{"id":493,"date":"2014-04-20T17:21:54","date_gmt":"2014-04-20T17:21:54","guid":{"rendered":"https:\/\/amigosdeltercertercio.com\/web\/?page_id=493"},"modified":"2014-05-01T10:37:19","modified_gmt":"2014-05-01T10:37:19","slug":"la-ix-bra-en-la-guerra-civil","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/amigosdeltercertercio.com\/web\/la-ix-bra-en-la-guerra-civil\/","title":{"rendered":"IX Bra. Guerra Civil"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">LA VII, VIII y IX EN LA GUERRA CIVIL<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>LA IX EN LA GUERRA CIVIL<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Organizaci\u00f3n y primeros combates<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Desde primeros de diciembre, en que hab\u00eda comenzado su organizaci\u00f3n en <i>Talavera de la Reina<\/i>, la que hab\u00eda de ser la IX Bandera estuvo sometida a intenso r\u00e9gimen de instrucci\u00f3n y ejercicios de combate. Este periodo de formaci\u00f3n finaliz\u00f3 el d\u00eda 1 de enero de 1937. Designado para el mando de esta unidad legionaria el Comandante D. Jos\u00e9 Ni\u00f1o Gonz\u00e1lez, se vio auxiliado en su cometido por los Capitanes D. Jos\u00e9 Pe\u00f1arredonda Fern\u00e1ndez, D. Felix Paredes Camino, D. Eduardo Capablanca Moreno y el Teniente D. Ram\u00f3n Luque Chamorro, que tomaron el mando de las 33, 34, 36 y 35 C\u00edas respectivamente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A lo largo de la guerra civil la IX combati\u00f3 en <i>Boadilla del Monte, Pozuelo, Casa de Campo, Hospital Cl\u00ednico<\/i>, en las posiciones de la <i>Ciudad Universitaria, Cerro del \u00c1guila, Vaciamadrid, Cuesta de las Perdices y Barrio Lucero<\/i>. Continu\u00f3 en el <i>frente de Madrid<\/i> y ocup\u00f3 posiciones en <i>Valdeperdices, Cuesta de la Reina y el Jarama<\/i>. Particip\u00f3 en la ofensiva final desde <i>Toledo<\/i>. Finaliz\u00f3 la campa\u00f1a en <i>Valdemoro<\/i> (Madrid).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El d\u00eda 1 de enero de 1937 una vez finalizado su periodo de instrucci\u00f3n, seg\u00fan lo dicho, y siguiendo \u00f3rdenes del mando, se traslad\u00f3 esta Bandera con todos sus efectivos y por ferrocarril al pueblo de <i>Legan\u00e9s<\/i>. Contin\u00fao en marcha nocturna y a pie, para quedar anexa a la Divisi\u00f3n Reforzada de Madrid, formando parte del 5\u00ba Regimiento a las \u00f3rdenes del Teniente Coronel Sotelo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Era una de sus primeras misiones, que ten\u00edan como objetivo final la conquista de <i>Pozuelo de Alarc\u00f3n,<\/i> tan pronto establecieron contacto con el enemigo cay\u00f3 muerto el Comandante Ni\u00f1o, Jefe de la Bandera. Le sustituy\u00f3 en el mando, sobre la marcha, el Capit\u00e1n Pe\u00f1arredonda, que continu\u00f3 el avance hacia los citados objetivos, en las inmediaciones de Pozuelo, conquist\u00e1ndolos a costa de veintis\u00e9is bajas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ciudad Universitaria<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Entre enero y agosto de 1937 la <i>Ciudad Universitaria<\/i>, en general, y el <i>Hospital Cl\u00ednico<\/i>, en particular, son nombres muy unidos a la trayectoria de la VIII (de la que ya he relatado uno de sus episodios en el Cl\u00ednico) y IX Banderas. La IX en uno de los periodos mas duros y cr\u00edticos, sostuvo este baluarte, absurdo t\u00e1cticamente, aunque comprensible desde la perspectiva moral y pol\u00edtica. La Bandera soport\u00f3 la tensi\u00f3n de una contumaz guerra de minas: voladuras seguidas de asaltos, continuos fuegos de artiller\u00eda y morteros; soflamas e intimidaciones&#8230;, especialmente en los primeros meses de su actuaci\u00f3n. El valor de la defensa transcend\u00eda desde la primera resistencia (no ya de Secci\u00f3n y de Pelot\u00f3n, sino incluso, hasta de Escuadra y centinela) hasta la acci\u00f3n de las reservas de Compa\u00f1\u00eda y Bandera. En efecto, se deb\u00eda atacar de inmediato tras la explosi\u00f3n de cada mina o los bombardeos, taponando brechas o contraatacando, al no existir terreno que ceder. De ah\u00ed los <i>ejemplares episodios<\/i> que se fueron sucediendo tanto en el \u00e1mbito individual, como por unidades y por toda la Bandera.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Desde su relevo con la IV, la IX Bandera se hab\u00eda volcado en la defensa del <i>Cl\u00ednico<\/i>, trabajando incansablemente para mejorar las fortificaciones del edificio y rechazando los continuos ataques enemigos, que en combates parciales trataban de averiguar la resistencia de la l\u00ednea defendida por la Bandera. Del 2 al 9 de febrero de 1937 se intensificaron los fuegos de artiller\u00eda y morteros enemigos, ocasionando veinte bajas entre muertos y heridos. En las primeras horas del d\u00eda 10, sobre las tres de la ma\u00f1ana, se produjo un ataque general en el Sector, manifest\u00e1ndose con mayor intensidad precisamente en el <i>Cl\u00ednico<\/i>. Las unidades de la Bandera lucharon en\u00e9rgicamente para contener el \u00edmpetu de las formaciones de Infanter\u00eda. Estas trataban de entrar asaltando trincheras,<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">reductos y parapetos. Tras los derrumbados paredones y montones de escombros los legionarios de la IX hac\u00edan frente a los grupos de milicianos que consegu\u00edan atravesar las primeras defensas. El Jefe de la Bandera reuni\u00f3 a varios hombres de las distintas Compa\u00f1\u00edas, los m\u00e1s id\u00f3neos para el <i>combate en poblaci\u00f3n<\/i>, y comenz\u00f3 a realizar una sistem\u00e1tica limpieza de enemigos. Consigui\u00f3 que al atardecer no quedara ni uno dentro del <i>Cl\u00ednico<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los d\u00edas que siguieron incrementaron las Bater\u00edas republicanas sus fuegos, sobre todo el de mortero, obligando a reducir la circulaci\u00f3n por las posiciones al m\u00ednimo indispensable. Andar por las trincheras significaba morir al aire libre, movi\u00e9ndose en grandes espacios. Hasta el d\u00eda 23 de febrero no intent\u00f3 el enemigo un nuevo ataque al <i>Cl\u00ednico<\/i>, consiguiendo, como en los anteriores, s\u00f3lo llegar a la distancia del asalto. Los defensores del edificio dieron rienda suelta a la <i>furia contenida<\/i> durante tantos d\u00edas, presentando una resistencia contra la que estrellaron todos los esfuerzos realizados por los milicianos en un incontenible af\u00e1n de apoderarse de aquellas posiciones, convertidos en una verdadera obsesi\u00f3n para el mando republicano. Con 80 muertos y un n\u00famero bastante m\u00e1s elevado de heridos, tuvieron que volver a sus posiciones de partida. La Bandera experiment\u00f3 las bajas de 26 legionarios entre muertos y heridos, cont\u00e1ndose entre estos \u00faltimos al <i>Capell\u00e1n <\/i>que, pese a sus heridas, continu\u00f3 prestando sus servicios, dando pruebas de un valor que los legionarios, mejor que nadie, sab\u00edan apreciar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Alf\u00e9rez Alfeis\u00e1n<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En el <i>Hospital Cl\u00ednico<\/i>, la IX Bandera fue objeto de un ataque de tres horas de duraci\u00f3n el d\u00eda 3 de marzo de 1937, volviendo a insistir el enemigo el d\u00eda 11 con los mismos resultados; muchas bajas y fracasos. Ante sus fallidos intentos, orden\u00f3 el mando enemigo efectuar voladuras en el edificio de <i>Ingenieros Agr\u00f3nomos<\/i>, asaltando despu\u00e9s cada uno de ellos, encontrando la misma y tenaz oposici\u00f3n. Los d\u00edas siguientes tuvieron lugar varios asaltos que pon\u00edan en peligro las posiciones legionarias. Los <i>carros <\/i>consiguieron acercarse hasta ocho metros de los parapetos sobre los que disparaban a bocajarro. El <i>Instituto Rubio<\/i> era objetivo preferido por los republicanos y los legionarios se defend\u00edan heroicamente, pese a que el fuego destruy\u00f3 totalmente el ala derecha del edificio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En estos combates se desarroll\u00f3 el glorioso episodio del Alf\u00e9rez Alfeis\u00e1n, quien con cinco Cabos y quince legionarios, resisti\u00f3 estoicamente los continuos ataques enemigos. Defendi\u00f3 el <i>polvor\u00edn<\/i> de aquellas posiciones, martilleado constantemente por la artiller\u00eda y los morteros. Destruidos todos los abrigos, <i>los hombres iban pereciendo sepultados en los<\/i> <i>escombros<\/i> al intentar salir de entre las ruinas. Los que quedaban con vida eran v\u00edctimas de las concentraciones artilleras. <i>S\u00f3lo siete defensores salieron vivos de este polvor\u00edn<\/i>, y los siete continuaron hasta finalizar el combate, ayudando posteriormente a la evacuaci\u00f3n de las bajas, que eran muy numerosas. Hechos semejantes a \u00e9ste dieron motivo para que la Orden del Cuerpo del Ejercito publicase una felicitaci\u00f3n a los componentes de la Bandera por su heroico y ejemplar comportamiento.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Padre Val, Capell\u00e1n de la IX<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La IX, el 11 de agosto de 1937, despu\u00e9s de un duro periodo de combates defensivos, dejaba la Ciudad Universitaria marchando a <i>Illescas<\/i> a descansar. Pero tuvo que hacerse cargo de las posiciones cercanas al pueblo, debido a la fuerte presi\u00f3n enemiga. M\u00e1s tarde sal\u00eda hacia <i>Sese\u00f1a<\/i> para tomar parte en una operaci\u00f3n que se iba a realizar con el fin de establecer enlace con las posiciones ubicadas en <i>la Cuesta la Reina<\/i>. Formando parte de la vanguardia, y una vez rebasada la denominada <i>Casa Colorada<\/i>, iniciaron el avance las 33 y 34 C\u00edas que, apenas adelantado unos metros, comenzaron a recibir intenso fuego enemigo. El combate se endureci\u00f3 y las ametralladoras de la Bandera fijaron con su fuego las guerrillas enemigas impidi\u00e9ndoles todo movimiento. Hubo unos momentos dif\u00edciles en los que el padre Val, Capell\u00e1n de la Bandera, actu\u00f3 temerariamente, exponiendo su vida por auxiliar a varios legionarios ca\u00eddos, administr\u00e1ndoles los sacramentos y salvando a varios de ellos que carg\u00f3 sobre sus propios hombros para trasladarlos a los puestos de socorro. La Medalla Militar Individual recompens\u00f3 la valerosa actuaci\u00f3n del Padre Val de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en una operaci\u00f3n que cost\u00f3 a la Bandera 226 bajas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Finalizada la operaci\u00f3n, se retir\u00f3 toda la IX al <i>llano de Espartinas<\/i> para cubrir las bajas sufridas con reclutas procedentes del Bander\u00edn de Talavera. Luego continuar\u00eda en las<b> <\/b>trincheras rechazado varios intentos de asaltos enemigos. La actividad defensiva se desarrollaba sin novedades importantes, aunque de vez en cuando ocurr\u00edan hechos curiosos, al igual que le pasaba a la VIII cuando se encontraba en la guerra de trincheras, seg\u00fan hemos visto, que romp\u00edan la monoton\u00eda de aquella dura forma de vida. As\u00ed en la madrugada del d\u00eda 26 de abril de 1938 un grupo de tres hombres, un Oficial, un Sargento y un legionario, se lanzaron a la captura de una <i>Bandera tricolor<\/i> que ondeaba entre dos l\u00edneas, sin que el enemigo pudiera hacer nada por impedirlo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Despu\u00e9s de un invierno muy extremado por el <i>fr\u00edo<\/i>, la <i>nieve<\/i> y la <i>lluvia<\/i>, a mediados de mayo mejor\u00f3 el tiempo y los legionarios que hab\u00edan vivido hasta entonces materialmente enterrados, soportando el diario machaqueo de las armas enemigas, comenzaron a dar muestra, de inquietud, deseosos de enfrentarse con los republicanos a campo abierto. El d\u00eda 22 de este mes la actividad enemiga aument\u00f3 de forma inusitada y tambi\u00e9n ocurri\u00f3 otro hecho curioso. Varios <i>carros rusos<\/i> se acercaron a las trincheras nacionales batiendo furiosamente los parapetos. Cansados del ca\u00f1oneo trataron los legionarios de saltar sobre ellos pero el mando los retuvo en\u00e9rgicamente prohibiendo toda salida. Los carros enemigos decidieron retirarse, y cuando uno de ellos comenz\u00f3 a girar, fue incendiado por los legionarios que hab\u00edan saltado de las trincheras a pesar de la prohibici\u00f3n. Cuando regresaron ufanos de esa haza\u00f1a fueron arrestados por incumplimiento de \u00f3rdenes, cosa que hizo comentar a uno de ellos: <i>Si por cada carro que incendie al enemigo me arrestan, mi mayor placer ser\u00eda estar arrestado toda la vida.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>M. M. para el Tte. Noriega y el Alf. Colubi<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Y siguiendo con las acciones heroicas nos trasladamos de nuevo de fechas y lugares para ver como luchan los valientes. La IX Bandera el 23 de octubre de 1938 llegaba en marcha de aproximaci\u00f3n a <i>Ciempozuelos<\/i>. A las nueve de la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente inici\u00f3 una operaci\u00f3n procedida de fuego de artiller\u00eda ligero y eficaz. En vanguardia, las 34 y 35 C\u00edas alcanzaron en r\u00e1pida carrera los primeros objetivos. Desde ellos en un segundo asalto, llegaron hasta el denominado <i>Cerro de la Lega\u00f1a<\/i>, coronando en primer lugar, al frente de su Secci\u00f3n, por el Alf\u00e9rez Rodr\u00edguez Colubi, de la 34 C\u00eda. Cuando se dispon\u00eda a saltar sobre los siguientes objetivos recibi\u00f3 un fuego tan intenso de toda clase de armas, que en breves instantes se qued\u00f3 con s\u00f3lo ocho hombres de su Secci\u00f3n. Cuerpo a tierra aguardaron el asalto de la 35 C\u00eda, que avanzaba a las \u00f3rdenes del Teniente D\u00edaz Noriega. \u00c9ste, pese a estar herido continu\u00f3 el avance con gran serenidad hasta llegar a la altura del Alf\u00e9rez Colubi, uni\u00e9ndose ambas guerrillas para lanzarse al asalto una y otra vez infructuosamente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Herido el Alf\u00e9rez Colubi se neg\u00f3 a ser evacuado, prosiguiendo la lucha con gran entusiasmo y estimulando a los legionarios con su ejemplo. La artiller\u00eda enemiga bat\u00eda intensamente toda la zona pero los asaltantes, viendo el esp\u00edritu de sus Oficiales consiguieron llegar hasta las mismas alambradas. Ya se dispon\u00edan a lanzarse en un nuevo asalto cuando unos disparos de la artiller\u00eda propia causaron un gran n\u00famero de bajas, provocando el desconcierto y la indignaci\u00f3n entre los legionarios. Despu\u00e9s de un ligero repliegue se intentaron coronar las posiciones, pero el enemigo, bien atrincherado, volvi\u00f3 a rechazarlos. Por cuatro veces consecutivas insistieron los legionarios, con esforzado denuedo hasta que el mando orden\u00f3 fortificarse en las lomas alcanzadas. La operaci\u00f3n cost\u00f3 a la Bandera ciento dieciocho bajas: la del Comandante Jefe, dos Capitanes y siete Oficiales heridos, adem\u00e1s del Teniente D\u00edaz Noriega y Alf\u00e9rez Colubi a quienes se les concedi\u00f3 la Medalla Militar Individual por su valeroso actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mis recuerdos al frente de la IX Bra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El General <i>Julio de la Torre Gal\u00e1n<\/i> mand\u00f3 la IX Bandera durante la \u00faltima etapa de la guerra civil, siendo uno de los pocos militares que nos dej\u00f3 testimonio escrito de acciones de guerra, dada su reconocida afici\u00f3n a la pluma. Transcribo un fragmento que nos habla de la IX Bandera:<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abDej\u00e9 en mi Legi\u00f3n tan querida los mejores a\u00f1os de mi vida, mi juventud, mis a\u00f1os mozos, mis entusiasmos, mi alma militar&#8230; Ha pasado mucho tiempo y a\u00fan me veo al frente de aquellas tropas incomparables; oigo el canto viril de sus largas cornetas y el golpe bronco de sus cajas de guerra&#8230;, sus Guiones, sus largos Banderines que cuando saludaban parec\u00edan querer subir al cielo&#8230;\u00a1Mi glorioso Gui\u00f3n de Mando de la IX Bandera!&#8230; \u00a1Cu\u00e1nto dar\u00eda por poseerlo!&#8230; \u00a1Aquellos Legionarios que rechazaban la riqueza y s\u00f3lo daban cr\u00e9dito a los factores humanos y eternos del valor, lealtad, compa\u00f1erismo, honor, fortaleza, desprendimiento&#8230; \u00a1S\u00f3lo con fuerzas como esas, acostumbradas a la vida dura, viril y austera y con un sentimiento exaltado de patriotismo, pudieron ser capaces de escribir tantas p\u00e1ginas de gloria cuando entraban en combate!.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">S\u00f3lo hombres as\u00ed, inspirados en el Credo Legionario, que nos leg\u00f3 su fundador Mill\u00e1n Astray, eran capaces de morir heroicamente y poder decir aquello de, <i>\u00a1y terminando el combate, todos regresaron, vivos y muertos!<\/i>, \u00a1jam\u00e1s se dejar\u00e1 a un legionario en el campo!, <i>\u00a1o todos vuelven, o no vuelve ninguno!<\/i>. Con qu\u00e9 raz\u00f3n dijo llorando nuestro Teniente Coronel Valenzuela, <i>\u00bf Qu\u00e9 ten\u00e9is, legionarios, que os met\u00e9is tan adentro del coraz\u00f3n de quien os manda&#8230;?.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El General Yag\u00fce me honr\u00f3 habilit\u00e1ndome de Comandante, d\u00e1ndome el mando de la IX Bandera, y otra vez la guerra, pero esta vez en el frente estabilizado de Madrid, en donde la noticia \u00ab\u00a1Sin novedad!\u00bb no alejaba la cercan\u00eda de la muerte. Vida de topos, sufrida e insoportable, sobre todo en invierno, pues las trincheras y refugios enfangados hac\u00edan imposible la vida. Ataques y contraataques continuos. Rectificaciones de l\u00ednea con sacrificios de vidas ignoradas. \u00a1 Aqu\u00ed s\u00ed era verdad lo del h\u00e9roe an\u00f3nimo!&#8230; \u00bfRecuerdos? \u00a1S\u00ed! Mi esposa no consisti\u00f3 en separarse de m\u00ed y en el primer pueblo de la retaguardia m\u00e1s cerca de mi Bandera, viv\u00eda y soportaba estoicamente, con los hijos, los bombardeos de la aviaci\u00f3n y artiller\u00eda enemigos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Nuevos destacamentos y d\u00edas de descanso. <i>Esquivias, Pinto, Valdemoro<\/i>, operaci\u00f3n del <i>v\u00e9rtice de la Higuera, Sese\u00f1a<\/i>, etc., as\u00ed hasta que un d\u00eda&#8230; recib\u00ed la orden de lanzarnos con otras unidades al asalto de las fortificaciones enemigas en el <i>V\u00e9rtice Lega\u00f1a<\/i>, al lado de <i>Ciempozuelos<\/i>, el d\u00eda 22 de septiembre de 1938. Eran las cuatro de la madrugada&#8230; (\u00a1qu\u00e9 fat\u00eddicas son estas horas, en las que empieza la lucha del d\u00eda con la noche!) La IX Bandera se mov\u00eda lentamente y en silencio para colocarse en su puesto de combate, en espera de la hora del asalto, y a mi lado ve\u00eda, mejor dicho, o\u00eda, a los <i>askaris<\/i> de las unidades de apoyo. Amanec\u00eda lentamente, pues una niebla fr\u00eda cubr\u00eda el campo y&#8230;\u00a1qu\u00e9 ateridos estamos! \u00bfSer\u00e1 el tiempo, el miedo, la impaciencia? Ten\u00eda casi seca la garganta&#8230; \u00a1o\u00ed el primer ca\u00f1onazo! Empezaba la preparaci\u00f3n de la Artiller\u00eda y los ca\u00f1ones saludaban a su manera al nuevo d\u00eda. Pocos segundos despu\u00e9s no se pod\u00eda parar en nuestras posiciones, pues las Bater\u00edas de Apoyo de mi Bandera, por un error en los c\u00e1lculos del tiro, nos colocaron sus proyectiles en nuestra base de partida. \u00a1Qu\u00e9 pena! Sin combatir y ya hab\u00edan empezado las bajas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Comenz\u00f3 el avance con el \u00edmpetu y con ira, mientras mis armas autom\u00e1ticas tableteaban sin parar&#8230; \u00a1Qu\u00e9 bello era el \u00ab<i>canto<\/i>\u00bb <i>de nuestras ametralladoras<\/i>! \u00a1Que valor daban! Di la orden de asalto, y al principio, velozmente, arrebatamos el terreno al enemigo, pero las m\u00e1quinas contrarias <i>cantaban<\/i> igual que las nuestras, anunci\u00e1ndonos su visita sin necesidad de tarjeta, y nos hac\u00edan pegar la cara al suelo y humillar la cerviz. Paralizaban el asalto, haci\u00e9ndonos muchas bajas, y entonces el avance se hac\u00eda lentamente, arrastr\u00e1ndonos por el suelo, como reptiles, destroz\u00e1ndonos los trajes y sangr\u00e1ndonos las manos&#8230; Los codos y las rodillas eran las que m\u00e1s trabajaban. \u00a1Qu\u00e9 dolor! \u00a1Cu\u00e1ntos ca\u00edan!&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Di ejemplo y me situ\u00e9, junto con mi Plana Mayor, con las unidades m\u00e1s pr\u00f3ximas al enemigo&#8230; \u00a1Adelante!, y en r\u00e1pido avance, a la carrera, progresamos unas pocas decenas de metros, y en esto not\u00e9 un fuerte golpe, sin dolor, cerca del codo. A los pocos momentos sent\u00ed correr a lo largo del brazo un l\u00edquido pegajoso, caliente; mir\u00e9 a mi mano derecha y la vi cubierta de sangre, lo mismo que la manga de mi guerrera&#8230; <i>\u00a1Qu\u00e9 le vamos a hacer! \u00a1Ya<\/i> <i>me toc\u00f3 a m\u00ed!<\/i> Y all\u00ed, en el suelo, mi fiel enlace me rasg\u00f3 la manga y con una gasa intent\u00f3 taponar el boquete que dej\u00f3 la bala enemiga&#8230; Segu\u00ed en mi puesto, pues era cuesti\u00f3n de honor el arrebatar las trincheras al enemigo, que tan cerca se ve\u00edan y tan lejos estaban. La base de fuego nuestra se aproxim\u00f3, y vuelta a arrastrarnos por el suelo, pero no se pod\u00eda casi avanzar. \u00a1Eran tantos disparos! Al poco, otro golpe en el pie derecho; tampoco sent\u00ed dolor, pero momentos despu\u00e9s not\u00e9 dentro de mi bota la sensaci\u00f3n del mismo l\u00edquido caliente de antes&#8230; <i>\u00a1Otra vez herido<\/i>!&#8230; Y lo malo era que esta vez me mare\u00e9&#8230; Llam\u00e9 a mi enlace, pero no pudo ayudarme, pues su cad\u00e1ver se encontraba a pocos pasos de m\u00ed, y con esta sensaci\u00f3n dolorosa, con la p\u00e9rdida grande de sangre que ten\u00eda, perd\u00ed el conocimiento en momentos que necesitaba m\u00e1s del coraz\u00f3n y del cerebro.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Recobr\u00e9 el sentido en la camilla en donde mis bravos y fieles legionarios me hab\u00edan puesto al retirarme de la l\u00ednea de fuego. Vendado provisionalmente, tuve la sensaci\u00f3n desagradable del fr\u00edo y la sed&#8230; La sangre perdida hab\u00eda que reemplazarla&#8230; \u00a1Agua, agua!, y providencialmente mi noble asistente Santamar\u00eda me ofreci\u00f3 una botella de sidra&#8230;\u00a1En mi vida he bebido con m\u00e1s placer! Y otra vez en el hospital, ahora en Gri\u00f1\u00f3n. Mientras, mi pobre esposa, que le hab\u00edan entregado mi guerrera ensangrentada y destrozada, andaba loca inquiriendo noticias m\u00edas, hasta que consigui\u00f3 llegar al hospital y abrazarme. Mi magn\u00edfica y brava esposa hab\u00eda estado oyendo la preparaci\u00f3n artillera y todo el fuego del combate en un pueblo cercano, con el alma encogida y siempre pendiente de mis noticias. Mientras, all\u00e1 segu\u00eda el combate&#8230;\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de mis queridos legionarios?&#8230; Me enter\u00e9 despu\u00e9s que se paraliz\u00f3 el combate y durante la noche se fortific\u00f3 el poco terreno conquistado. \u00a1Que tristeza de guerra! El precio de aquellas escasas centenas de metros fueron decenas de bajas de mi querida IX Bandera y casi destruido el Tabor de Regulares que apoyaba una de mis alas, con la muerte heroica de su Jefe.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Otra vez en Melilla, reponi\u00e9ndome de los balazos recibidos. \u00c9poca de felicidad. \u00a1Qu\u00e9 bien sab\u00eda la paz del hogar! Y, al cabo de un mes, vuelta al frente&#8230; \u00a1Otra vez guerra!. Encontr\u00e9 a mis queridos compa\u00f1eros legionarios supervivientes, junto con muchas caras nuevas. El panorama segu\u00eda igual. Los mismos disparos y las mismas bajas con distintos nombres y apellidos de personas&#8230; Segu\u00eda la vida dura de topos, en las trincheras, con la secuela de miseria y falta de sue\u00f1o, hasta que un d\u00eda&#8230; \u00a1orden urgente de concentraci\u00f3n en <i>Valdemoro<\/i>!, \u00a1relevo de la Bandera!. A los pocos d\u00edas nos lanzar\u00edamos sobre el frente enemigo para romper las fortificaciones que defend\u00edan <i>Madrid<\/i>. Hab\u00eda mucho optimismo y alegr\u00eda porque exist\u00edan rumores de que el frente enemigo se tambaleaba. \u00a1Ma\u00f1ana ser\u00e1 el gran d\u00eda! Ma\u00f1ana ser\u00e1 decisivo. Las ametralladoras fueron engrasadas cuidadosamente, lo mismo que las dem\u00e1s armas autom\u00e1ticas y repetidoras. Todo estaba a punto, pero en esto&#8230; <i>\u00a1Madrid se ha rendido! \u00a1Madrid se ha rendido! \u00a1por fin!, \u00a1por fin! \u00a1la guerra se terminaba!<\/i>. \u00a1Y esto yo no lo s\u00e9 describir! Pero lo malo es que tampoco s\u00e9 llorar&#8230; \u00a1Y estoy llorando! \u00a1Gracias, se\u00f1or! Se acab\u00f3 para siempre la matanza entre hermanos. \u00a1Que Dios nos perdone!.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: 'Trebuchet MS'; font-size: large;\">Terminada la guerra, la IX Bandera tuvo por misi\u00f3n la ocupaci\u00f3n de <i>Alicante<\/i> y poco despu\u00e9s tomaba parte en el gran <i>desfile de la Victoria<\/i>, en Madrid, donde desfilaron 200.000 soldados (todo el Ej\u00e9rcito del Centro y representaciones de los dem\u00e1s). Desfile impresionante por la calidad y cantidad de sus guerreros; por la abundancia y grandeza de su material&#8230;, boinas rojas, camisas azules, gorrillos legionarios&#8230;; tanques, ca\u00f1ones, aviones que hac\u00edan imposible sostener el ritmo del paso por el ruido de sus motores; vivas y aplausos; emoci\u00f3n en los rostros de los espectadores y en el de los combatientes; canciones viriles de guerra e himnos patri\u00f3ticos. En aquella cruel y desagradable guerra entre hermanos, a la Legi\u00f3n, a la VII, VIII y IX Banderas, le toc\u00f3 estar en el lado de los vencedores\u00bb.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA VII, VIII y IX EN LA GUERRA CIVIL LA IX EN LA GUERRA CIVIL Organizaci\u00f3n y primeros combates Desde primeros de diciembre, en que hab\u00eda comenzado su organizaci\u00f3n en Talavera de la Reina, la que hab\u00eda de ser la IX Bandera estuvo sometida a intenso r\u00e9gimen de instrucci\u00f3n y ejercicios de combate. 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