{"id":552,"date":"2014-04-20T17:59:51","date_gmt":"2014-04-20T17:59:51","guid":{"rendered":"https:\/\/amigosdeltercertercio.com\/web\/?page_id=552"},"modified":"2014-04-22T14:48:28","modified_gmt":"2014-04-22T14:48:28","slug":"anecdotas-sahara","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/amigosdeltercertercio.com\/web\/anecdotas-sahara\/","title":{"rendered":"An\u00e9cdotas (S\u00e1hara)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span style=\"font-family: Tahoma;\">DEL NORTE DE \u00c1FRICA AL \u00c1FRICA OCCIDENTAL: SAHARA, 1958-1975<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: 'Trebuchet MS'; font-size: large;\"><b>AN\u00c9CDOTAS DE LA \u00c9POCA DEL SAHARA (1\u00aa PARTE)<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: 'Trebuchet MS'; font-size: large;\"><b>Los borregos y el Credo Legionario (Cte. Cruz)<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La comida en el desierto del sahara era como la loter\u00eda y para subsanar en parte este problema, el Teniente Coronel Mayor del reci\u00e9n incorporado Tercio Sahariano <i>Don Juan de Austria<\/i> compr\u00f3 un <i>reba\u00f1o<\/i>, que puso a cargo de un legionario. Todos los d\u00edas el interfecto, con sus luengas barbas, mosquet\u00f3n, munici\u00f3n, rancho fr\u00edo en la bolsa de costado y cantimplora, sal\u00eda con su manada para llevarla a pastar a las inmediaciones del acuartelamiento, preferiblemente al cauce seco de la <i>Sahia el Hamra<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Lo que no sab\u00edamos es que el <i>pastor<\/i>, medio monje medio soldado, en su forzada soledad, estaba dando diariamente a sus ovejas y borregos te\u00f3rica de formaci\u00f3n moral y militar, y menos a\u00fan, que cierto d\u00eda advirti\u00f3 a sus educandos: <i>ya llevo dos semanas d\u00e1ndoos te\u00f3rica, ma\u00f1ana pregunto<\/i>. Y tal como les hab\u00eda prometido, as\u00ed lo hizo<i>. A ver, t\u00fa, dime el Esp\u00edritu de Amistad<\/i>. Como a pesar de su insistencia el borrego no contestaba nada, le peg\u00f3 un tiro. <i>Aqu\u00e9l de all\u00ed, el Esp\u00edritu de Uni\u00f3n y Socorro<\/i>. Como observaba la misma conducta que el del Esp\u00edritu de Amistad, recibi\u00f3 el mismo tratamiento. Otro tiro. Y as\u00ed, hasta la urgente llegada del refuerzo de guardia al lugar de las lecciones, momento en el que las bajas contabilizadas ya iban por doce.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando el Teniente Coronel Mayor antes de enviarlo al <i>Pelot\u00f3n<\/i> le pregunt\u00f3 el motivo de esa carnicer\u00eda, el legionario contest\u00f3: <i>Toda mi expedici\u00f3n se aprendi\u00f3 el Credo en menos de una semana a pesar de que los Cabos dec\u00edan que \u00e9ramos unos borregos, y \u00e9stos, que tambi\u00e9n lo son, ya llevan dos, sin haber aprendido ni un esp\u00edritu<\/i>. Gracias a su celo en la educaci\u00f3n del ganado, los legionarios del Tercer Tercio disfrutaron al d\u00eda siguiente de una comida extraordinaria de chuletas de cordero.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los antialcoh\u00f3licos y el cuba-flo\u00efd (Cte. Cruz)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando esto sucedi\u00f3 el Tte. Ac\u00f3n era plantilla del 3\u00ba, y march\u00f3 a <i>Bir Enzaran<\/i> con nuestros <i>bolingas. <\/i>Tan fastidiado como el reinado de Witiza se le presentaba el porvenir al Teniente Ac\u00f3n. El Mando del Sector del Sahara hab\u00eda decidido concentrar a todos los <i>bolingas<\/i> (borrachos habituales) del Sector en Bir Enzaran <i>(pozo profundo y cristalino del cristiano<\/i>), con la finalidad de convertirlos a ser posible en personas sobrias y <i>moderadas<\/i>, como los del <i>ej\u00e9rcito de salvaci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Resultaba ir\u00f3nico que el encargado de una misi\u00f3n tan enojosa fuera precisamente el Teniente Ac\u00f3n, hombre reflexivo, introvertido, con ribetes de poeta, dado a la meditaci\u00f3n transcendental y que despreciaba profundamente las <i>juergas et\u00edlicas. <\/i>Con su cargamento humano, compuesto principalmente de legionarios y corrigendos, desembarc\u00f3 de los camiones en el destacamento de <i>Bir Enzaran<\/i>, lugar desolado en el interior, donde s\u00f3lo exist\u00eda el pozo antes citado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Para derivar por otros derroteros la vitalidad agresiva de su tropa, el Teniente decidi\u00f3 organizar partidos de f\u00fatbol en plan intensivo, pero hubo de desistir antes las lesiones, tumultos y peleas que se produc\u00edan por un <i>qu\u00edtame all\u00e1 esas pajas<\/i>. En consecuencia, decidi\u00f3 aumentar las te\u00f3ricas, o lo que es lo mismo: <i>comerles el coco<\/i> a sus subordinados acerca de los peligros latentes en el alcohol, y observ\u00f3 complacido que le o\u00edan no s\u00f3lo contentos, sino hasta absortos. La respuesta a tanta solicitud la encontr\u00f3 por casualidad revisando los suministros de masaje para el afeitado, que resultaban ser anormalmente elevados.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sus bolingas hab\u00edan inventado el <i>cuba flo\u00efd,<\/i> que seg\u00fan ellos no s\u00f3lo proporcionaba una euforia muy agradable, sino que adem\u00e1s, les ol\u00eda el aliento a colonia y dejaba el cutis como a los artistas de cine. Cuando limit\u00f3 las compras l\u00edquidas de coca-cola crey\u00f3 haber acabado con el problema, hasta que al mes cay\u00f3 en la cuenta de que el desaprensivo vendedor de tal bebida llevaba al destacamento dos tipos de ella una para \u00e9l, al estilo tradicional, y otra con ginebra incorporada para sus subordinados, que la dosificaban para no llamar la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed no es de extra\u00f1ar que los alcoh\u00f3licos estuvieran cada vez m\u00e1s contentos y el Teniente progresivamente mas deprimido. Cuando al fin fue relevado y el Coronel lo encontr\u00f3 en el bar, bebiendo <i>cubatas<\/i> como un camello bebe agua al llegar a un oasis, no pudo por menos de preguntarle: <i>\u00bfDesde cuando bebes, Ac\u00f3n? Desde que estuve curando a los borrachos, mi Coronel. En vez de convencerlos yo a ellos, ellos me han convencido a m\u00ed.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El muerto es un vivo ( Cte. Cruz)<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Eran las doce de la noche. Un grupo de Tenientes de la VIII Bandera se encontraban reunidos en el bar de la Residencia de Oficiales de <i>Aai\u00fan<\/i>, en compa\u00f1\u00eda del Capit\u00e1n interventor Belda y del Teniente D\u00edaz, de la oficina del Gobierno del Sahara, tomando unas copas y armando el alboroto normal entre Oficiales solteros, en paz con su conciencia y sin nada mejor que hacer. En esa tesitura al Capit\u00e1n Belda, gran bromista, se le ocurri\u00f3 algo que todos se apresuraron a poner en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Teniente D\u00edaz, hombre alto, p\u00e1lido y delgado, se tumb\u00f3 en el suelo con las gafas al lado, se le ech\u00f3 un poco de vino tinto por la cabeza, con las luces apagadas en la sala (se apagaban los generadores a las 24 horas) y un par de velas en el mostrador, ya estaba el escenario preparado para el drama. Belda fue entonces a la habitaci\u00f3n del Capit\u00e1n Feijoo y despert\u00e1ndolo le espet\u00f3 a bocajarro: oye, Feijoo \u00bft\u00fa tienes en tu Compa\u00f1\u00eda un tal Teniente Tembleque? S\u00ed, si \u00bfqu\u00e9 es lo que ha hecho? Pues nada, que acaba de pegarle un tiro a un Teniente del Gobierno.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Feijoo, despertado a media noche con tan infausta noticia, se arroj\u00f3 de la cama y se present\u00f3 en pijama en el lugar del duelo, donde el Teniente Tembleque, en un rinc\u00f3n, lloraba e imitaba un ataque de nervios a la perfecci\u00f3n. El m\u00e1s sereno era el Interventor, que a la pregunta de Feijoo <i>\u00bfy que hacemos ahora?<\/i>, contest\u00f3 imperturbable, <i>yo creo que lo procedente es poner prisi\u00f3n preventiva al encartado<\/i>. Y con las mismas encerr\u00f3 al presunto criminal en la despensa. Despu\u00e9s de hacer que el Capit\u00e1n Feijoo llamara al Juez y al Capell\u00e1n, Belda, como hombre versado en leyes, opin\u00f3: <i>creo que antes de seguir pod\u00edamos tomar una copa a la salud del muerto<\/i>. Yo quiero una, y yo, y yo tambi\u00e9n, opinaron los Oficiales presentes. <i>Y yo tambi\u00e9n quiero, dijo el muerto levantando un brazo para llamar la atenci\u00f3n<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ante tan inesperada resurrecci\u00f3n, Feijoo se puso blanco, luego rojo y por fin sali\u00f3 corriendo a su cuarto para volver con una pistola, dispuesto a vaciar un cargador sobre su Teniente. Te has pasado, mi Capit\u00e1n, asegur\u00f3 Limi\u00f1ana cuando se calm\u00f3 un poco el tumulto. De ninguna manera, contest\u00f3 Belda imperturbable, el que se ha ido de ca\u00f1a ha sido el muerto pidiendo <i>una copa<\/i>, en vez de pedir otras <i>dos velas<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las batallitas del Teniente \u00abCatarro\u00bb (Cte. Cruz)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">De todos los Tenientes pintorescos que hayan pasado por la Legi\u00f3n, y ha habido muchos, uno de los m\u00e1s notables es <i>El Catarro,<\/i> que tuvo su destino en el Tercio Duque de Alba (Ceuta). Dotado de unas condiciones f\u00edsicas por encima de lo normal, resultaba un espect\u00e1culo verlo en la salida de los 5.000 metros fumando un <i>celta<\/i>, tosiendo como si fuera a partirse en dos y con cara de no haber dormido; claro que llegaba a la meta el primero y le hab\u00eda sacado m\u00e1s de cien metros de ventaja al siguiente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">March\u00f3 una vez de permiso a Galicia y cogi\u00f3 en Algeciras el expreso. Para causar buena impresi\u00f3n llevaba sobre el uniforme de paseo todas las chapas de camellos que le dejaron los dem\u00e1s Oficiales. Para desgracia suya en el mismo departamento viajaba de <i>paisano<\/i> el Comandante D. Jos\u00e9 Barrientos L\u00f3pez, que mandaba la <i>S\u00e9ptima Bandera<\/i> del Tercio 3 y que no lo conoc\u00eda de nada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No es extra\u00f1o que la conversaci\u00f3n girara, al cabo de un rato, alrededor de la Legi\u00f3n \u00bfY est\u00e1 usted en el S\u00e1hara?, le pregunt\u00f3 el Comandante. \u00a1Si, estoy hace tiempo!, cont\u00e1ndole al Comandante las mil y una historietas y haza\u00f1as que le hab\u00edan ocurrido en el desierto. \u00bfY en qu\u00e9 Tercio est\u00e1 Vd.? En el Tercero, contest\u00f3 <i>El Catarro<\/i> tir\u00e1ndose el rollo. \u00bfY en qu\u00e9 Bandera? <i>En la VII<\/i>, <i>contest\u00f3 nuestro Teniente<\/i>, pensando que lo mismo daba una que otra. <i>Pues es muy raro, s\u00ed, un caso muy raro. <\/i>\u00bfPor qu\u00e9 es un caso tan raro?. Pregunt\u00f3, e<i>l Catarro<\/i> algo mosqueado. <i>Porque yo mando la VII Bandera, y no le conozca de nada<\/i>. En este punto de la conversaci\u00f3n, nuestro hombre decidi\u00f3 que era urgente e imprescindible cambiar de vag\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La bondad del Cetme- B (Cte. Cruz)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Acuartelamiento de <i>Sidi Buya<\/i> estaba en ebullici\u00f3n. Nada menos que el Ministro del Ej\u00e9rcito, el Jefe del Estado Mayor Central y el Capit\u00e1n General de Canarias se hab\u00edan dejado caer por all\u00ed. Terminada la formaci\u00f3n los dos \u00faltimos discut\u00edan acerca de la efectividad del <i>Fusa Cetme modelo B<\/i>, que seg\u00fan el General H\u00e9ctor V\u00e1zquez, cuando estaba sucio de polvo o arena se interrump\u00eda, mientras que el general Mansilla opinaba lo contrario.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Para salir de dudas llamaron al Capit\u00e1n de la 6\u00aa Compa\u00f1\u00eda (D. Carlos S\u00e1nchez-Tembleque y Guardiola) que pasaba por all\u00ed: Capit\u00e1n, mande a buscar un fusil de asalto. El Capit\u00e1n requiri\u00f3 al Cabo Sima: Sima, vete a la Compa\u00f1\u00eda y trae un Cetme. Al momento estaba de vuelta el Cabo, que con el arma terciada, el cuerpo en tensi\u00f3n y los talones juntos contestaba a las preguntas de los dos Generales. \u00bfQu\u00e9 tal el fusil de asalto?. <i>Estupendo, mi General<\/i>. \u00bfY qu\u00e9 tal dispara?. <i>Muy bien, mi General<\/i>. Pero vamos a ver, terci\u00f3 el General H\u00e9ctor V\u00e1zquez, cuando en los convoyes o patrullas se llena de polvo \u00bfqu\u00e9 pasa?. <i>Que lo limpiamos, mi General<\/i>, contest\u00f3 el Cabo, con la satisfacci\u00f3n del deber cumplido. Capit\u00e1n, m\u00e1ndenos otro Cabo menos optimista.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Marcha forzada. (Cte. Cruz)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El General Bulnes (Segundo Jefe del Sector del S\u00e1hara) hab\u00eda inventado muchas cosas raras como esquiar en las dunas, carreras de camellos y otras por el estilo. El \u00faltimo descubrimiento fue una <i>marcha forzada<\/i> por Patrullas de Oficial, en la que deb\u00edan tomar parte todas las unidades del Subsector <i>R\u00edo Rojo<\/i>, con un recorrido de 25 kil\u00f3metros desde la <i>Cabeza de Playa<\/i> hasta el <i>Aai\u00fan<\/i> y con equipo de campa\u00f1a. Bueno es recordar que entre los dos puntos citados se interpone una cadena de dunas de unos 15 Km de ancho, imposible de sortear ya que tiene una longitud de m\u00e1s de 200 Km y que la l\u00ednea que une Aai\u00fan con su Playa viene a caer como a 100 de cada uno de los extremos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Desde el principio estaban claras dos cosas, que para quedar bien hab\u00eda que hacer toda la marcha corriendo y que el asunto se iba a ventilar entre <i>paracaidistas<\/i> y <i>legionarios<\/i>. Los primeros escogieron buenos atletas, gente sana y de buenas costumbres y los entrenaron concienzudamente. La VIII Bandera, ubicada entonces en el <i>Aai\u00fan<\/i>, sac\u00f3 a sus figuras: el <i>Cal\u00e9<\/i>, el <i>Guaje<\/i>, el <i>Malaguita<\/i> y dem\u00e1s gente de mal vivir y buen funcionar y los puso a correr por la carretera de las dunas. <i>Nos van a quitar hasta la bebida<\/i>, dec\u00eda el <i>Guaje <\/i>sudando la gota gorda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El d\u00eda de la competici\u00f3n la entrada al pueblo parec\u00eda una verbena. El Coronel del Tercio hab\u00eda hecho subir la m\u00fasica, y si llegaba, por ejemplo, la Patrulla de N\u00f3madas, le tocaban el <i>Mustaf\u00e1<\/i> por la cosa del ambiente. Los hados no le eran propicios al Tercio, pues el Teniente hubo de ser sustituido porque ten\u00eda guardia y su relevo no se hab\u00eda entrenado, y el Cabo Primero, que no se dej\u00f3 sustituir, hab\u00eda salido cojeando, pero cuando los legionarios llegaron a la meta remolcando al Teniente y al Cabo Primero, estall\u00f3 el entusiasmo popular, pues hab\u00edan sacado once minutos de ventaja a los paracaidistas, que se colocaban en segundo lugar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mientras los enfermeros resucitaban a los <i>difuntos <\/i>a fuerza de masajes el <i>Malaguita<\/i>, sent\u00e1ndose en la cuneta y mirando significativamente al Coronel del Tercio, le espet\u00f3<i>. \u00bfPero qu\u00e9 pasa aqu\u00ed, no invita nadie a un cubata?<\/i>. Que le den una botella de ginebra y una caja de coca-cola! &#8211; orden\u00f3 el <i>abuelo <\/i>entusiasmado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Cubos por codos (Tcol. F. Barber\u00e1)<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i>\u00a1Enlace!<\/i>, llam\u00f3 el Coronel del Tercio D. Juan de Austria al gastador que se encontraba con \u00e9l en la playa del Aai\u00fan: nos hemos dejado los <i>codos de uni\u00f3n del armaz\u00f3n de la tienda<\/i> de campa\u00f1a, que el chofer vuelva con el land-rover al almac\u00e9n y que le den los <i>codos<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Dice el Coronel que vayas al Tercio y te traigas los <i>codos<\/i>, explic\u00f3 el <i>enlace<\/i> al <i>conductor<\/i>. Mi Teniente, inform\u00f3 el conductor al <i>Oficial de Guardia<\/i>, de orden del Sr. Coronel que me d\u00e9 los <i>cubos<\/i>. \u00bfQu\u00e9 cubos?, no lo s\u00e9 mi Teniente. El Teniente S\u00e1nchez Verdegay reflexion\u00f3 brevemente. Si el Coronel quer\u00eda cubos, hab\u00eda que mandarle cubos, as\u00ed que hizo llenar el land-rover de mando del Coronel con todos los <i>cubos contra incendios<\/i> que encontr\u00f3 y se los remiti\u00f3 a la playa. Hab\u00eda que ver la cara de cabreo que puso <i>Su Se\u00f1or\u00eda<\/i> y de asombro de todos los presentes en la playa cuando vieron aparecer el veh\u00edculo del Coronel <i>a tope de cubos<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Belloto se lo pasa muy de buten (Tcol. F. Barber\u00e1)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El <i>Belloto<\/i> se encontraba sentado en un taburete del mes\u00f3n y en la barra ante \u00e9l ten\u00eda una caja de coca-cola y una botella de ginebra. Como es preceptivo, al terminar de cumplir arresto en el<i> hotel <\/i>ten\u00eda un d\u00eda libre y hab\u00eda cumplido con el ritual de costumbre, una buena ducha, lavar y planchar la ropa y dejar las botas matizadas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A la saz\u00f3n, cumplidos sus deberes militares, se estaba poniendo morado. \u00bfqu\u00e9 pasa <i>belloto?, <\/i>\u00bfya has salido de la secci\u00f3n de trabajos?. S\u00ed mi Capit\u00e1n, y con su permiso me voy a gastar unas <i>libras <\/i>en invitarme. \u00bfUsted quiere un <i>cubata?<\/i>. No muchas gracias, continua con tu rollo. Y all\u00ed continuo el buen B<i>elloto<\/i> confeccion\u00e1ndose <i>cuba libres<\/i> y bebi\u00e9ndoselos con la satisfacci\u00f3n que produce estar en paz con la sociedad y consigo mismo. Tres horas despu\u00e9s se desplomaba, con banqueta incluida, y era llevado a su Compa\u00f1\u00eda y dejado en su cama por dos buenos samaritanos. Cuando por la ma\u00f1ana lo encontr\u00e9 formado para instrucci\u00f3n no pude resistir la tentaci\u00f3n de preguntarle: \u00bfQu\u00e9 tal lo pasaste ayer, Belloto?. <i>Muy de buten<\/i>, mi Capit\u00e1n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En el mes\u00f3n de Fort Trinquet (Tcol. F. Barber\u00e1)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El radio del General Gobernador lleg\u00f3 a <i>Guelta Zemmur<\/i>. Se trataba de enviar a <i>Fort Trinquet <\/i>(Legi\u00f3n Extranjera francesa)<i> <\/i>al Chej de Erguibat <i>Hatri uld Yumani<\/i>, acompa\u00f1ado por dos legionarios, y regresar al destacamento. El Teniente Jefe de la Secci\u00f3n convoc\u00f3 al Cabo <i>Monterrubio<\/i> y al <i>Majara<\/i> para explicarles su misi\u00f3n: <i>Y sobre todo hay que dejar bien alto el pabell\u00f3n de la Legi\u00f3n ante el Coronel y la guarnici\u00f3n francesa. Os llev\u00e1is un buen conductor y un jeep. Buen viaje<\/i>. A los dos d\u00edas regresaban los turistas acompa\u00f1ados de un suave olor a cerveza francesa. \u00a1A la orden de usted, mi Teniente!, se presenta sin novedad la conducci\u00f3n de <i>Fortrinqu\u00e9<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i>Bien Monterrubio, que tal ha ido todo. \u00bfHab\u00e9is quedado bien con los franceses?<\/i>. Como los \u00e1ngeles, mi Teniente, terci\u00f3 el <i>Majara<\/i>. El Coronel de los <i>guiris<\/i> nos dijo que <i>en el mes\u00f3n estaba todo pagao<\/i> y nos hemos puesto tibios de cerveza. \u00bfQuiere Vd. una latita? pregunt\u00f3 el lej\u00eda, sacando dos botes de los bolsillos. C\u00e1llate cuando est\u00e9 hablando un superior, meti\u00f3 baza el Cabo, mosqueado por la interrupci\u00f3n. <i>Nos hemos bebido ciento treinta latas de cerveza y los franchutes se han quedao de piedra<\/i>. \u00bfY que ha dicho el Coronel?. No nos hemos quedao pa saberlo, no sea que nos fuese a pasar cargo, mi Teniente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Camiones para la Bater\u00eda del 3\u00ba (Tcol. F. Barber\u00e1)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se hab\u00eda incorporado al Tercio D. Juan de Austria una <i>Bater\u00eda de Artiller\u00eda<\/i>, de nueva creaci\u00f3n, y el Teniente <i>Delegado de autos<\/i> de la VIII Bandera recibi\u00f3 la orden de entregarle dos camiones <i>Ford-K<\/i> de la unidad para su nueva plantilla. \u00a1Les damos esos dos que est\u00e1n averiados y que los arreglen ellos!, insinu\u00f3 al Teniente el Cabo Navarro Cano. \u00a1De ninguna manera, les das el 38 y el 42 que funcionan bien y yo firmar\u00e9 el acta con el Teniente de Artiller\u00eda. Enc\u00e1rgate personalmente que est\u00e9n en revista!. Como Vd. mande, mi Teniente, dijo el Cabo. Dos horas despu\u00e9s, los dos Oficiales contemplaban satisfechos los camiones, que con los motores en marcha reluc\u00edan de puro limpios en la explanada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00a1Bien, dijo el Teniente de la Bandera, qu\u00e9date con ellos y vamos a mi oficina a firmar las actas!. Hab\u00eda terminado la entrega, y no hab\u00eda transcurrido cuando un sulfurado Teniente de Artiller\u00eda entraba hecho una fiera en Mantenimiento de la VIII Bandera y dijo: <i>a los camiones que me has dado les falta la bater\u00eda<\/i>. Bromeas, estaban en marcha cuando te los entregu\u00e9. <i>Alguien les ha robado la bater\u00eda<\/i>. Eso es asunto tuyo, desde el momento en que firmaste son tus camiones. <i>\u00a1Esto no tiene nombre!<\/i>. Cierra la puerta cuando salgas, cort\u00f3 por lo sano el Teniente de la Bandera. <i>Les damos los mejores camiones y encima los quieren con bater\u00eda<\/i> coment\u00f3 a media voz el Cabo Navarro Cano.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Educaci\u00f3n Militar (del Tcol. F. Barber\u00e1)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El <i>Capell\u00e1n <\/i>de la VII Bandera, adem\u00e1s de ser Teniente (ya se sabe que los Tenientes y los chinos no hacen m\u00e1s que desatinos), bajito y delgadito, era un pejiguera. Por ello cuando un d\u00eda un legionario entreabri\u00f3 la puerta de su cuarto en Smara preguntando, \u00bfse puede?, le endos\u00f3 una bronca de mucho cuidado: \u00bfEs esa la manera de presentarte a un Teniente?, ya no sab\u00e9is ni saludar, aqu\u00ed hace falta mano dura, sal y pide permiso como es debido. El legionario sali\u00f3 abochornado y desde el otro lado de la puerta vocifer\u00f3. \u00bf Da Vd. su permiso mi Teniente?. Pasa, pasa, concedi\u00f3 el <i>Capell\u00e1n<\/i> un poco abrumado por los gritos. \u00a1A la orden de Vd. mi Teniente, se presenta el legionario de 2\u00aa Antonio Fern\u00e1ndez L\u00f3pez, perteneciente a la 1\u00aa Compa\u00f1\u00eda de la Bandera! Est\u00e1 bien, \u00bfqu\u00e9 quieres? Nada mi Teniente <i>ven\u00eda buscando al Pater, pero ya veo que aqu\u00ed no es<\/i>, asegur\u00f3 el legionario despidi\u00e9ndose con un fuerte taconazo que hizo retemblar el vaso de agua de la mesilla de noche del <i>cura<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuatro clavos prohibiendo clavar clavos (Tcol. F. Barber\u00e1)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00ab&#8230;Y en este Barrac\u00f3n no se puede clavar ning\u00fan clavo\u00bb, termin\u00f3 su discurso el Capit\u00e1n de Ingenieros mientras echaba una \u00faltima ojeada al M-32 reci\u00e9n montado. Ya lo has o\u00eddo, remach\u00f3 el Teniente, dirigi\u00e9ndose al Cabo Furriel de la Compa\u00f1\u00eda, que se hac\u00eda cargo del local. Plenamente consciente de la prohibici\u00f3n, el Cabo dibuj\u00f3 un <i>letrero<\/i>, con su mejor letra g\u00f3tica, que dec\u00eda: <i>Prohibido clavar clavos en las paredes<\/i> y luego, cogiendo un martillo, <i>lo fijo <\/i>a la pared del fondo<i> con cuatro clavos<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Limpieza a base de bofetadas (Tcol. F. Barber\u00e1)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Altos mandos de nuestro Ej\u00e9rcito visitaban con sus esposas el acuartelamiento de la VII Bandera en <i>Smara<\/i> que brillaba de puro limpio y blanqueado. El comedor de tropa, especialmente, magn\u00edfica obra hecha por los legionarios, que pod\u00eda ser de un hotel de muchas estrellas, estaba impecable, desde el suelo hasta las cocinas, fogones y perolas. Una de las damas presentes, verdadera se\u00f1ora y mujer piadosa, admirada de tanta limpieza en medio del desierto, se acerc\u00f3 al Cabo de comedor y le pregunt\u00f3: oiga, \u00bfc\u00f3mo consiguen ustedes mantener esto tan limpio y tan cuidado?. <i>A fuerza de bofetadas<\/i>, se\u00f1ora, le respondi\u00f3 el Cabo con ese acento de sinceridad que proporciona la verdad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El autoestopista<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El convoy rodaba por el desierto con un calor insoportable, cuando el coche de cabeza se detuvo junto a un moro que se encontraba al lado de la pista. Tras hablar en \u00e1rabe con \u00e9l, explic\u00f3 el gu\u00eda al Capit\u00e1n de la Legi\u00f3n. <i>Dice que si podemos llevarle<\/i>. \u00a1Est\u00e1 bien, dile que se suba!. Treinta kil\u00f3metros m\u00e1s all\u00e1 el <i>autoestopista<\/i> habl\u00f3 de nuevo con el gu\u00eda. \u00a1Y ahora que dice!. <i>Que si podemos parar, que se queda aqu\u00ed<\/i>. Desembarcado el pasajero, el Capit\u00e1n se extra\u00f1\u00f3 de no ver <i>jaimas <\/i>ni camellos, ni rastro de vida por all\u00ed y le pregunt\u00f3 al gu\u00eda: \u00bf D\u00f3nde tiene la familia? <i>Cerca de d\u00f3nde le cogimos. Ahora se vuelve andando hacia all\u00ed. Dice que le apetec\u00eda subir en un veh\u00edculo, pues no lo hab\u00eda hecho nunca<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En un campo de minas (Tcol. F. Barber\u00e1)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Teniente volv\u00eda del <i>Aai\u00fan<\/i> en un <i>jeep<\/i> conducido por el legionario Cruellas. El sol se estaba ocultando tras las dunas y se respiraba un ambiente de paz que bruscamente se vio alterado por los gritos y aspavientos de los legionarios, que vieron el veh\u00edculo acercarse a la posici\u00f3n por el borde de la <i>Saguia el Hamra<\/i>. \u00a1Para Cruellas, a ver que quieren esos!. \u00bfQu\u00e9 ocurre? <i>Mi Teniente se ha metido Vd. en un campo de minas<\/i>. Mientras un sudor fr\u00edo le corr\u00eda por la espalda, el Teniente vio como Cruellas sacaba su pipa, la llenaba de tabaco de una bolsa y le aplicaba el fuego de una cerilla \u00bfQu\u00e9 haces Cruellas<i>?. Estoy gastando el tabaco mi Teniente, por si la palmamos<\/i>. \u00bfY ahora que hacemos?. <i>Lo que Vd. mande mi Teniente<\/i>, asegur\u00f3 el conductor, recalcando la diferencia entre el mando que tiene que pensar y la tropa que obedece \u00f3rdenes. \u00a1Bueno, pues cuando acabes de fumar le das marcha atr\u00e1s, sobre las mismas rodadas que hemos tra\u00eddo y procura no salirte de ellas, que nos jugamos el cocido!. <i>A la orden mi Teniente, y me alegro de haberlo conocido<\/i>, contest\u00f3 el legionario poni\u00e9ndose en lo peor de los casos, tras lo que pudiera acontecer despu\u00e9s. En noches sucesivas saltaron por los aires un camello, un burro, y dos perros, gracias a las dichosas minas, colocadas por los zapadores.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Cambio de nombres<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Formados todos en una fila, Jefes y Oficiales del Tercio D. Juan de Austria, esperaban firmes la presentaci\u00f3n al General Bulnes, 2\u00ba Jefe del Sector del Sahara, que se hac\u00eda cargo de su mando. Al lado del Teniente S\u00e1nchez Tembleque se encontraba el Teniente Berc\u00e9s. Cuando el General lleg\u00f3 a la altura del primero de los dos, el Teniente Tembleque con cara de p\u00f3ker salud\u00f3 muy correcto y se present\u00f3: Teniente Berc\u00e9s, mi General. Teniente&#8230; Teniente Tembleque, mi General, se present\u00f3 Berc\u00e9s cogido por sorpresa con la inesperada usurpaci\u00f3n de su nombre.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Lo que debe haber<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Teniente Comandante de la 8\u00aa C\u00eda de la VIII Bandera explicaba al nuevo Capit\u00e1n de la Compa\u00f1\u00eda. Esta es la libreta de los caudales con el <i>Debe<\/i>, <i>Haber<\/i>,&#8230; No me digas <i>lo que<\/i> <i>debe haber<\/i>, cort\u00f3 el Capit\u00e1n por lo sano. A m\u00ed <i>dime s\u00f3lo lo que realmente hay<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">10.000 Ptas. de champ\u00e1n<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">All\u00e1 por los tiempos en que exist\u00eda la <i>Bandera de Descanso<\/i>, como relax de los legionarios de Sahara, ocurri\u00f3 que un Teniente de la VIII\u00aa Bandera estaba sentado en <i>el Taoro de Las Palmas<\/i> tom\u00e1ndose una copa. En esto acert\u00f3 a entrar el Cabo 1\u00ba Baena, conocido como el rey del <i>p\u00f3ker<\/i>, de la <i>ruleta<\/i>, del <i>can\u00e9<\/i> y de todos los juegos que utilizaban cartas y requiriesen dinero en abundancia. Por si las moscas, el Oficial aposentado en un discreto rinc\u00f3n, se abstuvo de llamar la atenci\u00f3n del Primero y esper\u00f3 acontecimientos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Estos no tardaron en producirse. Lleg\u00f3 el camarero con la consabida pregunta. \u00bfQu\u00e9 va a tomar el se\u00f1or?. P\u00f3ngame 10.000 pesetas (\u00a1ojo de la \u00e9poca!) de <i>champ\u00e1n<\/i>, solicit\u00f3 Baena con la misma tranquilidad que si pidiera un tinto. \u00bfHa dicho el se\u00f1or 10 botellas de champ\u00e1n?. No. No. He dicho <i>10.000 pesetas de champ\u00e1n<\/i>, asegur\u00f3 de nuevo el <i>Cabo 1\u00ba Rockefeller<\/i>, que tal parec\u00eda en aquel momento. Profundamente conmocionado, el camarero desapareci\u00f3 para volver al rato y llenar la mesa de botellas, lo cual atrajo acto seguido a un mont\u00f3n de buenas samaritanas dispuestas para ayudar al Primero y beberse aquello.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Inevitablemente la atenci\u00f3n de la sala se centr\u00f3 en Baena, que vestido de uniforme parec\u00eda no darle importancia al caso y bailaba cada vez con una de aquellas mozas. Al poco, llam\u00f3 de nuevo al camarero y d\u00e1ndole mil pesetas le dijo algo confidencialmente. Este se dirigi\u00f3 a la orquesta, que termin\u00f3 la pieza que interpretaba y se puso a tocar <i>La Madel\u00f3n<\/i> o\u00edda en la posici\u00f3n de firmes por el Cabo 1\u00ba y con una mezcla de expectaci\u00f3n y respeto por la concurrencia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A la segunda vez el Teniente decidi\u00f3 meter baza y tras los saludos correspondientes interpel\u00f3 a Baena \u00bfPiensas pagar o me vas a hacer una p\u00f3liza?. Tranquilo, mi Teniente, les he ganado 50 <i>lechugas <\/i>a los se\u00f1orones del Casino y vengo <i>montao<\/i>. S\u00f3lo me falta el <i>Novio de la Muerte<\/i>. Ya lo he pedido, pero estos <i>bellotos <\/i>no saben tocarlo. Menos mal, pens\u00f3 el Teniente, que ya se ve\u00eda en un Castillo (prisi\u00f3n militar).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Un magn\u00edfico Coronel (Cor. F. Tenreiro)<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la transformaci\u00f3n del Tercio en sahariano no hac\u00eda mucho que el Coronel D. Francisco de As\u00faa y Sejournat hab\u00eda tomado el mando del Tercio y a \u00e9l le correspondi\u00f3 la \u00faltima \u00e9poca de <i>Larache<\/i> y <i>Alcazarquivir<\/i> y la primera sahariana. Hago esta salvedad, pues, para m\u00ed , de todos los Coroneles que ostentaron el mando, \u00e9ste fue el mejor. Un detalle de su comportamiento como cumplidor con el Credo y que le cost\u00f3 el mando, fue que al llegar al <i>Aai\u00fan<\/i>, se encontr\u00f3 que sus mandos no ten\u00edan donde alojarse y despu\u00e9s de hacer las gestiones pertinentes y no lograr soluci\u00f3n alguna, orden\u00f3 ocupar los peque\u00f1os chalets que ten\u00eda el Gobierno Militar, para disfrute de sus Oficiales durante el verano.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A\u00fan recuerdo el d\u00eda que, todos los componentes del Tercio, como un solo hombre, se fue al aeropuerto a despedirse de su Coronel, cesado en el mando por luchar a favor de los intereses de sus subordinados y de sus familiares. All\u00ed antes de subir al avi\u00f3n, se acerc\u00f3 al Cabo m\u00e1s antiguo como representante de todo el Tercio, d\u00e1ndole el <i>verdadero abrazo legionario<\/i> (sin comentarios, nuestros ojos brillaban como nunca). Fue el 19 de agosto de 1.959, todos, menos los de servicio, acudimos al aeropuerto para despedirle, pese al calor y a la falta de medios de transporte para desplazarnos. De seguro que jam\u00e1s un Coronel habr\u00e1 tenido ni tendr\u00e1 mejor despedida.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Blindados amarillos (Cor. F. Tenreiro)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Estando ya el Tercio reci\u00e9n llegado al Sahara un d\u00eda recibi\u00f3 la orden de entregar en <i>Aai\u00fan<\/i> todos los veh\u00edculos que ten\u00eda en <i>Smara,<\/i> alrededor de unos 20, pintados con el cl\u00e1sico color caqui habitual de todos los veh\u00edculos del Ej\u00e9rcito. Desconoc\u00eda exactamente cu\u00e1l era el motivo. Organic\u00e9 el convoy y emprend\u00ed la marcha. Casi a medio camino divis\u00e9 una columna de veh\u00edculos <i>blindados pintados de amarillo<\/i> color desierto, pensando que deb\u00edan ser marroqu\u00edes o argelinos. Observ\u00e9 con los prism\u00e1ticos y ante el desconocimiento de informes, ni noticias de movimientos propios, como cada cami\u00f3n <i>Ford-K<\/i> llevaba un legionario de escolta, los reun\u00ed y les dije que preparasen sus armas, dese\u00e1ndoles suerte y recordando, una vez m\u00e1s<i>, c\u00f3mo muere un Caballero Legionario<\/i>. Pero aquella columna no despleg\u00f3 ante nuestra aproximaci\u00f3n, sino que sali\u00f3 un Oficial, observ\u00f3 con sus prism\u00e1ticos, y a continuaci\u00f3n vi que me hac\u00eda se\u00f1as. Me acerqu\u00e9 hasta reconocer al Oficial que no era m\u00e1s que uno del Grupo Ligero de Caballer\u00eda. Result\u00f3 que el motivo de llevar los camiones al <i>Aai\u00fan<\/i> era, sencillamente, para pintarlos de amarillo, como estaban ya el resto de veh\u00edculos del Tercio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Consultorio legionario<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i>La Revista Legi\u00f3n<\/i> de 1.960 ten\u00eda diversas secciones como chistes, art\u00edculos de legionarios, fotos de mujeres (vestidas pudorosamente, pero para que la imaginaci\u00f3n trabajara), entrevistas con la artista de moda que dedicaba su foto a la Legi\u00f3n, art\u00edculos sanitarios, hist\u00f3ricos, noticias sociales y de pol\u00edtica internacional, relaci\u00f3n de amigos de la Legi\u00f3n, etc. Nos encontramos con una, al menos pintoresca, titulada <i>Consultorio Legionario<\/i>, que intentaba resolver dudas legales a los mismos. Para que el lector se sorprenda, le transcribimos uno de entre otros que aparecieron:<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abCabo de banda Nicol\u00e1s Ligero Fr\u00edas. De la IX Bandera. Tengo el empleo de Cabo de Banda y he estado en el Sahara casi un a\u00f1o (desde el 5 de enero de 1.959 hasta finales de diciembre del mismo a\u00f1o), y habi\u00e9ndome incorporado nuevamente a este territorio el 5 de septiembre del a\u00f1o en curso, quiero saber si tengo derecho a que el tiempo anterior me sea v\u00e1lido para poder solicitar destino para otra vacante de otro Tercio\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00abQuerido amigo, a usted, como es Cabo de Banda, se le tienen que haber <i>subido las notas de m\u00fasica a la cabeza<\/i>. Porque, en primer lugar, no estuvo usted un a\u00f1o, como dice. Para nosotros &#8211; <i>si a usted no le molesta<\/i> -, el a\u00f1o lo hubiera usted cumplido el 5 de enero de 1959 y no a finales de diciembre de 1958. \u00bfQu\u00e9 pretende? \u00bfSaltarse un mes a la torera?. <i>D\u00e9jese de m\u00fasica y vayamos al grano<\/i>. En primer lugar, usted no estuvo antes un a\u00f1o. Estuvo once meses. Y, para colmo de desdichas, nos enteramos de que esos dos a\u00f1os que se exigen de permanencia para tener derecho a optar a nuevo destino son dos a\u00f1os sin interrupci\u00f3n. <i>Redoble con su tambor o toque silencio floreado<\/i>, pero no se haga ilusiones sobre la solicitud de esa vacante. Y conste que lo sentimos, porque parece usted un chico <i>despreocupado<\/i>. \u00ab<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<p align=\"JUSTIFY\">Como el lector puede imaginarse, dicha secci\u00f3n de la revista dur\u00f3 poco.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b><span style=\"font-family: 'Trebuchet MS'; font-size: large;\">\u00abCaraperro\u00bb se convierte en marinero<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Corr\u00eda 1959, en el <i>Hospital Militar de Gran Canaria<\/i>, el legionario <i>Caraperro<\/i> estaba a punto de ser dado de alta, cuando en su habitaci\u00f3n fue ingresado un <i>marinero<\/i>. Ni corto ni perezoso no se le ocurri\u00f3 otra cosa que vestirse con la ropa del reci\u00e9n ingresado y decidi\u00f3 recorrer las calles de la ciudad. Estando por el <i>Puerto de la Luz<\/i>, se encontr\u00f3 con un Suboficial de la Armada del mismo barco del marino que estaba en el hospital, y le pregunt\u00f3 por su nombre y apellidos. Con serenidad <i>Caraperro<\/i> dijo los suyos. El Suboficial le respondi\u00f3 que no le conoc\u00eda, cosa un tanto rara estando en el mismo barco, a lo que nuestro personaje le respondi\u00f3 que no era extra\u00f1o toda vez que llevaba poco tiempo embarcado, quedando as\u00ed la cosa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Como hab\u00eda salido para divertirse, decidi\u00f3 tomarse unas copitas, y cuando ya iba algo contento se encontr\u00f3 con el triciclo de un <i>repartidor de leche<\/i>. Sin pens\u00e1rselo decidi\u00f3 emular a los h\u00e9roes de la bicicleta y a golpe de pedal se dirigi\u00f3 a una casa. A la due\u00f1a de la misma le pregunt\u00f3 cuantos hijos ten\u00eda, d\u00e1ndole tantas botellas como le respondi\u00f3. Y as\u00ed de vivienda en vivienda, hasta que acab\u00f3 con las existencias. Despu\u00e9s de <i>empinar el codo<\/i> primero y realizar una <i>acci\u00f3n humanitaria<\/i> despu\u00e9s volvi\u00f3 al hospital donde nadie se hab\u00eda percatado de su falta., se cambi\u00f3 de nuevo y a dormir la mona feliz y contento<b>.<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Veneno contra la plaga de Langosta<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">All\u00e1 por tierra africana, en las \u00e9pocas de los calores, las arenas y las zonas des\u00e9rticas, se combat\u00eda a sangre y fuego una tremenda <i>plaga de langosta<\/i>. El huerto y la granja del Tercio corr\u00edan grave peligro de ser devorados y en el acuartelamiento, desde el Coronel hasta el \u00faltimo legionario, meditaban la forma mejor de combatir la terrible amenaza. Se corri\u00f3 la voz tan r\u00e1pido como com\u00edan los animalitos, que otro animal, en este caso un legionario de tremendas dimensiones y p\u00edcara mirada, que con un <i>soplo de su aliento<\/i> destrozaba a los peque\u00f1os animales.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A la vista de tan providencial acontecimiento, se reunieron en el despacho del Coronel los Tenientes Coroneles, el Mayor, el M\u00e9dico, el Capell\u00e1n y dem\u00e1s representaci\u00f3n del mando de la Unidad para comprobar, estudiar y verificar la haza\u00f1a que pod\u00eda solucionar aquel grave mal. Presentado el susodicho legionario con las formalidades correspondientes y ante tales interlocutores, fue preguntado por el Coronel si era verdad que pose\u00eda aquel <i>Don<\/i> <i>de transformar en furibundo veneno un aliento de aparente normalidad<\/i>.<i> <\/i>A lo que el legionario, rotundamente, dijo que s\u00ed. No obstante y con grandes dudas del Coronel, que hab\u00eda pedido de antemano le trajeran un cubo lleno de las m\u00e1s grandes y musculosas langostas para tal evento, le entreg\u00f3 una al legionario conmin\u00e1ndole a que le hiciera una demostraci\u00f3n. A lo que el legionario, con mucha tranquilidad y con una mano de exageradas dimensiones, se la acerc\u00f3 a la boca y ech\u00e1ndole un poco de aliento la postr\u00f3 cad\u00e1ver sobre la mesa del Coronel.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La admiraci\u00f3n fue general, el m\u00e9dico se acerc\u00f3 a reconocer el aliento del individuo sin encontrar en \u00e9l nada anormal. Repiti\u00f3 el legionario varias veces su proeza, incluso lo intent\u00f3 el Coronel sin obtener resultado. De este modo se le pregunt\u00f3 al legionario cu\u00e1l era a su juicio el motivo por el cual las langostas ca\u00edan fulminadas. Este contest\u00f3: <i>muy sencillo, mi Coronel, al mismo tiempo que les echo el aliento les doy un apretoncito, y ya ve el resultado. <\/i>Despu\u00e9s de la <i>quedada <\/i>general el Coronel no sab\u00eda que hacer si arrestarlo un mes en la <i>Pelota<\/i> o darle un mes de permiso, optando por este \u00faltimo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El que avisa no es traidor<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En septiembre de 1958, un Oficial deb\u00eda dejar su destino en el <i>Krimda<\/i> para marchar a El Aai\u00fan. El<i> Sevilla,<\/i> su enlace, le rogaba desde hac\u00eda d\u00edas que le llevase con \u00e9l al desierto. <i>Si no me lleva con Vd., mi Teniente, ser\u00e1 mi perdici\u00f3n; se lo aseguro, mi Teniente, lo presiento. <\/i>Lo cierto es que el Teniente, de muy buena gana se lo hubiera llevado, pues apreciaba de verdad al legionario, pero por m\u00e1s que se <i>movi\u00f3<\/i> no fue posible hacerlo as\u00ed. En el momento de la partida, delante del mismo autob\u00fas, el leal legionario segu\u00eda insistiendo: <i>Mi Teniente, no se f\u00ede de la gente, que usted es muy bueno y aqu\u00ed hay mucho sinverg\u00fcenza&#8230;, ll\u00e9veme con usted&#8230; se lo ruego&#8230; que sin usted yo me perder\u00e9.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El autob\u00fas sali\u00f3 para El Aai\u00fan y esa misma noche El<i> Sevilla,<\/i> tentado por el diablo, fue sorprendido subastando entre dos pastores (un hebreo y un moro), las cosas que su Teniente le hab\u00eda dejado, para que las mandara por Transportes Militares al nuevo destino. Los augurios de El<i> Sevilla<\/i> respecto a su perdici\u00f3n, estuvieron a punto de cumplirse y digo a punto porque el Oficial, al enterarse, no quiso proceder contra \u00e9l, por comprender que la carne es d\u00e9bil y que El<i> Sevilla<\/i> hab\u00eda tenido la gentileza de avisarle, y ya se sabe: <i>el que avisa no es traidor<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>\u00c9pocas anteriores siempre fueron mejores<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A los veteranos siempre les ha gustado recordar las durezas de la milicia pasada, frases como estos legionarios son flojillos, los de <i>Tahuima<\/i>, el <i>Krimda<\/i>, <i>Smara<\/i>, <i>Villa Cisneros<\/i>&#8230; eran m\u00e1s duros, estaban mejor instruidos,&#8230; el lector puede poner el acuartelamiento y los adjetivos que crea conveniente. En cierta ocasi\u00f3n estaban cuatro j\u00f3venes Tenientes en la Residencia de Oficiales de <i>El Aai\u00fan<\/i> parodiando estas frases: esta sopa no est\u00e1 caliente, \u00a1te acuerdas en el Krimda, all\u00ed si que estaba caliente, met\u00edas la cuchara y se derret\u00eda!. Los antiguos del lugar escuchaban malhumorados. Este filete que peque\u00f1o es, \u00a1en el Krimda si que eran grandes hasta sobresal\u00edan del plato!.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed estuvieron durante varios d\u00edas hasta que en cierta ocasi\u00f3n dijo uno de los cuatro Tenientes que quer\u00eda hablar con el cocinero. Este era de origen cubano y se temi\u00f3 lo peor. Esperando la bronca por alg\u00fan desacierto en el guiso se present\u00f3 al Teniente, quien ante la atenta mirada de toda la concurrencia le dio un fuerte abrazo y dijo: hoy s\u00ed que la comida es como la del Krimda. Los presentes soltaron una fuerte carcajada y desde entonces los Oficiales del Tercero procedentes de Larache dejaron de presumir de que en el Krimda se com\u00eda mejor que en el Aai\u00fan.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Con el uniforme de Gala por Smara (Cor. Garc\u00eda-Mauri\u00f1o)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La mesa que ocupaba el Tcol Lago, <i>conde de Smara<\/i>, era la ultima del fondo del comedor de Oficiales, antes del bar que estaba separado del comedor solo por un arco, se sentaba el Teniente Coronel mirando hacia la puerta de entrada al comedor que se encontraba al principio del local y a la izquierda vista desde el bar, la nave era alargada, por lo que desde su mesa se dominaba todo el comedor de una sola mirada. Un buen d\u00eda, a la hora de comer, hizo su entrada en el comedor de Oficiales un Capit\u00e1n de Estado Mayor, con el faj\u00edn azul puesto y luciendo numerosas condecoraciones, cosa ins\u00f3lita en Smara donde nadie las llevaba, ni se utilizaba otro uniforme que el de campa\u00f1a.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al parecer hab\u00eda llegado en unos veh\u00edculos de n\u00f3madas, donde se alojaba, y supongo que alg\u00fan gracioso le hab\u00eda dicho que vistiera sus galas para presentarse al jefe de zona. Despu\u00e9s de recorrer todo el comedor, ante el silencio y expectaci\u00f3n de los comensales, llego a la mesa del Teniente Coronel y se cuadr\u00f3, antes de que pudiese decir nada, Lago le pregunto: <i>Es usted representante de Fl\u00e1ndria<\/i> (que era entonces una conocida casa de Madrid, de art\u00edculos militares). Las carcajadas por poco echan abajo el techo del edificio, y el atribulado Capit\u00e1n se trabuco del desconcierto que le produjo el recibimiento.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Un pater con estupid\u00f3metro (Cor. Garc\u00eda-Mauri\u00f1o)<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Llego destinado a la Bandera un Teniente Capell\u00e1n, muy apuesto y presumido, que, a diferencia de otros anteriores y posteriores, no usaba la sotana, y se paseaba por Smara llevando en su mano izquierda un estupid\u00f3metro, muy bien tallado, rematada en pomo y cantonera de plata, una obra de arte. Los jueves venia a <i>Smara<\/i> la estafeta, un avi\u00f3n del Ejercito del aire DC-3, que volaba directamente desde <i>Gando<\/i>, tra\u00eda las provisiones y encargos que durante la semana se hab\u00edan solicitada a la Representaci\u00f3n del 3\u00ba Tercio en <i>Las Palmas,<\/i> cada dos jueves hac\u00eda doble viaje, esto es una vez descargada la mercanc\u00eda y embarcado el personal y envases que se devolv\u00edan volaba de nuevo a la base de <i>Gando<\/i> y regresaba a <i>Smara <\/i>con una nueva carga.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los diversos Capellanes destinados en la Bandera, cada cierto tiempo ped\u00edan permiso al Teniente Coronel para ir con la estafeta a Gando y confesarse con el cura de la base. El<i> pater<\/i> al que nos referimos usaba con mucha frecuencia este servicio, hasta que llegaron a la Bandera rumores sobre que aprovechaba su privilegio para ir a <i>fardar<\/i> a la terminal civil del a\u00e9reo puerto de <i>Las Palmas,<\/i> con su uniforme legionario y su estupid\u00f3metro. Un mi\u00e9rcoles a la hora de la cena le pidi\u00f3 permiso a Lago por ir al d\u00eda siguiente en la estafeta a confesarse, el Teniente Coronel le neg\u00f3 el permiso, y mir\u00e1ndole fijamente a los ojos y le dijo: <i>Peque menos, pater, peque menos. <\/i>El Capell\u00e1n se puso rojo como un tomate, y no alego nada en contra de la decisi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Raciones autocalentables<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Sargento M. era un hombre que practicaba la disciplina con convencimiento; \u00e9l estaba seguro que si sus superiores le ordenaban algo, tendr\u00eda alguna raz\u00f3n para ello y con ese mismo convencimiento exig\u00eda la disciplina a sus subordinados. Por otra parte, alguna mente pensante del Servicio de Intendencia ide\u00f3 las raciones <i>autocalentables<\/i>; consist\u00edan \u00e9stas en dos latas de las cuales una conten\u00eda la raci\u00f3n propiamente dicha, consistente en unas exquisitas jud\u00edas con chorizo y la otra estaba llena de carburo de calcio; de tal forma que, abierta la primera y practicados unos orificios en la segunda, bastaba verter un poco de agua de la cantimplora sobre \u00e9sta, colocar aquella encima y con el calor generado por la conocida reacci\u00f3n del carburo de calcio y el agua se obtendr\u00eda la perfecta y r\u00e1pida cocci\u00f3n de las referidas jud\u00edas. Pero los conocimientos qu\u00edmicos del Sargento M., no eran tan amplios como f\u00e9rrea era su disciplina; por lo que, estando de patrulla con su autoametralladora del Grupo Ligero Sahariano, no dud\u00f3 en unir el contenido de las dos latas pensando que la segunda conten\u00eda un condimento adecuado para las jud\u00edas y ante la reticencia de alguno de los miembros de su dotaci\u00f3n a imitar a su Sargento, por el mal sabor del carburo, sentenci\u00f3: \u00a1<i>Si la Patria nos proporciona este alimento, es que es bueno para nosotros<\/i>! El resultado final fue la evacuaci\u00f3n urgente de todos los sirvientes de la autoametralladora en estado grave por ingesti\u00f3n de carburo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El Teniente Vicario<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hay apellidos que se prestan a confusi\u00f3n y eso le pasaba al Teniente Vicario de Sande, con el suyo. Como era muy moderno, enfermedad que se cura con los a\u00f1os, formaba a la cola de los Oficiales lo cual le daba cierta singularidad, aumentada por el equ\u00edvoco a que se prestaba su apellido.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Formando en una fila con los Jefes y Oficiales, que recib\u00edan al nuevo Coronel, al llegar este a su altura salud\u00f3 y dijo su nombre: Teniente Vicario. \u00a1<i>Encantado de conocerle, p\u00e1ter!, respondi\u00f3 el Jefe mientras trataba de besarle la mano<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El Teniente Dandy<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El convoy del General Gobernador del S\u00e1hara, atravesaba la zona de <i>Mauritania<\/i> donde la antigua frontera hac\u00eda un \u00e1ngulo recto. Se hab\u00eda escogido este camino para ahorrar tiempo y nadie esperaba que en aquel desolado lugar hubiera alguna unidad militar, no obstante detr\u00e1s del land-rover del General ondeaba una bandera espa\u00f1ola como signo de identificaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Era mediod\u00eda y el sol calentaba de firme. El polvo que levantaban los veh\u00edculos volv\u00eda a caer en parte sobre los miembros del <i>safari,<\/i> que se proteg\u00edan la cara con pa\u00f1uelos, cogoteras o turbantes. En estas condiciones el Teniente de la Legi\u00f3n que mandaba la escolta vio correr gente armada que le hac\u00eda se\u00f1as de que detuviera el convoy. Sin prestarles mayor atenci\u00f3n continu\u00f3 marchando para detenerse, donde parec\u00eda estar el puesto de mando de aquella gente, rodeando el coche del General con los legionarios por lo que pudiera pasar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Mi General, explic\u00f3 el Teniente, parece que hemos encontrado n\u00f3madas armados que pueden ser del Ej\u00e9rcito franc\u00e9s. Est\u00e1 bien, replic\u00f3 el General, quit\u00e1ndose de la cara el turbante negro que usaba en los nomadeos, esperemos saber quien manda a ese personal. En ese preciso momento, ambos quedaron estupefactos ante una aparici\u00f3n que bien pod\u00eda calificarse de sobrenatural. Un Teniente franc\u00e9s bajaba de la loma uniformado con <i>quepi<\/i> de las unidades coloniales, camisa garbanzo, zarag\u00fcelles blancos y sandalias. Llevaba bajo el brazo, estilo ingl\u00e9s, un <i>deb\u00fas<\/i> para montar en camello y en el ojo derecho un <i>mon\u00f3culo<\/i>. Y lo m\u00e1s extraordinario del caso era que tanto el uniforme como el personaje, se presentaban tan inmaculados como si acabaran de salir de la tintorer\u00eda las prendas y de la ducha el Teniente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuadr\u00e1ndose marcialmente dio novedades al General y este le pregunt\u00f3, cuando tiempo llevaba la Compa\u00f1\u00eda de nomadeo. Un mes, mon General, contest\u00f3 el franc\u00e9s. \u00a1Aguanta!, dijo por lo bajo el Cabo <i>Palau<\/i>, empolvado de la cabeza a los pies, lleva un mes de campo y el tipo est\u00e1 <i>niquelado<\/i>. Porque no es un guarro como t\u00fa, apunt\u00f3 el 1\u00ba <i>Guaje<\/i>. Los <i>guiris<\/i> van muy <i>matizaos<\/i>, explic\u00f3 <i>El Majara<\/i>, que hab\u00eda estado en Francia. V\u00e1monos, cort\u00f3 el General, que tambi\u00e9n sent\u00eda ganas de darse una ducha.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El Tabardo de Cantinflas<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Era raro que Cantinflas no debiera dinero a alguien de la Compa\u00f1\u00eda, y no solo a los de la suya. Deb\u00eda a Oficiales, Suboficiales y Tropa, para \u00e9l eso de los d\u00e9bitos no admit\u00eda categor\u00edas militares. Una tarde vio que el Cabo 1\u00ba Gerv\u00e1s ten\u00eda colgado detr\u00e1s de la puerta del Juzgado donde trabajaba un <i>tabardo<\/i> de pa\u00f1o, que ya no eran reglamentarios pero que le ven\u00eda muy bien cuando ten\u00eda que hacer convoyes, pues eso de que en el Sahara hace mucho calor es a medias, ya que ciertos meses del a\u00f1o por la noche hac\u00eda un fr\u00edo que pelaba, sobre todo porque iban vestidos \u00fanicamente con un pantal\u00f3n, una camisa y unas sandalias.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cont\u00f3 que hab\u00eda un individuo que le daba por dicho <i>tabardo<\/i> 500 Ptas. pero el Cabo 1\u00ba contest\u00f3 que si sal\u00eda el tabardo del Juzgado no iba a ver en la vida ni <i>la pasta<\/i>, ni el tabardo. Respondi\u00f3 que c\u00f3mo pod\u00eda pensar eso de \u00e9l con el trato de amistad que les un\u00eda y que dentro de una hora estar\u00eda el dinero en su poder. Al fin le convenci\u00f3, se lo llev\u00f3 y no volvi\u00f3 a verlo ni a \u00e9l, ni al tabardo, ni a la pasta en mucho tiempo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Cabo 1\u00ba Gerv\u00e1s recuper\u00f3 las 500 Ptas., de una forma accidental, a los dos o tres meses de los hechos. Tuvo que ir a la Oficina de la unidad cuando le estaban pagando al Cantinflas las sobras del mes. No le vio llegar, ya que estaba de espaldas a la puerta, le cogi\u00f3 un billete de 500 Ptas. de los que ten\u00eda en la mano, entonces se volvi\u00f3 y sin inmutarse dijo: \u00abMi primero, ahora mismo iba yo al Juzgado a llevarle el dinero\u00bb. \u00abBueno, ahora ya no hace falta que te molestes\u00bb. La caradura que ten\u00eda era impresionante y no se cortaba ante nadie.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al poco rato fue al Juzgado y despu\u00e9s de decirle que le hab\u00eda fastidiado, le convenci\u00f3 para que fueran a tomarse unas copas que como es l\u00f3gico se pagaron con las 500 Ptas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Cantinflas y su rutina<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En el <i>Aai\u00fan<\/i> y, dado lo poco que se cobraba, era muy corriente que alg\u00fan legionario con ansias de negociante pusiese lo que se llamaba una<i> rutina<\/i>. Consist\u00eda el asunto en que el legionario comprase una botella de <i>an\u00eds, co\u00f1ac<\/i> y unos paquetes de <i>tabac<\/i>o y los despachara <i>al por menor<\/i> en los servicios de la Compa\u00f1\u00eda, claro que <i>al fiado<\/i> hasta las pr\u00f3ximas <i>sobras.<\/i> Los precios eran bastante altos, una copa de 5 ptas. cuando la botella costaba 25, un cigarrillo rubio 1 pta. y un negro 0\u20195 ptas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i>Cantinflas<\/i> decidi\u00f3 poner uno de estos negocios y para ello como no contaba con capital se dirigi\u00f3 a un chiringuito que llevaba un saharaui y entablaron un di\u00e1logo parecido al siguiente: <i>Jai, \u00bfa c\u00f3mo vendes el tabaco?<\/i> El<i> nigro <\/i>a 3 ptas. el paquete<i>, il rubio <\/i>a 5 y el <i>emboquillado <\/i>a 6. El legionario le dijo: mira <i>Jai<\/i>, yo voy a poner una <i>rutina<\/i> y como vendo el pitillo a 1 pta. pues me gano bastante dinero. As\u00ed qu\u00e9 te parece si me das <i>fiado<\/i> hasta fin de mes, que es cuando se cobran las sobras, y te pago el paquete rubio emboquillado que es el m\u00e1s se vende a 10 ptas. el paquete. El nativo abri\u00f3 unos ojos como platos y pensar\u00eda \u00a1Vaya chollo, ganar cuatro pesetas m\u00e1s en cada paquete de tabaco!. Al fin cerraron el trato y <i>Cantiflas<\/i> aquel d\u00eda se llev\u00f3 3 cartones, al d\u00eda siguiente 5 y as\u00ed sucesivamente hasta que tuvo una cuenta de cinco o seis mil pesetas. Ni que decir tiene que ya no volvi\u00f3 por el chiringuito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DEL NORTE DE \u00c1FRICA AL \u00c1FRICA OCCIDENTAL: SAHARA, 1958-1975 AN\u00c9CDOTAS DE LA \u00c9POCA DEL SAHARA (1\u00aa PARTE) Los borregos y el Credo Legionario (Cte. 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