{"id":174,"date":"2014-04-11T16:17:15","date_gmt":"2014-04-11T16:17:15","guid":{"rendered":"https:\/\/amigosdeltercertercio.com\/web\/?page_id=174"},"modified":"2015-04-24T05:40:45","modified_gmt":"2015-04-24T05:40:45","slug":"anecdotas","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/amigosdeltercertercio.com\/web\/anecdotas\/","title":{"rendered":"An\u00e9cdotas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">ANTECEDENTES: LA VII Y VIII EN LA 2\u00aa LEGI\u00d3N<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">AN\u00c9CDOTAS DE LOS A\u00d1OS 20<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La mayor\u00eda de \u00e9stas an\u00e9cdotas, como las de futuros cap\u00edtulos, pertenecen al libro <i>Anecdotario Legionario<\/i> del Capit\u00e1n D. <i>Agust\u00edn Gonz\u00e1lez Alc\u00e1zar<\/i>. Las procedentes de otras fuentes he procurado acompa\u00f1arlas de su autor. Algunas de estas an\u00e9cdotas las he incluido m\u00e1s que por su mayor o menor gracia (ello depender\u00e1 tambi\u00e9n de cada lector), por relatar aspectos que nos pueden ayudar a comprender mejor c\u00f3mo era la vida del legionario en aquellos tiempos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El carterista (Col. Mateo)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La Legi\u00f3n andaba de operaciones. En <i>Dar Acobba<\/i> se hab\u00edan concentrado varias columnas de las que formaban parte tropas de nuestro glorioso Cuerpo y esta coincidencia de legionarios dio lugar a que un nutrido grupo de Oficiales reunieran los modestos almuerzos que as\u00ed vinieron a quedar sazonados con la imponderable alegr\u00eda de la charla com\u00fan. Presid\u00eda la mesa \u2013 llamemos mesa, al abigarrado conjunto de artefactos que sosten\u00eda la variad\u00edsima colecci\u00f3n de platos, vasos y cubiertos de campa\u00f1a \u2013 el Teniente Coronel Mill\u00e1n. Quien no sepa como eran las comidas de Oficiales legionarios no puede darse cuenta exacta del ingenio, vocer\u00edo y animaci\u00f3n de aquellas reuniones de hombres que a diario ocupaban los puestos m\u00e1s peligrosos de una guerra en que todo nos era hostil, el enemigo, el viento, la lluvia, el polvo, los caminos y hasta las moscas que nunca fueron neutrales porque jam\u00e1s atacaron la dura piel de los cabile\u00f1os mientras se cebaban en la nuestra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En aquellas comidas se hac\u00eda derroche de buen humor y tambi\u00e9n se trataban temas serios y fundamentales, pero hubo un fruto prohibido que jam\u00e1s nadie se atrevi\u00f3 nunca a probar: la murmuraci\u00f3n. \u00bfY c\u00f3mo se iba a murmurar de jefes y compa\u00f1eros inatacables dentro del m\u00e1s abnegado ejercicio de la profesi\u00f3n. En la sobremesa se habl\u00f3 de todo lo divino y lo humano y \u00bfc\u00f3mo no?, se trat\u00f3 de los hombres de la Legi\u00f3n y del profundo e insondable misterio que rodeaba la vida de muchos de aquellos valientes. Verdaderos personajes ocultaban su pasado con el uniforme legionario mientras otros hab\u00edan venido a redimir faltas y pecados, que la Patria es madre amorosa y nivela el cari\u00f1o de sus hijos estrechando con fervor a los m\u00e1s desgraciados.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Un Capit\u00e1n dijo que en su Compa\u00f1\u00eda estaba alistado el m\u00e1s famoso carterista de toda Europa y describi\u00f3 sus habilidades en tal forma que pic\u00f3 la curiosidad de los presentes. Quiso el Teniente Coronel le presentaran el artista, que bueno es que nos conozcamos todos, dijo, y sali\u00f3 el Oficial de Semana en su busca. Penetr\u00f3 el mozo en la reducida estancia, pas\u00f3 respetuosamente por detr\u00e1s del Jefe y se situ\u00f3 enfrente, juntos los pies, fuera el pecho, alta la cabeza y la mano en el primer tiempo de saludo. Mill\u00e1n le mir\u00f3 con aquella profunda mirada que tan bien conoc\u00edan sus <i>hijos<\/i>, los legionarios, y le dirigi\u00f3 la palabra en estos t\u00e9rminos: me han dicho que eres carterista \u00bfes cierto?. <i>Lo era mi Teniente Coronel, ahora soy legionario<\/i>. <i>Bien hijo m\u00edo<\/i>&#8211; replic\u00f3 el Jefe, <i>veo que sabes dignificar tu vida<\/i>. Pero quisiera ver una prueba de tu antigua habilidad. \u00bfPuedes d\u00e1rmela?. Titube\u00f3 el legionario sin atreverse a mover un dedo, pero el Jefe reiter\u00f3: \u00bfQu\u00e9 prueba puedes darme? Esta, mi Teniente Coronel, dijo el <i>funcionario <\/i>sacando de un bolsillo de su guerrera la cartera del propio Teniente Coronel, sustra\u00edda al pasar por delante de \u00e9ste.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A la pelota por un canuto<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hubo dos legionarios que se despistaron por los montes de Afra tranquilamente para fumarse un apetecido<i> canuto<\/i>. En \u00e9sto que varios rife\u00f1os, posiblemente los mismos que momentos antes les hab\u00eda vendido la droga, les pillaron despistados en sus quehaceres, y les apresaron, llev\u00e1ndoles al interior de las monta\u00f1as, all\u00e1 en sus k\u00e1bilas, teni\u00e9ndoles encerrados a pan y agua varios d\u00edas, y cuando les vieron fam\u00e9licos y debilitados los presentaron al acuartelamiento atados unos con otros diciendo a los jefes que eran desertores y que quer\u00edan una recompensa, recibiendo quinientas pesetas, de las de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los legionarios protestaron y negaron los hechos, siendo muy dif\u00edcil saber qui\u00e9n dec\u00eda la verdad, si los <i>grifotas<\/i> o los ber\u00e9beres. El problema se solucion\u00f3 con dos meses de <i>pelota<\/i> con saco incluido a la espalda, que era el castigo que le esperaba a los desertores.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las patillas<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la \u00e9poca fundacional era frecuente que por carisma o por uniformidad todos los miembros de una unidad adoptaran el mismo tipo de barba, bigote o patillas. Este caso ocurri\u00f3 en la I Bandera cuando su Comandante Franco apareci\u00f3 un d\u00eda con unas patillas de <i>boca de hacha<\/i> y sus legionarios r\u00e1pidamente le imitaron, moda que luego se extendi\u00f3 al resto de la Legi\u00f3n y ha perdurado hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La pelota<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A Secci\u00f3n de Trabajos o la <i>pelota<\/i> era uno de los castigos m\u00e1s severos que se pod\u00eda imponer a los legionarios de la VII y VIII Banderas. Siempre vigilados, sus <i>vigilantes<\/i> iban en todo momento armados y supon\u00eda que si un arrestado se escapaba, se pasaba de <i>vigilante<\/i> <i>a vigilado<\/i> autom\u00e1ticamente. Para diferenciar al arrestado, \u00e9ste iba en mono de trabajo con las mangas cortadas a la altura de la axila, con el chapiri sin borla (a efectos de degradaci\u00f3n). Todo en la pelota se hac\u00eda a <i>paso ligero,<\/i> y si se desplazaban a paso ordinario el braceo era exagerado. Se com\u00eda en escaso tiempo y en algunos casos andando, no hab\u00eda descansos, eran los \u00faltimos en acostarse y los primeros en levantarse, y estaban todo el tiempo trabajando en el mantenimiento y limpieza del acuartelamiento, no se les permit\u00eda hablar entre ellos ni fumar. Dicha secci\u00f3n fue <i>abland\u00e1ndose<\/i> con el devenir de los tiempos hasta que desapareci\u00f3 en el a\u00f1o 1985 con la aprobaci\u00f3n del nuevo r\u00e9gimen disciplinario.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Primera baja de la VII Bandera (Diario O. VII)<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Seg\u00fan el Diario de Operaciones de la VII Bandera, nos menciona que su primera baja bajo el fuego enemigo la tuvo la 28 Compa\u00f1\u00eda y se produjo el 16 de junio de 1925 en la zona de Cuesta Colorada y Meyaba, y curiosamente no se trataba de un legionario, sino de un mulo de nombre <i>Jaquelano<\/i> y n\u00famero 171.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Temperaturas extremas (Diario O. VII)<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El 8 de junio de 1929, en el vivac de la VII Bandera, situado a 8 kil\u00f3metros al SE. de <i>Aukud<\/i>, se llegaron a alcanzar temperaturas de 56 grados cent\u00edgrados.S\u00f3lo tres d\u00edas m\u00e1s tarde, durante la realizaci\u00f3n de una marcha hacia el <i>Zoco de Tezlata<\/i>, que transcurr\u00eda en ocasiones por alturas superiores a los 1.850 metros, se registraron temperaturas de cero grados.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El por qu\u00e9 del \u00abchapiri\u00bb inclinado<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los rife\u00f1os con un fusil en sus manos pod\u00edan acechar durante dos o tres d\u00edas a su v\u00edctima, aliment\u00e1ndose de higos secos o cecina, esperando a que pasara bajo la mira de su arma el legionario de turno. Sus pesados <i>Remington<\/i>, calibre 11 mm. provocaban espantosas heridas y produc\u00edan tras el disparo el caracter\u00edstico sonido de los grandes fusiles: <i>pa-cumm<\/i>. Esta arma dio nombre al <i>paco<\/i> (tirador emboscado) o <i>pacazo<\/i> (impacto sufrido por la v\u00edctima). Con tan antiguos fusiles (eran de la guerra de Melilla de 1893), pod\u00edan acertar en la cabeza de un hombre a doscientos metros y alcanzarle en alguna parte del cuerpo a distancias de hasta ochocientos metros, calculando estos moros con rara habilidad, la ca\u00edda del proyectil (un metro o m\u00e1s) y la deriva del viento.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuenta <i>Luis Santa Mar<\/i>\u00edn en su libro <i>Tras el \u00e1guila del C\u00e9sar<\/i>, c\u00f3mo los legionarios optaron por llevar el gorrillo exageradamente girado, con la borla a la altura de la patilla. Pues bien, la explicaci\u00f3n de tan fea colocaci\u00f3n del <i>chapiri<\/i>, se deb\u00eda a la excelente punter\u00eda de los rife\u00f1os, puesto que la borla roja les serv\u00eda de magn\u00edfica referencia para una mejor punter\u00eda, sobre todo, cuando el legionario se encontraba est\u00e1tico tras el parapeto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Una mascota gallina.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00bfSab\u00edas que la primera mascota de la Legi\u00f3n fue una gallina? Con su gorrillo legionario, su camisa verde y el correaje a su medida fue una gran novedad. Algunos pensaban en desplumarla y acompa\u00f1arla a la cazuela, otros se la com\u00edan con la vista y otros malintencionados no sab\u00edan como hincarle el diente. Su <i>inventor <\/i>fue un Cabo de Gastadores (chileno.) Este Cabo tuvo muchas dificultades para mantener viva a su gallina, que era la admiraci\u00f3n de la Escuadra de Gastadores.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los problemas del Cabo llegaron a o\u00eddos del Jefe del Tercio. Con tanta curiosidad y admiraci\u00f3n depositada en la gallina, toda ella vestida de legionario, gallarda y bonita, el Jefe pens\u00f3 en proteger a la que desde ese d\u00eda ser\u00eda la mascota de la Legi\u00f3n, y para que fuera respetada se la nombr\u00f3 Cabo interino, asign\u00e1ndole raci\u00f3n de comida.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">EL Limpia<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En muchas unidades legionarias hab\u00eda un <i>limpia<\/i> (limpia botas), pero siempre con el consentimiento del jefe de la unidad. Cuando m\u00e1s castigaban al cepillo era los S\u00e1bados Legionarios o cuando hab\u00eda alg\u00fan desfile ante alguna autoridad que nos visitaba. Entonces el <i>limpia<\/i> se echaba su caja al hombro, se despistaba del fregoteo y se encaminaba a la parte trasera del Mes\u00f3n y all\u00ed esperaba impaciente a los clientes. Desde que se terminaba el zafarrancho hasta la hora de escuadra exist\u00eda suficiente tiempo para sacarle brillo a varios pares de botas. Hab\u00eda que pagarle en <i>muni<\/i> o en especie. Se buscaban bien la <i>vidilla<\/i> legionaria, ten\u00edan su propio territorio y no consent\u00edan que otro de la competencia se metiera en su terreno.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la caja del <i>limpia<\/i> hab\u00eda de todo, desde una venda sucia hasta agujas y botones, desde un calcet\u00edn sudado y maloliente hasta unos <i>gallumbos<\/i> sucios, desde <i>quimitas <\/i>de grifa hasta cigarrillos hechos a mano (diez pitillos de picadura a una peseta), desde <i>albayalde<\/i> para pintar las alpargatas de blanco, hasta un frasco de sidol barato<i>; <\/i>de todo eso sacaba buenas ganancias. Cuando se terminaba la caja de bet\u00fan no hab\u00eda problema, escupitajo viene, escupitajo va; el caso que las botas fueran bien lustrosas, lo dem\u00e1s no importaba. Pero&#8230; lo que no deb\u00eda faltar en su caja era el botell\u00f3n de co\u00f1ac <i>made in Spain<\/i>, co\u00f1ac barato de las m\u00e1s distinguidas alcoholeras del Mes\u00f3n de los Tercios. Bueno, el botell\u00f3n de co\u00f1ac nunca se vaciaba; cuando el nivel bajaba, se arrimaba el botell\u00f3n un poquito al grifo de agua con disimulo y problema solucionado. Los limpias fueron siempre unos carro\u00f1eros.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>\u00abDon Manu\u00e9\u00bb, el estafador (Gral. de la Torre)<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En el a\u00f1o 1927 conoc\u00ed en la Legi\u00f3n a un tipo bastante vulgar en la forma, borracho empedernido, que a todas horas se le ve\u00eda con los ojos saltones del hombre que se encuentra en ese momento bastante bebido y su pulso siempre tembl\u00f3n. Me fij\u00e9 en \u00e9l por ser el <i>Secretario de Causas<\/i> de los Oficiales de la Bandera y me extra\u00f1aba ver sus escritos, pues las diligencias que practicaba eran de una correcci\u00f3n y un estilo admirable. Pronto supe que aquel legionario, de una buena familia, abogado y casado con una mujer que no ten\u00eda tacha, se aficion\u00f3 a la bebida y un d\u00eda, no s\u00e9 si con lucidez o sin ella, la caja del Ayuntamiento de donde era Secretario fue desfalcada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La Legi\u00f3n, siempre hospitalaria, acogi\u00f3le con simpat\u00eda, y a los dos meses se destacaba por su inteligencia despejada, por ser un buen legionario y por ser tambi\u00e9n un borracho. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n al ver que su Juzgado lo plantaba en la primera <i>tasca<\/i> que encontraba, ped\u00eda una botella de vino y all\u00ed, entre vaso y vaso, evacuaba un <i>exhorto<\/i> o elevaba a causa unas <i>diligencias<\/i>; lo m\u00e1s castizo es que se marchaba sin abonar la consumici\u00f3n y el due\u00f1o lo desped\u00eda con mucho respeto, dici\u00e9ndole: <i>Hasta otra, Don Manu\u00e9<\/i>. Luego me enter\u00e9 que a todos los cantineros del poblado les redactaba instancias, les arreglaba sus asuntos con la justicia&#8230; y los estafaba. Por aquella \u00e9poca andaba mi Bandera destacada en las <i>Torres de<\/i> <i>Alcal\u00e1<\/i> y recibimos orden urgente de guarnecer la posici\u00f3n de <i>Bald\u00fa (Ketama)<\/i>. Al d\u00eda siguiente emprendimos la marcha, dejando como recuerdo grato las deudas que todos los que compon\u00edamos la Bandera <i>clav\u00e1bamos<\/i> a los cantineros.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Durante la marcha, atend\u00eda a todos con su gracejo peculiar. Tan pronto contaba un chiste que por su ingenio hac\u00eda re\u00edr, como narraba un cuento capaz de sacar los colores a un Sargento de Caballer\u00eda de esos antiguos, de largo mostacho y curtido por los a\u00f1os y las lides cuarteleras. En los descansos a nuestro <i>Don Manu\u00e9<\/i> le ca\u00eda el sudor a montones, y no se explicaba de c\u00f3mo bebiendo vino se sudaba agua.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Establecidos e instalados en la posici\u00f3n de Bald\u00fa, <i>Don Manu\u00e9<\/i>, a todos los cantineros del peque\u00f1o poblado que al amparo de la Bandera se form\u00f3, les hizo creer la publicaci\u00f3n de un <i>Decreto<\/i> por el cual no pod\u00eda ning\u00fan paisano continuar en nuestra zona del Protectorado si no pose\u00eda un documento de libre circulaci\u00f3n por \u00c1frica, y como buen amigo de ellos les daba cuenta del Decreto que entraba en vigor inmediatamente, y comprendiendo que ser\u00edan expulsados si no adquir\u00edan dicha documentaci\u00f3n, se brindaba a proporcion\u00e1rselos con todos los requisitos, visados por la autoridad competente, etc. Todo por una m\u00f3dica cantidad. Y aqu\u00ed fue ingeniosa su actuaci\u00f3n. A troche y moche extend\u00eda papeles acreditando que su portador podr\u00eda con toda tranquilidad y seguridad permanecer en nuestro Protectorado por reunir todas las condiciones que el imaginario Decreto dispon\u00eda; \u00e9l estampaba firmas imaginarias, simulaba correspondencias con Tetu\u00e1n y, al final, les hac\u00eda pagar a los incautos las pesetas producto de su <i>estafa ingeniosa<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Un saludo legionario (Gral. de la Torre)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ten\u00eda de Cabo de Bander\u00edn a un portugu\u00e9s llamado Germ\u00e1n Dos Santos, fuerte, alto, muy disciplinado. Cuando le llamaba, se cuadraba r\u00e1pidamente y, con verdadera marcialidad, llevaba la mano al primer tiempo de saludo. Siempre me daba el posesivo de mi Alf\u00e9rez; s\u00ed, mi Alf\u00e9rez; no, mi Alf\u00e9rez; y jam\u00e1s baj\u00f3 la mano hasta la repetida indicaci\u00f3n m\u00eda. Este Cabo ha sido quien me dio la primera lecci\u00f3n de tratamientos militares y de cl\u00e1sico saludo militar que durante toda mi vida castrense he practicado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>\u00abJase\u00bb falta tener mucho coraz\u00f3n (Gral. de la Torre)<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En una de las operaciones de 1927 tuvimos que pasar por encima de unos cad\u00e1veres ya descompuestos que desped\u00edan un hedor insoportable. Con el pa\u00f1uelo puesto en la nariz logramos amortiguar un poco sus efectos, pero el caballo se negaba a pasar, hasta que a fuerza de espolazos y con la ayuda de mi fiel ordenanza, llamado Lozas, pudimos hacerlo. Yo me encontraba nervioso (era muy joven) y, por si fuera poco, a los cinco o seis minutos un disparo enemigo her\u00eda a mi caballo y ambos ca\u00edamos a tierra. Otra vez, Lozas, acudi\u00f3 en mi ayuda y consigui\u00f3 liberarme de la cabalgadura, pero yo deb\u00eda estar temblando y blanco del susto y de lo empastado del lugar donde me encontraba, porque mir\u00e1ndome fijamente, me dijo: <i>\u00a1Para estar en la Legi\u00f3n, mi Alf\u00e9rez, \u00abjase\u00bb falta tener mucho coraz\u00f3n!.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Dominus Vobiscum (Col. Mateo)<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El <i>Zoco-el-Arb\u00e1a<\/i> ha sido testigo de muchas acciones legionarias, heroicas, ingeniosas&#8230; Pero lo m\u00e1s gracioso que se pudo ver en este zoco fue la singular manera de ayudar a misa por un legionario. Era d\u00eda de fiesta, y las Compa\u00f1\u00edas, al toque de escuadra, pasaban en los dormitorios la revista que preced\u00eda a toda formaci\u00f3n. De pronto apareci\u00f3 un Cabo que pregunt\u00f3: <i>\u00bfhay alguien que sepa ayudar a misa?<\/i>. Como un meteoro cruz\u00f3 el Cabo el frente a la Compa\u00f1\u00eda sin que ninguno de los oyentes se decidiera a realizar una misi\u00f3n tan sencilla. Indudablemente debi\u00f3 ocurrir lo mismo en las restantes Compa\u00f1\u00edas de la Bandera pues al poco rato volvi\u00f3 el mismo Cabo reiterando desesperadamente la petici\u00f3n de voluntarios para ayudar a misa. Un legionario, Antonio Galv\u00e1n, de la 9\u00aa C\u00eda, animado por sus compa\u00f1eros dio un paso al frente. De su nuevo cometido no ten\u00eda m\u00e1s noticias que las obtenidas de los legionarios que estaban m\u00e1s cerca: <i>Haz cuanto veas hacer al sacerdote<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Son\u00f3 el toque de llamada y sobre la misma carretera form\u00f3 la Bandera con esa exactitud, brillantez y prestancia que s\u00f3lo pueden encontrarse en la Legi\u00f3n. En el altar, al lado del Capell\u00e1n, surgi\u00f3 la picaresca figura de Galv\u00e1n, <i>m\u00e1s firmes que un palo<\/i>. Y as\u00ed iban las cosas hasta que el oficiante bendijo por primera vez al p\u00fablico y dijo <i>Dominus<\/i> <i>vobiscum<\/i>, momento en que Galv\u00e1n se adelant\u00f3 hacia las tropas \u2013cansado sin duda del modesto papel desempe\u00f1ado hasta entonces &#8211; y con el brazo en acci\u00f3n de bendecir a los fieles, exclam\u00f3, muy serio y con voz estent\u00f3rea y potente: <i>Dominus vobiscum<\/i>. Ni la r\u00edgida disciplina legionaria, ni la seriedad del acto, fueron suficientes para contener la m\u00e1s hom\u00e9rica carcajada que reson\u00f3 jam\u00e1s en <i>Zoco-el-Arb\u00e1a<\/i>. Nadie pudo reprimirla, ni los mismos Oficiales, siendo al final el propio Jefe quien termin\u00f3 de ayudar la misa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Nombres curiosos<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al inicio de La Legi\u00f3n, la guerra de Marruecos exig\u00eda mucha sangre legionaria. La paga era sin embargo excelente y la posibilidad de llegar a ser Oficial era uno de sus alicientes. Por aquel entonces muchos que quer\u00edan rehacer su vida recalaban en esta emergente y carism\u00e1tica fuerza dando apellidos falsos, dado que con los medios de la \u00e9poca era dif\u00edcil de comprobar. En un Bander\u00edn de enganche se produjo la siguiente situaci\u00f3n: Nombre y apellidos. &#8211; ped\u00eda el escribiente- <i>Rodrigo D\u00edaz de Vivar<\/i>. &#8211; respond\u00eda el sujeto. &#8211; \u00bf<i>El Cid Campeador<\/i>?. &#8211; preguntaba el reclutador. &#8211; Simple coincidencia. &#8211; Bien, que pase el siguiente. T\u00fa, \u00bfC\u00f3mo te llamas? &#8211; Soy <i>Jos\u00e9 Nuez Moscada<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No es de extra\u00f1ar que cuando fueran a cobrar las sobras (recib\u00eda este nombre el dinero que diariamente recib\u00eda el legionario) alguno se olvidara del nombre que hab\u00eda dado al afiliarse y tuviera que acudir a mirar la nota escrita que llevaba en el bolsillo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Primer sueldo<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las primas de enganche que ten\u00eda un legionario en los primeros a\u00f1os de la Legi\u00f3n eran muy atractivas concretamente en mayo de 1925 al crearse la VII Bandera eran de: 150 Ptas. al ingresar. Si firmabas por tres a\u00f1os eran 83,33 Ptas. por a\u00f1o. Si firmabas por cinco cobrabas 116,66 Ptas. por a\u00f1o y a partir del quinto 400 Ptas. Entre otros aspectos, los carteles propagand\u00edsticos indicaban la posibilidad de conseguir medallas, una carrera militar r\u00e1pida y de porvenir, una comida sana y abundante, un uniforme vistoso&#8230;. Los Suboficiales cobraban m\u00e1s que sus compa\u00f1eros de otros cuerpos y lo mismo ocurr\u00eda con los Oficiales (por ejemplo un Capit\u00e1n legionario cobraba anualmente 897,75 Ptas.). Los mencionados carteles se pegaban en las paredes de los lugares donde la gente m\u00e1s aventurera pudiera leerlos, como en las estaciones, puertos, comisar\u00edas, consulados, etc.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">M\u00f3dico remedio<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La labor de los m\u00e9dicos en campa\u00f1a era muy meritoria, pues con escasos medios y a veces con gran riesgo en sus vidas salvaron a muchos legionarios. En los inicios de la VII y VIII Banderas, llevaban sobre mulos el equipo, artolas y literas para evacuaci\u00f3n de heridos. Se puede el lector imaginar la dureza de su trabajo. Por otra parte eran personas con una gran bondad y con un <i>ojo cl\u00ednico<\/i> envidiable que detectaba con facilidad al <i>maula<\/i> (legionario que alegaba o exageraba una dolencia para evitar el duro trabajo). A uno de estos Oficiales m\u00e9dicos , de gran capacidad profesional, excelente humanista y con un gran sentido del humor, le ocurri\u00f3 en cierta ocasi\u00f3n que un Capit\u00e1n de Compa\u00f1\u00eda le envi\u00f3 un legionario con el siguiente mensaje: Dile al Capit\u00e1n m\u00e9dico que te d\u00e9 algo para el <i>constipado<\/i> que tengo. El m\u00e9dico le envi\u00f3 sencillamente <i>un pa\u00f1uelo<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Zarzuelas legionarias<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La Legi\u00f3n en los a\u00f1os veinte estaba de moda, todo giraba alrededor del carism\u00e1tico Cuerpo.<\/p>\n<p>Muchos comerciantes lanzaban productos para un p\u00fablico varonil, con el nombre relacionado con el mismo, desde marcas de tabaco, bebidas alcoh\u00f3licas, colonias, prendas de vestir masculinas, tarjetas postales, novelillas de poca envergadura, etc. Incluso siguiendo esta corriente nacieron dos zarzuelas: <i>La Flor del camino<\/i> y <i>El corneta de los legionarios<\/i>, aunque lo cierto es que tuvieron poco \u00e9xito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANTECEDENTES: LA VII Y VIII EN LA 2\u00aa LEGI\u00d3N AN\u00c9CDOTAS DE LOS A\u00d1OS 20 La mayor\u00eda de \u00e9stas an\u00e9cdotas, como las de futuros cap\u00edtulos, pertenecen al libro Anecdotario Legionario del Capit\u00e1n D. Agust\u00edn Gonz\u00e1lez Alc\u00e1zar. Las procedentes de otras fuentes he procurado acompa\u00f1arlas de su autor. 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