De Fuerteventura a Almeria

DEL AAIÚN A PUERTO ROSARIO: FUERTEVENTURA 1976-1995

DE FUERTEVENTURA A ALMERÍA

El 14 de agosto de 1995 una Comisión Aposentadora efectuó su presentación en la Base de Viator donde se estaba gestando el nacimiento de la Brigada de la Legión (BRILEG). Personal de la 2ª Cía formó parte de dicha Comisión con el objeto de preparar e iniciar el traslado del Tercio para integrarse en la BRILEG.

Las despedidas: adiós La Oliva, adiós Puerto del Rosario

En el mes de diciembre de 1.995 se iniciaron en Fuerteventura las despedidas del Tercio. Así el día 3 tuvo lugar en el municipio de La Oliva, el acto de despedida ofrecido por dicho municipio al Tercio D. Juan de Austria. Fue un acto emotivo en el que participó el pueblo majorero, la Banda de Guerra y una Compañía de Honores. En el discurso del Alcalde de la Oliva, el Ilmo. Sr. D. Domingo González Arroyo, resaltó que el pueblo que él representaba había donado en el año 1985 al Tercio la Enseña Nacional. Enseña, que llevaba prendidos los sentimientos de todos los habitantes y que acompañarían por ello al Tercio en su nueva ubicación. El Coronel Jefe del Tercio, pronunció a su vez una alocución donde quedó de manifiesto el gran lazo de afecto y unión existente entre los componentes del Tercio y los vecinos del municipio. A continuación se hizo entrega del título de Caballero Legionario de Honor a los habitantes del pueblo. Seguidamente, se procedió al intercambio de recuerdos, ofreciendo el municipio al Tercio una placa que daba nombre a una de sus calles. En ésta se podía leer Calle Tercio Don Juan de Austria III de la Legión.

Unos días más tarde, el 19 de diciembre, tuvo lugar en la ciudad capitalina de la isla de Fuerteventura, Puerto del Rosario, el acto de despedida oficial ofrecido por el Tercio a esta isla que le sirvió de casa durante veinte años. El acto fue presidido por el Alcalde de Puerto del Rosario, Ilmo. Sr. D. Eustaquio Santana Gil, el Presidente del Cabildo Insular de Fuerteventura Ilmo. Sr. D. Ildefonso Chacón Negrín y el Coronel Jefe del Tercio, quienes fueron acompañados por las distintas Autoridades civiles y militares de la Isla.

En su alocución, el Sr. Alcalde resaltó la propuesta que el 2 de diciembre de 1993 hizo el Ayuntamiento de Puerto del Rosario, por unanimidad de todas las fuerzas políticas, a la Agrupación Táctica (AGT) Canarias para el Premio Canarias 94 por su labor humanitaria llevada a cabo en tierras de Bosnia-Herzegovina. Por su parte el Sr. Presidente del Cabildo, en su discurso señaló los fructíferos lazos de unión existentes entre la población majorera y los componentes del Tercio, una vez superadas las primeras dificultades de la llegada de la unidad del Sahara. Seguidamente el Sr. Coronel del Tercio dirigió al público asistente las siguientes palabras:

“El hecho insular, el hecho de ser isleño, marca a las personas, a los pueblos, a las instituciones. Y 20 años en Fuerteventura han marcado al Tercio y a sus hombres, que si llegaron siendo saharianos se han hecho poco a poco majoreros, primero de adopción forzada pero después de corazón y de hecho. Durante 20 años nos hemos esforzado en ajustar nuestra conducta al respeto de la persona, al bien común y al derecho de gentes; y hemos estado siempre dispuestos no solo a defender sino a ayudar al pueblo, conscientes de que somos también pueblo majorero. Por último, como símbolo y reconocimiento de que la Defensa Nacional es deber de todos los españoles, y de que la Enseña Nacional, símbolo de la Patria y de su unidad, representa al pueblo y le pertenece, sería un honor para el Tercio que los máximos representantes de este municipio arriasen la Bandera que durante 20 años hemos sido encargados de custodiar”.

Después de la alocución del Sr. Coronel y de la entrega de obsequios, se procedió al descubrimiento de un monumento, representativo de los 20 años de historia de la Legión en la isla. Seguidamente el Presidente del Cabildo, junto al Alcalde del municipio, arriaron la Enseña Nacional y tras el toque de oración en memoria de los caídos por España, las fuerzas, constituidas por la Banda de Guerra del Tercio y tres Compañías que representaban con sus distintos uniformes la llegada del Sahara, su actuación en Bosnia-Herzegovina y la actual etapa, desfilaron por delante de la tribuna y eran despedida del paseo marítimo con fuertes y calurosos aplausos por un numeroso público que se congregó en la zona.

Llega el “Soria 9”

Por último el día 3 de enero de 1996 tuvo lugar en el acuartelamiento de Puerto del Rosario el acto de despedida del Tercio de la Zona Militar de Canarias y de la Delegación del Gobierno de Fuerteventura. Al mismo tiempo se hizo entrega del acuartelamiento al Regimiento de Infantería Ligera Soria nº 9, en proceso de reorganización tras su disolución unos años antes en la plaza de Sevilla, guarnición a la que perteneció desde 1898.

Este Regimiento es una de las unidades más antiguas de Europa. Fue creado en 1509, por el rey Fernando con el nombre de Tercio de Nápoles. En este acto se relevaron las dos unidades bajo la presidencia del Exmo. Sr. General Jefe de la Zona Militar de Canarias, D. Vicente Ripoll Valls, acompañado por distintas Autoridades civiles entre las que cabe destacar a los Delegados del Gobierno en Canarias, Presidente del Cabildo y Alcaldes de los municipios majoreros así como amigos y simpatizantes del Tercio. Por el estamento militar, se encontraban los Jefes de Tropas de las Palmas y Tenerife y compañeros de armas en representación de las distintas unidades isleñas.

En la parada militar intervino, por parte del Tercio Don Juan de Austria 3º de La Legión, su Bandera Nacional escoltada por una Compañía de Honores, Escuadra de Gastadores y Banda de Guerra. Representando al Regimiento de Infantería Ligera Soria nº 9, su Enseña Nacional escoltada también por una Escuadra de Gastadores, Banda de Guerra y tres Compañías. Todos sus cuadros de mando y gran parte de la tropa eran procedentes del Tercio al que despedían pues se dio opción a quedarse en la Isla ó trasladarse con su unidad a Almería. Con esta atmósfera sonó el cornetín de órdenes del Tercio, dando paso al desfile de las tropas legionarias que, por última vez, actuaban como anfitrionas del acuartelamiento. Como siempre su ritmo fue vertiginoso. Atrás dejaban 20 años de historia e iban en busca de nuevas ilusiones, de nuevas metas, de nuevas misiones.

A continuación sonó el cornetín del Regimiento iniciándose el desfile de esta unidad como toma de posesión del acuartelamiento. La asistencia del público fue numerosa y, con sus aplausos, pusieron el cariño y admiración por este amigo que se iba, el glorioso Tercio D. Juan de Austria 3º de La Legión. Posteriormente fue servido un vino de honor en el Salón Fuerteventura del Acuartelamiento, donde se produjo intercambios de recuerdos entre el Tercio y la Zona Militar de Canarias, la Jefatura de Tropas de Las Palmas y la Delegación del Gobierno en Fuerteventura.

Aunque a finales de 1995 se desplazaron a la Base Alvarez de Sotomayor de Viator (Almería) dos Compañías, a modo de avanzadilla del Tercio, éste no se trasladó desde Fuerteventura hasta enero de 1996. Al final emprendieron la marcha 96 cuadros de mando, 179 legionarios profesionales y 221 del Reemplazo 95/3º y 4º (total 496) acompañados de 199 esposas y 181 hijos, sufriendo el correspondiente desarraigo social, familiar y quebranto económico, al cobrar menos complementos y sueldo que cuando el Tercio estaba en Fuerteventura.

Jefes de unidad en Fuerteventura

Coroneles Jefes del Tercio

D. Tomás Pallás Sierra (ene 76-jul 78). D. José María González del Hierro Villota (ago 78-jul 80). D. Luis Quintas Gil (oct 80-oct 83). D. Pedro Soto del Río (ene 84-ene 86). D. Manuel Calero Bejar (ene 86-dic 87). D. Gilberto Marquina López (dic 87-jun 89). D. Rafael Reig de la Vega (sep 89-sep 91). D. Ángel Morales Díaz-Otero (sep 91-oct 93). D. Joaquín Calleja Pérez (oct 93-oct 95). D. Pedro María Andreu Gallardo (oct 95-oct 97).

Tenientes Coroneles Jefes de la PLMM

D. Luis Tapia Aguirrebengoa (Enero 1976 a 1978), D. Augusto Lorenzo Fraga (1976, ausencia de Tapia), D. Vicente Aznar de Arizcun (1978), D. Antonio Manuel Céspedes del Rey (1981), D. Félix Carrasco Pérez Machado (1982), D. Celestino Picón Vila (1982), D. Aroldo Lázaro Abardía (1.986), D. Enrique Cano de las Heras (1989), D. Juan Pardo Fernández (1990), D. Juan Cerezo Herrero (1992). D. Javier Mayoral Dávalos (1992-1995).

Comandantes Jefes Accidentales de la PLMM.

D. Vicente Aznar de Arizcun (1977), D. José de la Brena González Trevilla (1977), D. Rodrigo Holguín Barraca (1978), D. Fernando Avila García (1978), D. Carmelo Gallego Gómez (1979), D. Joaquón Calleja Pérez (1981), D. José Repollés Cobeta, de Cabalerría (1982), D. Jesús Ranera alós (1982)

Tenientes Coroneles de la VII Bandera

D. Luis Tapia Aguirrebengoa (may 75-jul 76). D. César López Cubas (jul 76-jul 78). D. Valeriano González Fonseca (jul 78-feb 83). D. Gervasio López López (jun 83-abr 84). D. Rodrigo Holguín Barraca (abr 84-may 87). D. Jesús Ranera Alos (ene 88-ene 89). D. Juan García García (ene 89-oct 89). D. Juan Prado Fernández (oct 89-ene 91). D. Luis Rubio Ripoll (ene 91-sep 91). D. Javier Mayoral Dávalos (dic 91-may 94). D. Germán Javier Rodríguez (may 94-1996).

Tenientes Coroneles de la VIII Bandera

D. Agustín López Andion (01 ene 75-mar 76). D. Juan Suarez Lorenzo (13 mar 76-oct77). D. Antonio Manuel de Céspedes del Rey (29 oct 77-ene 79). D. Fernando Ávila García (31 ene 79-oct 81). D. Felix Carrasco Pérez – Machado (27 feb 82-may 83). D. Ricardo Moñita Benito (05 may 83-23 jun 83-18 julio 83). D. Aroldo Lázaro Abardía (19 dic 83-nov 85). D. Celestino Picón Vila (12 ene 86-jun 87). D. Enrique Cano de las Heras (2 sep 87-feb 89). D. Francisco Mato Cruz (21 feb 89-jun 92). D. Manuel Castro Zotano (01 jun 92-feb94). D. Juan Néstor Suárez Martinón (09 may 94-95)

Tenientes Coroneles del Grupo Ligero de Caballería

D. Manuel Blanco Valencia (1973-75), D. Rafael Casa de la Vega (1975-79), D. Juan Díaz de Figueroa y Soriano (1979-82), D. Juan Luis Sanz de Merlo (1982-85). (1985 – 1988 época Ronda 4º Tercio). El último Jefe del Grupo, (cuando éste ya pasó a pertenecer al 4º Tercio en Ronda) fue el Tcol. D. Lorenzo Alonso Vicente (1985-88).

Otros Jefes de Unidad

El Coronel D. Juan Alvarez Gaumé nos aporta los Jefes de unidad de la VIII en su época de destino en esta unidad: Comandantes de la VIII Bandera desde 1976 a 1984 (las Banderas del 3º Tercio tenían un solo Comandante en la Plana Mayor): D. Antonio Manuel Céspedes del Rey, D. Valeriano González Fonseca, D. Carlos Rubio Castillo, D. José López Granda.

Capitanes de la Plana Mayor de la Bandera ó Mando Bandera (también solo había un Capitán en la Plana de la Bandera): D José Ramón Menéndez de la Gala, D. Juan García Figueras Martínez, D. Joaquín González Casado, D. Angel Hernández Pérez D. Antonio Cruz Martínez.

Capitanes 6ª Cía: D. Carlos Tembleque y Sánchez Guardiola, D. José López Hijós, D. Joaquín Calleja Pérez, D. Adolfo Coloma Contreras.

Capitanes 7ª Cía: D. Carlos Díaz Arocha, D. Eduardo Sousa Oneto D. Nicolás Jaime Perote Pellón, D. Fernando Prieto Alvarez, D. Angel García García D. José Luis Tapia García, D. Juan Alvarez Gaume, D. Néstor Suárez Martinón, D. Luis Rubio Ripoll, D. Ramón Prieto Oses.

Capitanes 8ª Cía: D. Antonio Cruz Martínez, D. Felix Carnero Fernández D. Juan Alvarez Gaume, D. Pedro Pérez García.

Capitanes 9ª Cía: D. José Luis Arpón López, D. Enrique De Vivero Fernández, D. Néstor Suarez Martinón, D. Felix Carnero Fernández, D. Antonio Cruz Martínez, D. Juan Felices Martínez, D. José María Martínez Avila, D. Francisco Chamizo Del Pozo.

Y vengo, sobre todo, a traeros un mensaje de aliento, porque vosotros y vuestro permanente ejemplo constituís un estímulo para quienes servimos también a la Patria desde otras altas responsabilidades. España, Caballeros Legionarios, os reitera a través de mi persona en este acto su reconocimiento publico. A vosotros y a las Fuerzas Armadas, que hoy considero representada en vosotros en este acto, os incumbe, fundidos con el pueblo del que procedéis y al que servís, la vigilancia serena y permanente, la entrega decidida a su servicio, el supremo ejemplo del amor a España”.

Unos meses antes, el 22 de Julio de ese mismo año, SS.AA.RR. los Condes de Barcelona, D. Juan y Doña Mercedes, padres del Rey, también habían visitado el Tercio. Del mismo modo unos meses después lo hizo el Presidente del Gobierno, D. Adolfo Suarez el 23 de abril de 1978 dirigiendo a los legionarios unas emotivas palabras: Caballeros Legionarios, pienso que ese desprecio vuestro por la muerte es quizás, el más bello canto de amor a la vida. A una vida libre. A una vida digna.

El 24 de mayo de 1986, la VII Bandera de nuevo se presenta ante S.M. el Rey con motivo del desfile del Día de las FAS en Sta. Cruz de Tenerife. Siete años más tarde, el 1 de octubre de 1993, SM el Rey Don Juan Carlos presidió los actos de recepción de la Agrupación Táctica Canarias, al mando del Coronel Morales Jefe del 3er Tercio, en el muelle nº 1 del puerto de Málaga e instalaciones del Campamento Benítez. El Rey tras recibir los honores de ordenanza y pasar revista a las tropas formadas dirigió unas palabras a los recién llegados. Tras el acto a los caídos, los legionarios desfilaron ante SM.

Captación con toros (Cte G. Chica)

El día 10 de julio de 1978, siendo yo Teniente del 2ºTercio, fui comisionado para Córdoba como jefe del equipo de captación de reclutas para el Tercio D. Juan de Austria, mí antiguo Tercio. La captación, como todas las que realizaba la Legión, fue un éxito. Luego venía lo más dificultoso, el traslado de los 100 nuevos legionarios a Las Palmas primero y a Fuerteventura después. Desde el CIR de Cerro Muriano y en camiones nos desplazamos a la estación de la Renfe en Córdoba y desde allí en ferrocarril a Cádiz, punto de embarque vía Las Palmas. Llegados a Cádiz el General Gobernador Militar de la Plaza nos hizo las consiguientes recomendaciones de que no quería problemas de los legionarios.

Cómo tenía tiempo, me trasladé a Puerto de Santa María, distante de Cádiz a sólo 20 kms., y me encontré con unos amigos a los que comenté que estaba en comisión de servicio, con un contingente de legionarios en Cádiz, y que el lunes embarcábamos rumbo a Las Palmas. Aquí viene lo anecdótico, el domingo se celebraba una corrida de toros en el Puerto, donde tomaba la alternativa un torero local Curro Velez. Pues bien nos invitaron a toda la expedición de reclutas legionarios a la Corrida, nos pusieron dos autocares para desplazarnos de Cádiz al Puerto y de regresó nos dieron de comer a lo grande en la cervecería España tal era el afecto que tenían a la Legión en el Puerto. Cuando el lunes, antes de embarcar, fui a despedirme al Gobernador Militar y le conté lo sucedido, nuestro viaje al Puerto y asistencia a los toros, todo ello sin costarnos una sola peseta, por poco… me come, pero como ya salíamos para Las Palmas ese mismo día y la escapada había transcurrido sin novedad, la correspondiente bronca quedó en el aperitivo. El artífice de todo esto fue el dueño de la cervecería España D. Salvador Figueredo Ramírez, que todavía vive (2003) y que se merece nuestro reconocimiento.

La Unidad de Instrucción de Reclutas (Cor. Coloma)

Otra unidad que si bien no estaba en plantilla, estuvo funcionando muchos años, fue la Unidad de Instrucción (UIR) que contó con varios Banderines propios (según la época) con los colores blanco y negro del Tercio. Por ejemplo, uno de ellos llevaba las siglas UIR sobre un emblema de la Legión. Esta unidad solía ser independiente de las Banderas y tenía alojamientos propios en el acuartelamiento de Sidi Buya en el Aaiún. Cuando el Tercer Tercio se trasladó a Fuerteventura, la unidad de Instrucción, que venía al mando del Capitán Castellanos Raposo, se organizó en un campamento independiente. Según lo dicho, inicialmente se estableció en el término municipal de Betancuria, posteriormente en los Llanos de Tefía y por último en el campamento Valenzuela cerca de la pedanía del Matorral, frente al aeropuerto de la isla.

La UIR se constituía al mando del Capitán de una de las Compañías apoyado por una Plana Mayor administrativa y de Servicios de su propia unidad. El cuadro de instructores provenía de las Banderas y del Grupo Ligero de Caballería. Los legionarios procedían de la captación que se realizaba en los Campamentos de Instrucción de Reclutas (CIR) y de los legionarios voluntarios que se recibían de la Subinspección o de los diferentes Banderines de Enganche que pertenecían a los Gobiernos Militares de cada provincia.

El periodo de instrucción variaba según las épocas, pero en general se puede decir que duraba dos meses y culminaba con una entrañable ceremonia conocida como el alta de reclutas. En la misma, ante la mirada expectante de todos los Oficiales y Suboficiales y tropa veterana del Tercio, aquellos realizaban un compendio de actividades en las que habían sido instruidos. Entre las mismas cabe citar una tabla de orden cerrado a pie firme y en movimiento. Una demostración de salto de aparatos de gimnasia. Una tabla de orden de combate y esgrima y, finalmente, respondían a un cuestionario de preguntas de moral militar, instrucción técnica, táctica y sobre la organización de la Legión y el Tercio, su historial y tradiciones. Solo entonces el Coronel admitía a los nuevos legionarios con una fórmula ritual que reproducimos: El Coronel decía: ¿Fuisteis?. Los reclutas respondían: Reclutas en la Legión. Y el Coronel preguntaba: ¿Y ahora sois?. Respondiendo ellos: Caballeros Legionarios. A continuación el Sr. Coronel les decía: Como tal os recibo en nombre de la Legión en cuyas Banderas os integro para que sigáis el ejemplo de los que os han precedido.

A continuación, los nuevos legionarios pasaban a pertenecer a las diferentes Compañías del Tercio, sin esperar a la Jura de Bandera, ya que esta ceremonia se celebraba con carácter independiente 3 ó 4 veces al año.

Héroes de la Paz

¿Podemos ignorar al legionario Francisco Guillén Payá que en la Cuesta de Mata de Las Palmas de Gran Canaria, junto a la puerta de nuestra representación en la ciudad, perdió su vida por rescatar bajo las ruedas de un autobús sin freno a un niño al que consiguió sacar indemne pese a sus heridas mortales?. Yo estuve presente en su sepelio.

¿Por qué no recordar al Cabo Enrique Gallego Gómez, legionario de mi época y amigo mío, al que un día de julio en Puerto Rosario (Fuerteventura), el mar le arrancó literalmente el corazón con las rocas de la playa por ayudar a una niña que se ahogaba, a la que salvó la vida a cambio de la suya?.

¿Podemos olvidar al legionario de la 7ª Compañía de la VIII Bandera (del que desgraciadamente no recuerdo el nombre), que también en Puerto del Rosario, se arrojó al interior de una casa incendiada para rescatar a un niño espantado por el fuego que lo rodeaba, con el que logró salir ileso de las llamas mientras el padre del menor, aterrado por el fuego negaba la cooperación en el rescate de su sangre?. Todos participamos de la alegría desbordada del osado legionario por el salvamento del pequeño al que, una vez a salvo, abrazaba y besaba gritando: ¡Lo hemos logrado! haciendo partícipe al pequeño de su arrojo y valor.

Se me puede replicar y con razón que los hechos que narro están muy lejanos en el tiempo, que eran otros hombres y otros modos. Vale. Pero ¿no son de ahora mismo los casi veinte legionarios que han perdido la vida cuando participaban en acciones de apoyo humanitario?. Los Balcanes pueden hablar del sacrificio constante, de la dedicación permanente, del apoyo firme, desinteresado y perseverante de los hombres legionarios en beneficio de sus poblaciones. Así fue la Legión, así es la Legión, así será siempre la Legión.

Cabo 1º Ovejero, un achacoso Cabo 1º de la 1ª Cía de la VII Bra. que al perder una mano durante el tiro de lanzagranadas, viendo que su Capitán acudía a toda prisa a ver lo sucedido, lo detuvo en seco: no le diga nada al tirador, mi Capitán, es solo un recluta. ¡Que ejemplo de apostura legionaria!

Frases legionarias

El lector habrá oído las famosas frases realizadas por hombres ilustres como la de: Mi reino por un caballo, París bien vale una misa o la de Ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor. De Millán Astray es En esos cerros están los galones de Sargento, y en los de detrás, las estrellas de Oficial refiriéndose a unas posiciones rifeñas muy difíciles de ocupar. Del Coronel Pallás hay muchas, que por ser recientes en el historial de la Legión todavía hay quien entre nosotros se acuerda, como la que dijo el día que se despedía: Hay que diferenciar el Ser de la Legión y Estar en la Legión; o cuando despedía algún mando por cuestión de retiro que le decía cariñosamente que pasaba destinado al Quinto Tercio, el de la nostalgia. En el Tercio se escuchan otras frases de autores más o menos anónimos como la que le gustaba decir al Capitán Jesús Romero Cuenca cuando las órdenes que recibían entrañaban un sacrificio: España manda, la Legión obedece. De autor anónimo: “En La Legión hay el quién sirve a la Legión y está el quién se sirve de la Legión”. También de origen desconocido es: Hacen falta tres años, uno para conocer a la Legión, otro para comprenderla y el tercero para quererla.

Sin embargo, las reflexiones sobre el Ser y Estar en la Legión del Coronel Pallás resultan muy interesantes:

“No es lo mismo SER en La Legión que ESTAR en La Legión. A primera vista estos dos términos arrastran una connotación semejante, pero el contenido es completamente diferente. Es conveniente meditar sobre estas dos posturas, ya que el materialismo lo invade todo, se ensalza al antihéroe, se denigra al hombre con valores morales y el premio no es la corona de laurel, que da honor al sacrificio o al triunfo, y sí la nevera, el cheque o el coche. Padecemos una contracultura del espíritu que ha engendrado la degradación y la inversión de los términos valorativos y éticos.

El SER, en mi concepto, es el alma; el ESTAR, el cuerpo. El SER es la filosofía, el ideal, la solera del vino, la esencia del perfume, el sabor del guiso, la fortaleza ante el instinto, la caridad ante el egoísmo, la poesía de una vida entregada a una finalidad superior y común a un conjunto de seres. El SER es lo que da personalidad, fuerza, carácter y estilo al ESTAR, que es como la pura materia, dúctil y maleable. El SER nace en nuestro interior y es lo que da forma al ESTAR. Si el SER es digno, moral, elevado, con entrega a un ideal superior, entonces el ESTAR nace del yo-alma, (no del yo-ambiente, yo-egoísta), y en este caso tendrá la fuerza y la entereza de lo nacido en nuestra alma, la originalidad privativa de nuestros sentimientos, la legitimidad de lo forjado por nuestras fuerzas racionales, la proyección de una vida que impulsa a ser fiel a una manera de SENTIR, fruto de una preparación, un pensamiento, una finalidad, un ideal, una esperanza.

El SER digno, moral, elevado, idealizado forma normalmente, como consecuencia, la vida y el SENTIR de un ideal, y este ideal es tanto más fuerte y enérgico cuanto mayor sea la grandeza del SER que aglutina el valor y la finalidad. El SER hace de la profesión vocación, de la autoridad entrega, de los honores servicio.

El ESTAR sin un SER superior, solamente es el vestido que el ambiente nos proporciona, es decir, lo que otros nos dan o nuestros egoísmos nos piden, y es mutable según las variaciones del medio en que está inmerso. El ESTAR sin un SER superior hace de nosotros hombres sin personalidad, estuches sin joya, perfume sin olor, guiso sin sabor, máscaras de carnaval en la vida. El ESTAR sin el SER superior, aunque coincida con la finalidad, nos convierte en piezas de máquina pero no en pieza con alma, y como consecuencia, en los momentos difíciles sufriremos el desgaste del propio materialismo, porque no poseemos el lubricante que da el alma, que da el SER, la valentía del HOMBRE-SER para vencer los obstáculos.

Al hombre no se le debe de preguntar dónde está, sino lo que ES. Porque el hombre no es espectador del drama o comedia de la vida, el hombre es el actor fundamental.

El mundo está lleno de HOMBRES-ESTAR: ciegos, sordos y cojos ante el milagro, poesía y belleza de los hechos de cada día. Sólo son sensibles a los impulsos de sus propios egoísmos, a las imágenes de sus propias conveniencias, ante las palabras de su propia vanidad, ante la andadura de su propio bienestar.

El SER de La Legión está en su Credo Legionario y es la razón de su existencia. Nuestro destino o contrato nos da el ESTAR, pero nunca seremos legionarios sin el SER del Credo, porque Sirve mal el que sirve a medias.

Si no somos SER en La Legión no somos mas que una máscara disfrazada con nuestro uniforme, hipócritas que presumen de lo que no son, cómicos que representan un papel que no sienten, cobardes a los que les falta hombría para vencer sus egoísmos. Si estamos por lo que cobramos, somos rameras de prostíbulo, ratas de alcantarilla, parásitos de caballeros, alimañas que se alimentan de la sangre de los muertos de La Legión y beben la sangre de sus heridos.

Si la vida legionaria no es reflejo de su Credo, La Legión no vive porque existe el divorcio entre el SER y el ESTAR. La Legión puede desaparecer por decreto, pero siempre que un hombre siga dando vida con su vida al Credo Legionario y siga fiel a sus espíritus, La Legión existirá.

El SER pide obligaciones, el ESTAR exige derechos. Por ley natural cada hombre conoce sus derechos, pero las obligaciones son impuestas por la vida o la sociedad, y éstas son consecuencia del SER y el ESTAR de la colectividad.

En La Legión, el ESTAR se subordina íntegramente al SER del Credo. Legión es religión de hombres de guerra y artífices de paz, sacerdocio de vidas, sublimación de ideales, rumbos de gloria, unión de seres, hermandad de almas, haz de virtudes, sendero de rosas y espinas que purifican al hombre en su caminar hacia la gloria. Legión es el ESTAR en comunidad bajo el pensamiento, la doctrina, la filosofía que fluye del SER del Credo y que subordina todos nuestros actos en una finalidad. Servir a nuestra Patria, España, bajo los guiones legionarios de nuestras Banderas.

Puedes ESTAR sin SER , cuando el ESTAR coincide con el SER legionario, pero en este caso no creceremos en nuestra vida legionaria y entonces quedaremos en tibio y mereceremos que se nos recuerden las palabras de Cristo: Como no eres ni frío ni caliente, estoy por vomitarte de mi boca.

Legión somos todos. Debemos crecer cada día en la perfección legionaria cumpliendo íntegramente los espíritus de nuestro Credo y con ello conseguiremos que La Legión sea más perfecta. Debemos vivir un permanente llegar a SER y así alcanzaremos la meta en nuestra ansia de alcanzar en nuestro ser, el SER, CABALLERO LEGIONARIO».

Pallás: el 1er Coronel de Fuerteventura

“Al Coronel Pallás le cupo la difícil misión de reorganizar el Tercio en Fuerteventura, tras la evacuación del Sahara y adaptarlo a los tiempos de cambios. No fue fácil su labor pero hay que reconocer su empeño. Llegar con unas unidades procedentes de un Sahara que ardía por los cuatro costados y adaptarlas al ritmo sosegado de una isla que aún no había empezado a despuntar el fenómeno turístico y que recibió al Tercio con más que frialdad, provoco un primer desencuentro entre los legionarios y los habitantes de la isla. Ejemplares fueron las medidas que el Coronel Pallás tomó para evitar cualquier abuso sobre la población. A pesar de todo no fue nada fácil su mandato del Tercio entre 1976 y 1978. Pero sin duda puso las bases de la organización, infraestructura y estilo operativo que siempre tuvo el Tercer Tercio en la Isla de Fuerteventura. Impulsó las largas marchas, los agrupamientos operativos y la instrucción nocturna. Sus muchos merecimientos a lo largo de su extensa carrera le pasaportaron al Generalato, desde el que ejerció como Subinspector de la Legión Primero en Leganés en Madrid y más tarde en Ronda en los empleos de General de Brigada y de División hasta su pase a la reserva. Durante este tiempo de Subinspector creó la Academia de Formación de Mandos legionarios (AFML) y la Unidad de Operaciónes Especiales de la Legión UOEL (tipo Cía) luego convertida en Bandera (BOEL). Su biografía e historial resultan impresionantes y no he podido evitar, como una excepción y espero que con el perdón del resto de los Coroneles que han mandado el Tercio y que sin duda muchos de ellos también son merecedores de haber relatado su biografía, el transcribir un resumen de vida dedicada a la milicia y a la Legión.

El Coronel del 3er Tercio D. Tomas Pallás Sierra, no sólo fue de General el creador de la AFML y de la BOEL sino que antes de Comandante fundó la I Bandera Paracaidísta y de Capitán la Escuela de Montaña. Estuvo destinado, además de en la Legión y Paracaidístas, en Esquiadores, Tiradores de Ifni, Tropas Nómadas. Participó en la guerra civil y en el conflicto de Ifni – Sahara y fue siempre un africanista de pura cepa pues estuvo destinado en Marruecos, Ifni, Sahara, y Guinea Ecuatorial. Ingresó como voluntario el 21 de julio de 1936 a los 15 años con motivo de la guerra civil. En diciembre del mismo año fue destinado a la 1ª Compañía de Esquiadores de Aragón donde, perteneciendo a la Sección de asalto de la citada unidad, con motivo de los combates de Yebra de Basa, se le concedió la Medalla Militar individual.

Por tener 16 años no pudo, aun poseyendo el bachillerato, asistir a los cursos de Alféreces Provisionales, siendo ascendido a Cabo por méritos de guerra y a Sargento por elección. Fue destinado al Batallón de Asalto y poco más tarde en una unidad de carros legionarios. Posteriormente, en diciembre de 1938, fue admitido al curso de Alféreces, y al serle concedido este empleo fue reclamado por el Mando de la División de Flechas y destinado al Batallón de Asalto de las Flechas Negras. Pasó posteriormente a la Academia de Infantería y una vez realizado el curso con aprovechamiento fue ascendido a Teniente efectivo, yendo voluntariamente a prestar sus servicios en el Sahara, en el Tercer Tabor de Tiradores de Ifni-Sáhara, para más tarde pasar al Grupo de Tropas Nómadas. En 1944, perteneciendo al 6º Tabor de Tiradores de Ifni, marchó a la antigua Guinea española hasta el repliegue de dicho Tabor, volviendo al desierto, pero ya con el empleo de Capitán.

Al fundarse la Escuela Militar de Montaña, y por sus conocimientos del Pirineo y especialidades de la misma, fue reclamado para formar parte como profesor de la citada Escuela en la que permaneció hasta el año 1950, fecha en que fue destinado a la Legión, al mando de la V Bandera del 2º Tercio. Permaneció allí hasta finales de 1954, en que se le designó para fundar la primera Bandera de Paracaidistas del Ejército de Tierra y posteriormente la Segunda Bandera. Participó con dicha unidad en la campaña de Ifni-Sahara, finalizada la cual volvió a la Legión siendo el primer Director de la revista La Legión, en donde estuvo hasta su ingreso en la Escuela de Estado Mayor, en 1959.

Una vez aprobado el curso de Estado Mayor, fue destinado al E.M. de la Subinspección de la Legión y Paracaidistas y posteriormente a la Agrupación de Banderas Paracaidistas, permaneciendo en la misma hasta que por reorganización del Ejército pasó al Estado Mayor Central. Designado para realizar el Tercer curso de Estados Mayores Conjuntos, al terminar el mismo quedó destinado como profesor de la citada Escuela hasta el año 1971, año en el que al ascender a Coronel ocupó el puesto de profesor de la Escuela Superior del Ejército.

Voluntariamente solicitó la vacante de Jefe de E.M. de la Jefatura de Tropas de Gran Canaria, donde permanece hasta que en el mes de octubre de 1975, fue destinado como Jefe del Tercio sahariano Alejandro Farnesio, 4º de la Legión. Participó en las operaciones del Sahara, replegándose el último día de estancia de España en el Sahara, desde Villa cisneros, al frente de los últimos 100 legionarios que quedaban, por haber evacuado el resto de las unidades el territorio. Fue destinado al Tercio Don Juan de Austria, 3º de la Legión, en Fuerteventura, hasta el ascenso a General, incorporándose con este grado a la Subinspección de Tropas de la Legión”.

Rubio Ripoll: histórico y carismático

El Tcol. D. Luis Rubio Ripoll, es quizás uno de los más carismáticos Oficiales que han formado en las filas del Tercio. Nació precisamente un 20 de septiembre en Villa Sanjurjo, en el antiguo Protectorado Español en Marruecos y murió tras una difícil enfermedad, también un 20 de septiembre de 1991, siendo Jefe de la VII Bandera. Entre ambas fechas, pasó por el 4ª Tercio Sahariano en los empleos de Teniente y Capitán, pero fue en el Tercero, donde desarrolló en plenitud sus capacidades y dejó la impronta legionaria que corría por sus venas. No en vano, cuando se le preguntó a un legionario alumno del curso de Cabos, por el nombre del Gran Capitán, respondió sin titubeos: Don Luis Rubio Ripoll. De nuevo pido disculpas a los muchos Oficiales y Suboficiales que han pasado por las filas del D. Juan de Austria y que han sido unos magníficos cuadros de mando que han marcado imprenta y creado escuela y que, sin duda, también merecen que se les dedicasen unas páginas en este libro. Trabajador infatigable, investigador e innovador, Rubio Ripoll poseía la facultad de hacer prácticas las cosas difíciles. Deportista consumado e impulsor fue maestro de Oficiales, querido por todos y temido por sus oponentes. La placa que hoy guarda sus restos en el panteón de la Legión en el Cementerio de Puerto del Rosario, hace honor a su leyenda: Aquí yace el novio de la muerte. Ni la buscó ni la rehuyó, combatió con ella hasta el último suspiro que depositó sobre el Guión de Mando de su VII Bandera.

El Teniente Coronel de Infantería don Luis Rubio Ripoll, tuvo una larga trayectoria legionaria con una permanencia en estas fuerzas de veintitrés años, pues salvo un año en el empleo de Teniente que estuvo en Centro de Instrucción de Reclutas nº 4, otro de Capitán en Araca (Vitoria) y el mismo tiempo en su anterior destino en la Jefatura de Personal de la Región Militar Pirenaica Oriental, toda su vida profesional transcurrió en la Legión, habiendo estado destinado en el Tercio Sahariano Alejandro Farnesio, alrededor de ocho años, en el Tercio Gran Capitán, 1º de La Legión casi tres años y en el Tercio 3º doce años. Tenía concedido el valor acreditado por haber tomado parte en los hechos de armas de las operaciones del Sahara en la zona de Hasi Greibil en 1975.

Sin embargo en 1991 le vino una larga y penosa enfermedad. Comenzó aquí la etapa más impresionante de su vida, se inició la última y grandiosa lección que a todos nos dio. Su sufrimiento corporal fue ganado por su poderoso espíritu, y en abrazo fuerte comenzó a enfrentarse a su muerte. Conociendo su pronto final, se despidió de amigos y compañeros y como si de un acto de mando más se tratase llamó a los Comandantes de su Bandera y les dijo: Quiero que me organicéis la despedida de la Bandera. Primero los Capitanes, luego los Tenientes, los Sargentos y una representación de la tropa pasaron por su habitación. Las lógicas servidumbres y limitaciones de las visitas hospitalarias impusieron el fraccionamiento de los grupos, lo que alargó mucho la despedida provocándole gran cansancio y agotamiento. Pero a pesar de ello, su perfecta lucidez y su fuerza espiritual, fueron los ingredientes que hicieron conformar para todos y cada uno de los que se despedían, las frases adecuadas. Todas ellas constituirían un auténtico testamento legionario, una manifestación de su gran amor a la Legión y a España, una demostración del ofrecimiento de toda una vida a la milicia y una postrera y ejemplar lección para todos y para el futuro.

El 20 de Septiembre de 1991, LXXI Aniversario de la fundación de la Legión y cuando el Tercer Tercio entonaba el Novio de la Muerte en el patio de armas, la vida del Teniente Coronel Rubio se apagaba. Después de la formación y durante el vino de honor llegó la noticia de su muerte. En ese momento a los legionarios de la Valenzuela les vinieron a sus mentes algunas de las muchas palabras de despedida: Me han dicho que como quiero morirme y he respondido que luchando como un legionario. No os olvidéis nunca de que habéis estado en la Legión. Seguir luchando por la Legión. Acordaros de mí cuando cantéis el Novio de la Muerte, yo veré vuestras siluetas.

 

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