{"id":166,"date":"2014-04-11T16:14:17","date_gmt":"2014-04-11T16:14:17","guid":{"rendered":"https:\/\/amigosdeltercertercio.com\/web\/?page_id=166"},"modified":"2015-04-25T14:04:29","modified_gmt":"2015-04-25T14:04:29","slug":"riffien","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/amigosdeltercertercio.com\/web\/riffien\/","title":{"rendered":"RIFFIEN"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">ANTECEDENTES: LA VII Y VIII EN LA 2\u00aa LEGION<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando el 1 de enero de 1940 se crea el 3er Tercio, lo hace sobre la base de tres Banderas, la VII, VIII y IX que se le incorporan tras su reciente participaci\u00f3n entre 1936-39 en la guerra civil. Sus cuadros de mando y tropa ven\u00edan <i>fogueados<\/i> despu\u00e9s de varios a\u00f1os de guerra. Algunos luc\u00edan en sus guerreras la medalla militar o incluso la <i>Laureada de San Fernando<\/i> obtenidas en acciones heroicas. La mayor\u00eda ten\u00edan experiencia en combate y hab\u00edan visto caer muertos a su lado a muchos compa\u00f1eros. La IX Bandera se hab\u00eda creado por primera vez con motivo de esta contienda, sin embargo la VII y VIII nacieron mucho antes, en mayo de 1925 y enero de 1926, respectivamente, con ocasi\u00f3n de otra guerra, la de Marruecos. Finalizada \u00e9sta, se mantuvieron vivas hasta finales de 1932 que fueron disueltas hasta que en 1936, seg\u00fan lo dicho, se activaron de nuevo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No parece l\u00f3gico que en el historial del Tercio <i>D. Juan de Austria<\/i> no se tengan en cuenta estos antecedentes tan importantes de algunas de sus unidades, heredadas por el 3er Tercio aunque antes pertenecieran a la 2\u00aa Legi\u00f3n (VII y VIII) entre 1925-1932 y a la 2\u00aa Legi\u00f3n (Talavera de la Reina) la VII y IX, y a la 1\u00aa Legi\u00f3n (Tahuima) la VIII durante la guerra civil. Precisamente debido a su participaci\u00f3n durante estas fechas en conflictos fue cuando m\u00e1s sangre derramaron y m\u00e1s p\u00e1ginas gloriosas se escribieron en el historial de sus diarios de operaciones.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero hablar, desde la perspectiva del siglo XXI, de c\u00f3mo era la vida de un legionario de la VII y VIII Bandera a mitad de los a\u00f1os 20, no resulta nada f\u00e1cil y mucho menos comprensible para un joven legionario de esas mismas Banderas pero en el 2003. Eran otros tiempos totalmente diferentes, tanto dentro de los cuarteles como en la sociedad civil. Los legionarios de la VII y VIII se incorporaban a Riffien, y tras poco m\u00e1s de un mes de instrucci\u00f3n marchaban a poner en pr\u00e1ctica sus conocimientos en un aula que de te\u00f3rica no ten\u00eda nada: <i>la guerra de Marruecos<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Con el inmediato bautismo de fuego aprend\u00edan r\u00e1pidamente de los veteranos la forma de sobrevivir al <i>paqueo<\/i> de los moros, de no tener miedo a la muerte, de luchar como aut\u00e9nticos legionarios, de amar a su Compa\u00f1\u00eda, a su Bandera, a la Legi\u00f3n. Los d\u00e9biles normalmente se crec\u00edan, ayudados por el esp\u00edritu del Cuerpo, por el Credo legionario, o mor\u00edan. Los m\u00e1s valientes, encontraban en el r\u00e1pido ascenso por m\u00e9ritos de guerra una recompensa a su hero\u00edsmo. Una mayor\u00eda de ellos, procedentes de una capa de la sociedad no siempre demasiado bien considerados, en la Legi\u00f3n se sent\u00edan que formaban parte de <i>algo<\/i> importante. El fundador, Mill\u00e1n Astray, se hab\u00eda encargado de hacer una buena y merecida propaganda de la Legi\u00f3n, y los espa\u00f1oles admiraban y quer\u00edan a la Legi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En el 2003, los cuadros de mando y legionarios de la VII y VIII no pasan demasiadas horas juntos en el cuartel. Vienen a trabajar de lunes a viernes en las horas lectivas, y luego, unos y otros se marchan a Almer\u00eda a sus casas, con sus familias los casados, o en pisos de 4 o 5, los solteros. Algunos, los menos, viven en la Residencia de mandos o de tropa, pero en cualquier caso, los fines de semana, arrancan los motores de los coches y, a toda velocidad, los legionarios salen por las autov\u00edas hacia todos los rincones de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En los a\u00f1os 1925, 26, 27,&#8230; los legionarios de la VII y VIII Banderas tampoco pisaban demasiado su cuartel en <i>Dar Riffien<\/i>, pr\u00f3ximo a Ceuta, pues estaban todos los d\u00edas de marcha por todo el norte en Marruecos, recibiendo y pegando tiros, destacados, ocupando posiciones defensivas, protegiendo convoyes y en ocasiones, \u00a1que maravilla!, regresando a los campamentos base donde podr\u00edan dormir, en lugar de en una trinchera, bajo el cobijo de una tienda c\u00f3nica, donde podr\u00edan comer rancho caliente. \u00a1Benditos <i>rancheros<\/i>! que se las arreglaban para cocinar sin gas, sin electricidad, en ocasiones bajo la lluvia. Y que decir de las <i>cantineras<\/i> sirviendo un vasito tras otro, de vino pele\u00f3n.. La tropa y los mandos casados esperaban leer las cartas de sus esposas mientras que algunos solteros se conformar\u00edan con tener noticias de las <i>madrinas<\/i> <i>de guerra<\/i>, tan de moda en la \u00e9poca.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero ya el m\u00e1ximo placer ven\u00eda cuando, tras varios meses de combates, de destacamentos, de campamentos, los legionarios de la VII y VIII regresaban con su Bandera unos d\u00edas, o incluso un mes, de descanso al cuartel de <i>Dar Riffien<\/i>, a la cuna de la Legi\u00f3n. Dormir en literas bajo un techo. El mes\u00f3n del legionario. Lavander\u00eda para la ropa. Barraganas para el amor. Cuantos valientes en el frente, ascendidos por el valor, se perd\u00edan en la retaguardia con el alcohol, tantas veces causante del desprendimiento de galones y del ingreso en el <i>Pelot\u00f3n de castigo<\/i>. Luego, eso s\u00ed, con la reincorporaci\u00f3n a los combates, de nuevo penalidades y tambi\u00e9n de nuevo ascensos y recuperaci\u00f3n de galones de Cabo y de Sargento.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">All\u00ed estaban los <i>fusileros<\/i>, los que ganaban las batallas, junto con los <i>granaderos<\/i>, capaces con atino de desalojar a los moros de sus cobijos. Y los sirvientes de las ametralladoras, dando moral a los compa\u00f1eros con el canto de sus m\u00e1quinas. M\u00e1s triste era la vida de los <i>acemileros<\/i>, los de la sacrificada log\u00edstica, f\u00e1ciles presas que por transportar agua, comida y municiones a sus compa\u00f1eros y evacuar heridos sufr\u00edan numerosas bajas sin ning\u00fan reconocimiento a cambio. Y los <i>camilleros<\/i>, que cumpliendo el esp\u00edritu de \u00abno abandonar jam\u00e1s a un hombre en el campo hasta perecer todos\u00bb ca\u00edan uno tras otro en el intento de recuperar a heridos y muertos. Los moros se deleitaban con ellos, que ni siquiera pod\u00edan agacharse, corriendo con la camilla y el herido a cuestas, tropezando con las piedras y matorrales mientras las balas los acariciaban. Hoy ni siquiera existen los camilleros por no estar completas las plantillas de las Compa\u00f1\u00edas. En aquellos a\u00f1os los camilleros merec\u00edan la m\u00e1xima consideraci\u00f3n de sus compa\u00f1eros y superiores por su valor y sacrificio y por ser, sin duda, los m\u00e1s expuestos al peligro y los que m\u00e1s bajas sufr\u00edan.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al finalizar la guerra de Marruecos en 1927, la VII y VIII continuaron mucho tiempo en destacamentos, pero regresando m\u00e1s a menudo a su base en <i>Dar Riffien<\/i>. La VIII lleg\u00f3 a constituirse en Bandera de dep\u00f3sito, encargada de instruir a los reclutas y al final march\u00f3 a <i>Tahuima<\/i>, sede de la 1\u00aa Legi\u00f3n, donde con el advenimiento de la Rep\u00fablica, fue disuelta en diciembre de 1932 junto a su hermana, la VII, y el Escuadr\u00f3n de Lanceros.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En 1936 se constituyeron de nuevo la VII y VIII, junto con la IX entre otras, con motivo de la guerra civil. Tambi\u00e9n un mes y pico de instrucci\u00f3n y al frente, a aprender de los veteranos. Si en la guerra de Marruecos hubo muertos en la VII y VIII, en la civil la VII, VIII y IX Banderas, que al finalizar la contienda iban a ser las unidades del 3er Tercio, sufrieron much\u00edsimas bajas por una raz\u00f3n muy simple: todas las Banderas de la Legi\u00f3n se reservaban para los combates de mayor riesgo y fatiga, frente a las Brigadas Internacionales, etc. Lo m\u00e1s sorprendente fue su enorme capacidad para la reposici\u00f3n de las bajas. Captar (a veces entre los mismos prisioneros), instruir e inculcar el esp\u00edritu legionario y a luchar. Por suerte, entre los Jefes de una de las Banderas, la IX, nos encontramos con un Comandante aficionado a la pluma, De la Torre Gal\u00e1n, que nos ha dejado escritas algunas de sus vivencias al mando de la IX durante la guerra civil, seg\u00fan veremos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Todos los legionarios ca\u00eddos en estas dos guerras, que fueron muchos en comparaci\u00f3n con el historial del Tercio 3\u00ba, se merecen quiz\u00e1s una mayor extensi\u00f3n a la hora de relatar los combates en los que tomaron parte la VII, VIII y IX Banderas, pero en el Tomo I y II del historial de la Legi\u00f3n vienen ampliamente detallados, motivo por el que me limitar\u00e9 a relatar algunas acciones m\u00e1s destacadas, evitando as\u00ed aburrir al lector en lo que pudiera parecer la transcripci\u00f3n literal de un diario de operaciones.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>RIFFIEN, CUNA DE LA VII Y VIII BANDERAS<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Siguiendo un orden cronol\u00f3gico, tenemos que remontarnos al 1 de mayo de 1925 cuando se cre\u00f3 la VII Bandera en el campamento de <i>Dar Riffien,<\/i> pr\u00f3ximo a Ceuta. All\u00ed se encontraba la Base de la 2\u00aa Legi\u00f3n (as\u00ed se denominaba en aquella \u00e9poca) del Tercio, (los t\u00e9rminos Tercio y Legi\u00f3n estaban cambiados respecto ahora) que ya contaba con la V y VI Banderas, mientras que la 1\u00aa Legi\u00f3n estaba en <i>Tahuima<\/i> (cerca de Melilla), con las Banderas I, II, III y IV. La guerra de Marruecos estaba en pleno auge y la Bandera intervino al poco tiempo de su creaci\u00f3n, tanto en el desembarco de Alhucemas como en los combates posteriores. Luego permaneci\u00f3 m\u00e1s tiempo destacada en campamentos como el <i>Xauen, Dar-Akobba <\/i>(Tetu\u00e1n), <i>Zoco el Arbaa, Bab-Tazza<\/i>&#8230;, que en el propio cuartel de <i>Dar Riffien.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Estos campamentos sol\u00edan tener siempre una construcci\u00f3n similar, normalmente formando un c\u00edrculo, aprovechando una explanada en un terreno dominante. Los muros a base de sacos terreros y adobe cocido al sol y trabado con paja, conten\u00edan aspilleras y en las esquinas se formaban torreones bajos donde se colocaban las ametralladoras. Dentro del recinto se alineaban las tiendas c\u00f3nicas, dejando amplias calles para las formaciones. En cada campamento exist\u00eda un peque\u00f1o poblado civil en el que se instalaban las <i>cantineras <\/i>que en ocasiones proporcionaban, adem\u00e1s del <i>vino pele\u00f3n<\/i> tambi\u00e9n <i>amor<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por ejemplo, la VII Bandera tuvo como cantinera en los a\u00f1os 30 a Teresa Gonz\u00e1lez, consuelo de solitarios legionarios y alivio de sedientas gargantas. Proveedores de carne y pescado acud\u00edan a diario al campamento para suministrar a las cocinas de las Compa\u00f1\u00edas que rivalizaban en dar de comer bien, siempre tres platos, postre, vino y caf\u00e9 muy azucarado. Por contra, no hab\u00eda comedores, teniendo que comer en el suelo o dentro de las c\u00f3nicas, especialmente cuando llov\u00eda. Desde estos campamentos las Banderas sal\u00edan a combatir y cuando regresaban a los mismos, los legionarios volv\u00edan con la alegr\u00eda del merecido reposo que all\u00ed hab\u00edan de encontrar, junto con sus propiedades personales dejadas en los morrales dentro de aquellos dormitorios llamados c\u00f3nicas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La VIII Bandera, creada en los primeros d\u00edas de enero de 1926, tuvo un a\u00f1o y medio de duros combates, donde tambi\u00e9n estuvo destacada en campamentos. Al firmarse la paz disfrut\u00f3 sin embargo de una mayor permanencia en <i>Dar Riffien<\/i> pues a partir de 1928 se constituy\u00f3 en <i>Bandera de Dep\u00f3sito<\/i>. A \u00e9ste acuartelamiento llegaban los reclutas y, tras ser instruidos, los nuevos legionarios sal\u00edan en busca de las Banderas donde eran destinados, normalmente destacadas en campamentos o en operaciones, seg\u00fan hemos visto. El trasiego era continuo debido a las incontables bajas producidas durante la guerra de Marruecos. All\u00ed regresaban a descansar las Banderas VII y VIII, despu\u00e9s de varios meses de campa\u00f1a o los legionarios que esperaban el licenciamiento, tras cumplir el compromiso.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En <i>Riffien<\/i> si que exist\u00edan amplios dormitorios con literas, comedores con mesas de m\u00e1rmol, aulas con escuelas y academias, residencias y comedor de Oficiales y Suboficiales, y por supuesto un mes\u00f3n de tropa. El patio de armas contaba con tribunas, y el cuartel dispon\u00eda de alumbrado el\u00e9ctrico, agua corriente, biblioteca, sala con billares y mesas para juegos, duchas, letrinas, lavander\u00edas mec\u00e1nicas, pista de aplicaci\u00f3n, polideportivos, almac\u00e9n de armamento, de prendas,&#8230; Fuera del recinto estaba el peque\u00f1o poblado civil con variedad de tiendas, la granja del Tercio y a 100 m. se encontraba la playa y la estaci\u00f3n del ferrocarril que iba a Ceuta y a Tetu\u00e1n. Desde el tren lo que m\u00e1s destacaba al pasar por <i>Riffien<\/i> eran las bonitas torres que cobijaba la entrada del cuartel, donde exist\u00eda un cartel que dec\u00eda: \u00abDetente caminante, esta es la Legi\u00f3n, la que recoge la escoria de la humanidad y devuelve hombres\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: 'Trebuchet MS'; font-size: large;\">Desgraciadamente el 31 de diciembre de 1932 fueron disueltas ambas Banderas despidi\u00e9ndose de la cuna de la Legi\u00f3n, esto es del cuartel de <i>Dar Riffien.<\/i> Parad\u00f3jicamente en septiembre de 1958 la VII y VIII Banderas, que estaban en Larache con el 3er Tercio, regresaron a sus or\u00edgenes, <i>Dar-Riffien<\/i>, para ocupar los barracones que hab\u00edan dejado libres la IV y VI Banderas, expedicionarias en Ifni-Sahara, convirti\u00e9ndose a partir del 1 de octubre de ese a\u00f1o en las Banderas IV y VI (las que antes eran VII y VIII, respectivamente) del 2\u00ba Tercio.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b><span style=\"font-family: 'Trebuchet MS'; font-size: large;\">UN NUEVO ESTILO, UNA NUEVA FORMA DE VIDA<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El estilo legionario<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Seg\u00fan nos cuenta <i>Jos\u00e9 Asensi<\/i> en su libro <i>20 de septiembre de 1920<\/i>, en aquellos primeros a\u00f1os de la VII y VIII Banderas el ambiente y el estilo que se viv\u00eda en la Legi\u00f3n era el de practicar todas las virtudes castrenses, llev\u00e1ndolas hasta lo heroico. As\u00ed su <i>saludo<\/i> era de lo m\u00e1s en\u00e9rgico, el m\u00e1s airoso y el m\u00e1s marcial. Ese llevar la mano r\u00edgida al gorro, codo alto, alta la testa para mostrar al superior que all\u00ed se estaba para obedecer, para servir hasta la muerte. La mirada brillando con fiebre, fija, recta a los ojos del mirado, como diciendo: <i>m\u00e1ndame<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ese bajarla en\u00e9rgicamente <i>como un rayo<\/i>, hasta tocar la costura del pantal\u00f3n, en la actitud firme del que no espera sino un signo para entregarse al riesgo, al trabajo, a la abnegaci\u00f3n, y estando la mano en alto no se bajaba hasta que el superior lo mandase por lo menos tres veces, lo que significaba que el superior merec\u00eda respeto y se extremaba por ello la cortes\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El <i>modo de hablar,<\/i> contestando, era en alta voz, en\u00e9rgico, con palabras cortadas, breves. Ese responder, a\u00f1adiendo siempre el nombre del empleo del jefe que interrogaba: <i>s\u00ed mi Teniente<\/i>, <i>no, mi Sargento<\/i>, <i>enseguida, mi Cabo<\/i>, los interlocutores estaban firmes \u00abcomo velas\u00bb y se miraban a los ojos fijamente en miradas que eran, de una parte, certeza y confianza, y de la otra, servicio, cari\u00f1o y entrega.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El <i>modo de marchar<\/i> del legionario era de peculiar marcialidad y soltura; iban erguidos, resueltos, provocadores. De ellos hab\u00eda huido la timidez y el entorpecimiento. Se distingu\u00edan por sus cl\u00e1sicos y legendarios gorrillos con la borla encarnada, el cuello al aire, despechugados; marchaban alegres y despreocupados, mostrando bien a las claras que eran hombres de guerra, emprendedores y valerosos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Respecto a los <i>centinelas<\/i> en la Legi\u00f3n ten\u00edan orden, de noche, de no disparar, y el centinela que lo hiciera hab\u00eda de traer al d\u00eda siguiente, como prenda que justificara el disparo, la cabeza del moro enemigo. Nada pod\u00eda probar mejor las virtudes guerreras de una tropa como esa sobriedad y correcci\u00f3n con que prestaba sus servicios de noche. No se empleaba la posici\u00f3n de <i>descanso<\/i>. Siempre estaban <i>firmes<\/i> o marchando a paso ordinario frente a su puesto y haciendo los giros reglamentarios.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i>Las primeras consignas<\/i> dadas por Mill\u00e1n Astray a los Oficiales fundadores se cumpl\u00edan a rajatabla en aquellos a\u00f1os: \u00abA los legionarios hay que cansarlos, porque si est\u00e1n quietos prevarican. Sus horas de instrucci\u00f3n, que sean muchas y bien aprovechadas. El tiro se llevar\u00e1 hasta las ultimas consecuencias, siempre dentro del reglamento, con el fin de conseguir que no haya tiradores deficientes y que el que manda sepa siempre los errores constantes de sus hombres\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hasta para <i>dar tierra a sus muertos<\/i> ten\u00eda la Legi\u00f3n un especial rito. Nadie pod\u00eda tocar sus cuerpos que fuera extra\u00f1o a los legionarios. Tan solo ellos los conduc\u00edan despu\u00e9s de haberlos cubierto con flores y ramajes, envueltos en la Bandera de Espa\u00f1a. Ellos los bajaban al sepulcro y, tras de breve y piadoso rezo, lanzaban con verdadero furor sus vivas de \u00a1 Viva Espa\u00f1a!, \u00a1Viva el Rey!, \u00a1Viva la Legi\u00f3n!, para despedirse para siempre. Enseguida, afanosamente, con presteza, echaban la santa tierra, que se coronaba con piedras que cada uno tra\u00eda, elev\u00e1ndose r\u00e1pido un sencillo t\u00famulo que quedaba convertido en el acto en florido jard\u00edn cubierto de coronas y ramos protegidos por la Cruz de Cristo. Despu\u00e9s, borrando de su mente cuanto de triste hubo, guardaban s\u00f3lo el recuerdo de sus nombres, de sus haza\u00f1as, para a\u00f1adirlas al Libro de Oro de la Legi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Como <i>distintivos singulares<\/i> llevaban los legionarios en la manga izquierda cintas de oro en \u00e1ngulo, una por herida. Del mismo modo llevaban un distintivo los legionarios de primera, granaderos, camilleros, ciclistas, telegrafistas, rancheros, agentes de enlace y cuantos otros fueran precisos y convenientes no s\u00f3lo para distinguir a los especializados, sino muy principalmente como est\u00edmulo y premio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El Esp\u00edritu del Fundador<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En lo que respecta al <i>Esp\u00edritu de la Legi\u00f3n<\/i> infundido por el Fundador, nos lo relata muy bien <i>Carlos de Arce<\/i> en su libro <i>Historia de la Legi\u00f3n Espa\u00f1ola<\/i>:<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abMill\u00e1n Astray no s\u00f3lo pensaba en la importancia de instruir, vestir y alimentar a aquellos soldados, sino que conced\u00eda mayor valor a lo que ser\u00eda el Esp\u00edritu y el Credo de la Legi\u00f3n. Algo que trascendiese y fundiera en uno solo tantos caracteres antag\u00f3nicos, tantas nacionalidades y tantas lenguas. Era preciso idear una m\u00edstica capaz de llevar a la muerte por la gloria de Espa\u00f1a a un sueco y a un turco, a un pr\u00edncipe de sangre real y a un pordiosero. Un culto y una profesi\u00f3n de fe para unir y hermanar a aquellos hombres que iban llegando de los lugares m\u00e1s diversos del mundo. Sin este fundamento espiritual, la Legi\u00f3n nunca ser\u00eda obra perdurable.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A Mill\u00e1n Astray le hab\u00edan ense\u00f1ado los moros a <i>tener manera,<\/i> como lo aprendieron tambi\u00e9n los primeros legionarios y aquellos Oficiales que a\u00fan no estaban diestros en la guerrilla rife\u00f1a. Eran los que en un principio no consideraban muy honroso avanzar arrastr\u00e1ndose por los arenales en medio del continuo silbar del plomo enemigo. Porque los moros, generalmente, no eran muy numerosos al realizar sus ataques; sin embargo, aparec\u00edan agazapados tras las columnas de avituallamiento o descubierta. Lo hac\u00edan de tal manera que los militares, familiarmente, les llamaban <i>pegajosos<\/i>. Segu\u00edan detr\u00e1s, o se manten\u00edan arrastr\u00e1ndose como reptiles, procurando disimularse en las sinuosidades del terreno, parapet\u00e1ndose tras las piedras.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Disparaban, su famoso <i>paqueo<\/i> (sonido del disparo del fusil, produciendo un \u00abpa\u00bb al salir la bala y un \u00abco\u00bb al silbar cerca de su objetivo). Siempre sobre seguro. Causaban bajas que acarreaban otras, pues al regresar a recoger a los heridos hab\u00eda que exponer nuevas vidas. La hostigaci\u00f3n era constante, aunque incierta, espor\u00e1dica y de la forma m\u00e1s impensada. Pero se sab\u00eda que para aprovisionar de v\u00edveres y otros elementos a las posiciones del campo, a veces deb\u00edan organizarse operaciones en las que tomaban parte unidades de las tres Armas y de los Servicios. Las guarniciones de los puestos hac\u00edan por la ma\u00f1ana la descubierta del entorno y, para efectuar la aguada, los conductores deb\u00edan ir acompa\u00f1ados de la fuerza conveniente. Las agresiones eran frecuentes, y en el fragoroso terreno de las zonas de Tetu\u00e1n y Larache, media docena de tiradores moros de excelente punter\u00eda, tra\u00edan en jaque a las columnas espa\u00f1olas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al Tercio se le concedi\u00f3 mejor equipo. Fueron aumentados los sueldos de los mandos y legionarios que ya resultaban relativamente altos respecto a otras unidades. En <i>Tahuima<\/i> se remodel\u00f3 la granja agropecuaria, como en <i>Dar Riffien<\/i>, y los legionarios, mientras no estaban en campa\u00f1a, dispon\u00edan del mejor rancho que les proporcionaba el cultivo de cereales, leguminosas, ra\u00edces y toda clase de horticultura. La disciplina y las costumbres segu\u00edan siendo muy exigentes, pero el esp\u00edritu del Cuerpo mejoraba. La teor\u00eda de los fundadores acerca de Oficiales capaces de jug\u00e1rsela al frente de sus legionarios, impon\u00eda respeto y disciplina. Adem\u00e1s, el resto del Ej\u00e9rcito, inadecuadamente atendido, miraba con envidia a los legionarios\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">La fama de la Legi\u00f3n<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En este sentido, un escritor de la \u00e9poca, <i>Tom\u00e1s Barrera<\/i>, nos descubre su visi\u00f3n de c\u00f3mo la Leg\u00f3n alcanz\u00f3 tanta fama y tanto prestigio en plena guerra de Marruecos:<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abLas faltas que pueda tener la Legi\u00f3n ahora, tampoco se ven ni tienen importancia. Son inmensos e innumerables los actos magn\u00edficos del moderno Tercio, y adem\u00e1s le vemos en la perspectiva novelesca. Los escritores hemos hecho su aureola y un legionario, por fortuna, adem\u00e1s de ser un h\u00e9roe, lo parece. Hay en la Legi\u00f3n hombres intachables, llevados a la guerra por el ideal, por el sentimiento patri\u00f3tico, por el del honor militar. Y los hay innominados: buscan en la Legi\u00f3n un derecho de asilo que el Cuerpo tiene. Son los hombres que han dejado de ser hombres. Sin embargo, all\u00ed \u00a1qu\u00e9 caballeros! S\u00ed: <i>Caballeros Legionarios.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Admiro la eficiencia militar de la Legi\u00f3n, primera piedra del gran Ej\u00e9rcito colonial, m\u00e1s que necesario, indispensable para la pacificaci\u00f3n total y el futuro progreso de la zona espa\u00f1ola de Marruecos; admiro a la Legi\u00f3n en el combate; y sin ella creo que ser\u00eda cien veces m\u00e1s grande el esfuerzo econ\u00f3mico y militar que tendr\u00eda que realizar Espa\u00f1a en \u00c1frica. Pero admiro a\u00fan m\u00e1s el crisol que es para transformar una individualidad deshecha, en eso, en un caballero, con todas las virtudes del caballero del libro de caballer\u00eda, arquetipo de la caballerosidad. Hay algo inmortal en el alma del hombre y es su esp\u00edritu de sacrificio. Cuando todo ha pasado, cuando todo se ha destruido, a\u00fan resta un valor intacto. La transformaci\u00f3n de la vida en explicaci\u00f3n por medio del sacrificio, redime de todo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por eso es alegre la Legi\u00f3n. Todo lo hacen con sencillez los legionarios: hasta morir. Todo lo hacen con la alegr\u00eda que necesita un hombre para que muera. Y son muchos los que se adelantan. Y es porque saben que sacrific\u00e1ndose se redimen; que muriendo, viven. \u00a1Colosal paradoja! \u00a1Tremenda iron\u00eda! Las virtudes morales han ido a refugiarse a la Legi\u00f3n, donde hay muchos a quienes un hombre moral no dar\u00eda la mano si no fuesen legionarios. Delante de los legionarios se detienen los artistas, enamorados de su gallard\u00eda pl\u00e1stica, del desenfado con que van, despechugados y rotos, forjando una silueta heroica y juvenil.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los cronistas no bastan para relatar sus hechos, cada uno \u00e9pico. Mas la \u00e9tica de la Legi\u00f3n es lo que hace m\u00e1s pensativo al contemplador. Como por cierta virtud de transubstanciaci\u00f3n que tiene, convierte a un malhechor en un caballero. Sin tener obligaci\u00f3n se prestan a caminar, a obedecer, a sufrir mortificaciones materiales, a soportar el sol y el hielo; se obligan a pelear, a morir. Una simple indicaci\u00f3n es bastante para asomarse al borde del peligro. Nunca se quejar\u00e1n. Todo ser\u00e1 para ellos propicio, bueno, \u00f3ptimo. Ser\u00e1n hermanos desconocidos, hasta el punto de perderse por salvar a quien se lo pida. No conocer\u00e1n las diferencias de raza, ni de religi\u00f3n, ni de nacionalidad. All\u00ed se borraron los colores, las fronteras. Un mismo Dios es el suyo, aunque tenga diferentes nombres. S\u00f3lo tienen una Patria, un enemigo, una familia, un apelativo: son <i>legionarios<\/i>\u00ab.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">Un peculiar modo de vida<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por su parte <i>Carlos Mic\u00f3<\/i>, legionario y periodista, nos describe as\u00ed como vivi\u00f3 \u00e9l la peculiar forma vida de la Legi\u00f3n en aquellos primeros a\u00f1os de la VII y VIII Banderas:<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abEs f\u00e1cil, y si no f\u00e1cil, posible, despertar en todos los legionarios espa\u00f1oles su oculto y aun insospechado ideal de Patria, pero, \u00bfc\u00f3mo alentar el \u00e1nimo de los extranjeros que est\u00e1n entre nosotros, los legionarios espa\u00f1oles? Nuestro Jefe, y como \u00e9l todos los que entre \u00e9l y nosotros est\u00e1n, que son hechura sentimental suya, no nos hablan del sentimiento de Patria, sino de la Legi\u00f3n; no del honor militar, sino del honor de la Legi\u00f3n; de la gloria de nuestras Banderas aut\u00f3nomas, que tienen su historia y vida independientes de la Ense\u00f1a Nacional; de aventuras interesantes, de generosidad, de grandezas morales, de romanticismo, de las virtudes viriles y fuertes y de lo bello que es morir por un ideal, por el ideal de la Legi\u00f3n, donde no hay ning\u00fan cobarde; por el ideal de un Cuerpo tan glorioso, que puede satisfacer la mayor ambici\u00f3n de un hombre ansioso de glorias; por un Cuerpo tal, que ingresar en \u00e9l supone tanto sacrificio, que en ese momento le est\u00e1n a uno perdonadas las anteriores culpas, como si se ba\u00f1ase en las aguas del Jord\u00e1n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed han creado Mill\u00e1n Astray y los Comandantes y Oficiales a sus \u00f3rdenes <i>un estado de conciencia legionario<\/i>, caracter\u00edstico de la Legi\u00f3n, com\u00fan a todos los que estamos agrupados alrededor de sus Banderas. Un extranjero permanecer\u00eda indiferente a todo intento oratorio, por muy sugestivo que fuese, que tuviera la intenci\u00f3n de inclinarle a dar su vida por una Patria que no es la suya; hay que hablarle de otros sentimientos para encauzar o derivar su capacidad de entusiasmo y de ideal hacia el esp\u00edritu del Cuerpo del Tercio: del compa\u00f1erismo, del valor personal aplicado en su sentido heroico de sacrificio y altruismo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El legionario, as\u00ed preparado mental y moralmente, pelear\u00e1 por el honor de la Legi\u00f3n, por la gloria de la Legi\u00f3n, y cuando en el campo de batalla, en el cumplimiento del deber legionario o en alguna otra circunstancia de su vida, sienta su voluntad debilitarse, atra\u00edda hacia el quebrantamiento de las leyes morales, dir\u00e1 reaccionando: No, que no puedan decir que un legionario&#8230; \u00bfC\u00f3mo se enciende el coraz\u00f3n de los legionarios en antorcha de entusiasmo, ese amor por <i>nuestro ideal<\/i>, que nos induce a morir por la gloria de la Bandera?.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los Jefes del Tercio liman y pulen todas las facetas del car\u00e1cter de los legionarios, de todos y cada uno de nosotros: no dejando nuestro pensamiento ocioso, dirigi\u00e9ndolo y elev\u00e1ndolo constantemente con sus conversaciones, en sus discursos y sus arengas. Mill\u00e1n Astray tiene el divino don de la palabra y es pr\u00f3digo de su arte; su oratoria, rotunda y c\u00e1lida, se deja o\u00edr de continuo, encontrando todas las ocasiones propicias, y el entusiasmo que se desborda de su coraz\u00f3n llega a inundar de sentimentalismo el pecho de sus hombres, que le escuchan emocionados, con los ojos h\u00famedos, ansiosos de demostrar a todos, y en particular a su Jefe, \u00abqui\u00e9nes son y qu\u00e9 son capaces de hacer por el honor y la gloria del Tercio\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cada Bandera est\u00e1 mandada por un Comandante, que rivaliza con los dem\u00e1s en elevada emulaci\u00f3n por que su gente sea la m\u00e1s disciplinada y valiente; porque su Bandera sea la mejor, y esto dice mucho en pro de la altura a que han llegado en esa noble pretensi\u00f3n todos ellos: ninguno puede estar satisfecho en su af\u00e1n de ser el mejor Jefe, pues todos ellos alcanzaron unos l\u00edmites que no se pueden pasar. En lo \u00fanico que podr\u00eda advertir un minucioso observador las diferencias que distinguen una Bandera de otra, es en ciertos matices imperceptibles de car\u00e1cter, no en sus valores materiales, que, repito, son id\u00e9nticos en todas ellas; como que son algo as\u00ed como las cristalizaciones del esp\u00edritu militar del Jefe del Cuerpo a trav\u00e9s de los canales morales de los Comandantes y Oficiales que imparten ese entusiasmo a los hombres de su mando. \u00danicamente por curiosas y pueriles <i>diferencias capilares<\/i> se puede conocer a qu\u00e9 Bandera pertenece un legionario: por razones de simpat\u00eda, de mimetismo y de aburrimiento tal vez, si el Comandante se afeita la cabeza en el campamento, al d\u00eda siguiente veremos a casi todos los mil hombres de su Bandera con la cabeza mondada\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ascensos y descensos<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero aquellos tiempos dif\u00edciles, duros, aquel nuevo estilo, aquella nueva forma de vida y esp\u00edritu peculiar de la Legi\u00f3n, tambi\u00e9n necesitaba ir acompa\u00f1ado de sus correspondientes premios y castigos, imprescindibles para el buen funcionamiento de toda la unidad militar. En este sentido los <i>ascensos y descensos<\/i> jugaban un papel muy importante. <i>Mill\u00e1n Astray<\/i> nos relata en su obra <i>La Legi\u00f3n<\/i>, como se produc\u00edan los ascensos en aquellos a\u00f1os de guerra:<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abLos legionarios ascienden, en su gran mayor\u00eda y con profusi\u00f3n, por m\u00e9ritos de guerra, y siempre lo fueron a propuesta de sus jefes inmediatos, salvo casos extraordinarios para premiar hechos excepcionales. Se procuraba que la concesi\u00f3n de los ascensos coincidiese con el t\u00e9rmino de un periodo de operaciones, y se reservaba la ceremonia de la imposici\u00f3n de las divisas para los d\u00edas de la llegada del Jefe. Este, por su misi\u00f3n de mando, est\u00e1 obligado a imponer los mayores castigos. Y debe, por tanto, ser el que otorgue los premios. As\u00ed, est\u00e1n en sus manos los atributos de la justicia, y al mismo tiempo no recoge solamente odios o solamente gratitudes, sino ambos sentimientos. Para que as\u00ed sea su recto esp\u00edritu y su acierto el que le proporcione el respeto y el cari\u00f1o de su tropa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los <i>ascensos a Cabo, Sargento y Suboficiales<\/i> se subdividieron en <i>Cabo interino<\/i> para pasar a Cabo efectivo, <i>Cabo primero<\/i> para Sargento y <i>Suboficial interino<\/i> para este empleo, todo ello con el objeto de tener un lapso de preparaci\u00f3n y examen y, al mismo tiempo, aumentar el n\u00famero de los escalones para los premios y elevar los est\u00edmulos. La ceremonia de imposici\u00f3n de empleos era as\u00ed: los legionarios, formados con sus armas y Banderas, escuchaban la lectura de los nombres y nuevos grados de los promovidos. Estos sal\u00edan de la fila, contestando al llamamiento del Jefe con un vigoroso y alegre <i>presente<\/i>, e iban a formar en una fila enfrente de sus compa\u00f1eros. Una vez todos formados, le eran prendidas las divisas del nuevo empleo por los Jefes y Oficiales. Una breve felicitaci\u00f3n y una apret\u00f3n de manos. Y despu\u00e9s, el desfile en columna de honor por delante de los nuevos superiores, que luego, formando una lucida escolta del Jefe, marchaban al campamento a recibir efusivos parabienes y abrazos de los camaradas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Esta sencilla ceremonia &#8211; dice Mill\u00e1n Astray &#8211; era siempre emocionante, y es dif\u00edcil de explicar lo que sent\u00edamos al estrechar aquellas manos que apretaban la nuestra vigorosamente y definir el tono con que pronunciaban sus <i>gracias<\/i>, mi Teniente Coronel. Eco que debe llegar puro a las conciencias, porque no puede darse paso al favor ni al capricho, y si alguna vez no se fue justo, ser\u00e1 por equivocaci\u00f3n inherente a la condici\u00f3n humana, pero nunca a sabiendas, porque son sagrados intereses los que se administran y de ellos depende la salud moral de los soldados.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En el campo, al frente del enemigo, en el mismo lugar del combate, tambi\u00e9n se dieron algunos <i>ascensos por m\u00e9ritos de guerra<\/i>, cuando fuimos testigos de la haza\u00f1a. En los hospitales, a los heridos les fueron concedidos muchos. Nadie puede experimentar m\u00e1s honda satisfacci\u00f3n que la de dejar sobre la cama del herido el gal\u00f3n rojo o \u00e1ureo que la Patria le env\u00eda por nuestras manos al que dio su sangre por ella. Tambi\u00e9n se concedieron empleos a los supervivientes despu\u00e9s de haber enterrado a los muertos en el combate, dici\u00e9ndoles: \u00a1 por Espa\u00f1a dais la vida, Espa\u00f1a os premia!.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los <i>descensos<\/i> tambi\u00e9n existen, y es la p\u00e9rdida del empleo o la rebaja a inferior grado, que, aplicado m\u00e1s raramente a medida que es mayor el empleo, es un ejemplar castigo y, al mismo tiempo, un medio de mantenerlos exactos en el cumplimiento de sus cargos. En honor a la verdad, es el maldito alcohol el que m\u00e1s p\u00e9rdidas de galones tiene a su cuenta. Pero como el ganarlos es caso de tener ocasi\u00f3n y se les presenta con facilidad en los m\u00faltiples combates a que asisten, vuelven a subir tal vez para perderlos de nuevo, pero su bravura no deja de recompensarse\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">De hecho, Mill\u00e1n Astray consciente de la importancia de los <i>ascensos<\/i> recibi\u00f3 con estas palabras a los primeros alistados:<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abHab\u00e9is llegado para adquirir el compromiso m\u00e1s honroso de vuestras vidas: os vais a consagrar a la Legi\u00f3n. Ella os recibe con los brazos abiertos y os ofrece: honores, gloria y olvido. Tambi\u00e9n olvido. Sentir\u00e9is un orgullo desconocido hasta ahora: el ser legionarios, el ser \u00fatiles a la vida y a Espa\u00f1a. Pod\u00e9is ganar <i>galones<\/i>, alcanzar <i>estrellas<\/i>, pero a cambio de \u00e9stos los sacrificios han de ser constantes; en el combate tendr\u00e9is los puestos de mayor peligro, y muchos morir\u00e9is en la pelea. Nada m\u00e1s hermoso que morir con honor; ya lo aprender\u00e9is, caballeros legionarios: \u00a1Viva la Legi\u00f3n!\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">Tambi\u00e9n es famosa la frase del Teniente Coronel Mill\u00e1n Astray: \u00abTras esos montes est\u00e1n los galones de Cabo, mas all\u00e1 los de Sargento y detr\u00e1s de aquellos los de Oficial\u00bb, mientras se\u00f1alaba una posici\u00f3n enemiga cuya conquista iba a costar muchas vidas. En los mismos Banderines de enganche se anunciaba que, adem\u00e1s de las ventajas econ\u00f3micas que supon\u00eda pertenecer a tan arriesgada unidad, estaba la posibilidad de llegar al empleo de Oficial.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Conviene recordar que durante los primeros a\u00f1os de la fundaci\u00f3n de la Legi\u00f3n, los ascensos a Cabo, Sargento y Suboficial (el equivalente al actual Brigada), se conced\u00edan en mayor parte por m\u00e9ritos de guerra, y los dem\u00e1s mediante un breve curso desarrollado en los campamentos de cada Bandera. Eran a\u00f1os en que, por raz\u00f3n de la guerra, el valor y el arrojo, constitu\u00edan el diez en gram\u00e1tica y por consiguiente daban el aprobado. Los Capitanes propon\u00edan al Jefe de Bandera a los m\u00e1s distinguidos de cada empleo. Esta relaci\u00f3n ir\u00eda despu\u00e9s al Jefe de la Legi\u00f3n, y \u00e9ste, por delegaci\u00f3n del Ministerio de la Guerra, los ascend\u00eda en la Orden del Tercio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No obstante, en los a\u00f1os 1925-1926, al crearse la VII y VIII Banderas, se empezaron a dar en <i>Dar Riffien<\/i> (cuna de la Legi\u00f3n), los cursos para ascenso a Oficial y Suboficial, pudiendo llegar los primeros hasta el empleo de Comandante, excepci\u00f3n hecha con el Teniente Coronel <i>Domingo Piris Berrocal<\/i>, que por su valeroso historial, fue ascendido por el propio General Franco. En este acuartelamiento se dieron los mencionados cursillos hasta la entrega del mismo con motivo de la independencia de Marruecos en 1958, pasando a darse en los respectivos Tercios.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">M\u00e1s tarde, siendo General Subinspector de la Legi\u00f3n <i>Pall\u00e1s Sierra<\/i>, y para que no decayera el nivel de ense\u00f1anza, se cre\u00f3 en 1981 la <i>Academia de Mandos Legionarios,<\/i> que tuvo un gran nivel docente y que dur\u00f3 hasta que las reformas del Ministerio de Defensa del a\u00f1o 1989 la suprimieron, pasando a la situaci\u00f3n actual en que se ingresa en las mismas <i>Academias Militares<\/i> que el resto de los cuadros de mando del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANTECEDENTES: LA VII Y VIII EN LA 2\u00aa LEGION INTRODUCCI\u00d3N Cuando el 1 de enero de 1940 se crea el 3er Tercio, lo hace sobre la base de tres Banderas, la VII, VIII y IX que se le incorporan tras su reciente participaci\u00f3n entre 1936-39 en la guerra civil. 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