierno y verano resultó el capote-manta para el abrigo: la prenda más antigua, magnífica, evocadora e hispánica. Se podría afirmar que el capote-manta era la tradición española hecha prenda. El capote-manta tenía un olor montaraz, humano, equidistante del tomillo y de la jara y del cuero seco de las botas o de blando cuero de las abarcas. También olía a sudor y a pies. Olía a leña verde, a humo denso, a tierra mojada, a polvo, olía a soldado por todas partes".
El capote-manta, esa prenda tan militar y tan legionaria, se adoptó por Real Orden de septiembre de 1.916 para todo el Ejército de Africa, siendo prenda de abrigo reglamentario para el Tercio desde la creación de éste en septiembre de 1920. Como cosa curiosa fue impuesta por el General Bernardo Alvarez del Manzano y Menéndez Valdés, llamado en su época El padrino de La Legión. Dicho capote servía de manta, prenda airosa de paseo, tienda de campaña de urgencia, de parasol si se colocaba entre dos árboles, .... Se podía llevar abrochado, desabrochado o semidesabrochado. Con forro de seda blanco, o de otro color, con el cuello de piel o tal como lo entregaba el almacén. Para campaña se podía llevar atravesado a la bandolera. En fin, quizás haya sido la prenda más práctica de la uniformidad del militar.
El jersey gris fue adoptado por primera vez en la Legión en 1931 por la VII Bandera cuando marchó a Madrid a la toma de posesión del Presidente de la República y le sorprendió un intenso frío, tomando la iniciativa de adquirir esta prenda de abrigo en un comercio civil.
El largo capote fue reglamentario entre 1943 y 1955, año en que se adoptó el tabardo que estuvo en vigor entre 1955 y 1964, para luego dar paso al impermeable ¾.
En 1966 el uniforme de campaña (el sarga) con camisola y pantalón relevó a la guerrera y al mono. A primeros de 1975 incluso el sarga verde, muy fácil de identificar al desplegar las unidades en el desierto, fue sustituido por el traje de campaña mimetizado árido con colores claros como la arena, conservando el verde para formaciones y vida cuartelera. En el 3
er Tercio al evacuar el Sahara a finales de 1975 y marchar a Fuerteventura se conservó el mimetizado árido al principio, cambiándose luego (1983) por un mimetizado más oscuro similar al que llevaban las Compañías de Operaciones Especiales (C.O.E). Luego este color mimetizado fue adoptado por todo el Ejército.En 1973 se declaró reglamentario cómo prenda de abrigo el Chaquetón "modelo paracaidista". En este periodo se varió la colocación de las divisas en algunos uniformes poniéndolas sobre manguitos en las hombreras y se establecieron como reglamentarios algunos distintivos que no se usaban. En 1977 se aprobó la camisa de manga corta para todas las categorías militares (C.L. nº 147). Como prenda de abrigo el chaquetón de loneta impermeable, figurando por primera vez en la historia de la Legión el uso del casco de acero. En 1980 se declaró reglamentaria la gabardina, relevando al tres cuartos. En 1991 recién finalizada la guerra del Golfo el 3
er Tercio recibió de nuevo uniformes mimetizados de color árido apropiado para el desierto. Los volvió a vestir en julio del 2003 con motivo de la marcha a Irak del Grupo Táctico "D. Juan de Austria".Los tiradores de precisión suelen recurrir a uniformes tipo Gillie suit de fabricación propia y artesanal, o que ciertas condiciones ambientales definirán qué prendas se visten para hacer más confortable el que los hombres realicen el cometido que se les asigne.
1943: el Tercio se viste de kaki
En enero de 1943, tres años más tarde de crearse el 3
er Tercio en Larache, se publicó un nuevo reglamento de uniformidad para el Ejército que intentaba suprimir los colores peculiares de las prendas legionarias, unificando el vestuario con el resto de la Infantería. Con la aplicación del Reglamento pudiera deducirse, que salvo el gorro, la teresiana y la camisa, el uniforme verde Legión iba a desaparecer equiparando el uniforme legionario al resto de la Infantería probablemente por razones económicas. Pero sólo se cumplió en parte, se utilizaron prendas caquis, el tabardo, capote, guerrera con el cuello por fuera..., pero enseguida se volvió a la primitiva uniformidad con las variantes de la época como el uniforme de loneta para Oficiales y el mono de instrucción para la tropa pero con el clásico color verde.De este modo a los cuadros de mando les vestía de kaki, eso si, manteniendo para distinguir su pertenencia a la Legión una teresiana kaki y el emblema en las hombreras. A los legionarios, ni eso, los equiparó al resto de tropas a pie. A raíz de ello los Oficiales y Suboficiales vistieron de kaki durante unos dos años. Luego solo mantuvieron este color para el uniforme de gala y media gala hasta 1977 (CL.113) en que desapareció definitivamente. En cuanto a la tropa la normativa les afectó en las prendas de abrigo pues los capotes recibidos eran de color kaki. Como era mucho gasto renovar todo el vestuario, mientras pudieron utilizaron los uniformes verdes guardados en los almacenes de los Tercios de forma que no llegaron a cumplimentar esta orden. Lo cierto es que en las fotografías de los desfiles podemos observar a los Oficiales y Suboficiales vestidos de kaki y a la tropa de verde legionario. El tercer tomo de la Legión nos lo explica así:
"Con las medidas de austeridad que se adoptaron después de la guerra civil en el Ejército y con la vista puesta en el nuevo Reglamento de Uniformidad que estaba en estudio, se temió que el colorido y vistosidad de los uniformes de la Legión quedasen absorbidos por el único color con que se iba a uniformar a todo el Ejército. Alarmados escribieron al Fundador de la Legión para que intercediese ante el Ministro del Ejército por el posible cambio aunque fuese sólo del color del uniforme y de sus prendas más características y queridas, el gorrillo y la camisa. Millán - Astray tras ser recibido por el General Asensio, Ministro del Ejército, le transmitió el dolor de los legionarios por el posible cambio de uniforme y la pérdida de nuestro queridísimo gorrillo.
El Ministro cómo era natural en él, sin menor asomo de vacilación ni duda, sino con la mejor de las sonrisas en los labios le dijo: Mi General, la Legión, no puede estar afligida por nada y menos por una cosa tan pequeña como ésta para nosotros. Venga usted mañana y lo arreglaremos todo. Y así fue. Quedó el gorrillo, quedó la teresiana y el emblema; de las hombreras no quiso hacer hincapié el heroico legionario y lo dejaba a la libre voluntad del Ministro. Toda vez que nosotros nos sentíamos contentos, satisfechos y hasta felices con nuestra camisa, con nuestra teresiana, y gorrillo."
La reacción a este intento de cargarse los colores legionarios provocó los efectos contrarios, pues fue cuando (años 40-50) se introdujeron los cintos anchos de cuero negro con hebillas de emblemas grabados, las galas de gastadores, las de los tambores y cornetas, los distintivos de pecho con los colores de cada Bandera, las botas altas y flexibles, llevando los Oficiales espuelas y guardapolvos (botas altas que a pesar de ser suprimidas en 1958, en la Legión se continuaron utilizando hasta mitad de los años 60). En definitiva, el uniforme legionario adquirió su mayor vistosidad y elegancia. Incluso en 1952 se autorizó el uso de pantalón largo para paseo.
El pantalón recto y el noruego de los 70 y el chandal
Haciendo un paréntesis y a modo de aclaración, no debemos confundir el pantalón recto, que es aquel que se lleva con zapatos, del pantalón noruego, que va por dentro de las botas (a semejanza de los noruegos que lo llevan para impedir que les entre la nieve). Entre los noruegos había de dos clases, noruego de sarga y noruego de tergal. El primero era el reglamentario en el Tercio para el campo, que hacía juego con la camisola de manga larga e igual tejido. En 1973 empezó a sustituirse por uno de sarga con cuatro bolsillos.
Originalmente no tenía bolsillos internos y si de tipo parche: dos en cada pierna, uno a la altura del muslo y otro justo encima de la bota. Se solía llevar con la gorra de visera y no con el gorrillo. El noruego de tergal solo se empleaba para formaciones, con gorrillo legionario, de la misma tela, camisa verde remangada y correaje de cuero. La tropa lo tenía como parte del uniforme de paseo, ya que su uniforme de paseo era con botas aunque también se disponían en las Compañías como prenda mayor para evitar el deterioro. Los mandos lo tenían que comprar para las formaciones.
Respecto al chandal, en 1975 era de color negro. No era reglamentario pero se obligaba a los legionarios a comprarlo de su masita. Posteriormente, siendo el Teniente Coronel Mayor Aznar de Arizcun, se uniformó el color adquiriendo un chandal amarillo canario, que posiblemente duró hasta que llegó el verde reglamentario del Ejército español.
La uniformidad del Sahara.
Aunque se repitan algunas de las prendas ya mencionadas, no me resisto a la tentación en dedicar este apartado a la época en que el Tercio estuvo en el desierto. Cómo es lógico, se crearon en los Tercios saharianos nuevas prendas en el vestuario legionario para adaptarse al clima y al terreno del desierto. Entre estas prendas características del 3
erTercio figuraban: - Gorra verde con siroquera. - Pantalón corto con calcetines altos para evitar arañazos. - Sandalias. - Tabardo. - Jersey. - Botas de lona con suela de goma, muy cómodas en el suelo pedregoso del desierto. - Gafas, rexa, etc.Al organizarse los Tercios saharianos con dos Baterías de Artillería y dos Grupos de Caballería, se tuvo que dictar normas sobre la utilización de los Emblemas de Caballería y Artillería, en el uniforme, debiendo usar el del arma de procedencia para Jefes y Oficiales y los legionarios el del Cuerpo. En 1962 se suprimió la bota alta que dió paso a la bota de dos hebillas y el pantalón breeche noruego con dos bolsillos en las perneras que terminaban en un puño clásico. Cuatro trabillas en forma de pico de venda para el paso del correaje, modelo que fue regulado por Orden de 28 de junio de 1964 (CL.70) y declarado reglamentario para instrucción y maniobra para tropa, el 18 de octubre (CL. nº 121) y la bota de las tres hebillas de piso de caucho vulcanizado y este mismo año, el 27 de septiembre (CL. nº102), se normalizó el cinturón de paseo de tropa de cuero (baquelita de primera) color negro provisto de chapa metálica (aleación de cobre) con el emblema del Cuerpo.
Hasta el año 1973 en el desierto se seguía utilizando la manta para dormir, como toda la vida, la tienda Cima que también servía de poncho y entre cuatro trozos se confeccionaba, uniéndolos, una tienda para dormir cuatro personas, más bien apretadas. El correaje era negro de cuero y como prenda de abrigo prácticamente no se utilizaba nada. Sin embargo a partir de este año se dotó al Tercio de sacos de dormir, tiendas Aneto, correaje de lona verde con sus correspondientes cartucheras y chaquetón tipo paracaidista.
La siroquera, pañuelo cubre rostros o cogotera, que todos estos nombres recibía, en las marchas, debía llevarse siempre puesta para mitigar los efectos del calor durante el día, pues el sol pegando en la nuca durante mucho tiempo podía producir una insolación, y del frío durante la noche, pues en la nuca, aun yendo bien abrigado, era en donde más se notaban los efectos del intenso frío. En definitiva debemos recordar que la nuca es una parte muy sensible del organismo humano y afectada ella, quedaba afectado todo el cuerpo.
Y aún más, los desiertos todos, y el Sahara es un desierto, son generalmente ventosos y polvorientos, pues su escasa vegetación resulta ser insuficiente para atenuar el permanente movimiento del aire, y también lo es para sujetar la materia suelta y finamente fragmentada (arenilla), existente en la superficie del suelo. Ello es producto tan de la erosión eoliana como de los cambios bruscos de temperatura que fragmentan las rocas, reduciéndolas año tras año a partes casi atomizadas.
Tal es así que las grandes masas de aire en movimiento continuo llevan en suspensión grandes cantidades de polvo y arena finísima, por lo que el pañuelo cubre rostros tenía en el desierto una oportuna aplicación. Cruzándolo sobre la boca y nariz y respirando a través de su tejido, se evitaba la entrada masiva de polvo en las vías respiratorias y si bien la sensación no era muy agradable, sí era útil y conveniente usarlo así, pues el respirar durante mucho tiempo a pleno pulmón sin protección alguna podía producir la sofocación por taponamiento de las vías respiratorias.
LOS VEHICULOS DEL TERCIO: DEL MULO AL BMR
Los primeros vehículos
Al crearse el 3
er Tercio el 1 de enero de 1940, en plantilla contaba con un coche ligero (el del Sr. Coronel) y 5 camiones, siendo los 84 caballos de los Oficiales y 297 mulos la base del transporte de personas, armamento, impedimenta y víveres. En 1944 esta plantilla se incrementó en 1 moto y 8 camiones más del tipo Ford-K, lo que suponía un pequeñísimo parque móvil para los mas de 3.000 hombres que contaba el Tercio agrupados en cuatro Banderas.En Larache el Tercio disponía de un autobús Dodge; adquirido en el Marruecos francés, a los americanos de la Base de Kenitra. Con matrícula civil ME (Marruecos Español) estaba a nombre del Mayor, que se cambiaba al cambiar él. Se compró, como otras cosas, gracias al fondo P. Se vendió al salir de Larache. El Cte. Cruz nos describe como eran los vehículos en los años 50.
"Los medios mecánicos de transporte del Tercio 3 eran exiguos: un viejo coche de color negro (no llegué a saber la marca) a disposición del primer jefe, un autobús desvencijado conocido como la guagua para el transporte de mandos desde Larache al Krimda y viceversa, apoyado por un camión 3HC carrozado con caja de madera al que se conocía con el nombre de la Pepa. El servicio de abastecimiento para las cocinas del Krimda y el T’Zenin lo hacía un gasógeno, que estuvo funcionando hasta finales del año 1953. A partir de entonces fue relevado por un Chevrolet de aquellos de morro larguísimo y de los que el Tercio recibió como media docena si no recuerdo mal. También apareció un land-rover inglés de carrocería metálica y pintado en verde oscuro, para el Coronel. Tras los acuerdos con EE.UU., el Segundo Tercio tuvo la suerte de disponer de una Cía. motorizada con jeep de l/4., única en la Legión".
Trumphys: camiones blindados
Las Baterías de los Tercios saharianos para el transporte de las piezas y el de los sirvientes y municiones recibieron 10 camiones blindados canadienses GMC / C15 TA, conocido como trumphys. El camión C-15TA Trumphy, era un vehículo blindado fabricado en Canadá sobre el camión GMC C-15 con destino al Ejército británico para su empleo como transporte de tropas, tractor de artillería, ambulancia y vehículo de carga general, lanzándose al mercado un total de 4.502 C-15TA empleados por los ingleses y otras fuerzas aliadas durante y después de la Segunda Guerra Mundial (SGM). España compró a Canadá en 1948 una partida de 36 C-15TA que fueron utilizados sucesivamente como tractores de artillería y transportes. Diez de estos trumphys pasaron en 1958 a cada uno de los Grupos Ligeros de Caballería de los dos Tercios saharianos. Entre sus características cabe destacar: año de fabricación 1943, peso 5,3 toneladas, largo 4,75 m., ancho 2,33 m., alto 2,31 m. , motor GMC-270 104 cv, velocidad 72 km/h., autonomía 700 km. , armamento ametralladora Alfa 43/55 de 7,92 mm., tripulación 1+11.
Para adoptar el trumphy al desierto en la cabina, en la pared posterior y en los laterales, se montaron unos soportes para colocar una ametralladora con su afuste. En la cámara de personal se instaló en posición central un asiento doble para seis plazas, que se colocaban espalda contra espalda mirando hacia el exterior, así como dos asientos plegables en los laterales. Las cajas de accesorios, situadas sobre las ruedas traseras, fueron eliminadas y sustituidas por unas jaulas que servían para transportar seis petacas de agua cada una, manteniendo unas cajas pequeñas en los guardabarros posteriores. En la parte posterior izquierda se ubicó otra especie de jaula para transportar dos petacas de 2 litros cada una.
La total motorización: 36 LR por Cía
En los primeros años del Sáhara se dotó al Tercio de camiones Ford Köln, utilizados también como aljibe, cisterna, ambulancia, grúa, etc... Se emplearon para transportar sobre su caja, las antiguas piezas de artillería de la Batería Transportada. En cuanto a coches ligeros todo terreno (CNTT) ¼ Tn. se asignaron Jeeps CJ-3, algunos en función de porta arma con cañones sin retroceso (CSR) de 75 mm y morteros de 60 mm. También camiones todo terreno 2 ¼ Tn y Jeep Willys MB, para transportar el montaje antiaéreo cuádruple M-45 de 12,70. y Dodges T-214 Beep serie WC-52.
A principios de los años 70, el Tercio adquirió una plantilla totalmente motorizada. Así en cuanto a vehículos, hasta 1972 se utilizaron los land - rover (LR) largos 1300, uno por unidad tipo Pelotón, siendo sustituidos este año por los LR-109 dotando a dos por Pelotón o lo que es lo mismo, uno por Escuadra. Es decir que una Compañía disponía de 37 land- rover 109 largos más 2 LR-88 cortos para los cañones sin retroceso (CSR), a razón de 9 por Sección (8 en los 4 pelotones mas 1 del jefe de Sección), existiendo 4 Secciones (con la de Armas de Apoyo que contaba también con 9 LR), más 3 LR de la PLM de Compañía. A estos vehículos ligeros había que añadir dos Pegaso 30x40, también de nueva adquisición en 1972.
La Compañía estaba pues totalmente motorizada de forma que cada Escuadra disponía de un vehículo, asemejándose más esta organización a la Caballería que a la tradicional de Infantería. Las Compañías de Plana Mayor de las Banderas, eran igualmente motorizadas, pero con la finalidad de liberar a las Compañías de un exceso de problemas de mantenimiento y rentabilizar el transporte, se centralizaron en la PLM de la Bandera la mayor parte de los camiones constituyéndose una unidad denominada Sección Transportada.
En el continuo patrullar por el Sahara, y con la finalidad de reducir las siluetas de los vehículos, evitar destellos y reflejos por los cristales y permitir una buena observación y entrada en fuego. se adoptaron ingeniosas soluciones para transportar la munición e impedimenta sobre los vehículos. Para empezar, cada land - rover transportaba 100 litros de agua potable en dos bidones de 50 lts galvanizados. Esto era esencial para asegurar la supervivencia en el desierto y permitir un mínimo de aseo diario. Con todo la temperatura que alcanzaba el líquido elemento era la suficiente para hacer aborrecible la bebida para el consumo, por lo que los legionarios recurrieron a un ingenioso medio llamado guirbi. Se trataba de un conjunto de cuatro botellas de un litro, forradas de tela y protegidas por arpillera que se colgaba del enganche del parabrisas. También se fabricaban con lona fuerte y capacidad para unos cinco litros o más de agua, a semejanza de las botas tradicionales para el vino, pero con boca ancha, eran muy útiles.
Este conjunto se mojaba y con la velocidad del vehículo se creaba una corriente de aire que, por el conocido efecto winch, refrescaba el conjunto permitiendo beber el agua a una temperatura aceptable. Según el tipo de vehículo, la munición de armas se situaba en el interior del mismo. Para la sujeción de las ametralladoras se diseño también un vástago vertical sobre el que se situaba la máquina permitiendo hacer fuego por encima de las cabezas de los ocupantes. En todo caso, el equipo personal se transportaba en petates sostenidos por unas redes situadas en las parte externa de cada vehículo. Además, cada uno de ellos iba dotado de un triángulo de remolque para facilitar su inmediata recuperación por otro vehículo de características similares.
Carros de combate en el Tercio: M-24 y AMX-30
En cuanto a carros de combate el 3
er Tercio tuvo en dotación carros M-24 Chaffe en su Grupo Ligero Blindado de Caballería y carros AMX-30 en su Compañía Bakali. El Grupo Ligero contaba además con autoametralladoras-cañón (AAC) M-8 y M-20, sustituidas luego por AAC francesas Panhard AML-245 en la versión H-90 y HE-60. El carro de combate M-24, aunque de mayor peso que los anteriores, pertenecía también a la categoría de los carros ligeros. Fue diseñado en 1942 al considerar el US Army insuficiente al cañón de 37 mm. del M-5 A 1 y exigir otras mejoras y características con respecto a aquél.A partir de 1953 España recibió 180 M-24 con los que fueron equipados los Regimientos de Dragones de Caballería y otras unidades del arma, entre ellas los Grupos Ligeros Blindados (GLB) I y II de la Legión. El año de fabricación fue 1944, teniendo un peso de 20,3 toneladas y midiendo de largo 5,01 m., de ancho 2,89 m. y de alto 2,77 m. Contaba con un motor Cadillac 44T24 de 110 cv, alcanzando una velocidad de 54,7 km/h. Su autonomía era de 160 km, disponiendo como armamento de un cañón M-6 de 75/76 mm. siendo su tripulación de 5 hombres.
El AMX-30 fue la solución francesa al llamado carro europeo de la década de los sesenta. Fue un medio de combate moderno, de gran fiabilidad, armado con un potente y preciso cañón de 105 mm. y dotado de gran movilidad. Cuando en 1970 se organizó la Compañía Bakali del Tercio Don Juan de Austria fueron adquiridos 19 carros AMX-30, al tiempo que se preparaba su producción en España. El año de fabricación fué 1963, el peso de 36 toneladas, con 6,80 m. de largo, de ancho 3,10 m. y de alto 2,78 m., motor HS-110 de 720 cv velocidad 65 km/ h., autonomía 600 km., armamento cañón Defa F-1 de 105/56 mm., 2 ametralladoras de 7,62 y 12,70 mm, y una tripulación de 4 hombres.
Autoametralladoras-cañón: Hércules y Panhard
La autoametralladora-cañón (ACC) M-8, Hércules, era un coche blindado de reconocimiento ligero 6x6 y armado con un cañón de 37 mm. Fue diseñado en 1942, por la Ford cuando los Estados Unidos entraron en la segunda guerra mundial, sirviendo en las unidades de reconocimiento de varios Ejércitos aliados entre ellos Francia. Fue uno de los vehículos USA más populares de la contienda mundial. En cuanto a sus características cabe señalar que pesaba 7,8 toneladas, medía de largo 4,93 m. y de ancho 2,54 m. Su motor era del tipo Hércules JXD de 86 cv, alcanzando una velocidad de 90 km/h., siendo su armamento un cañón M-6 de 37 mm. y la tripulación de 4 hombres.
Los antecedentes son que ante la situación reinante en el Sahara y la aparición de un denominado Ejército de Liberación, financiado por Marruecos, se decidió enviar una fuerza expedicionaria desde la Península. A la División de Caballería se le encomendó aportar dos Grupos a la citada fuerza, compuestos por efectivos de los Regimientos Santiago nº1 y Pavía nº4, constituyendo cada uno de ellos tres Escuadrones, uno de Plana Mayor, uno mecanizado y otro blindado.
El Escuadrón blindado del Pavía dispuso de los únicos carros de combate ligeros M-24 Chafee de todo el Regimiento. El Santiago carecía de material blindado y tras unas apresuradas negociaciones se consiguió que Francia vendiera las autrometalladoras-Cañon AAC Ford M-8 Hércules. Francia las suministró de segunda mano, procedentes de su parque mecanizado de origen norteamericano (habían participado en la II GM y en la guerra de Argelia). Los 10 vehículos blindados necesarios, nueve M-8 más un M-20 de mando, fueron recibidos en la frontera de Irún junto a sus repuestos y municiones, así como 70 cubiertas y cámaras para los mismos.
Aunque eran vehículos usados ya por el Ejército francés, la robustez y las prestaciones de las AAC M-8 Hércules fueron suficientes para lograr una actuación ciertamente notable durante la campaña de Ifni-Sahara. El M-20 era un vehículo derivado del modelo básico AAC Ford M-8 Hércules, destinado a tareas de mando y enlace que carecía de torre aunque no de armamento. Su tripulación la componía un jefe de vehículo, un tirador que manejaba la ametralladora de 12,70 mm, un conductor, su auxiliar, y dos operadores de radio encargados de manejar los equipos de transmisiones y enlace con los que estaba dotado el vehículo.
Tras diversos ejercicios realizarían su primera misión de combate el 10 de febrero en vanguardia de una columna enviada contra los rebeldes situados en la zona de Edchera. Pasada la fase álgida del conflicto, el material de los Grupos expedicionarios sería cedido a dos unidades de nueva creación, los Grupos Ligeros Blindados I y II de los Tercios saharianos. Los Hércules serían sustituidos en 1966 por los vehículos Panhard AML-60 y AML-90.
En cuanto a las AAC AML-245 HE-60 y H-90 fueron unas autoametralladoras nacidas en 1961, fruto de los requisitos del Ejército francés y de la experiencia constructora de Panhard & Levassor. De concepción muy sencilla, reunía unas condiciones técnicas y tácticas avanzadas y muy bien adaptadas a la guerra moderna, clásica e irregular y a las misiones específicas para las que fue destinado. España compró en 1965 con destino a los dos GLB, ante la necesidad de renovar su material, veinticuatro AML HE-60 y doce H-90, número que fue ampliado posteriormente para dotar a los distintos Grupos Ligeros de Caballería del resto del Ejército. Como principales características señalar: año de fabricación 1961, peso 4,8 toneladas, largo 3,79 m (5,11c/ cañón), ancho 1,97 m, alto 1,85 m, motor Panhard 4HD 90cv, velocidad 100 km./ h., autonomía 550 km., armamento mortero CS61/6 de 60 mm, cañón Defa M-921ª de 90 mm, 1 ametralladora NF-1 de 7,62 y una tripulación 3 hombres.
El embrague era centrifugo con accionamiento electromagnético que permitía suprimir el pedal de embrague. Caja de cambios mecánica con marchas hacia delante y 1 hacia atrás. Tracción 4x4, ruedas con neumáticos impinchables Hutchinson, superaba un obstáculo vertical de 0,3 m, zanjas de 0,7 m y pendientes del 50%. Vadeaba cursos de agua de 1,1 m. Su blindaje era una chapa de acero de entre 8 y 30 mm. Y como armamento:1 mortero de retrocarga de 60 mm y 2 ametralladoras NF1 de 7,62 mm. Además 2 parejas de tubos lanzafumígenos. Su equipo de radio consistía en 1 transmisor-receptor AN/VAC-10, 1 PP-112 y 1 interfono AM-84.
El Grupo del 3
er Tercio disponía de un Escuadrón de Plana Mayor con 6 AML-90- y de dos Escuadrones Ligeros, equipados con un Pelotón de 2 AML-60 en cada una de sus tres Secciones. Esto arrojaba un total de 6 AML-90 y 12 AML-60.La desmotorización: de nuevo a pie y con "mulas"
Una vez en Fuerteventura, las plantillas del Tercio cambiaron la denominación de Compañía de fusiles por la de tiradores, aunque el nombre nunca prosperó en el Tercio. Lo cierto es que las Secciones de fusiles perdieron los vehículos, conservándose únicamente los de los Jefes de Sección siendo la Sección de armas de apoyo la única motorizada. Esto restó considerable movilidad a las Compañías. El Tercio dio un enorme bajón en su dotación de vehículos. Con el abandono del Sahara se abandonaron también los carros AMX-30 y cientos de land-rover áridos que cambiaron de color y de amo.
Más tarde el Tercio recibió un pequeño número de mulas pero esta vez mecánicas SPA-FOX 15B fabricadas por Servicios y Proyectos Avanzados. Estos vehículos estaban configurados por una unidad delantera con tracción 4x4 y un remolque trasero. Incluían un motor diesel de 92 caballos que les confería una buena agilidad en todo tipo de terrenos y su capacidad de transporte les permite dar movilidad a siete hombres o hasta 800 kg de carga en el módulo delantero y un peso similar en el remolque trasero, destacando de estas mulas su tamaño compacto que permitía aerotransportarlas con facilidad.
En cuanto a camiones, los de mayor carga que actualmente tiene el Tercio son los Iveco 7217/6 con una capacidad de transporte de 4 toneladas en todo tipo de terrenos, incluyendo una tracción 4x4, cuentan con una cabina rediseñada para hacer más cómoda la conducción. Herederos de la familia Pegaso, ampliamente difundida en las fuerzas armadas españolas, estos nuevos camiones incluyen la caja de conducción metálica totalmente cerrada, cambio con transmisión automática y un motor turboalimentado de 319 caballos que les confiere mayor agilidad y velocidad en todo tipo de terrenos.
Banderas protegídas: BMR y Vamtac
Al llegar a la península el Tercio de nuevo fue no sólo motorizado sino que al llevar coraza sus vehículos las unidades recibieron la denominación de protegídas. Así actualmente las dos Banderas del 3er Tercio están provistas con un centenar y medio de vehículos blindados sobre ruedas de la familia BMR de los cuales la mayoría han sido modernizados al estándar M1 por Sta. Bárbara Blindados en su factoría de las Canteras en Sevilla. El nuevo motor Scania, su blindaje mejorado, los cambios en el puesto de conducción y en la cámara de transporte, la posibilidad de dotarlos con neumáticos impinchables, la instalación de aspilleras de tiro con visor y la revisión completa de los elementos mecánicos, entre otras mejoras, le confieren unas magníficas prestaciones. Asimismo se le ha incorporado como elemento adicional, una cesta de transporte que se coloca en la parte superior de la barcaza. Esta comprende un módulo trasero de grandes dimensiones en el que se sitúan repuestos, redes miméticas y otros elementos logísticos, y otra alargada en el costado derecho en la que puede transportarse diverso utillaje. Los BMR miden 6,9 x 2,9 x 2,6 m, pesan 16 Tn, alcanzan una velocidad de 100 km/h y su radio de acción es de 900 km.
Esta motorización y protección con blindaje de las Banderas del 3er Tercio ha alcanzado a todas las Compañías de fusiles que disponen de los blindados de ruedas BMR M-1 y alguno de la serie 600 en distintas variantes. Con estos ingenios se pueden crear columnas ligeras protegidas capaces de hacer frente a todo tipo de amenazas derivadas de su empleo durante todas las fases del combate o en actividades de pacificación y de interposición entre grupos enfrentados, pudiendo trasladarse los blindados por barco a la zona de despliegue. En cuanto a vehículos ligeros la dotación es de Nissan – Patrol, que ha sustituido al Land-Rover. En el año 2002 se incorporaron los vehículos de alta movilidad tácticos (Vamtac) con la idea de ir relevando a algunos de los Nissan-Patrol sobre todo con vistas al transporte de armas contracarro.
A pesar de la apariencia externa muy similar al Hummer norteamericano, el Uro Vamtac, tambien conocido como Rebeco, es un desarrollo enteramente español. El diseño básico es el de un todoterreno de altas prestaciones 4X4, para su uso como vehículo táctico de alta velocidad para múltiples misiones, con capacidad de ser aerotransportado en C-130 Hércules y helitransportado en la eslinga de un CH-47 Chinook. Dispone de un motor diésel de seis cilindros de la casa austríaca Steyr que, gracias al uso de adelantos técnicos como el intercooler, el turbo y la inyección directa, alcanza la excelente cifra de potencia de 163 cv a 3800 r.p.m. y un par de 350 Nm a 1800 r.p.m., lo que le confiere una excelente relación peso-potencia de 46,6 cv por tonelada en vacío y 32,6 cv por tonelada cargado. Unido a este motor de última tecnología encontramos una caja de cambios automática Allison de cuatro velocidades, que permiten alcanzar una velocidad máxima de 130 km/h, siendo la autonomía del vehículo de 600 Km, una excelente cifra.
LAS ARMAS: DEL MOSQUETÓN AL HK
Fusiles y bayonetas: Mauser-Cetme-HK
La evolución del armamento en el Tercio D. Juan de Austria ha seguido por lo general, las vicisitudes del resto del Ejército español. Así, respecto a los fusiles, en los años de la creación de la VII Bandera (mayo 1925) y VIII Bandera (enero 1926), y hasta los años 50, se utilizaron los fusiles Mauser modelo 1893 de 7 mm, de 5,1 kg, así como los mosquetones, también del mismo fabricante, de calibres 7 mm y 7,92 mm, de un poco menos de peso y longitud. Se trataba de armas de repetición con depósito de 5 cartuchos. Los cuchillos bayoneta empleados fueron el modelo 1913 que medía 52,2 mm con vaina de cuero, y el modelo 1941 para el Mauser de 7,92 mm, de 37,5 cm y con vaina metálica.
Luego en la década de los años 60 apareció el fusil de asalto Cetme de 7,62 mm, ya automático y con cargadores de 20 cartuchos. Primero lo fueron el modelo A y B (4,5 kg de peso y 1,01 m de longitud), el modelo C (4,2 kg y misma longitud) y en los años 80/90 el L en el que introdujeron numerosos cambios, como el calibre de 5,56 mm (homologado OTAN), el peso que bajó casi un kilo (3,4 kg), la longitud a 0,92 m y el cargador aumentado a 30 cartuchos. En cuanto a medios de visión nocturna, los fusiles de asalto Cetme LV estaban provistos con los visores VON-009 (visor de observación nocturna) que fabricados por la Empresa Nacional de Optica (Enosa), destacando de los anteriores por montar un tubo de segunda generación y servir tanto para la observación como para efectuar disparos muy precisos.
El modelo LC se diferenciaba por su culatin plegable. Este fusil Cetme L y LC conllevaba problemas de muchas interrupciones y fue sustituido al entrar en el siglo XXI por el de fabricación alemana H & K, G36-E, del mismo peso, 3,4 kg, pero plegable con visor de 1,5 a 3 aumentos, que actualmente, en el 2003, está de dotación en el 3º Tercio. Fue el 20 de febrero del 2001 cuando el Tercio D. Juan de Austria recibió el nuevo fusil de fabricación alemana HK-36. Con él, nuestros legionarios vieron incrementada su ya probada capacidad en el tiro con un arma que se encontraba entre las mejores del mundo. El legionario entró así en el nuevo siglo estrenando un fusil, el HK, que poco tenía que ver con sus antecesores. Cambiaba el fabricante, el modelo, los materiales, el sistema de acerrojamiento, el sistema de puntería, el color e incluso la munición, con el mismo calibre y longitud de la vaina, pero exigiéndole la homologación OTAN para un rendimiento óptimo. Los cuchillos bayoneta de estos fusiles automáticos fueron el modelo 1969 para el Cetme C, de 33 cm de longitud y de características similares los del L y H & K.
Y para terminar con el capítulo de los fusiles y para evitar su confusión con las ametralladoras, en la década de los 20/30 existían los llamados fusiles ametralladores, principalmente los de marca Hotchkiss tipo 1 de 1922 (de 7 mm, 12 kg, 2000 m y cargador de 30 cartuchos), así como el tipo 11 de 1925 de menor peso (8,7 kg) y alcance (1400 m), y el modelo OC de 1938 de 25 cartuchos y con algunas mejores técnicas respecto al anterior (década 30/40). El FAO de 7,92 mm de peso y alcance similar perteneció a la década 50/60.
En el campo de los francotiradores, existió durante mucho tiempo un fusil Mauser con alza telescópica de 7,92 mm, que desapareció en la década de los 90 con la llegada del Cetme "LV" al llevar este incorporado un visor pero con un calibre inadecuado, 5,56 mm. A finales de los 90 se adquirió el Accuracy-AW de 7,62 mm, con un peso de 6,1 kg y un alcance eficaz hasta 800-1000 m y el Barret M-95 de 12,70 mm, 10 kg y un alcance hasta 2000 m, que son de los que actualmente dispone el 3er Tercio.
El actual fusil de los francotiradores Accuracy AW (Artic Warfare) destaca por su robustez, precisión y peso ajustado. Este arma de accionamiento por cerrojo incluye una culata ergonómica conformada por dos piezas, acción muy bien acabada, disparador muy suave y regulable, cañón pesado de 24 pulgadas de longitud provisto con un freno de boca roscado en su extremo delantero. Dispone de un bípode Parker Hale que permite extraer el máximo rendimiento del arma, siendo capaz de alcanzar una cabeza humana en un radio de 400 m y el dorso en unos 800.
Los francotiradores armados con fusiles de precisión Barret-95 tienen una gran capacidad de actuación si operan desde una posición protegida y bien camuflada. Sus proyectiles del calibre 12,70 mm pueden alcanzar con precisión objetivos situados en un radio superior al kilómetro y medio y destruir o inutilizar preciados y caros sistemas de armas como estaciones de comunicaciones, radares, lanzadores de misiles, equipos de mando y control o vehículos. Su rendimiento es muy elevado si tenemos en cuenta el poco coste que tiene cada cartucho de este calibre.
Pistolas y subfusiles: Astra-Llama, Naranjero-Star
Los subfusiles no aparecieron hasta los años 30/40 con el famoso Naranjero (MP-28 II) de 9 mm de largo y 4 kg de peso. Luego se pasó a la marca Star modelo Z-45 de 3,85 kg en los años 40/60 y Z-62 de menor peso (2,65 kg) en la década 60/70 y por último el "Z-70 B" adaptado ya al calibre 9mm parabellum, sustituido definitivamente en los años 80/90 por el Cetme-LC plegable, ya mencionado anteriormente.
En cuanto a las pistolas, utilizadas por los Oficiales y sirvientes de armas de apoyo, etc, se fueron usando sucesivamente las marcas Llama modelos Super VI y VII (años 20/40), y la Astra en sus modelos 1921, Falcon y Mauser (también en la década de los 20/40), luego la marca Star en sus modelos 1921, Super y Super B (años 60/80) y finalmente la Llama modelo 82 de los años 80 hasta la actualidad (2003). El calibre lo fue de 9 mm largo y corto según los modelos, incluso lo hubo de 7,65 mm y luego de 9 mm parabellum.
Las granadas de mano (a las que eran tan aficionados los legionarios granaderos en la guerra de Marruecos), utilizadas por la VII y VIII Banderas en los primeros años de su creación, eran las Laffite Mod 1921 de hojalata y cuerpo de trilita. Continuaron de dotación en la guerra civil del 36 al 39 siendo usadas en esta contienda por la VII, VIII y IX Banderas permaneciendo aún en vigor al crease el Tercio en 1940 hasta la década de los 50/60, años en los que apareció la P.O.I de baquelita y trilita y con espiral metálica, luego mejorada con los modelos P.O II, III, IV. En la década de los 70/80 se introdujo la EA M-5, de cuerpo sintético explosivo de exolita y funda de acero estriada. Por último, en los 80/90, se dotó de la R-41 de trilita.
Ametralladoras y morteros: Hotchkiss-Ameli, Lafitte-Ecia
La ametralladora Hotchkiss, modelo 1914, de 7 mm, pesaba 52,5 kg, trípode incluido, con un alcance de 2000 m y un cargador- bandeja de 30 cartuchos (década 20/30). La ametralladora Alfa-44 de 7,92 mm pesaba 38,5 kg con trípode y alcanzaba los 3000 m (años 40/50) con cinta engarzable y 780 disparos por minuto. Luego salió un modelo que pesaba 4 kg menos, la Alfa-55, pero con menor alcance, 2500 m. Ya en la década de los 60 se adquirió la ametralladora MG -1-A3 de 7,62 mm con 11,5 kg de peso, 1300 disparos por minuto y 1200 m de alcance.
Esta arma ha perdurado hasta nuestros días a pesar de que en los 90 también se empezó a introducir la Ameli de 5,56 kg y 600 m de alcance pero que de momento (año 2003) no alcanza el nivel de la MG, más preferida como máquina por los legionarios. Potentes, fiables y, sobre todo, muy robustas tras casi cuarenta años de actividad continuada, las ametralladoras MG-42/58 han demostrado siempre su valía como arma de apoyo del infante. Conocidas como las máquinas por el peculiar traqueteo que hacen al disparar a ráfagas las municiones encintadas del calibre 7,62x51 mm, pueden emplearse tanto con un sencillo bípode como desde un robusto trípode, siendo este último idóneo para lograr una mayor precisión inherente a la estabilización del arma durante el fuego sostenido.
Por su parte los BMR llevan incorporada una ametralladora pesada Browning de 12, 70 mm montada en los vehículos y tubos lanzafumígenos Wegman.
Respecto a los morteros, el más antiguo utilizado por los legionarios de la VII y VIII en los años 25-30 fue el Lafitte modelo 1925 de 60 mm, 42 kg de peso, 1,3 m de longitud y 1060 m de alcance. En la década de los 30/50 se introdujo el Valero modelo 1926 de 60 mm de similares características pero más pesado (49 kg) y el modelo 1932 de 50 mm, siendo más ligero, así como el modelo 1933 de 81 mm y 2200 m de alcance. Ya en los años 60 se fabricaron los Ecia L-65 de 60, 81 y 120 mm con alcances hasta 1800, 3600 y 5700 m respectivamente, que son los que actualmente (2003) siguen en plantilla.
Los Pelotones de morteros medios emplean el modelo L de la firma Esperanza y Compañía (Ecia). Con un tubo de 81mm de diámetro que permite disparar los diversos tipos de municiones hasta un alcance de casi 6 km., éste arma tiene un peso total del orden de casi 45 kg. que se distribuyen entre el trípode, goniómetro de apuntamiento, placa base que lo estabiliza durante el disparo y el tubo de avancarga que sirve para disparar las granadas a una cadencia de disparo cercana a los 15 disparos por minuto. El Cte. Cruz nos cuenta la dotación de armas de su 5ª Cía. de máquinas cuando era Cabo 1º en el Krimda.
"La 32 (luego 10ª) Compañía, la 28 (después 5ª) o la 36 (15), nunca en época de paz tuvieron 3 Secciones de ametralladoras: eran dos a cuatro máquinas y una Sección de morteros de 81 con cuatro armas. Los transportes en las marchas se hacían sobre acémilas y en los ejercicios y maniobras a hombro. Teníamos 4 caballos y 30 mulos. Cada una de las armas (ametralladoras o morteros) disponía de dos mulos uno para la carga de arma y otro para munición. Los seis restantes eran para el Pelotón de Servicios. La ametralladora Hotchkiss modelo 1914 la tuvimos de dotación hasta abril - mayo de 1955 que nos dieron la Alfa. El calibre de la Hotchkiss siempre fue de 7 mm. Y el de la Alfa fue en principio de 7,92, al igual que los nuevos fusiles y mosquetones que nos dieron también en 1955, y que eran básicamente los antiguos de 7 mm. recalibrados. La munición de 7,62 no se empezó a usar hasta que se recibió el Cetme modelo A, del que yo he hecho uso."
Armas contracarro: del Instalaza al Tow
Por último, como armas contracarros, han existido el lanzagranadas Instalaza de 8,89 mm modelo 65 de 6 kg y 2500 m de alcance (años 60 hasta hoy), el Instalaza C-90 de 90 mm, 3,9 kg de peso y 400 m de alcance y el Lag-40 de 40 mm, 35 kg y 800 m de alcance. Los lanzagranadas Lag-40 que fabrica la empresa Nacional Santa Bárbara pueden ser disparados desde un afuste, ubicado en la caja de transporte de los Nissan Patrol o Vamtac desde un trípode muy similar al que emplean las ametralladoras pesadas del calibre 12,70. Muy compacto, con un alcance efectivo del orden de kilómetro y medio, y con una cadencia máxima superior a los doscientos disparos por minuto, el rendimiento de sus granadas de 40 mm. es muy elevado contra tropas desprotegidas, vehículos ligeros en avance o campamentos de diversa índole.
Luego ya pasamos a los misiles Cobra de los años 70, Milán (103 mm, 11,3 kg y 2000 m de alcance) de la década del 80 y el Tow (152 mm 18 kg y 3000 m de alcance) de la década de los 90. El sistema filoguiado Milán fue concebido para dotar a los infantes con una elevada capacidad de neutralización de medios acorazados y blindados. El Tercio lo viene empleando en este cometido para lo cual se han designado para cada sistema un tirador y un servidor, ayudando mucho en el apuntamiento del arma el equipo de simulación asociado que permite efectuar tantos disparos como se quiera a un coste ínfimo.
Un sencillo afuste telescópico instalado en la caja de transporte de un vehículo todo terreno ligero Nissan Patrol y el Vamtac sirven para dar estabilidad y movilidad a un lanzador misilístico filoguiado Milán, teniendo el operador una gran facilidad para cubrir los diferentes sectores desde esta posición. El alcance de unos 2 km y una capacidad de perforación del orden de 800 mm de este sistema, se ven reforzados con una gran movilidad, que permiten transportarlo con rapidez a aquellos puntos en que se debe reforzar la capacidad para neutralizar objetivos importantes del enemigo como carros de combate y blindados de todo tipo.
El sistema misilístico contracarro estadounidense Hughes Tow ha sido optimizado en España con la incorporación de una sofisticada y avanzada dirección de tiro, que incluye una cámara térmica para que pueda ser utilizado en cualquier condición atmosférica y de luz, a la vez que se ha diseñado un afuste sobre los vehículos todo terreno Nissan Patrol ML-6 que le proporciona una elevada movilidad táctica en el campo de batalla en sus desplazamientos y en los cambios de asentamiento para evitar ser alcanzado por el fuego enemigo.
Mención especial merecen las unidades específicas de armas como las tres Compañías de la Agrupación Mixta que existieron en el 3erTercio hasta 1958 de cañones contracarro, cañones de infantería y ametralladoras antiaéreas, la Batería de Artillería, el Grupo Blindado de Caballería y la Compañía de Carros Bakali ya tratados en el capítulo de los vehículos. Asimismo no conviene olvidar las Secciones de defensa antiaérea.
Las Banderas tuvieron con anterioridad la Ametralladora pesada/antiaérea OKN. Los cañones monotubo GAI-BO1 son originarios de la firma suiza Oerlikon - Bührle e incluyen un tubo de 20/120 mm que les permite actuar tanto en misiones antiaéreas contra blancos en vuelo lento a baja cota como contra objetivos de superficie, aunque fueron fabricados bajo licencia por Cetme como modelo 306. El alcance efectivo de sus municiones es de unos 2.200 m en tiro horizontal, su dotación es de tres hombres de los cuales dos manejan la pieza y el tercero se encarga de reponer los cargadores de 20 o 50 proyectiles, y el peso total del montaje en orden de marcha es de 547 kg pudiendo ser remolcada por un vehículo todo terreno ligero.
Anexos armas
Tablas comparativas de armamento
Fusiles y mosquetones (armas de repetición de cerrojo)
arma CALIBRE peso LONG Alimentación ALCANCE época
Mauser Mod 1893 7 mm. 3,9Kg. 1,235 m 5 cartuchos 500 m Años 20/50
Mauser Mod 1893 7,92 mm. 3,9Kg. 1,235 m 5 cartuchos 500.m Años 20/50
Mosq. Mauser Mod 1893 7 mm. 3,5Kg. 1,020 m Depósito con 5 cart. 500 m Años 20/50
Mosq. Mauser Mod 1893 7,62 mm. 3,8 Kg. 1,046 m Depósito con 5 cart. 200 m Años 20/50
FR 8 Cetmeton 7,62 mm. 3,6 Kg. 0,981 m. Depósito con 5 cart. 500 m. Años 60
Accuracy AW 7,62 mm. 6,1 Kg. 1,178 m. Carg. bifilar 10 cart.800/1000 m.1990/...
Barrett M95 12,70mm. 10 Kg. 88,9 m. Carg. bifilar de 5 cart. 2000 m. 1990/...
Granadas de mano
PIEZA Cuerpo Explosivo exp. Peso Metralla época
Laffitte Mod.1921Hojalata Trilita ————— Años 20/40
P.O. I Baquelita Trilita 150 gr 300 gr. Espiral metálica Años 50/60
P.O. II Metálico Trilita 150 gr 300 gr. Espiral metálica Años 50/60
P.O. III Baquelita Trilita 88 gr 325 gr. Espiral metálica int. Años 50/60
P.O. IV Baquelita Trilita 88 gr 325 gr. Espiral metálica ext. Años 50/60
B.I. La Marañosa Napalm 300 gr 500 gr. Incendiaria Años 50/60
EA. M-5 Sintético Exolita 135 gr 290 gr. Funda de acero estriado Años 70/80
R-41 Sintética Trilita 125gr. 240 gr. Vaso con balines 160 gr. Años 80/90
Cuchillos bayoneta
PIEZA Arma peso LONGITUD Long. Hoja grosor Vaina
Mod. 1913 Mauser Mod. 1893 0,45 Kg. 52,2 cm. 40 cm. 0,6 cm. De cuero
Mod. 1941 Mauser de 7,92 0,55 Kg. 37,5 cm. 25 cm. 0,5 cm. Metálica
Mod. 1969 CETME C 0,58 Kg. 33 cm. 22,5 cm. 0,5 cm. Sintética
CETME L/LV CETME L/LV 0,56 Kg. 36 cm. 22,5 cm. 0.5 cm. Sintética
H&K G36E H&K G36E 0,5 Kg. 32,4 cm. 16,5 cm. 0.6 cm. Sintética
Subfusiles
PIEZA CAL. peso LONGIT DPM Alimentación ALCANCE época
"Naranjero" 9 Largo 4 Kg. 0,812 m. Carg. bifilar 20/32/50 cart. 100 m. Años 30/40
Star Z45 9 Largo 3,85 Kg. 0,58 / 0,84 130 Carg. bifilar 30 cart. 100 m. Años 40/60
Star Z62 9 Largo 2,65 Kg. 0,48 / 0,7 130 Carg. bifilar 30 cart. 100 m. Años 60/70
Star Z70B 9 Pb 2,65 Kg. 0,48 / 0,7 130 Carg. bifilar 30 cart. 100 m. Años 70/90
Pistolas
PIEZA Munición. peso LONG. Alimentación época
Campo-Giro Mod. 1913-169 Largo 1 Kg. 22,5 cm. Carg. monofilar de 8 cart. Años 20/40
Llama Mod. Super Cal. 45 1,1 Kg. 22,8 cm. Carg. monofilar de 8 cart. Años 20/40
Llama Mod. Super 9 Largo 1,1 Kg. 21,6 cm. Carg. monofilar de 9 cart. Años 20/40
Llama Mod. VI 9 Corto 0,52 Kg. 14,8 cm. Carg. monofilar de 7 cart. Años 20/40
Llama Mod. VII 9 Largo 1,1 Kg. 22,8 cm. Carg. monofilar de 8 cart. Años 20/40
Astra Mod. 1921 9 Largo 1,15 g. 22,5 cm. Carg. monofilar de 8 cart. Años 20/40
Astra Mod. 1921 9 Corto 0,65 Kg. 16,2 cm. Cargador monofilar de 7 cart. Años 20/40
Astra Mod. Falcon 7,65 / 9 Corto 0,61 Kg. 16,5 cm. Carg. monofilar de 8 y 7 cart. Años 20/40
Astra Mod. Mauser 7,63 mm. 1,292 Kg 25,2 cm. Carg. monofilar de 10 cart. Años 20/40
Star Mod. 1921 9 Largo 1,03 Kg 20,5 cm. Cargador monofilar de 8 cart. Años 20/40
Star Mod. 1921 7,65 mm. 0,8 Kg 17,5 cm. Cargador monofilar de 7 cart. Años 20/40
Star Mod. Super 9 Largo 0,955 Kg 21,6 cm. Cargador monofilar de 8 cart. Años 60
Star Mod. Super-B 9 mm. P 0,955 Kg 21,6 cm. Cargador monofilar de 8 cart. Años 60/80
Llama Mod. 82 9 mm. P 1,1 Kg 20,9 cm. Cargador bifilar de 15 cart. 1980 hasta hoy
Fusiles de asalto
PIEZA CALIBRE. peso LONG. D.P.M Alimentación ALCANCE época
CETME M 58/B7,62 mm. 4,5 Kg. 1,015 m. 250 bifilar de 20 cart. 400 Años 50/60
CETME Mod. C7,62 mm. 4,2 Kg. 1,015 m. 250 bifilar de 20 cart. 400 Años 60/80
CETME Mod. L5,56 mm. 3,4 Kg. 0,925 m. 120 bifilar de 30 cart. 400 Años 80/90
CETME Mod. LC5,56 mm. 3,4 Kg. 0,665/0,860 120 bifilar de 30 cart. 400 Años 80/90
H&K G36E 5,56 mm. 3,4 Kg. 0,759/0,999 125 bifilar de 30 cart. 400 Siglo XXI
Fusiles ametralladores
arma CAL. peso LONG. D.P.M. Alimentación ALCANCE época
Hotchkiss 1 / 1922 7 mm 12 kg 1,2 m. Carg. 30 cart. 2000 m Años 20/30
Hotchkiss 11 / 1925 7 mm 8,760 1,145 m. Carg. 15 cart. 1400 m Años 20/30
Hotchkiss OC / 1938 7 mm 8,760 1,145 m. Carg. 25 cart. 1400 m Años 30/50
Trapote mod.1933 7 mm 9,2 1,180 m. 650 Carg. 15 cart. 2000 m Años 30
Astra Unión 1927 7 mm 11,500 1,160 m. 150 Carg. 15 cart. 2000 m Años 20/30
F.A.O. 7,92 8,93 1,168 m 260 Carg. 20 cart. 1500 m Años 50/60
Ametralladoras
arma CAL. peso LONG D.P.M. Alimentación ALCANCE época
Hotchkiss 1914 7 mm 52,5 Kg. 1,4 m. Carg. 30 cart. 2000 m Años 20/30
Z.B.37 7,92 19 1,095 750 3000 m Años 30/40
ALFA 44 7,92 38,5 1,650 780 Cinta engarzable 3000 m Años 40/50
ALFA 55 7,92 34,5 1,209 650 Cinta engarzable 2500m Años 40/50
MG 1 A3 7,62x51 11,5 1,225 1300 Cinta engarzable 1200 m 1960 hasta hoy
AMELI 5.56x45 5,7. 0,97 850/950 Petaca con cinta 600 m. 1980 hasta hoy
Lanzagranadas
PIEZA CAL. peso LONG. D.P.M. ALCANCE época
Instalaza 88,9 Mod. 65 88,9 mm. 6 Kg. 0,85 / 1,64 m. 6/10 1500 a 2500 Años 60 hasta hoy
Instalaza C-90-C90 mm. 3,9 Kg. 0,84 m Monotiro 200 / 400 m. Años 80 hasta hoy
LAG 40 40 mm 35 Kg. / 110 en pos. 1 m. 325 800 m. Años 90 hasta hoy
Misiles Contracarro
PIEZA CAL. peso LONG. Expl. carga ALCANCE época
Milán 103 mm. 11,30 Kg. 1,26 m. HE 3 Kg. De 25 a 2000 m. 1980 hasta hoy
TOW 152 mm. 18 Kg. 1,17 m. HE 5,9 Kg. De 25 a 3000m. 1990 hasta hoy
Morteros
PIEZA CAL. peso LONG. D.P.M. ALCANCE época
«Lafitte» mD 1925 60 mm 42 kg pieza 1,3 m 10/20 1060 m Años 20/30
«VALERO» mod. 1932 50 mm 7 kg pieza 0,63 m 10/20 750 m Años 30/50
«VALERO» mod. 1926 60 mm 49 kg pieza 1,350 m 10/20 1060 m Años 30/50
«VALERO» mod. 1933 81 mm 73,5 kg pieza 1,2 m 10/20 2200 m Años 30/50
«ECIA» L-65 60 mm 11,46 kg pieza 0,782 m 30/40 de 100 a 1800 Años 60 hasta hoy
«ECIA» L-65 81 mm 42,46 kg pieza 1 m 30 de 100 a 3600 Años 60 hasta hoy
«ECIA» L-65 120 mm 214,15 kg pieza 1,6 m 6 de 100 a 5700 Años 60 hasta hoy
TAMBORES DE GUERRA: MÚSICA Y CANCIONES
Las Bandas de Guerra
Cuando en 1940 se creó el 3er Tercio en Larache (Marruecos) cada una de las tres Banderas que se incorporaron procedentes de Tauima (VIII Bra.) y Riffien (VII y IX) llevaban su propia Banda de tambores y cornetas. A las distintas guarniciones donde iban destacadas las Banderas, allí marchaban en cabeza sus Bandas de Guerra para marcar el paso legionario en las diferentes formaciones que a diario realizaba cada unidad. Cuando se aproximaba el 20 de septiembre, se incrementaban los ensayos de las Bandas, pues en las competiciones que se realizaban con motivo del Aniversario las 4 Bandas (PLM y Agrupación Mixta, VII, VIII, y IX Bra,s) todas pretendían obviamente ganar el primer premio. Como curiosidad, allá por el año 1956 o 57 la Banda de la VIII sorprendió al final de su actuación pues preparó un número musical tocando con las boquillas desprendidas de sus correspondientes cornetas produciendo un sonido inesperado y muy aplaudido por el público asistente, siendo merecedores por ello de la obtención del primer premio.
En cuanto a los instrumentos utilizados por las Bandas de Guerra de las diferentes Banderas del 3er Tercio, al igual que los del resto de la Legión, se distinguían de sus homólogos del Ejército por las trompetas que eran más largas tipo fanfar mientras que los tambores fueron copiados de las enormes cajas de guerra utilizadas por los Tercios de Flandes (de un ejemplar de los mismos que se conservaba afortunadamente en el museo del Ejército). De las trompetas colgaba un paño con el color de cada Bandera, y lo mismo ocurría con la caja de los tambores, pintadas del mismo color. Una coca llevada en el gorrillo distinguía a los legionarios de la Banda. Los cordones y las borlas se introdujeron al poco de crearse el 3er Tercio.
El último Jefe de Banda que hubo en Fuerteventura fue el Subteniente Toral que era el maestro de las Banda del Tercio. Cada Bandera tenia a su vez un Sargento 1º, Moreno en la VII Bandera y Cintas en la VIII, también maestros de Banda. De todos ellos, el único que se trasladó a Almería en 1996 fue el Sargento 1º Cintas, que se hizo cargo de la Banda de toda la Brigada de la Legión, auxiliado por el Cabo 1º Missian de la VII. Nació así la Banda de la Brigada, y desapareció como tal la del Tercio y la de las Banderas (que dejaron desde entonces de desfilar con el Juan de Austria).
Por último una nueva orden ministerial reducía el número de escalas y especialidades, dejando de existir los Maestros de Banda, motivo por el que actualmente (2003) la Banda de Guerra de la Brigada de la Legión la manda el Cabo 1º Julio Criado de la Montaña, perteneciente al 3er Tercio. Desaparecieron también los paños y las galas de los tambores y cornetas con los colores blanco y negro de la PLM del Tercio, blanco de la VII Bandera y blanco y rojo de la VIII, del mismo modo que en 1985 dejaron de lucirse el blanco y azul del Grupo Ligero de Caballería y mucho antes, en 1958, el rojo de la IX. En definitiva, el 3er Tercio, que durante muchos años contó con una Sección de Música y cuatro Bandas de Guerra, desde su llegada a Almería y por las razones expuestas, no dispone ni de Música ni de una Banda propia, si bien aporta cornetas y tambores a la Banda de Guerra de la Brigada de la Legión.
Así nos cuenta el Coronel Girona el Desfile sin Banda que se preparó en el Krimda allá por los años cincuenta:
"Al desaparecer la música del 3º Tercio en 1954, solamente quedó la Banda de cornetas y tambores que la constituían los elementos de las Banderas. Cada Bandera tenía su Banda de utilización propia en los destacamentos, si bien, en Krimda, actuaban conjuntamente. Como dato curioso y en beneficio de los legionarios de las Bandas cabe destacar que con ocasión de un acto conmemorativo del Gran Capitán, en Córdoba, se ordenó que tanto los Gastadores como las Bandas de cornetas y tambores del 3º Tercio se integraran con las unidades participantes. Nos quedamos silenciosos. Se aproximaba la realización del Desfile de la Victoria en Larache, el problema era notable si no regresaban las Bandas a tiempo.
Una tarde, me encontraba en Krimda de Oficial de Semana cuando me sorprendió el sonido de cornetas y de tambores que sonaban estupendamente. Extrañado, pues conocía que no había Bandas en aquel momento, inquirí de qué se trataba y me contaron que el Sargento Calvo, encargado del Pelotón, hacía unos días había extraído del almacén una serie de cornetas, tambores, bombos antiguos o en desuso, repartiéndolos entre los viejos componentes de Escuadras de gastadores, de Bandas de cornetas y tambores que habían, estado ensayando en la gaba formando este conjunto.
El tal conjunto lo constituían, gastadores, a cuyo frente iba el Cabo Sáez, antiguo Jefe de la Escuadra de su Bandera y que en ese momento era el encargado del bar de la Residencia de Oficiales, en Larache. Junto a él, legionarios que habían sido gastadores en sus res