ENSEÑAS NACIONALES, DISTINTIVOS Y SÍMBOLOS

Tres Enseñas para el Tercio Tres

Según mencionaba en el primer capítulo, la VII y VIII Banderas, cuando pertenecían a la 2ª Legión, formaron en Dar-Riffien el 5 de octubre de 1927 ante SS.MM. los Reyes de España Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia para la entrega de la primera Enseña Nacional que tuvo el Tercio. Esta Bandera fue bordada por las manos de la Reina, su Madrina y los legionarios se la habían ganado cumplidamente tras derramar mucha de su sangre en las campañas africanas. El Coronel Sanz de Larin al recibirla dijo: Juro que ésta Bandera será siempre fiel y heroicamente guardada porque tendrá como custodia el imponderable espíritu de la Legión.

Ya en el caso del Tercio Juan de Austria, esta unidad a lo largo de la historia ha tenido tres Enseñas coincidiendo con las épocas de Larache, Sahara y Fuerteventura. Así la primera fue entregada el 12 de octubre de 1951 en el acuartelamiento de El Krimda, siendo donada por el Ayuntamiento de Tarifa y teniendo por Madrina a Dña. Dolores Molina de Valiño esposa del General Valiño. Al acto asistió el Alto Comisario de España en Marruecos y Jefe del Ejército del Protectorado.

La segunda fue recibida el 17 de junio de 1972 en el acuartelamiento de Sidi-Buya del Aaiún, siendo ofrecida por la Marina de Guerra Española, teniendo por Madrina a Doña Amalia Jaudenes, esposa del Ministro de Marina, Almirante Pita da Veiga. El 14 de noviembre de 1984 esta Bandera fue depositada en el Museo de la Legión.

La tercera fue entregada el 17 de junio de 1984 en el acuartelamiento de Puerto del Rosario, siendo sufragada por el Ayuntamiento de La Oliva. Es la Enseña Nacional que actualmente se custodia en la Sala de Banderas del 3er Tercio.

No he encontrado información sobre como fue el acto de la entrega de la primera Enseña Nacional al 3er Tercio en el Krimda (12-10-1951) pero sí de la entrega de las otras dos Banderas, gracias a los artículos que quedaron escritos en la revista La Legión y que seguidamente resumo:

«A las once en punto, del 17 de junio de 1972 un penetrante toque de atención nos anunciaba la llegada de S. E. el Capitán General de Canarias y Sahara, Excmo. Sr. D. José María Pérez de Lema y Tejero, siendo recibido en la puerta del acuartelamiento con los honores de ordenanza, trasladándose seguidamente al frente de la formación para pasar revista a la misma, en unión del Almirante Jefe de E. M. de la Armada. Luego se inició el Acto incorporándose la antigua Bandera al altar, con honores, siendo rezada una oración de gracias por el Capellán del Tercio, ocupando de nuevo su puesto. En este momento de emoción muchos pensamientos volaron al Krimda (Larache) donde, en 1951, este mismo Tercio recibía su primera Bandera. Algunos Oficiales legionarios, curtidos bajo el sol africano, reflejaban en sus rostros su vivencia del momento, pues en aquella fecha ellos también fueron protagonistas, entonces como legionarios, de la entrega de la antigua Bandera.

El Coronel se dirigió a la tribuna de señoras y acompañó a la Madrina (esposa del citado Almirante) hacia el altar, marchando también junto a su esposo. Una vea allí, se presentaron armas, y se rindieron honores apareciendo en ese momento la nueva Bandera, El Excmo. Sr. Almirante la tomó de manos del Abanderado, Teniente Arias Liste, y pronunció unas palabras en las que resaltó que esta Bandera debía servir para hermanar y unir para siempre a la Marina y a la Legión. Luego le entregó la Bandera a la Madrina con estas palabras: Os entrego esta Bandera en nombre de la Marina, porque ella confía en que la defenderéis con honor como vosotros sabéis hacerlo».

Al tomar la Madrina la Bandera, ésta fue bendecida, diciendo después:

«Señor Coronel: profundamente emocionada por el honor que para mí representa, os entrego esta Bandera que la Armada os dedica en prueba de admiración y hermandad. Mi emoción es aún mayor cuando pienso que en estos solemnes momentos represento a todas las madres, esposas e hijos de los hombres que sirven a España a bordo de nuestros buques. Esta Bandera, símbolo de la Patria será el excepcional testigo, una vez más, de vuestras hazañas, y vuestra guía constante en el camino de la victoria. Pido a nuestra Patrona, la Santísima Virgen del Carmen, que sea la estrella que guíe por ese camino al Tercio D. Juan de Austria y a toda la heroica Legión».

Al recibir de manos de la Madrina la nueva Bandera, el Coronel del Tercio se dirigió a la misma con las siguientes palabras:

«Señora: hoy representáis para todos nosotros el símbolo de la mujer y de todas las madres españolas que nos confían a sus hijos para que a la sombra de esta Bandera, que hoy nos entregáis, aprendan a amar a España, a defenderla y si es preciso, a morir por ella. Nosotros la recibimos con todos los honores y con honor y sacrificio prometemos mantenerla altiva en el altar de nuestros corazones. Esta nueva Bandera que nos entregáis en nombre de la Marina de Guerra, releva a la antigua que se retira cargada de servicios y de gloria. De la vieja Bandera recogerá el recuerdo de los que cayeron heroicamente bajo sus pliegues, recogerá los afanes, deseos y todos los besos de millares de legionarios que, repartidos por nuestra geografía, añoran el momento sublime en que la besaron. Sobre la nueva, se estamparán los besos e ilusiones de este Tercio al que hoy se une, así como los de aquellos que a partir de hoy vengan a nuestras filas.

Me siento profundamente conmovido por este acto que hace patente una vez más el cariño que nuestra Marina de Guerra siente por la Legión, con la que ha estado estrechamente unida en días de gloria y también en las horas inciertas que juntos superaron heroicamente. La recibo en nombre de este Tercio lleno de orgullo y esperanza; de orgullo porque se trata de nuestra Marina de Guerra quien nos la entrega, esta Marina de Guerra tan querida de España y de los españoles, a la que desde niños y en nuestras primeras lecciones de historia aprendimos a honrar, de esta Marina que al ver sus barcos nos hace sentirnos más patriotas. Y de esperanza, porque conociendo la historia de la Legión, estoy totalmente seguro que la sabrá honrar y defender y mantendrán por siempre inmaculado su honor».

Doce años mas tarde de este acontecimiento histórico, el cambio del escudo nacional obligó a cambiar también la Bandera recibida en 1972 en el Sahara. Esto ocurrió el 17 de junio de 1984. Los actos fueron presididos por el Excmo. Sr. Capitán General de Canarias, siendo testigo excepcional el Excmo. Sr. Presidente del Gobierno de la Comunidad Autónoma. En silencio casi sepulcral, se escucharon las palabras sencillas, pero fuertemente emotivas de la Sra. Dña. Rafaela Segura de González Arroyo, esposa del Alcalde de La Oliva y Madrina de la nueva Bandera Nacional, que nos decía:

«Desde que mi esposo me comunicó que había sido designada Madrina me embargó una inquietud y una emoción por tal acto acometido que no reposará mi ánimo hasta que cumpla. Ilustrísimo Sr. Coronel Jefe, en nombre de La Oliva y de su Corporación, tengo el honor de entregar al Tercio Don Juan de Austria 3º de la Legión, de su dignísimo mando, esta joya de Bandera de España».

El Coronel del Tercio respondió con estas palabras:

«Sra.: El Tercio D. Juan de Austria se viste con sus mejores galas y forma hoy lleno de júbilo para recibir de vos, como Madrina y en representación del noble Ayuntamiento de La Oliva, esta Bandera. Me cabe el honor de ser el primero que la besa, y con mi beso va el beso de todos los legionarios de este Tercio, simbolizando la renovación del juramento que un día hicimos de respetarla, de defenderla y de morir si es preciso por ella. Desde la firmeza de nuestra realidad presente será esta Bandera la que guíe nuestros corazones, nuestros hechos proyectados hacia el futuro de España.

Pero también es la Bandera la que nos entronca a nuestro pasado, a nuestra historia, pasado e historia a los que no queremos renunciar, ni tampoco queremos que lo deformen. La historia de la Legión es muy corta y todavía lo es más corta la historia de este Tercio, pero es una historia llena de gloria y está avalada por los más de mil muertos que simbolizamos en aquel monumento coronado por el Cristo de los legionarios. Caballeros Legionarios, la Bandera es el símbolo de la Patria inmortal, los que tenemos el honor de estar alistados bajo ella estamos obligados a defenderla hasta perder la vida. Caballeros Legionarios, en garantía de que juráis y prometéis entregaros en su servicio, gritad conmigo, ¡viva España!».

Con la orden de oblicuo derecha y las siguientes voces reglamentarias, una salva compacta, pero estruendosa, salió de los fusiles de los Caballeros Legionarios, y esa salva fue el tono en mayor de una oración contenida por momentos. A los acordes del himno nacional, con el ¡viva España! resonando en todos los confines de la geografía de Fuerteventura, las dos Banderas Nacionales, la que regaló en su día la Marina de Guerra española y la del pueblo de La Oliva, pasaron a ocupar su sitio de honor.

Nuestra Bandera ostenta con sus corbatas las siguientes condecoraciones colectivas: Una Cruz Laureada de San Fernando, concedida a la IX Bandera de la Legión por OC. de 18 de junio de 1938 (BOE.597) por los servicios prestados de guarnición en la Ciudad Universitaria (Madrid). Dos Medallas Militares Colectivas, concedidas a la VII Bandera de la Legión por OC. de 7 de mayo de 1937 (DO 203) por los méritos contraídos en las operaciones del Espolón de Vaciamadrid entre los días 17 y 21 de febrero de 1937, y por OC. de 1 de julio de 1940 (DO150) por los méritos contraídos en Campaña con la 1ª División de Navarra.

Los Guiones

En lo que respecta al Guión del Tercio, éste ha sufrido diversas variaciones desde su creación en 1940. Así, en el historial de 1960 se especifica que el anverso contiene las Armas de D. Juan de Austria sobre fondo blanco y negro. Este escudo va partido, llevando en la mitad izquierda arriba un castillo en oro (Castilla) y abajo un león púrpura (León). En la mitad derecha encontramos de oro, cuatro palos de gules (Aragón) y carteado en aspa (Aragón-Dos Sicilias). Va acompañado de la Cruz de Santiago y rodeado de Toisón de oro. Al reverso el emblema de la Legión en oro, Cruz Laureada de San Fernando y aspas de Borgoña en rojo, sobre fondo blanco y negro. La leyenda lleva en el anverso, Tercio D. Juan de Austria III de la Legión, Lepanto y Flandes. Y en el reverso Colon, Valenzuela y Franco (es decir, el nombre de las tres Banderas, VII, VIII y IX).

Luego, al encuadrarse en otro Tercio la IX Bandera y, por otro lado, crearse el Grupo Ligero de Caballería y posteriormente la Compañía de Carros, desapareció la palabra Franco (de la IX) y en su lugar aparecieron las de Reyes Católicos y Bakali nombres que correspondían a las dos unidades de nueva creación. Por otro lado, de Larache al Sahara se trajo un Guión que en lugar de ser rectangular en su lado corto y opuesto al del mástil, era curvo, en forma de una ese llevando, además de la Laureada con el emblema de la Legión en el anverso, los escudos de las Banderas VII, VIII y IX en el reverso. Por último, en la actualidad en el reverso va el escudo de la Legión sobre fondo negro con una faja blanca.

La VII Bandera ostenta en el anverso la Gran de Cruz de Santiago, sobre fondo blanco y en el reverso las Armas del Teniente Coronel Valenzuela, también sobre fondo blanco. Por su parte, el Guión de la VIII Bandera luce en el anverso las Armas de Cristóbal Colón sobre fondo blanco, con el lema: Por Castilla y por León Nuevo Mundo halló Colón y en el reverso las Armas del Duque de Veragua sobre fondo blanco y rojo.

La IX Bandera en el anverso de su Guión lucía la Cruz Laureada de San Fernando sobre fondo negro. En el interior del laurel la palabra Franco, de oro y brochante y sobre ella el emblema de la Legión. Por último en el reverso se distinguía en campo de púrpura con banda de oro engolada en dragantes del mismo metal y acompañadas de dos columnas, también en oro, una a cada lado. La de abajo sur, montada de una Corona Imperial y con la leyenda Plus en letras de oro. La de arriba sur, montada de la Corona Real y con la leyenda Ultra en letras de oro con cintas de gules. La bordura amarilla con la leyenda en letras de azur: Badajoz, Toledo, Ciudad Universitaria, 5 agosto 1936, Campaña del Norte, Teruel, Ebro, Cataluña, Brunete, y el emblema de la Legión en los ángulos exteriores.

El Grupo Ligero Blindado llevaba en el anverso el Guión del antiguo Escuadrón de Caballería de la Legión, con la Leyenda de Tanto Monta, Monta Tanto y en el reverso el Pendón de los Reyes Católicos en la toma de Granada. El Banderín de la 1ª Batería Transportada ostentaba el emblema de la Legión y una bomba de artillería sobre éste en fondo rojo. El de la Compañía de Carros Bakali era sin embargo un carro sobre el emblema de la Legión, en fondo negro, y al reverso los colores blancos y verde con los bastos cruzados (uno blanco y otro negro).

Los Banderines

En lo relativo al color de los Banderines, éste ha cambiado a lo largo de la historia del 3er Tercio por diversas regulaciones. Inicialmente, los Banderines tenían los colores tradicionales en la Legión. Pero fue el Coronel Pallás quien, en 1976, decidió cambiar estos colores por los reglamentarios en el Arma de Infantería, es más sustituyó las tradicionales picas que portan los paños por unas lanzas. Aunque las lanzas no han perdurado, si los colores de los paños que han permanecido inalterables hasta nuestros días. En la VII Bandera los bastos son blanco (color de Tercio) y rojo (color correspondiente a la primera Bandera orgánica del Tercio) con los paños de la 1ª Cía de color rojo, 2ª Cía amarillo, la 3ª Cía color verde, la 4ª Cía azul, y la 5ª Cía color morado. En lo que respecta a la VIII Bandera los bastos son blanco y amarillo (de Tercio y segunda Bandera orgánica), y los paños de la 6ª Cía color rojo, 7ª Cía color amarillo, 8ª Cía color verde, 9ª Cía color azul, 10ª Cía color morado.

La Cía de PLM y la Cía de Destinos ostentaban como colores, la primera, mitad en blanco y la otra en negro (separadas en diagonal) con bastos blanco y negro, y la segunda, con los colores del paño cambiados respectivamente. También recordemos que en 1960 se constituyó en el Sahara una Unidad de Transportes pero era de tipo Sección (1 Tte, 1 Sgto, 22 conductores y un equipo de 2º escalón, total 27 legionarios) y por lo tanto no tenía Banderín. Del mismo modo la Agrupación de Planas Mayores formada por la Cía de Plana Mayor, la de Destinos y la Cía de carros mientras existió tampoco contó nunca con Guión. En el libro La Legión, 75 años de uniformes legionarios, el autor Sr. Bueno cita una antigua Compañía Mecanizada del 3er Tercio que llevaba una calavera en el emblema de la Legión en fondo negro. Efectivamente en una foto una de las Compañías de la VII Bandera en Larache llevaba la citada calavera, pero se trataba de la 5ª de máquinas que utilizaba este Banderín sólo para instrucción para preservar el de desfile que era el reglamentario (sin calavera). Por otro lado el Tercio contó durante muchos años con una Unidad de Instrucción de Reclutas (UIR) con un Banderín en el que figuraban las letras UIR sobre el fondo los colores de la PLMM, negro sobre blanco y los bastos cambiados)

El 1º y 2º Escuadrón del Grupo Ligero también cumplían la regla de los colores por orden orgánico, el rojo y amarillo, respectivamente, con bastos blanco y azul. Desconozco como eran los Banderines de la Bandera Mixta y de la IX, pero se supone que cumplirían la normativa de los paños rojo, amarillo, verde (16,17 y 18 Cía. de la Mixta y 11, 12 y 13 de la IX), así como azul y morado la 14 y 15 de la IX, Con anterioridad a 1981 los colores de los Banderines de la VIII se ajustaban a la normativa en vigor, pero con aspas blanca y roja (en honor a los colores de su Guión). No ocurría lo mismo con la VII pues, el Banderín de la 1ª Cía según el Sr. Bueno tenía como fondo el color blanco (con las aspas, blanca y negra), los de la 2ª amarillo, 3ª verde y 4ª azul, estas tres últimas con dos aspas blancas (también por el color de su Guión). El Coronel Pallas, que sustituyó las picas por lanzas, permitió que el Guión del Grupo y los Banderines de los Escuadrones llevasen prendidos una cola de caballo.

Una característica diferencial y tradicional del 3er Tercio ha sido el llevar siempre el emblema de la Legión sobre la Cruz de San Andrés, costumbre que ya se adoptó en Marruecos y que se mantiene en la actualidad (2003). Por otro lado, el Banderín de la 32 Cía (actual 10ª Cía de la VIII), a partir de abril de 1926 y con motivo de la cuarta herida de Millán Astray, en la que perdió un ojo en marzo de ese año cuando inspeccionaba una posición de ametralladoras de la 32 Compañía, llevó una pupila abierta en su Banderín, y una mención a las Peñas de Millán Astray como recuerdo de aquel hecho histórico.

Los Pepitos

Como curiosidad cabe citar la creación de los peculiares pepitos que se atribuye a la Batería Transportada del 3º Tercio, allá por el año 1961. En efecto, al parecer los artilleros legionarios para diferenciarse de los infantes de las Banderas inventaron un distintivo que se colgaba del bolsillo izquierdo en el que figuraba una cara de un legionario con siroquera llamado Pepito, con un emblema de la Legión sobre fondo rojo y negro, con dos cañones cruzados debajo del rombo. Pronto la idea fue copiada por el Grupo Ligero Blindado y por las VII y VIII Banderas, de modo que si bien por la escarapela de brazo se sabía a que Tercio pertenecen los legionarios, por el pepito del bolsillo se podía conocer la unidad interna del Tercio en la que se encuadraban.

Más tarde este portaemblemas se hizo tan popular que también fue adoptado por el 4º Tercio, si bien en un principio este Tercio hermano llevaba un escudo de brazo diferente por cada unidad subordinada y lo que distinguía al Tercio era precisamente el pepito, idéntico para todos pero sin el rostro del citado legionario. Es decir, que los cometidos del pepito y de la escarapela estaban cambiados en cada Tercio sahariano. Unos años después (1970) este distintivo pasó a ser reglamentario en la Legión y, en consecuencia, a llevarse en los Tercios del norte de Africa (1º y 2º). Luego esta lengüeta también fue usada por la Brigada Paracaidista y más tarde por el resto de la Fuerza de Acción Rápida (FAR) y por el Mando de Operaciones Especiales (MOE).

Existen versiones enfrentadas sobre si pepito era un legionario de la Sección de Música del 3er Tercio, que frecuentemente iba a rezar al monolito de los caídos, o bien, si el modelo está copiado del monumento del Tercio, consistente en un legionario lanzando una granada de mano, ataviado con siroquera y que su rostro tenía un semblante al del legionario que aparece en los primeros portaemblemas. En cualquier caso, lo que sí que está claro es que el pepito nació en el 3er Tercio a finales del año 1961. Desde entonces, y hasta la evacuación del Sahara en 1975, perduraron los pepitos con siroquera. No obstante, en 1966, éste desapareció del portaemblemas de la PLM de Tercio. En enero de 1976, ya en Fuerteventura, se eliminó también del resto de los portaemblemas el legionario con siroquera. A cambio se incorporó la Cruz del Sur, impuesta por el Coronel Pallás (a similitud del pepito del disuelto 4º Tercio). Esta cruz solo duró tres años en la PLMM y un poco más en las Banderas pues a partir de 1979-80 se eliminó del portaemblemas aunque extraoficialmente se siguió llevando algún año más.

Ya he descrito lo que al parecer fue el primer pepito, el de la 1ª Batería Transportada. El resto de las Unidades del 3er Tercio introdujeron sus peculiaridades para distinguirse unas de otras. Lógicamente la IX Bandera, al cambiar de Tercio en octubre de 1958, no llegó a llevar este distintivo cuando pertenecía al 3er Tercio pues aún no se había inventado. El Grupo Ligero adoptó un legionario con siroquera con un escudo mitad blanco mitad azul sobre el que se distinguía la cabeza de una gacela. Por su parte la Plana Mayor del Tercio llevaba un rombo, mitad blanco y mitad negro, con el emblema de la Legión y dos fusiles cruzados. La VII Bandera la Cruz de Santiago con dos aspas sobre fondo blanco y la VIII también el emblema de la Legión pero sobre fondo blanco-rojo con un ancla.

La Compañía Bakali dispuso de un carro sobre el emblema de la Legión y fondo negro. Como ya he dicho, al abandonar el Sahara desapareció el pepito, es decir, el legionario con siroquera que le dio nombre oficioso al portaemblemas. A cambio se añadió la Cruz del Sur y se quitaron los rombos y emblemas. En su lugar la Plana del Tercio llevaba el escudo de D. Juan de Austria, la VII la Cruz de Santiago, la VIII el escudo de Colón y el Grupo de Caballería el de los Reyes Católicos. A partir de 1978 se suprimieron las Cruces del Sur y con ellas la forma rómbica del portaemblemas que pasó a ser redondeada. Un círculo pintado o una chincheta colocada en el cuero del portaemblemas indicaba con su color (el mismo que el del Banderín) a que Compañía pertenecía cada mando legionario.

Las Galletas

El origen de la galleta del pecho o parche portadivisas, tuvo su origen en los inicios de la guerra civil, pues en noviembre de 1.936 se decretó que los Jefes y Oficiales habilitados para un empleo superior llevasen las estrellas correspondientes a su empleo sobre un rectángulo de paño del color designado para cada Arma sobre el bolsillo izquierdo del pecho.

En éstos parches lo habitual ha sido el trasladar los colores de los Guiones a un rectángulo de latón o de plástico duro colocado encima del bolsillo lateral izquierdo (en ocasiones también sobre el derecho). Es decir, el personal destinado en la PLM del Tercio, llevaba una galleta dividida por la mitad en diagonal con el ángulo superior izquierdo blanco y el inferior derecho negro, siendo el basto que separa éstos dos colores negro y el cruzado blanco. Estos bastos (negro y blanco) se repetían en todas las galletas como colores propios del 3er Tercio.

Sin embargo, lo que distinguía a unas Banderas de otras era el color de su Guión, es decir, que en el caso de la VII toda la galleta era blanca, blanca y roja la VIII, blanca y azul el Grupo Ligero, toda roja la IX, blanca y negra (los colores del Tercio) la Bandera Mixta ( existe otra versión en la que el color de la Mixta es amarillo). La Batería Transportada llevaba negra y roja y la Compañía de Carros Bakali blanca y verde. La VII mantenía una Cruz de Santiago roja en el centro como una característica diferencial única dentro de la Legión.

En su día la IX Bandera llevaba como he dicho una galleta roja pero luego, cuando pasó a formar parte del 4º Tercio en 1958, sus colores fueron rojo (ángulo mitad superior derecho) y negro (inferior izquierdo) sin bastos pero separados por las dos cabezas de jabalíes lanzándose fuego en amarillo. Asimismo parece ser que hubo una variante en los años 60 en los que las galletas del Tercio no llevaban bastos. Lo último en éstos distintivos de pecho es que alrededor de 1978 volvieron a cambiar, siendo los de la VII blancos con un aspa blanca y otras roja, los de la VIII rojos con un aspa blanca y otra amarilla y las de la PLM de Tercio negros con una faja blanca.

Con el uso de la camisola también se llevaba el tradicional distintivo de pecho hasta que este fue sustituido por un parche de tela, de color verde, con las divisas, el emblema de la Legión y el apellido, manteniéndose la galleta de plástico con el color de la Bandera sólo para la camisa (ello ocurrió alrededor de1981). Luego en el año 1987 desaparecieron definitivamente las galletas al trasladarse las divisas a las hombreras con el uso de la camisa, quedándose los distintivos de pecho utilizados solo con el chandal en plan nostálgico. Este parche de tela verde se convierte en mimetizado cuando se utiliza el uniforme de este color ó en árido sí se trata de uniforme para zonas desérticas.

Otro distintivo que se llevaba en el pecho era el emblema de La Legión que si bien ahora se concede tras tres años consecutivos de permanencia en estas fuerzas, entonces el emblema de permanencia en la Legión se autorizaba en un principio a ponerse en el bolsillo del pecho a los que habían tomado parte activa en los combates: un año de permanencia y veinte hechos de armas, dos años de permanencia y diez hechos de armas, ser herido, quedando inútil o inválido, un año de permanencia y herido en hecho de armas, o bien ser herido en dos hechos de armas.

Las Escarapelas

En lo relativo a los escudos de brazo o escarapelas, éstas también nacieron al principio de la época sahariana (desconozco la fecha exacta), siendo el primer modelo las Armas de D. Juan de Austria sobre fondo blanco y negro (como la galleta). Luego, alrededor de 1985-90 se cambió por otro en el que arriba y a la izquierda se llevaba el emblema de la Legión y abajo a la derecha el del Tercio, separados ambos por una franja blanca sobre fondo negro y con ribete amarillo. Por último, en 1988 se adoptó de nuevo el escudo de armas del Tercio sobre dos aspas amarillas y con fondo blanco.

Por otro lado, a la vez que apareció el parche de tela verde sobre la camisola, en sustitución de la galleta del color de la Bandera, se cambió la escarapela de brazo con el escudo del Tercio por otra de tela de fondo verde que lleva el emblema de la Legión arriba a la izquierda y el número de la Bandera abajo a la derecha sobre fondo verde y con una franja diagonal y ribetes de color blanco (color del Tercio). Al igual que ocurría con las galletas, cuando el uniforme es mimetizado ó de color árido también lo es el distintivo de brazo. Así nos describe el Cte. Cruz la creación del pepito y el cambio del parche:

«El pepito lo impuso el Coronel D. Antonio Galindo Casiellas allá por el año 1961 o 62. El nombre de pepito se debe a que el primer diseño usado era la silueta de una cabeza con teresiana y siroquera, que correspondía a la de la estatua del mismo nombre que todavía anda por la Brigada de la Legión (esa en la que lleva en las manos el cetme y una granada). El modelo para esa estatua fue el Cabo de gastadores de la VIII Bandera que se dio mucha prisa en publicar tal acontecimiento y que su Compañía, la 9ª, puso en solfa con la canción: al legionario Pepito le han hecho un monumento y por eso el pobrecito está la mar de contento, cantada con la musiquilla del trote de gimnasia.

La galleta de empleo, más conocida en la Legión por parche fueron inicialmente de tela montada sobre un rectángulo de cartón. A partir de 1955/6 se empezaron a usar de plástico en la VII y fue por casualidad. Yo, que entonces era Cabo 1º encontré, no me acuerdo dónde, una hoja de plástico flexible blanquísimo, y estaba hasta la coronilla de lavar mi parche con pobres resultados. Algunas veces lo pintábamos con blanco España, el albayalde de toda la vida, y quedaba bien, pero corríamos el riesgo de manchar la camisa con sus posibles consecuencias negativas. Y si esto ocurría utilizando solo el color blanco, los de colores combinados, como la VIII y la Mixta ya era una pena.

Decidí hacerme uno nuevo con ese material y quedó bien; se lo mostré a mi Capitán Andrade y sobre la marcha montamos el suyo, que fue más fácil porque con los tornillos de las estrellas casi no necesitó costura lateral, acabado el trabajo fuimos a mostrárselo al Comandante Villalobos, nuestro Jefe, al que le fabricamos otro (nos encontrábamos en el T’Zenin y el jefe tenía casa allí). Al día siguiente bajó el Comandante al Krimda a mostrarle al Coronel la obra de arte y antes de un mes todos los mandos del Tercio teníamos parches de plástico. La Cruz de Santiago fue idea de Andrade, la evolución posterior ya es conocida por todos, pero casi al mismo tiempo que en el Tercero surgieron en el resto de los Tercios con infinitas soluciones. Al final fue el General Subinspector Ramírez de Cartagena, antiguo Coronel del 2º, el que estableció definitivamente las dimensiones que han perdurado hasta hoy».

Monumentos y Monolitos

En el Krimda (Larache) que yo sepa no existían monumentos como los actuales (estatuas de legionarios). Eso sí, para rendir homenaje a los caídos se erigió, alrededor de 1954, un enorme monolito de piedra y forma cuadrangular o más bien piramidal que se encontraba en el patio central donde se realizaban las formaciones y sobre el que los Guiones y Banderines rendían honores a los muertos. En la cara frontal y arriba figuraba un enorme emblema de la Legión.

Cuando el Tercio se convirtió en sahariano, según vimos existieron tres acuartelamientos ocupados por sus diferentes unidades: Smara (VII Bandera con carácter fijo desde diciembre de 1964), Edchera (Grupo Ligero Sahariano) y el más importante, Rayen-Mansur (1958-1963) y luego Sidi-Buya, ambos en El Aaiún, sede de la PLM del Tercio, VIII Bandera, Batería de Artillería y Compañía de Carros Bakali. En todos ellos se alzaron monumentos a los caídos. El de Smara consistía en una piedra puntiaguda y delante de ella la estatua de un legionario con la Bandera. El de Edchera era un obelisco muy moderno. El de Rayen-Mansur trató de copiar en cierto modo el del Krimda pero un poco más pequeño, manteniendo el gran emblema de la Legión ya citado y algunas de las inscripciones.

Finalmente el de Sidi-Buya era un pilar cilíndrico de piedras con un emblema de la Legión y la inscripción Caballeros Legionarios muertos por España con placas de mármol con los escudos de las Banderas y con los nombres de, Millán Astray, Valenzuela, Franco, Suceso Terreros, Fadrique… y bustos de los tres primeros Jefes de la Legión, situados delante del pilar. Su construcción fue dirigido por el Coronel Galindo que además dibujó sobre él las letras del alfabeto griego Alfa y Omega. Este monolito contenía el emblema de la Legión y algunas de las antiguas inscripciones existentes en el Krimda, que luego fueron trasladadas al Aaiún (Rayen- Mansur).

El cilindro se encontraba truncado de forma irregular por la parte superior, simbolizando de esta manera los muertos de la Legión a quienes recordaba el conjunto. Todo ello situado sobre un podio escalonado que lo jalonaban unas tremendas geodas. En Fuerteventura se añadieron una lista con los caídos del Tercio grabada en mármol. Con motivo de la nueva ubicación del Tercio en Almería, se desmontó este monumento y se erigió de nuevo en medio del patio de armas de la base Alvarez de Sotomayor. Luego, al construir la Brigada de la Legión un nuevo monumento (año 2000), del original del Tercio solo quedó el pilar de piedra (las placas de mármol con los escudos y el emblema histórico de La Legión se guardaron en el 2º escalón).

Este pilar fue copiado sucesivamente en cada uno de los acuartelamientos que ha tenido el 3er Tercio, Krimda, (cuadrangular), Rayen Mansur (similar al anterior), Sidi-Buya, Puerto del Rosario (Fuerteventura) y Alvarez de Sotomayor de Viator (Almería) siendo cilíndrico en éstos tres últimos. En septiembre del 2003, tanto las grandes placas de mármol con los escudos de armas del Tercio, VII, VIII y GLC, que estuvieron en el monolito del Aaiún, Fuerteventura y Almería, como el enorme escudo de la Legión, única pieza histórica que se mantiene de la época de Larache, fueron recuperados e incrustados en paredes del Tercio, dado su valor histórico.

Otro motivo que ha servido para ornamentar la entrada de los últimos cuarteles del Tercio 3º han sido los dos Toten que estuvieron en Sidi-Buya, Puerto del Rosario y actualmente en el acuartelamiento Alvarez de Sotomayor de Almería. Se trata de unos troncos enormes encontrados por legionarios de la 3ª Compañía de la VII Bandera en el año 1964 en la cabeza de playa del Aaiún. Realmente el que los descubrió fue el Cap. Moro del 3er Tercio cuando era un niño y acompañaba a su padre, Teniente de la VII. Estaba jugando en la playa, y fue quien avisó a los legionarios de su hallazgo. Transportados al cuartel, tras casi un año de depósito en Intendencia, fueron tallados por dos legionarios de color que dibujaron los escudos de armas del 3er Tercio, de la VII, VIII y Grupo Ligero de Caballería, así como de la 1ª Batería de Artillería del Tercero. Además lleva otras inscripciones como una calavera con dos Banderines que parecen de Caballería, varias condecoraciones,…

Estatuas del 3º en «Alvarez de Sotomayor»

La estatua de un legionario ataviado con siroquera, fusil en una mano y granada de mano en la otra, se inauguró el 20 de septiembre de 1962 en el cuartel de Rayen-Mansur, luego estuvo situado en el centro del cuartel de Sidi-Buya y posteriormente en Puerto del Rosario, ubicándose en el jardín de la entrada. Actualmente se encuentra en la Base Alvarez de Sotomayor (Almería). Así se relata en la revista la Legión el día de su inauguración:

«Sobre un sobrio pedestal, formado por piedras de Smara, se erguía la magnífica estatua, obra del insigne escultor canario Don Abraham Cárdenes, quien logró plasmar en su figura todo el espíritu legionario que tan bien supo captar en las inolvidables jornadas que este artista convivió con los legionarios. El Señor Cárdenes, a sus reconocidos méritos de escultor, incrementó todo su interés, todo su entusiasmo, todo su enamoramiento por la idea, que le fue sugerida por el Coronel del Tercio, culminándola en un magnífico gesto de desprendimiento y cariño a la Legión al regalar su obra al Tercio. Durante la ceremonia de la inauguración el 20 de septiembre de 1962, el Señor Coronel Jefe del Tercio destacó el significado del monumento, en el que perdurará el alma de la Legión y en el que están representados todos los que fueron, los que cayeron con el nombre de España en los labios, regando con su sangre la ardiente arena del desierto, y los que aquí estamos en servicio avanzado y vela constante, arma al brazo, de los intereses sagrados de la Patria.

Nombró el Sr. Coronel a varios de estos muchachos, albañiles, carpinteros, fontaneros, electricistas, a quienes entregó un premio, hombres que no saben de horas de trabajo, ni de días festivos, destacando la actuación del incomparable Cabo Primero Hermida, quien ya se retira tras una laboriosa vida consagrada a la Legión, y la de nuestro genuino artista el también Cabo Primero Fabián Mateo Martínez, creador de unas piezas dignas de museo, cual son el maravilloso arcabuz, pica y ballesta que adornan el pie de la estatua, fieles reproducciones de aquellas armas – nuestro glorioso emblema que portaron los caballeros de los Tercios de Italia y Flandes».

Existen otras dos estatuas que en cierto modo han sido sustraídas al 4º Tercio, pues estuvieron en el acuartelamiento de Villa Cisneros pero con motivo de la evacuación del Sahara en 1975, y la disolución del Tercio hermano, fueron heredadas por el Tercio Juan de Austria que las instaló en Pto. del Rosario. El primero es el monumento al espíritu de compañerismo. Se trata del legionario con siroquera que recoge a un herido y que actualmente se encuentra presidiendo la entrada de la base Alvarez de Sotomayor de la BRILEG, al igual que antes estuvo en la entrada del cuartel de Villa Cisneros y luego en el jardín del cuartel de Fuerteventura. Lo mismo ocurre con la estatua de Marte (dios de la guerra) que del campo de deportes de Villa Cisneros pasó a la avenida de las Banderas en Fuerteventura.

En lo que respecta a Smara, la VII Bandera erigió la estatua de un legionario con la Bandera, popularmente conocido primero como el torero y más tarde con otro nombre que no me atrevo a reproducir aquí, pero que hacía alusión a un cierto aspecto amanerado de la pose del legionario. Por otro lado la sana rivalidad entre unidades propiciaba el sacar motes al contrario, y en este sentido cabe pensar que la VIII Bandera tuvo algo que ver al tratarse de un monumento erigido por la VII que tras la evacuación pasó al campamento Valenzuela en el Matorral y actualmente está en Almería.

Por su parte, de las buenas relaciones entre el 3er Tercio y la Marina de Guerra hemos legado tres pequeños monumentos marineros. Una mina donada por la Armada al Tercio en 1963 y que estuvo en Sidi Buya y en Pto. del Rosario, un cañón naval de la misma época y en la misma situación que la anterior (que fue motivo de más de una anécdota, recordemos la de Compañía el cañonazo), y unas anclas más recientes pues fueron entregadas estando el Tercio ya en Pto. del Rosario, todos ellos situados también en los jardines del cuartel de Fuerteventura y actualmente en Almería.

En Alvarez de Sotomayor, en los jardines que existen frente a la PLMM, se encuentran los bustos de Millán Astray, Franco y Valenzuela, que rodeaban el monolito en Sidi Buya y Fuerteventura. En la isla se quedaron dos monumentos uno conocido como Los Bolingas, que representaba a dos legionarios tendidos auxiliándose (actualmente está en paradero desconocido). Estaba en la entrada del acuartelamiento. El otro monumento dedicado a los extranjeros de la Legión, obra del Cabo 1º Grancha (cornetín del Coronel) que se erigió en la Plaza de Smara del acuartelamiento de Fuerteventura.

En Almería existen unas inscripciones de cerámica de la VII Bandera en homenaje a sus creadores y que recuerdan las condecoraciones concedidas a la unidad, otra dedicada a las acciones de guerra y una última al accidente de un helicóptero ocurrida en noviembre de 1994 en el barranco de La Herradura (Fuerteventura) en el que murieron el Capitán Castillo, el Sargento Palacios, el Cabo Gómez y el CL. Guisado de la 1ª Cía de la VII Bandera, (descansen en paz). La VIII en otra inscripción en cerámica recuerda su actuación en Kosovo (2000). Un mapa de cerámica hace mención al traslado del Tercio de Fuerteventura a Almería en enero de 1996. Por último un busto de D. Juan de Austria que preside la entrada de la PLMM se inauguró en julio de 1999.

Año 2003: mural y sala histórica del Tercero

En el 2003 el Tercio depositó en el Museo de la Brigada de la Legión cuatro piedras enormes con grabados de hombres prehistóricos cazando animales. Estas piedras al parecer se trajeron de Fuerteventura y probablemente procedían del Sahara, concretamente del cerro El Hasein Bukerch a 10 km al SE de Smara. Su valor histórico es enorme, si bien no he podido saber su verdadero origen e historia (algún lector estoy seguro que nos lo aclarará en el libro abierto).

En el 2003, aprovechando la celebración del 20 de septiembre, el Coronel Jefe del Tercio (Vicente Bataller, autor de este libro) quiso aportar tambien su granito de arena para mantener y sobre todo difundir entre el personal a sus órdenes el Historial del Juan de Austria inaugurando para ello un mural de cerámica de 4,40 m. de ancho por 3,60 m. de alto con la historia gráfica del Tercero, un Tercio Nómada. En el mismo vienen representadas todas las unidades que han pertenecido al 3er Tercio con sus Guiones, galletas, pepitos, escarapelas así como los dibujos de sus diferentes acuartelamientos, monumentos y legionarios vestidos de época.

Todas estas figuras giran alrededor de un plano en el que aparece el sur de la Península, Marruecos, el Sahara y Canarias, con aquellas localidades donde estuvieron las unidades del Tercero. Este diseño ideado por el Coronel Bataller fue plasmado gráficamente en un programa informático por el Subteniente Spínola y pintado a mano sobre la cerámica por el artista valenciano Joaquín de la Rosa. Además, el escudo histórico de la Legión del monolito del Krimda que luego estuvo en todos los monolitos del Tercio en su largo nomadeo se ha incrustado tambien en un lugar destacado dentro del cuartel, como reliquia de la época fundacional. Por último, a la entrada de la base se pintó sobre piedras y con un gran emblema de la Legión que puede verse desde la autovía Almería – Granada y otros dos grandes emblemas también las pintó el Tercio en el 2002 en una loma próxima a la autovía Almería – Murcia.

Por otro lado, en esta fecha tan significativa tambien se inauguró la nueva Sala de Banderas del Tercio, que a modo de sala histórica contiene una reproducción de los Guiones y Banderines de las unidades desaparecidas (IX Bandera, Grupo Ligero de Caballería, Batería Transportada y Compañía Bakali) así como libros, colección de pepitos y escarapelas, ….y otros objetos de valor histórico que se han ido adquiriendo o han sido donados por antiguos mandos o legionarios del 3er Tercio. Asimismo en una vitrina figura una reproducción de las entradas de los diferentes acuartelamientos del Tercio, desde el Krimda hasta el de Puerto Rosario, obra y donación del antiguo legionario Victorio Ramé Hungría.

Una serie de pósters con fotografías, escudos, textos, etc. de cada unidad, de los Guiones y Banderines, Bandas de Guerra y Escuadras de Gastadores, misiones de paz, completan, junto con más de 500 fotografías de las distintas épocas recuperadas de diferentes archivos, esta colección histórica. Por último, este trabajo de investigación ha culminado con la edición de este libro que figura en tus manos, preámbulo espero de lo que dentro de unos años puede ser un libro mucho más completo, el «D. Juan de Austria, 75 años de historia» si los veteranos colaboráis utilizando el sistema del mencionado libro abierto.

La medalla de Protección Civil

El 29 de noviembre de 1994 el Tercio D. Juan de Austria recibió una de las más altas recompensas al mérito en la Protección Civil. Se trataba de la Medalla de Plata colectiva con distintivo azul de la citada entidad. El acto sencillo pero emotivo y lleno de brillantez fue presidido por el Excmo. Sr. General Jefe de la Zona Militar de Canarias D. José Antonio Romero Ales y al mismo asistieron numerosas Autoridades tanto civiles como militares. Esta medalla fue concedida al Tercio por su participación desde su llegada a la isla de Fuerteventura, en el mes de diciembre de 1975, en múltiples acciones de ayuda a la población civil, tales como la extinción de incendios, inundaciones, accidentes marítimos, de tráfico, evacuaciones de heridos y como máximo exponente en lo que a donaciones de sangre se refiere. Tal distinción fue entregada por el Excmo. Sr. D. Anastasio Travieso Quintana, Delegado del Gobierno para la Comunidad Autónoma de Canarias, en representación del Ministro de Justicia e Interior, quien dirigió al Tercio las siguientes palabras:

«Me corresponde el honor de estar representando al Ministro de Justicia e Interior, al Director General de Protección Civil y a todo el Gobierno de la Nación, para cumplir con una grata misión que me honra y me enorgullece. Nos hemos dado cita para imponer al Tercio D. Juan de Austria 3º de La Legión la medalla de Protección Civil en su categoría de plata y con distintivo azul por los reconocimientos que concurren en todos sus componentes, de forma colectiva, acreditados por las numerosas ocasiones en que por las diversas circunstancias acudieron en auxilio de sus semejantes, la mayoría de las veces del pueblo majorero.

En reconocimiento de ello el Ministerio de Justicia e Interior por orden de 16 de septiembre del año en curso, decidió conceder con carácter colectivo, la distinción aludida por sus destacadas actuaciones de interés para la protección civil y también por su intervención humanitaria en Bosnia-Herzegobina. La relación de los méritos que concurren en esta unidad militar desde su llegada a la isla de Fuerteventura borran cualquier duda que sobre la misma pudiera existir. El Tercio como colectividad, como unidad del Ejército español en su afán de integrarse con su pueblo a quien desean defender y servir no dudó nunca ni un instante en acudir en su auxilio con sus medios, con su organización, con la juventud y la experiencia de sus componentes, con la decidida voluntad de servir con su solidaridad, con su altruismo y con su sangre en cuantas ocasiones fue requerida, relación de méritos que concurren en este colectivo de hombres encuadrados en el Tercio D. Juan de Austria desde su llegada a esta isla que le hacen acreedor a la condecoración que hoy se le impone».

LOS UNIFORMES: DEL VERDE AL ÁRIDO Y MIMETIZADO

Millán Astray, gran psicólogo, quiso tener Espíritu de Cuerpo y se preocupó desde el principio de dotar a sus legionarios de un uniforme marcial, atractivo y cómodo. En el primer cartel de enganche ya mencionaba que la unidad tiene un uniforme vistoso.

La uniformidad del 3er Tercio fue siempre, lógicamente, la específica de la Legión llevando para diferenciarse de las otras unidades legionarias los distintivos de brazo (escarapelas) y de pecho (pepitos) propios del Tercio y de las Banderas. Solamente en la época del Sahara los dos Tercios saharianos y la XIII Bandera independiente se vieron necesitados de adquirir unas prendas específicas para el desierto que los distinguía de los Tercios hermanos del norte de Africa.

Las prendas de cabeza

Cuando en mayo de 1925 se creó la VII Bandera y en enero de 1926 la VIII, los legionarios usaban como prenda de cabeza el gorrillo legionario, que entonces carecía del emblema de la Legión en la parte frontal (éste no apareció hasta la guerra civil del 1936-39), y tampoco llevaba barbuquejo (introducido por los carristas legionarios durante la citada guerra para evitar que se volara el gorrillo en las unidades motorizadas). El gorrillo legionario, conocido por isabelino o popularmente chapiri, proviene del antiguo gorro cuartelero. Es que en el siglo XIX este gorro era de enormes proporciones, tipo gorro de dormir, estando su borla en medio, ladeada.

Fue el propio Millán Astray quien lo implantó por ser más atractivo, gracioso, airoso y muy marcial. Era desde luego, infinitamente más estético que los bonetes circulares como él decía , la borla con su vivo color rojo tiene como finalidad espantar las moscas que molestaban en la cara. La adición del barboquejo fue a causa de la creación durante la guerra civil de unidades motorizadas para evitar que se les volase. Este gorrillo lo alternaban con el chambergo o sombrero de lona pespunteada, muy práctico para el sol de Marruecos.

El sombrero chambergo tan ligado al recuerdo de las primeras campañas de La Legión, obtuvo su nombre por usarlo el mariscal Schomberg, que introdujo en España un nuevo tipo de uniforme de larga casaca y sombrero de anchas alas, uniforme que se denominó a la chamberga del mismo modo que al sombrero se le llamó chambergo, siendo prenda característica de los inolvidables Tercios de Flandes. En 1862 se le dio a nuestros Batallones de Cazadores un chambergo con plumas verdes, origen del que actualmente tenemos.

Otra curiosidad de la uniformidad fue que los Oficiales en el gorrillo y en la teresiana llevaron la corona real hasta el advenimiento de la República en 1931. En 1958 según veremos mas adelante, con motivo de la marcha de unidades al Sahara se dotó a los legionarios de gorra con visera larga y siroquera.

Las divisas que portaban los Oficiales en la parte frontal del gorrillo y los Suboficiales y tropa en el lateral derecho, desaparecieron en 1987, pasando a las hombreras. Del mismo modo las divisas dejaron de figurar en las teresianas, prendas típicas de Oficiales y Suboficiales. Los Oficiales además llevaban unos fusiles cruzados en la parte frontal, a diferencia de los Suboficiales que no los tenían. Desconozco que diferenciaba en la teresiana a los Oficiales de Caballería del Grupo Ligero (¿lanzas como las del desaparecido Escuadron de Lanceros?) y los de la Batería Transportada.

La teresiana llevaba en la parte superior de la banda, un cordón trenzado de oro, llamado chapín y un remate en botón. En dicha parte y en el cinturón, tenía bordado en oro el emblema de Infantería en vigor en aquélla época; dos mosquetones cruzados en el guardamonte hacia arriba y superando el emblema, las divisas de empleo. En el Reglamento del 43 figuraban sólo las divisas. En la época fundacional, portaba la corona real en lugar del botón. Sobre la visera se colocaba en caso de los Jefes el cordón de oro y en los Generales los bordados de su rango. La I.G. 9/93 suprimió las divisas y el emblema de Infantería, poniendo en su lugar el de la Legión. La gorra teresiana, que fue reglamentario en nuestro Ejército de 1.884 a 1.908, se llamó así por su similitud con la que usó el Rey D. Alfonso XII en el colegio teresiano de Viena.

A pesar de los nuevos modelos de prendas de cabeza, el gorrillo legionario sobrevivió a todas ellas. En todas las Cartillas de Uniformidad de la Legión el gorrillo figuró en lugar preferente alternando unas veces con el chambergo, o la boina negra y el casco al organizarse en 1970 la Compañía de Carros AMX-30 Bakali en el 3er Tercio, o con la gorra montañera en el Sahara para adaptar la siroquera. En 1977 (CL nº 147) volvió la gorra de visera verde ya usada en el Sahara, figurando por primera vez el uso del casco de acero reglamentario. La década de los ochenta fue una época de grandes cambios en la uniformidad del Ejército y por tanto de la Legión. Todas estas reformas fueron recogidas en una orden de abril de 1987. Las divisas desaparecieron de la prenda de cabeza sea teresiana, gorrillo ó boina, siendo sustituidos por el emblema del Cuerpo.

Por último, el casco no se utilizó por el Tercio hasta la época de Fuerteventura. En el Sáhara solo lo llevaban los carristas de la Bakali y los del Grupo Ligero Sahariano. El casco reglamentario lo fue desde entonces el Marte pero en el 2002 se sustituyó por uno nuevo de reciente fabricación que ofrece la máxima capacidad balística; las formas son casi idénticas, y con la funda que lo cubre es difícil de identificar cual es el antiguo del nuevo.

El calzado

En 1925 la parte inferior de los pantalones se ajustaba a la fisonomía de la pierna alternando las vendas, a modo de polainas, con la pernera abotonada (los Oficiales llevaban o bien pernera, o bien pantalones de montar a caballo). El calzado más utilizado era la bota alpargata de color blanco, tomada de los Regulares.

En definitiva usaron el pantalón reglamentario en el Ejército, con la sola variación del color y vendas para las piernas. Más tarde se suprimieron para dar paso a la polaina abotonada en el costado exterior formando cuerpo con el pantalón a diferencia del resto del Ejército que eran dos prendas independientes. La polaina llevaba una trabilla cosida por la parte inferior de ella y en su extremo un ojal que debía abrochar en el último botón de la misma. Los botones eran de color avellana tostada en forma de bola y en número de once para la talla X, que correspondía a un hombre de altura 1’75.

En 1939 se adquirió el boto tipo alemán, provistos de trabillas, aunque seguían en vigor para la instrucción diaria las alpargatas blancas. Este boto desapareció en 1952. Aunque en la guerra de Ifni (1957-1958) se usaron las botas- alpargatas, al crearse el 3er Tercio sahariano. El calzado utilizado fue muy variopinto: desde los primeros botos de cuero negro, pasando por las botas de lona con suela de goma, las botas de tres hebillas y las cómodas nailas ó sandalias de cuero – utilizadas, normalmente, con calcetines blancos o verdes. En los años 60 se adquirieron unas botas chiruca marrones (color desierto) de lona con suela de goma, muy cómodas en el suelo pedregoso del desierto y grandes cantimploras de dos litros.

En los años 90 se cambió la bota de tres hebillas por la de tipo paracaidista con cordones y en el 2002 se dotó al Tercio de botas tipo gorotex (impermeables) y botas para climas cálidos. Al GT Juan de Austria se le dieron botas especiales para el desierto de color árido.

Correajes

El correaje era de lona tipo Mills de color grisáceo, comprado en Gibraltar a los ingleses. En 1927 se adquirió el correaje de cuero (idéntico al de lona pero de color marrón) y la cartera mochila, si bien el de lona aún podía verse en la guerra del 36. Para el entierro del Coronel Jefe del Segundo Tercio D. Juan Mateo y Pérez de Alejo, muerto en atentado en Ceuta en el año 1.931 por un antiguo Sargento expulsado, la Legión, en señal de duelo se tiñó de negro los correajes de color avellana, permaneciendo desde aquella fecha de este color. La mochila y saco de dormir del legionario, se reducían a la cartera o morral y a la manta llevada en bandolera.

Durante la guerra civil (1936-39) se adoptaron las cartucheras negras, la cazadora y el pantalón bombacho. A comienzos de 1975 se entregaron los primeros correajes verdes de lona que sustituyen a los negros de cuero, reservados para formaciones ( si bien algunas ocasiones también se utilizó el de lona). En los años 80 aparecieron también unas cangrejeras o correas para sujetar a la espalda el saco de dormir, el chaquetón …. y en la cintura los cargadores, el morral, cantimplora, granadas de mano en los tirantes, etc.

Desde 1977 se alternó el correaje nuevo con el de lona. Con el uniforme de sarga se llevaba, o correaje de cuero negro, o de lona muy parecido al del resto del Ejército, pero verde. Fue el Coronel Pallas, fundador de los paracaidistas, quien impuso el mismo correaje que la Brigada Paracaidista que ha llegado hasta nuestros días, aunque de color verde. El mismo ceñidor, trinchas, bolsa riñonera, cartucheras y pulpo para formar una mochila con el saco y el paño de la tienda cima. Pallas trajo también una estupenda cantimplora francesa de litro y medio, con brocal ancho, y una marmita llamada coreana.

Ya en los años 90 se dotó del PECO (porta equipo de combate), un chaleco de combate que lleva bolsillos para la munición y material diverso. Recientemente, los legionarios han recibido un nuevo chaleco táctico y otros elementos que potencian su equipo personal. En los bolsillos del mismo suelen llevarse elementos de uso personal que ayudarán a salir de un apuro. La adopción del nuevo chaleco ha venido motivada, entre otras razones, por el tamaño de los cargadores del fusil de asalto HK. Los bolsillos más grandes están destinados a alojar éstos y los más pequeños a útiles de uso personal. En todo caso, en la nueva prenda pectoral suelen llevarse cuatro cargadores de 30 disparos cada uno.

Este chaleco, que incluye un sistema de regulación en su parte trasera, se adapta con mayor rapidez a la constitución de usuario y puede desabrocharse con gran celeridad en caso de necesidad. El chaleco antiesquirlas debe situarse en la zona del torso cuando se realizan ejercicios con fuego real y cuando se trabaja en zonas de riesgo, aunque esta prenda se ha renovado parcialmente con una que también tiene capacidad antibala.

Uniformes y prendas de abrigo

La camisa en 1925 que se encontró la VII no llevaba hombreras y estaba abierta solo hasta la mitad del pecho, debiendo introducirse por la cabeza. Sin embargo unos meses más tarde de la creación de la VIII ya se adoptaron las hombreras con el emblema. La camisa legionaria, fue a propuesta del Comandante Adolfo Vara del Rey y es del tipo deportivo abierta, que para la época en que las camisas eran para llevarlas abrochadas hasta el último botón, indicaba que lo que se requería era la comodidad. Por cuestiones de higiene se lleva el cuello vuelto por encima de la guerrera. Fue Millán Astray quien quiso que sus Oficiales llevaran unos guantes tipo manopla, para estímulo de todos. La guerrera fue caqui verdoso con el cuello vuelto y bolsillos. Los pantalones eran de este mismo color y de forma breeche (hasta 1938 se adquirió el pantalón bombacho, según veremos).

En cuanto a la prenda de abrigo los legionarios utilizaban el capote-manta, que si bien inicialmente estaba cerrado (se introducía por la cabeza), pronto en la Legión (sobre todo en los Oficiales) se consintieron algunas modificaciones, pues solían abrirse por delante y forrarse por dentro con pieles y seda blanca.

«Lo que fueron la bota navarra y la alpargata para el calzado de invierno y verano resultó el capote-manta para el abrigo: la prenda más antigua, magnífica, evocadora e hispánica. Se podría afirmar que el capote-manta era la tradición española hecha prenda. El capote-manta tenía un olor montaraz, humano, equidistante del tomillo y de la jara y del cuero seco de las botas o de blando cuero de las abarcas. También olía a sudor y a pies. Olía a leña verde, a humo denso, a tierra mojada, a polvo, olía a soldado por todas partes».

El capote-manta, esa prenda tan militar y tan legionaria, se adoptó por Real Orden de septiembre de 1.916 para todo el Ejército de Africa, siendo prenda de abrigo reglamentario para el Tercio desde la creación de éste en septiembre de 1920. Como cosa curiosa fue impuesta por el General Bernardo Alvarez del Manzano y Menéndez Valdés, llamado en su época El padrino de La Legión. Dicho capote servía de manta, prenda airosa de paseo, tienda de campaña de urgencia, de parasol si se colocaba entre dos árboles, …. Se podía llevar abrochado, desabrochado o semidesabrochado. Con forro de seda blanco, o de otro color, con el cuello de piel o tal como lo entregaba el almacén. Para campaña se podía llevar atravesado a la bandolera. En fin, quizás haya sido la prenda más práctica de la uniformidad del militar.

El jersey gris fue adoptado por primera vez en la Legión en 1931 por la VII Bandera cuando marchó a Madrid a la toma de posesión del Presidente de la República y le sorprendió un intenso frío, tomando la iniciativa de adquirir esta prenda de abrigo en un comercio civil.

El largo capote fue reglamentario entre 1943 y 1955, año en que se adoptó el tabardo que estuvo en vigor entre 1955 y 1964, para luego dar paso al impermeable ¾.

En 1966 el uniforme de campaña (el sarga) con camisola y pantalón relevó a la guerrera y al mono. A primeros de 1975 incluso el sarga verde, muy fácil de identificar al desplegar las unidades en el desierto, fue sustituido por el traje de campaña mimetizado árido con colores claros como la arena, conservando el verde para formaciones y vida cuartelera. En el 3er Tercio al evacuar el Sahara a finales de 1975 y marchar a Fuerteventura se conservó el mimetizado árido al principio, cambiándose luego (1983) por un mimetizado más oscuro similar al que llevaban las Compañías de Operaciones Especiales (C.O.E). Luego este color mimetizado fue adoptado por todo el Ejército.

En 1973 se declaró reglamentario cómo prenda de abrigo el Chaquetón «modelo paracaidista«. En este periodo se varió la colocación de las divisas en algunos uniformes poniéndolas sobre manguitos en las hombreras y se establecieron como reglamentarios algunos distintivos que no se usaban. En 1977 se aprobó la camisa de manga corta para todas las categorías militares (C.L. nº 147). Como prenda de abrigo el chaquetón de loneta impermeable, figurando por primera vez en la historia de la Legión el uso del casco de acero. En 1980 se declaró reglamentaria la gabardina, relevando al tres cuartos. En 1991 recién finalizada la guerra del Golfo el 3er Tercio recibió de nuevo uniformes mimetizados de color árido apropiado para el desierto. Los volvió a vestir en julio del 2003 con motivo de la marcha a Irak del Grupo Táctico «D. Juan de Austria».

Los tiradores de precisión suelen recurrir a uniformes tipo Gillie suit de fabricación propia y artesanal, o que ciertas condiciones ambientales definirán qué prendas se visten para hacer más confortable el que los hombres realicen el cometido que se les asigne.

1943: el Tercio se viste de kaki

En enero de 1943, tres años más tarde de crearse el 3er Tercio en Larache, se publicó un nuevo reglamento de uniformidad para el Ejército que intentaba suprimir los colores peculiares de las prendas legionarias, unificando el vestuario con el resto de la Infantería. Con la aplicación del Reglamento pudiera deducirse, que salvo el gorro, la teresiana y la camisa, el uniforme verde Legión iba a desaparecer equiparando el uniforme legionario al resto de la Infantería probablemente por razones económicas. Pero sólo se cumplió en parte, se utilizaron prendas caquis, el tabardo, capote, guerrera con el cuello por fuera…, pero enseguida se volvió a la primitiva uniformidad con las variantes de la época como el uniforme de loneta para Oficiales y el mono de instrucción para la tropa pero con el clásico color verde.

De este modo a los cuadros de mando les vestía de kaki, eso si, manteniendo para distinguir su pertenencia a la Legión una teresiana kaki y el emblema en las hombreras. A los legionarios, ni eso, los equiparó al resto de tropas a pie. A raíz de ello los Oficiales y Suboficiales vistieron de kaki durante unos dos años. Luego solo mantuvieron este color para el uniforme de gala y media gala hasta 1977 (CL.113) en que desapareció definitivamente. En cuanto a la tropa la normativa les afectó en las prendas de abrigo pues los capotes recibidos eran de color kaki. Como era mucho gasto renovar todo el vestuario, mientras pudieron utilizaron los uniformes verdes guardados en los almacenes de los Tercios de forma que no llegaron a cumplimentar esta orden. Lo cierto es que en las fotografías de los desfiles podemos observar a los Oficiales y Suboficiales vestidos de kaki y a la tropa de verde legionario. El tercer tomo de la Legión nos lo explica así:

«Con las medidas de austeridad que se adoptaron después de la guerra civil en el Ejército y con la vista puesta en el nuevo Reglamento de Uniformidad que estaba en estudio, se temió que el colorido y vistosidad de los uniformes de la Legión quedasen absorbidos por el único color con que se iba a uniformar a todo el Ejército. Alarmados escribieron al Fundador de la Legión para que intercediese ante el Ministro del Ejército por el posible cambio aunque fuese sólo del color del uniforme y de sus prendas más características y queridas, el gorrillo y la camisa. Millán – Astray tras ser recibido por el General Asensio, Ministro del Ejército, le transmitió el dolor de los legionarios por el posible cambio de uniforme y la pérdida de nuestro queridísimo gorrillo.

El Ministro cómo era natural en él, sin menor asomo de vacilación ni duda, sino con la mejor de las sonrisas en los labios le dijo: Mi General, la Legión, no puede estar afligida por nada y menos por una cosa tan pequeña como ésta para nosotros. Venga usted mañana y lo arreglaremos todo. Y así fue. Quedó el gorrillo, quedó la teresiana y el emblema; de las hombreras no quiso hacer hincapié el heroico legionario y lo dejaba a la libre voluntad del Ministro. Toda vez que nosotros nos sentíamos contentos, satisfechos y hasta felices con nuestra camisa, con nuestra teresiana, y gorrillo.»

La reacción a este intento de cargarse los colores legionarios provocó los efectos contrarios, pues fue cuando (años 40-50) se introdujeron los cintos anchos de cuero negro con hebillas de emblemas grabados, las galas de gastadores, las de los tambores y cornetas, los distintivos de pecho con los colores de cada Bandera, las botas altas y flexibles, llevando los Oficiales espuelas y guardapolvos (botas altas que a pesar de ser suprimidas en 1958, en la Legión se continuaron utilizando hasta mitad de los años 60). En definitiva, el uniforme legionario adquirió su mayor vistosidad y elegancia. Incluso en 1952 se autorizó el uso de pantalón largo para paseo.

El pantalón recto y el noruego de los 70 y el chandal

Haciendo un paréntesis y a modo de aclaración, no debemos confundir el pantalón recto, que es aquel que se lleva con zapatos, del pantalón noruego, que va por dentro de las botas (a semejanza de los noruegos que lo llevan para impedir que les entre la nieve). Entre los noruegos había de dos clases, noruego de sarga y noruego de tergal. El primero era el reglamentario en el Tercio para el campo, que hacía juego con la camisola de manga larga e igual tejido. En 1973 empezó a sustituirse por uno de sarga con cuatro bolsillos.

Originalmente no tenía bolsillos internos y si de tipo parche: dos en cada pierna, uno a la altura del muslo y otro justo encima de la bota. Se solía llevar con la gorra de visera y no con el gorrillo. El noruego de tergal solo se empleaba para formaciones, con gorrillo legionario, de la misma tela, camisa verde remangada y correaje de cuero. La tropa lo tenía como parte del uniforme de paseo, ya que su uniforme de paseo era con botas aunque también se disponían en las Compañías como prenda mayor para evitar el deterioro. Los mandos lo tenían que comprar para las formaciones.

Respecto al chandal, en 1975 era de color negro. No era reglamentario pero se obligaba a los legionarios a comprarlo de su masita. Posteriormente, siendo el Teniente Coronel Mayor Aznar de Arizcun, se uniformó el color adquiriendo un chandal amarillo canario, que posiblemente duró hasta que llegó el verde reglamentario del Ejército español.

La uniformidad del Sahara.

Aunque se repitan algunas de las prendas ya mencionadas, no me resisto a la tentación en dedicar este apartado a la época en que el Tercio estuvo en el desierto. Cómo es lógico, se crearon en los Tercios saharianos nuevas prendas en el vestuario legionario para adaptarse al clima y al terreno del desierto. Entre estas prendas características del 3erTercio figuraban: – Gorra verde con siroquera. – Pantalón corto con calcetines altos para evitar arañazos. – Sandalias. – Tabardo. – Jersey. – Botas de lona con suela de goma, muy cómodas en el suelo pedregoso del desierto. – Gafas, rexa, etc.

Al organizarse los Tercios saharianos con dos Baterías de Artillería y dos Grupos de Caballería, se tuvo que dictar normas sobre la utilización de los Emblemas de Caballería y Artillería, en el uniforme, debiendo usar el del arma de procedencia para Jefes y Oficiales y los legionarios el del Cuerpo. En 1962 se suprimió la bota alta que dió paso a la bota de dos hebillas y el pantalón breeche noruego con dos bolsillos en las perneras que terminaban en un puño clásico. Cuatro trabillas en forma de pico de venda para el paso del correaje, modelo que fue regulado por Orden de 28 de junio de 1964 (CL.70) y declarado reglamentario para instrucción y maniobra para tropa, el 18 de octubre (CL. nº 121) y la bota de las tres hebillas de piso de caucho vulcanizado y este mismo año, el 27 de septiembre (CL. nº102), se normalizó el cinturón de paseo de tropa de cuero (baquelita de primera) color negro provisto de chapa metálica (aleación de cobre) con el emblema del Cuerpo.

Hasta el año 1973 en el desierto se seguía utilizando la manta para dormir, como toda la vida, la tienda Cima que también servía de poncho y entre cuatro trozos se confeccionaba, uniéndolos, una tienda para dormir cuatro personas, más bien apretadas. El correaje era negro de cuero y como prenda de abrigo prácticamente no se utilizaba nada. Sin embargo a partir de este año se dotó al Tercio de sacos de dormir, tiendas Aneto, correaje de lona verde con sus correspondientes cartucheras y chaquetón tipo paracaidista.

La siroquera, pañuelo cubre rostros o cogotera, que todos estos nombres recibía, en las marchas, debía llevarse siempre puesta para mitigar los efectos del calor durante el día, pues el sol pegando en la nuca durante mucho tiempo podía producir una insolación, y del frío durante la noche, pues en la nuca, aun yendo bien abrigado, era en donde más se notaban los efectos del intenso frío. En definitiva debemos recordar que la nuca es una parte muy sensible del organismo humano y afectada ella, quedaba afectado todo el cuerpo.

Y aún más, los desiertos todos, y el Sahara es un desierto, son generalmente ventosos y polvorientos, pues su escasa vegetación resulta ser insuficiente para atenuar el permanente movimiento del aire, y también lo es para sujetar la materia suelta y finamente fragmentada (arenilla), existente en la superficie del suelo. Ello es producto tan de la erosión eoliana como de los cambios bruscos de temperatura que fragmentan las rocas, reduciéndolas año tras año a partes casi atomizadas.

Tal es así que las grandes masas de aire en movimiento continuo llevan en suspensión grandes cantidades de polvo y arena finísima, por lo que el pañuelo cubre rostros tenía en el desierto una oportuna aplicación. Cruzándolo sobre la boca y nariz y respirando a través de su tejido, se evitaba la entrada masiva de polvo en las vías respiratorias y si bien la sensación no era muy agradable, sí era útil y conveniente usarlo así, pues el respirar durante mucho tiempo a pleno pulmón sin protección alguna podía producir la sofocación por taponamiento de las vías respiratorias.

LOS VEHICULOS DEL TERCIO: DEL MULO AL BMR

Los primeros vehículos

Al crearse el 3er Tercio el 1 de enero de 1940, en plantilla contaba con un coche ligero (el del Sr. Coronel) y 5 camiones, siendo los 84 caballos de los Oficiales y 297 mulos la base del transporte de personas, armamento, impedimenta y víveres. En 1944 esta plantilla se incrementó en 1 moto y 8 camiones más del tipo Ford-K, lo que suponía un pequeñísimo parque móvil para los mas de 3.000 hombres que contaba el Tercio agrupados en cuatro Banderas.

En Larache el Tercio disponía de un autobús Dodge; adquirido en el Marruecos francés, a los americanos de la Base de Kenitra. Con matrícula civil ME (Marruecos Español) estaba a nombre del Mayor, que se cambiaba al cambiar él. Se compró, como otras cosas, gracias al fondo P. Se vendió al salir de Larache. El Cte. Cruz nos describe como eran los vehículos en los años 50.

«Los medios mecánicos de transporte del Tercio 3 eran exiguos: un viejo coche de color negro (no llegué a saber la marca) a disposición del primer jefe, un autobús desvencijado conocido como la guagua para el transporte de mandos desde Larache al Krimda y viceversa, apoyado por un camión 3HC carrozado con caja de madera al que se conocía con el nombre de la Pepa. El servicio de abastecimiento para las cocinas del Krimda y el T’Zenin lo hacía un gasógeno, que estuvo funcionando hasta finales del año 1953. A partir de entonces fue relevado por un Chevrolet de aquellos de morro larguísimo y de los que el Tercio recibió como media docena si no recuerdo mal. También apareció un land-rover inglés de carrocería metálica y pintado en verde oscuro, para el Coronel. Tras los acuerdos con EE.UU., el Segundo Tercio tuvo la suerte de disponer de una Cía. motorizada con jeep de l/4., única en la Legión».

Trumphys: camiones blindados

Las Baterías de los Tercios saharianos para el transporte de las piezas y el de los sirvientes y municiones recibieron 10 camiones blindados canadienses GMC / C15 TA, conocido como trumphys. El camión C-15TA Trumphy, era un vehículo blindado fabricado en Canadá sobre el camión GMC C-15 con destino al Ejército británico para su empleo como transporte de tropas, tractor de artillería, ambulancia y vehículo de carga general, lanzándose al mercado un total de 4.502 C-15TA empleados por los ingleses y otras fuerzas aliadas durante y después de la Segunda Guerra Mundial (SGM). España compró a Canadá en 1948 una partida de 36 C-15TA que fueron utilizados sucesivamente como tractores de artillería y transportes. Diez de estos trumphys pasaron en 1958 a cada uno de los Grupos Ligeros de Caballería de los dos Tercios saharianos. Entre sus características cabe destacar: año de fabricación 1943, peso 5,3 toneladas, largo 4,75 m., ancho 2,33 m., alto 2,31 m. , motor GMC-270 104 cv, velocidad 72 km/h., autonomía 700 km. , armamento ametralladora Alfa 43/55 de 7,92 mm., tripulación 1+11.

Para adoptar el trumphy al desierto en la cabina, en la pared posterior y en los laterales, se montaron unos soportes para colocar una ametralladora con su afuste. En la cámara de personal se instaló en posición central un asiento doble para seis plazas, que se colocaban espalda contra espalda mirando hacia el exterior, así como dos asientos plegables en los laterales. Las cajas de accesorios, situadas sobre las ruedas traseras, fueron eliminadas y sustituidas por unas jaulas que servían para transportar seis petacas de agua cada una, manteniendo unas cajas pequeñas en los guardabarros posteriores. En la parte posterior izquierda se ubicó otra especie de jaula para transportar dos petacas de 2 litros cada una.

La total motorización: 36 LR por Cía

En los primeros años del Sáhara se dotó al Tercio de camiones Ford Köln, utilizados también como aljibe, cisterna, ambulancia, grúa, etc… Se emplearon para transportar sobre su caja, las antiguas piezas de artillería de la Batería Transportada. En cuanto a coches ligeros todo terreno (CNTT) ¼ Tn. se asignaron Jeeps CJ-3, algunos en función de porta arma con cañones sin retroceso (CSR) de 75 mm y morteros de 60 mm. También camiones todo terreno 2 ¼ Tn y Jeep Willys MB, para transportar el montaje antiaéreo cuádruple M-45 de 12,70. y Dodges T-214 Beep serie WC-52.

A principios de los años 70, el Tercio adquirió una plantilla totalmente motorizada. Así en cuanto a vehículos, hasta 1972 se utilizaron los land – rover (LR) largos 1300, uno por unidad tipo Pelotón, siendo sustituidos este año por los LR-109 dotando a dos por Pelotón o lo que es lo mismo, uno por Escuadra. Es decir que una Compañía disponía de 37 land- rover 109 largos más 2 LR-88 cortos para los cañones sin retroceso (CSR), a razón de 9 por Sección (8 en los 4 pelotones mas 1 del jefe de Sección), existiendo 4 Secciones (con la de Armas de Apoyo que contaba también con 9 LR), más 3 LR de la PLM de Compañía. A estos vehículos ligeros había que añadir dos Pegaso 30×40, también de nueva adquisición en 1972.

La Compañía estaba pues totalmente motorizada de forma que cada Escuadra disponía de un vehículo, asemejándose más esta organización a la Caballería que a la tradicional de Infantería. Las Compañías de Plana Mayor de las Banderas, eran igualmente motorizadas, pero con la finalidad de liberar a las Compañías de un exceso de problemas de mantenimiento y rentabilizar el transporte, se centralizaron en la PLM de la Bandera la mayor parte de los camiones constituyéndose una unidad denominada Sección Transportada.

En el continuo patrullar por el Sahara, y con la finalidad de reducir las siluetas de los vehículos, evitar destellos y reflejos por los cristales y permitir una buena observación y entrada en fuego. se adoptaron ingeniosas soluciones para transportar la munición e impedimenta sobre los vehículos. Para empezar, cada land – rover transportaba 100 litros de agua potable en dos bidones de 50 lts galvanizados. Esto era esencial para asegurar la supervivencia en el desierto y permitir un mínimo de aseo diario. Con todo la temperatura que alcanzaba el líquido elemento era la suficiente para hacer aborrecible la bebida para el consumo, por lo que los legionarios recurrieron a un ingenioso medio llamado guirbi. Se trataba de un conjunto de cuatro botellas de un litro, forradas de tela y protegidas por arpillera que se colgaba del enganche del parabrisas. También se fabricaban con lona fuerte y capacidad para unos cinco litros o más de agua, a semejanza de las botas tradicionales para el vino, pero con boca ancha, eran muy útiles.

Este conjunto se mojaba y con la velocidad del vehículo se creaba una corriente de aire que, por el conocido efecto winch, refrescaba el conjunto permitiendo beber el agua a una temperatura aceptable. Según el tipo de vehículo, la munición de armas se situaba en el interior del mismo. Para la sujeción de las ametralladoras se diseño también un vástago vertical sobre el que se situaba la máquina permitiendo hacer fuego por encima de las cabezas de los ocupantes. En todo caso, el equipo personal se transportaba en petates sostenidos por unas redes situadas en las parte externa de cada vehículo. Además, cada uno de ellos iba dotado de un triángulo de remolque para facilitar su inmediata recuperación por otro vehículo de características similares.

Carros de combate en el Tercio: M-24 y AMX-30

En cuanto a carros de combate el 3er Tercio tuvo en dotación carros M-24 Chaffe en su Grupo Ligero Blindado de Caballería y carros AMX-30 en su Compañía Bakali. El Grupo Ligero contaba además con autoametralladoras-cañón (AAC) M-8 y M-20, sustituidas luego por AAC francesas Panhard AML-245 en la versión H-90 y HE-60. El carro de combate M-24, aunque de mayor peso que los anteriores, pertenecía también a la categoría de los carros ligeros. Fue diseñado en 1942 al considerar el US Army insuficiente al cañón de 37 mm. del M-5 A 1 y exigir otras mejoras y características con respecto a aquél.

A partir de 1953 España recibió 180 M-24 con los que fueron equipados los Regimientos de Dragones de Caballería y otras unidades del arma, entre ellas los Grupos Ligeros Blindados (GLB) I y II de la Legión. El año de fabricación fue 1944, teniendo un peso de 20,3 toneladas y midiendo de largo 5,01 m., de ancho 2,89 m. y de alto 2,77 m. Contaba con un motor Cadillac 44T24 de 110 cv, alcanzando una velocidad de 54,7 km/h. Su autonomía era de 160 km, disponiendo como armamento de un cañón M-6 de 75/76 mm. siendo su tripulación de 5 hombres.

El AMX-30 fue la solución francesa al llamado carro europeo de la década de los sesenta. Fue un medio de combate moderno, de gran fiabilidad, armado con un potente y preciso cañón de 105 mm. y dotado de gran movilidad. Cuando en 1970 se organizó la Compañía Bakali del Tercio Don Juan de Austria fueron adquiridos 19 carros AMX-30, al tiempo que se preparaba su producción en España. El año de fabricación fué 1963, el peso de 36 toneladas, con 6,80 m. de largo, de ancho 3,10 m. y de alto 2,78 m., motor HS-110 de 720 cv velocidad 65 km/ h., autonomía 600 km., armamento cañón Defa F-1 de 105/56 mm., 2 ametralladoras de 7,62 y 12,70 mm, y una tripulación de 4 hombres.

Autoametralladoras-cañón: Hércules y Panhard

La autoametralladora-cañón (ACC) M-8, Hércules, era un coche blindado de reconocimiento ligero 6×6 y armado con un cañón de 37 mm. Fue diseñado en 1942, por la Ford cuando los Estados Unidos entraron en la segunda guerra mundial, sirviendo en las unidades de reconocimiento de varios Ejércitos aliados entre ellos Francia. Fue uno de los vehículos USA más populares de la contienda mundial. En cuanto a sus características cabe señalar que pesaba 7,8 toneladas, medía de largo 4,93 m. y de ancho 2,54 m. Su motor era del tipo Hércules JXD de 86 cv, alcanzando una velocidad de 90 km/h., siendo su armamento un cañón M-6 de 37 mm. y la tripulación de 4 hombres.

Los antecedentes son que ante la situación reinante en el Sahara y la aparición de un denominado Ejército de Liberación, financiado por Marruecos, se decidió enviar una fuerza expedicionaria desde la Península. A la División de Caballería se le encomendó aportar dos Grupos a la citada fuerza, compuestos por efectivos de los Regimientos Santiago nº1 y Pavía nº4, constituyendo cada uno de ellos tres Escuadrones, uno de Plana Mayor, uno mecanizado y otro blindado.

El Escuadrón blindado del Pavía dispuso de los únicos carros de combate ligeros M-24 Chafee de todo el Regimiento. El Santiago carecía de material blindado y tras unas apresuradas negociaciones se consiguió que Francia vendiera las autrometalladoras-Cañon AAC Ford M-8 Hércules. Francia las suministró de segunda mano, procedentes de su parque mecanizado de origen norteamericano (habían participado en la II GM y en la guerra de Argelia). Los 10 vehículos blindados necesarios, nueve M-8 más un M-20 de mando, fueron recibidos en la frontera de Irún junto a sus repuestos y municiones, así como 70 cubiertas y cámaras para los mismos.

Aunque eran vehículos usados ya por el Ejército francés, la robustez y las prestaciones de las AAC M-8 Hércules fueron suficientes para lograr una actuación ciertamente notable durante la campaña de Ifni-Sahara. El M-20 era un vehículo derivado del modelo básico AAC Ford M-8 Hércules, destinado a tareas de mando y enlace que carecía de torre aunque no de armamento. Su tripulación la componía un jefe de vehículo, un tirador que manejaba la ametralladora de 12,70 mm, un conductor, su auxiliar, y dos operadores de radio encargados de manejar los equipos de transmisiones y enlace con los que estaba dotado el vehículo.

Tras diversos ejercicios realizarían su primera misión de combate el 10 de febrero en vanguardia de una columna enviada contra los rebeldes situados en la zona de Edchera. Pasada la fase álgida del conflicto, el material de los Grupos expedicionarios sería cedido a dos unidades de nueva creación, los Grupos Ligeros Blindados I y II de los Tercios saharianos. Los Hércules serían sustituidos en 1966 por los vehículos Panhard AML-60 y AML-90.

En cuanto a las AAC AML-245 HE-60 y H-90 fueron unas autoametralladoras nacidas en 1961, fruto de los requisitos del Ejército francés y de la experiencia constructora de Panhard & Levassor. De concepción muy sencilla, reunía unas condiciones técnicas y tácticas avanzadas y muy bien adaptadas a la guerra moderna, clásica e irregular y a las misiones específicas para las que fue destinado. España compró en 1965 con destino a los dos GLB, ante la necesidad de renovar su material, veinticuatro AML HE-60 y doce H-90, número que fue ampliado posteriormente para dotar a los distintos Grupos Ligeros de Caballería del resto del Ejército. Como principales características señalar: año de fabricación 1961, peso 4,8 toneladas, largo 3,79 m (5,11c/ cañón), ancho 1,97 m, alto 1,85 m, motor Panhard 4HD 90cv, velocidad 100 km./ h., autonomía 550 km., armamento mortero CS61/6 de 60 mm, cañón Defa M-921ª de 90 mm, 1 ametralladora NF-1 de 7,62 y una tripulación 3 hombres.

El embrague era centrifugo con accionamiento electromagnético que permitía suprimir el pedal de embrague. Caja de cambios mecánica con marchas hacia delante y 1 hacia atrás. Tracción 4×4, ruedas con neumáticos impinchables Hutchinson, superaba un obstáculo vertical de 0,3 m, zanjas de 0,7 m y pendientes del 50%. Vadeaba cursos de agua de 1,1 m. Su blindaje era una chapa de acero de entre 8 y 30 mm. Y como armamento:1 mortero de retrocarga de 60 mm y 2 ametralladoras NF1 de 7,62 mm. Además 2 parejas de tubos lanzafumígenos. Su equipo de radio consistía en 1 transmisor-receptor AN/VAC-10, 1 PP-112 y 1 interfono AM-84.

El Grupo del 3er Tercio disponía de un Escuadrón de Plana Mayor con 6 AML-90- y de dos Escuadrones Ligeros, equipados con un Pelotón de 2 AML-60 en cada una de sus tres Secciones. Esto arrojaba un total de 6 AML-90 y 12 AML-60.

La desmotorización: de nuevo a pie y con «mulas»

Una vez en Fuerteventura, las plantillas del Tercio cambiaron la denominación de Compañía de fusiles por la de tiradores, aunque el nombre nunca prosperó en el Tercio. Lo cierto es que las Secciones de fusiles perdieron los vehículos, conservándose únicamente los de los Jefes de Sección siendo la Sección de armas de apoyo la única motorizada. Esto restó considerable movilidad a las Compañías. El Tercio dio un enorme bajón en su dotación de vehículos. Con el abandono del Sahara se abandonaron también los carros AMX-30 y cientos de land-rover áridos que cambiaron de color y de amo.

Más tarde el Tercio recibió un pequeño número de mulas pero esta vez mecánicas SPA-FOX 15B fabricadas por Servicios y Proyectos Avanzados. Estos vehículos estaban configurados por una unidad delantera con tracción 4×4 y un remolque trasero. Incluían un motor diesel de 92 caballos que les confería una buena agilidad en todo tipo de terrenos y su capacidad de transporte les permite dar movilidad a siete hombres o hasta 800 kg de carga en el módulo delantero y un peso similar en el remolque trasero, destacando de estas mulas su tamaño compacto que permitía aerotransportarlas con facilidad.

En cuanto a camiones, los de mayor carga que actualmente tiene el Tercio son los Iveco 7217/6 con una capacidad de transporte de 4 toneladas en todo tipo de terrenos, incluyendo una tracción 4×4, cuentan con una cabina rediseñada para hacer más cómoda la conducción. Herederos de la familia Pegaso, ampliamente difundida en las fuerzas armadas españolas, estos nuevos camiones incluyen la caja de conducción metálica totalmente cerrada, cambio con transmisión automática y un motor turboalimentado de 319 caballos que les confiere mayor agilidad y velocidad en todo tipo de terrenos.

Banderas protegídas: BMR y Vamtac

Al llegar a la península el Tercio de nuevo fue no sólo motorizado sino que al llevar coraza sus vehículos las unidades recibieron la denominación de protegídas. Así actualmente las dos Banderas del 3er Tercio están provistas con un centenar y medio de vehículos blindados sobre ruedas de la familia BMR de los cuales la mayoría han sido modernizados al estándar M1 por Sta. Bárbara Blindados en su factoría de las Canteras en Sevilla. El nuevo motor Scania, su blindaje mejorado, los cambios en el puesto de conducción y en la cámara de transporte, la posibilidad de dotarlos con neumáticos impinchables, la instalación de aspilleras de tiro con visor y la revisión completa de los elementos mecánicos, entre otras mejoras, le confieren unas magníficas prestaciones. Asimismo se le ha incorporado como elemento adicional, una cesta de transporte que se coloca en la parte superior de la barcaza. Esta comprende un módulo trasero de grandes dimensiones en el que se sitúan repuestos, redes miméticas y otros elementos logísticos, y otra alargada en el costado derecho en la que puede transportarse diverso utillaje. Los BMR miden 6,9 x 2,9 x 2,6 m, pesan 16 Tn, alcanzan una velocidad de 100 km/h y su radio de acción es de 900 km.

Esta motorización y protección con blindaje de las Banderas del 3er Tercio ha alcanzado a todas las Compañías de fusiles que disponen de los blindados de ruedas BMR M-1 y alguno de la serie 600 en distintas variantes. Con estos ingenios se pueden crear columnas ligeras protegidas capaces de hacer frente a todo tipo de amenazas derivadas de su empleo durante todas las fases del combate o en actividades de pacificación y de interposición entre grupos enfrentados, pudiendo trasladarse los blindados por barco a la zona de despliegue. En cuanto a vehículos ligeros la dotación es de Nissan – Patrol, que ha sustituido al Land-Rover. En el año 2002 se incorporaron los vehículos de alta movilidad tácticos (Vamtac) con la idea de ir relevando a algunos de los Nissan-Patrol sobre todo con vistas al transporte de armas contracarro.

A pesar de la apariencia externa muy similar al Hummer norteamericano, el Uro Vamtac, tambien conocido como Rebeco, es un desarrollo enteramente español. El diseño básico es el de un todoterreno de altas prestaciones 4X4, para su uso como vehículo táctico de alta velocidad para múltiples misiones, con capacidad de ser aerotransportado en C-130 Hércules y helitransportado en la eslinga de un CH-47 Chinook. Dispone de un motor diésel de seis cilindros de la casa austríaca Steyr que, gracias al uso de adelantos técnicos como el intercooler, el turbo y la inyección directa, alcanza la excelente cifra de potencia de 163 cv a 3800 r.p.m. y un par de 350 Nm a 1800 r.p.m., lo que le confiere una excelente relación peso-potencia de 46,6 cv por tonelada en vacío y 32,6 cv por tonelada cargado. Unido a este motor de última tecnología encontramos una caja de cambios automática Allison de cuatro velocidades, que permiten alcanzar una velocidad máxima de 130 km/h, siendo la autonomía del vehículo de 600 Km, una excelente cifra.

LAS ARMAS: DEL MOSQUETÓN AL HK

Fusiles y bayonetas: Mauser-Cetme-HK

La evolución del armamento en el Tercio D. Juan de Austria ha seguido por lo general, las vicisitudes del resto del Ejército español. Así, respecto a los fusiles, en los años de la creación de la VII Bandera (mayo 1925) y VIII Bandera (enero 1926), y hasta los años 50, se utilizaron los fusiles Mauser modelo 1893 de 7 mm, de 5,1 kg, así como los mosquetones, también del mismo fabricante, de calibres 7 mm y 7,92 mm, de un poco menos de peso y longitud. Se trataba de armas de repetición con depósito de 5 cartuchos. Los cuchillos bayoneta empleados fueron el modelo 1913 que medía 52,2 mm con vaina de cuero, y el modelo 1941 para el Mauser de 7,92 mm, de 37,5 cm y con vaina metálica.

Luego en la década de los años 60 apareció el fusil de asalto Cetme de 7,62 mm, ya automático y con cargadores de 20 cartuchos. Primero lo fueron el modelo A y B (4,5 kg de peso y 1,01 m de longitud), el modelo C (4,2 kg y misma longitud) y en los años 80/90 el L en el que introdujeron numerosos cambios, como el calibre de 5,56 mm (homologado OTAN), el peso que bajó casi un kilo (3,4 kg), la longitud a 0,92 m y el cargador aumentado a 30 cartuchos. En cuanto a medios de visión nocturna, los fusiles de asalto Cetme LV estaban provistos con los visores VON-009 (visor de observación nocturna) que fabricados por la Empresa Nacional de Optica (Enosa), destacando de los anteriores por montar un tubo de segunda generación y servir tanto para la observación como para efectuar disparos muy precisos.

El modelo LC se diferenciaba por su culatin plegable. Este fusil Cetme L y LC conllevaba problemas de muchas interrupciones y fue sustituido al entrar en el siglo XXI por el de fabricación alemana H & K, G36-E, del mismo peso, 3,4 kg, pero plegable con visor de 1,5 a 3 aumentos, que actualmente, en el 2003, está de dotación en el 3º Tercio. Fue el 20 de febrero del 2001 cuando el Tercio D. Juan de Austria recibió el nuevo fusil de fabricación alemana HK-36. Con él, nuestros legionarios vieron incrementada su ya probada capacidad en el tiro con un arma que se encontraba entre las mejores del mundo. El legionario entró así en el nuevo siglo estrenando un fusil, el HK, que poco tenía que ver con sus antecesores. Cambiaba el fabricante, el modelo, los materiales, el sistema de acerrojamiento, el sistema de puntería, el color e incluso la munición, con el mismo calibre y longitud de la vaina, pero exigiéndole la homologación OTAN para un rendimiento óptimo. Los cuchillos bayoneta de estos fusiles automáticos fueron el modelo 1969 para el Cetme C, de 33 cm de longitud y de características similares los del L y H & K.

Y para terminar con el capítulo de los fusiles y para evitar su confusión con las ametralladoras, en la década de los 20/30 existían los llamados fusiles ametralladores, principalmente los de marca Hotchkiss tipo 1 de 1922 (de 7 mm, 12 kg, 2000 m y cargador de 30 cartuchos), así como el tipo 11 de 1925 de menor peso (8,7 kg) y alcance (1400 m), y el modelo OC de 1938 de 25 cartuchos y con algunas mejores técnicas respecto al anterior (década 30/40). El FAO de 7,92 mm de peso y alcance similar perteneció a la década 50/60.

En el campo de los francotiradores, existió durante mucho tiempo un fusil Mauser con alza telescópica de 7,92 mm, que desapareció en la década de los 90 con la llegada del Cetme «LV» al llevar este incorporado un visor pero con un calibre inadecuado, 5,56 mm. A finales de los 90 se adquirió el Accuracy-AW de 7,62 mm, con un peso de 6,1 kg y un alcance eficaz hasta 800-1000 m y el Barret M-95 de 12,70 mm, 10 kg y un alcance hasta 2000 m, que son de los que actualmente dispone el 3er Tercio.

El actual fusil de los francotiradores Accuracy AW (Artic Warfare) destaca por su robustez, precisión y peso ajustado. Este arma de accionamiento por cerrojo incluye una culata ergonómica conformada por dos piezas, acción muy bien acabada, disparador muy suave y regulable, cañón pesado de 24 pulgadas de longitud provisto con un freno de boca roscado en su extremo delantero. Dispone de un bípode Parker Hale que permite extraer el máximo rendimiento del arma, siendo capaz de alcanzar una cabeza humana en un radio de 400 m y el dorso en unos 800.

Los francotiradores armados con fusiles de precisión Barret-95 tienen una gran capacidad de actuación si operan desde una posición protegida y bien camuflada. Sus proyectiles del calibre 12,70 mm pueden alcanzar con precisión objetivos situados en un radio superior al kilómetro y medio y destruir o inutilizar preciados y caros sistemas de armas como estaciones de comunicaciones, radares, lanzadores de misiles, equipos de mando y control o vehículos. Su rendimiento es muy elevado si tenemos en cuenta el poco coste que tiene cada cartucho de este calibre.

Pistolas y subfusiles: Astra-Llama, Naranjero-Star

Los subfusiles no aparecieron hasta los años 30/40 con el famoso Naranjero (MP-28 II) de 9 mm de largo y 4 kg de peso. Luego se pasó a la marca Star modelo Z-45 de 3,85 kg en los años 40/60 y Z-62 de menor peso (2,65 kg) en la década 60/70 y por último el «Z-70 B» adaptado ya al calibre 9mm parabellum, sustituido definitivamente en los años 80/90 por el CetmeLC plegable, ya mencionado anteriormente.

En cuanto a las pistolas, utilizadas por los Oficiales y sirvientes de armas de apoyo, etc, se fueron usando sucesivamente las marcas Llama modelos Super VI y VII (años 20/40), y la Astra en sus modelos 1921, Falcon y Mauser (también en la década de los 20/40), luego la marca Star en sus modelos 1921, Super y Super B (años 60/80) y finalmente la Llama modelo 82 de los años 80 hasta la actualidad (2003). El calibre lo fue de 9 mm largo y corto según los modelos, incluso lo hubo de 7,65 mm y luego de 9 mm parabellum.

Las granadas de mano (a las que eran tan aficionados los legionarios granaderos en la guerra de Marruecos), utilizadas por la VII y VIII Banderas en los primeros años de su creación, eran las Laffite Mod 1921 de hojalata y cuerpo de trilita. Continuaron de dotación en la guerra civil del 36 al 39 siendo usadas en esta contienda por la VII, VIII y IX Banderas permaneciendo aún en vigor al crease el Tercio en 1940 hasta la década de los 50/60, años en los que apareció la P.O.I de baquelita y trilita y con espiral metálica, luego mejorada con los modelos P.O II, III, IV. En la década de los 70/80 se introdujo la EA M-5, de cuerpo sintético explosivo de exolita y funda de acero estriada. Por último, en los 80/90, se dotó de la R-41 de trilita.

Ametralladoras y morteros: Hotchkiss-Ameli, Lafitte-Ecia

La ametralladora Hotchkiss, modelo 1914, de 7 mm, pesaba 52,5 kg, trípode incluido, con un alcance de 2000 m y un cargador- bandeja de 30 cartuchos (década 20/30). La ametralladora Alfa-44 de 7,92 mm pesaba 38,5 kg con trípode y alcanzaba los 3000 m (años 40/50) con cinta engarzable y 780 disparos por minuto. Luego salió un modelo que pesaba 4 kg menos, la Alfa-55, pero con menor alcance, 2500 m. Ya en la década de los 60 se adquirió la ametralladora MG -1-A3 de 7,62 mm con 11,5 kg de peso, 1300 disparos por minuto y 1200 m de alcance.

Esta arma ha perdurado hasta nuestros días a pesar de que en los 90 también se empezó a introducir la Ameli de 5,56 kg y 600 m de alcance pero que de momento (año 2003) no alcanza el nivel de la MG, más preferida como máquina por los legionarios. Potentes, fiables y, sobre todo, muy robustas tras casi cuarenta años de actividad continuada, las ametralladoras MG-42/58 han demostrado siempre su valía como arma de apoyo del infante. Conocidas como las máquinas por el peculiar traqueteo que hacen al disparar a ráfagas las municiones encintadas del calibre 7,62×51 mm, pueden emplearse tanto con un sencillo bípode como desde un robusto trípode, siendo este último idóneo para lograr una mayor precisión inherente a la estabilización del arma durante el fuego sostenido.

Por su parte los BMR llevan incorporada una ametralladora pesada Browning de 12, 70 mm montada en los vehículos y tubos lanzafumígenos Wegman.

Respecto a los morteros, el más antiguo utilizado por los legionarios de la VII y VIII en los años 25-30 fue el Lafitte modelo 1925 de 60 mm, 42 kg de peso, 1,3 m de longitud y 1060 m de alcance. En la década de los 30/50 se introdujo el Valero modelo 1926 de 60 mm de similares características pero más pesado (49 kg) y el modelo 1932 de 50 mm, siendo más ligero, así como el modelo 1933 de 81 mm y 2200 m de alcance. Ya en los años 60 se fabricaron los Ecia L-65 de 60, 81 y 120 mm con alcances hasta 1800, 3600 y 5700 m respectivamente, que son los que actualmente (2003) siguen en plantilla.

Los Pelotones de morteros medios emplean el modelo L de la firma Esperanza y Compañía (Ecia). Con un tubo de 81mm de diámetro que permite disparar los diversos tipos de municiones hasta un alcance de casi 6 km., éste arma tiene un peso total del orden de casi 45 kg. que se distribuyen entre el trípode, goniómetro de apuntamiento, placa base que lo estabiliza durante el disparo y el tubo de avancarga que sirve para disparar las granadas a una cadencia de disparo cercana a los 15 disparos por minuto. El Cte. Cruz nos cuenta la dotación de armas de su 5ª Cía. de máquinas cuando era Cabo 1º en el Krimda.

«La 32 (luego 10ª) Compañía, la 28 (después 5ª) o la 36 (15), nunca en época de paz tuvieron 3 Secciones de ametralladoras: eran dos a cuatro máquinas y una Sección de morteros de 81 con cuatro armas. Los transportes en las marchas se hacían sobre acémilas y en los ejercicios y maniobras a hombro. Teníamos 4 caballos y 30 mulos. Cada una de las armas (ametralladoras o morteros) disponía de dos mulos uno para la carga de arma y otro para munición. Los seis restantes eran para el Pelotón de Servicios. La ametralladora Hotchkiss modelo 1914 la tuvimos de dotación hasta abril – mayo de 1955 que nos dieron la Alfa. El calibre de la Hotchkiss siempre fue de 7 mm. Y el de la Alfa fue en principio de 7,92, al igual que los nuevos fusiles y mosquetones que nos dieron también en 1955, y que eran básicamente los antiguos de 7 mm. recalibrados. La munición de 7,62 no se empezó a usar hasta que se recibió el Cetme modelo A, del que yo he hecho uso.»

Armas contracarro: del Instalaza al Tow

Por último, como armas contracarros, han existido el lanzagranadas Instalaza de 8,89 mm modelo 65 de 6 kg y 2500 m de alcance (años 60 hasta hoy), el Instalaza C-90 de 90 mm, 3,9 kg de peso y 400 m de alcance y el Lag-40 de 40 mm, 35 kg y 800 m de alcance. Los lanzagranadas Lag-40 que fabrica la empresa Nacional Santa Bárbara pueden ser disparados desde un afuste, ubicado en la caja de transporte de los Nissan Patrol o Vamtac desde un trípode muy similar al que emplean las ametralladoras pesadas del calibre 12,70. Muy compacto, con un alcance efectivo del orden de kilómetro y medio, y con una cadencia máxima superior a los doscientos disparos por minuto, el rendimiento de sus granadas de 40 mm. es muy elevado contra tropas desprotegidas, vehículos ligeros en avance o campamentos de diversa índole.

Luego ya pasamos a los misiles Cobra de los años 70, Milán (103 mm, 11,3 kg y 2000 m de alcance) de la década del 80 y el Tow (152 mm 18 kg y 3000 m de alcance) de la década de los 90. El sistema filoguiado Milán fue concebido para dotar a los infantes con una elevada capacidad de neutralización de medios acorazados y blindados. El Tercio lo viene empleando en este cometido para lo cual se han designado para cada sistema un tirador y un servidor, ayudando mucho en el apuntamiento del arma el equipo de simulación asociado que permite efectuar tantos disparos como se quiera a un coste ínfimo.

Un sencillo afuste telescópico instalado en la caja de transporte de un vehículo todo terreno ligero Nissan Patrol y el Vamtac sirven para dar estabilidad y movilidad a un lanzador misilístico filoguiado Milán, teniendo el operador una gran facilidad para cubrir los diferentes sectores desde esta posición. El alcance de unos 2 km y una capacidad de perforación del orden de 800 mm de este sistema, se ven reforzados con una gran movilidad, que permiten transportarlo con rapidez a aquellos puntos en que se debe reforzar la capacidad para neutralizar objetivos importantes del enemigo como carros de combate y blindados de todo tipo.

El sistema misilístico contracarro estadounidense Hughes Tow ha sido optimizado en España con la incorporación de una sofisticada y avanzada dirección de tiro, que incluye una cámara térmica para que pueda ser utilizado en cualquier condición atmosférica y de luz, a la vez que se ha diseñado un afuste sobre los vehículos todo terreno Nissan Patrol ML-6 que le proporciona una elevada movilidad táctica en el campo de batalla en sus desplazamientos y en los cambios de asentamiento para evitar ser alcanzado por el fuego enemigo.

Mención especial merecen las unidades específicas de armas como las tres Compañías de la Agrupación Mixta que existieron en el 3erTercio hasta 1958 de cañones contracarro, cañones de infantería y ametralladoras antiaéreas, la Batería de Artillería, el Grupo Blindado de Caballería y la Compañía de Carros Bakali ya tratados en el capítulo de los vehículos. Asimismo no conviene olvidar las Secciones de defensa antiaérea.

Las Banderas tuvieron con anterioridad la Ametralladora pesada/antiaérea OKN. Los cañones monotubo GAI-BO1 son originarios de la firma suiza Oerlikon – Bührle e incluyen un tubo de 20/120 mm que les permite actuar tanto en misiones antiaéreas contra blancos en vuelo lento a baja cota como contra objetivos de superficie, aunque fueron fabricados bajo licencia por Cetme como modelo 306. El alcance efectivo de sus municiones es de unos 2.200 m en tiro horizontal, su dotación es de tres hombres de los cuales dos manejan la pieza y el tercero se encarga de reponer los cargadores de 20 o 50 proyectiles, y el peso total del montaje en orden de marcha es de 547 kg pudiendo ser remolcada por un vehículo todo terreno ligero.

Anexos armas

Tablas comparativas de armamento

Fusiles y mosquetones (armas de repetición de cerrojo)

arma CALIBRE peso LONG Alimentación ALCANCE época

Mauser Mod 1893 7 mm. 3,9Kg. 1,235 m 5 cartuchos 500 m Años 20/50

Mauser Mod 1893 7,92 mm. 3,9Kg. 1,235 m 5 cartuchos 500.m Años 20/50

Mosq. Mauser Mod 1893 7 mm. 3,5Kg. 1,020 m Depósito con 5 cart. 500 m Años 20/50

Mosq. Mauser Mod 1893 7,62 mm. 3,8 Kg. 1,046 m Depósito con 5 cart. 200 m Años 20/50

FR 8 Cetmeton 7,62 mm. 3,6 Kg. 0,981 m. Depósito con 5 cart. 500 m. Años 60

Accuracy AW 7,62 mm. 6,1 Kg. 1,178 m. Carg. bifilar 10 cart.800/1000 m.1990/…

Barrett M95 12,70mm. 10 Kg. 88,9 m. Carg. bifilar de 5 cart. 2000 m. 1990/…

Granadas de mano

PIEZA Cuerpo Explosivo exp. Peso Metralla época

Laffitte Mod.1921Hojalata Trilita ————— Años 20/40

P.O. I Baquelita Trilita 150 gr 300 gr. Espiral metálica Años 50/60

P.O. II Metálico Trilita 150 gr 300 gr. Espiral metálica Años 50/60

P.O. III Baquelita Trilita 88 gr 325 gr. Espiral metálica int. Años 50/60

P.O. IV Baquelita Trilita 88 gr 325 gr. Espiral metálica ext. Años 50/60

B.I. La Marañosa Napalm 300 gr 500 gr. Incendiaria Años 50/60

EA. M-5 Sintético Exolita 135 gr 290 gr. Funda de acero estriado Años 70/80

R-41 Sintética Trilita 125gr. 240 gr. Vaso con balines 160 gr. Años 80/90

Cuchillos bayoneta

PIEZA Arma peso LONGITUD Long. Hoja grosor Vaina

Mod. 1913 Mauser Mod. 1893 0,45 Kg. 52,2 cm. 40 cm. 0,6 cm. De cuero

Mod. 1941 Mauser de 7,92 0,55 Kg. 37,5 cm. 25 cm. 0,5 cm. Metálica

Mod. 1969 CETME C 0,58 Kg. 33 cm. 22,5 cm. 0,5 cm. Sintética

CETME L/LV CETME L/LV 0,56 Kg. 36 cm. 22,5 cm. 0.5 cm. Sintética

H&K G36E H&K G36E 0,5 Kg. 32,4 cm. 16,5 cm. 0.6 cm. Sintética

Subfusiles

PIEZA CAL. peso LONGIT DPM Alimentación ALCANCE época

«Naranjero» 9 Largo 4 Kg. 0,812 m. Carg. bifilar 20/32/50 cart. 100 m. Años 30/40

Star Z45 9 Largo 3,85 Kg. 0,58 / 0,84 130 Carg. bifilar 30 cart. 100 m. Años 40/60

Star Z62 9 Largo 2,65 Kg. 0,48 / 0,7 130 Carg. bifilar 30 cart. 100 m. Años 60/70

Star Z70B 9 Pb 2,65 Kg. 0,48 / 0,7 130 Carg. bifilar 30 cart. 100 m. Años 70/90

Pistolas

PIEZA Munición. peso LONG. Alimentación época

Campo-Giro Mod. 1913-169 Largo 1 Kg. 22,5 cm. Carg. monofilar de 8 cart. Años 20/40

Llama Mod. Super Cal. 45 1,1 Kg. 22,8 cm. Carg. monofilar de 8 cart. Años 20/40

Llama Mod. Super 9 Largo 1,1 Kg. 21,6 cm. Carg. monofilar de 9 cart. Años 20/40

Llama Mod. VI 9 Corto 0,52 Kg. 14,8 cm. Carg. monofilar de 7 cart. Años 20/40

Llama Mod. VII 9 Largo 1,1 Kg. 22,8 cm. Carg. monofilar de 8 cart. Años 20/40

Astra Mod. 1921 9 Largo 1,15 g. 22,5 cm. Carg. monofilar de 8 cart. Años 20/40

Astra Mod. 1921 9 Corto 0,65 Kg. 16,2 cm. Cargador monofilar de 7 cart. Años 20/40

Astra Mod. Falcon 7,65 / 9 Corto 0,61 Kg. 16,5 cm. Carg. monofilar de 8 y 7 cart. Años 20/40

Astra Mod. Mauser 7,63 mm. 1,292 Kg 25,2 cm. Carg. monofilar de 10 cart. Años 20/40

Star Mod. 1921 9 Largo 1,03 Kg 20,5 cm. Cargador monofilar de 8 cart. Años 20/40

Star Mod. 1921 7,65 mm. 0,8 Kg 17,5 cm. Cargador monofilar de 7 cart. Años 20/40

Star Mod. Super 9 Largo 0,955 Kg 21,6 cm. Cargador monofilar de 8 cart. Años 60

Star Mod. Super-B 9 mm. P 0,955 Kg 21,6 cm. Cargador monofilar de 8 cart. Años 60/80

Llama Mod. 82 9 mm. P 1,1 Kg 20,9 cm. Cargador bifilar de 15 cart. 1980 hasta hoy

Fusiles de asalto

PIEZA CALIBRE. peso LONG. D.P.M Alimentación ALCANCE época

CETME M 58/B7,62 mm. 4,5 Kg. 1,015 m. 250 bifilar de 20 cart. 400 Años 50/60

CETME Mod. C7,62 mm. 4,2 Kg. 1,015 m. 250 bifilar de 20 cart. 400 Años 60/80

CETME Mod. L5,56 mm. 3,4 Kg. 0,925 m. 120 bifilar de 30 cart. 400 Años 80/90

CETME Mod. LC5,56 mm. 3,4 Kg. 0,665/0,860 120 bifilar de 30 cart. 400 Años 80/90

H&K G36E 5,56 mm. 3,4 Kg. 0,759/0,999 125 bifilar de 30 cart. 400 Siglo XXI

Fusiles ametralladores

arma CAL. peso LONG. D.P.M. Alimentación ALCANCE época

Hotchkiss 1 / 1922 7 mm 12 kg 1,2 m. Carg. 30 cart. 2000 m Años 20/30

Hotchkiss 11 / 1925 7 mm 8,760 1,145 m. Carg. 15 cart. 1400 m Años 20/30

Hotchkiss OC / 1938 7 mm 8,760 1,145 m. Carg. 25 cart. 1400 m Años 30/50

Trapote mod.1933 7 mm 9,2 1,180 m. 650 Carg. 15 cart. 2000 m Años 30

Astra Unión 1927 7 mm 11,500 1,160 m. 150 Carg. 15 cart. 2000 m Años 20/30

F.A.O. 7,92 8,93 1,168 m 260 Carg. 20 cart. 1500 m Años 50/60

Ametralladoras

arma CAL. peso LONG D.P.M. Alimentación ALCANCE época

Hotchkiss 1914 7 mm 52,5 Kg. 1,4 m. Carg. 30 cart. 2000 m Años 20/30

Z.B.37 7,92 19 1,095 750 3000 m Años 30/40

ALFA 44 7,92 38,5 1,650 780 Cinta engarzable 3000 m Años 40/50

ALFA 55 7,92 34,5 1,209 650 Cinta engarzable 2500m Años 40/50

MG 1 A3 7,62×51 11,5 1,225 1300 Cinta engarzable 1200 m 1960 hasta hoy

AMELI 5.56×45 5,7. 0,97 850/950 Petaca con cinta 600 m. 1980 hasta hoy

Lanzagranadas

PIEZA CAL. peso LONG. D.P.M. ALCANCE época

Instalaza 88,9 Mod. 65 88,9 mm. 6 Kg. 0,85 / 1,64 m. 6/10 1500 a 2500 Años 60 hasta hoy

Instalaza C-90-C90 mm. 3,9 Kg. 0,84 m Monotiro 200 / 400 m. Años 80 hasta hoy

LAG 40 40 mm 35 Kg. / 110 en pos. 1 m. 325 800 m. Años 90 hasta hoy

Misiles Contracarro

PIEZA CAL. peso LONG. Expl. carga ALCANCE época

Milán 103 mm. 11,30 Kg. 1,26 m. HE 3 Kg. De 25 a 2000 m. 1980 hasta hoy

TOW 152 mm. 18 Kg. 1,17 m. HE 5,9 Kg. De 25 a 3000m. 1990 hasta hoy

Morteros

PIEZA CAL. peso LONG. D.P.M. ALCANCE época

«Lafitte» mD 1925 60 mm 42 kg pieza 1,3 m 10/20 1060 m Años 20/30

«VALERO» mod. 1932 50 mm 7 kg pieza 0,63 m 10/20 750 m Años 30/50

«VALERO» mod. 1926 60 mm 49 kg pieza 1,350 m 10/20 1060 m Años 30/50

«VALERO» mod. 1933 81 mm 73,5 kg pieza 1,2 m 10/20 2200 m Años 30/50

«ECIA» L-65 60 mm 11,46 kg pieza 0,782 m 30/40 de 100 a 1800 Años 60 hasta hoy

«ECIA» L-65 81 mm 42,46 kg pieza 1 m 30 de 100 a 3600 Años 60 hasta hoy

«ECIA» L-65 120 mm 214,15 kg pieza 1,6 m 6 de 100 a 5700 Años 60 hasta hoy

TAMBORES DE GUERRA: MÚSICA Y CANCIONES

Las Bandas de Guerra

Cuando en 1940 se creó el 3er Tercio en Larache (Marruecos) cada una de las tres Banderas que se incorporaron procedentes de Tauima (VIII Bra.) y Riffien (VII y IX) llevaban su propia Banda de tambores y cornetas. A las distintas guarniciones donde iban destacadas las Banderas, allí marchaban en cabeza sus Bandas de Guerra para marcar el paso legionario en las diferentes formaciones que a diario realizaba cada unidad. Cuando se aproximaba el 20 de septiembre, se incrementaban los ensayos de las Bandas, pues en las competiciones que se realizaban con motivo del Aniversario las 4 Bandas (PLM y Agrupación Mixta, VII, VIII, y IX Bra,s) todas pretendían obviamente ganar el primer premio. Como curiosidad, allá por el año 1956 o 57 la Banda de la VIII sorprendió al final de su actuación pues preparó un número musical tocando con las boquillas desprendidas de sus correspondientes cornetas produciendo un sonido inesperado y muy aplaudido por el público asistente, siendo merecedores por ello de la obtención del primer premio.

En cuanto a los instrumentos utilizados por las Bandas de Guerra de las diferentes Banderas del 3er Tercio, al igual que los del resto de la Legión, se distinguían de sus homólogos del Ejército por las trompetas que eran más largas tipo fanfar mientras que los tambores fueron copiados de las enormes cajas de guerra utilizadas por los Tercios de Flandes (de un ejemplar de los mismos que se conservaba afortunadamente en el museo del Ejército). De las trompetas colgaba un paño con el color de cada Bandera, y lo mismo ocurría con la caja de los tambores, pintadas del mismo color. Una coca llevada en el gorrillo distinguía a los legionarios de la Banda. Los cordones y las borlas se introdujeron al poco de crearse el 3er Tercio.

El último Jefe de Banda que hubo en Fuerteventura fue el Subteniente Toral que era el maestro de las Banda del Tercio. Cada Bandera tenia a su vez un Sargento 1º, Moreno en la VII Bandera y Cintas en la VIII, también maestros de Banda. De todos ellos, el único que se trasladó a Almería en 1996 fue el Sargento 1º Cintas, que se hizo cargo de la Banda de toda la Brigada de la Legión, auxiliado por el Cabo 1º Missian de la VII. Nació así la Banda de la Brigada, y desapareció como tal la del Tercio y la de las Banderas (que dejaron desde entonces de desfilar con el Juan de Austria).

Por último una nueva orden ministerial reducía el número de escalas y especialidades, dejando de existir los Maestros de Banda, motivo por el que actualmente (2003) la Banda de Guerra de la Brigada de la Legión la manda el Cabo 1º Julio Criado de la Montaña, perteneciente al 3er Tercio. Desaparecieron también los paños y las galas de los tambores y cornetas con los colores blanco y negro de la PLM del Tercio, blanco de la VII Bandera y blanco y rojo de la VIII, del mismo modo que en 1985 dejaron de lucirse el blanco y azul del Grupo Ligero de Caballería y mucho antes, en 1958, el rojo de la IX. En definitiva, el 3er Tercio, que durante muchos años contó con una Sección de Música y cuatro Bandas de Guerra, desde su llegada a Almería y por las razones expuestas, no dispone ni de Música ni de una Banda propia, si bien aporta cornetas y tambores a la Banda de Guerra de la Brigada de la Legión.

Así nos cuenta el Coronel Girona el Desfile sin Banda que se preparó en el Krimda allá por los años cincuenta:

«Al desaparecer la música del 3º Tercio en 1954, solamente quedó la Banda de cornetas y tambores que la constituían los elementos de las Banderas. Cada Bandera tenía su Banda de utilización propia en los destacamentos, si bien, en Krimda, actuaban conjuntamente. Como dato curioso y en beneficio de los legionarios de las Bandas cabe destacar que con ocasión de un acto conmemorativo del Gran Capitán, en Córdoba, se ordenó que tanto los Gastadores como las Bandas de cornetas y tambores del 3º Tercio se integraran con las unidades participantes. Nos quedamos silenciosos. Se aproximaba la realización del Desfile de la Victoria en Larache, el problema era notable si no regresaban las Bandas a tiempo.

Una tarde, me encontraba en Krimda de Oficial de Semana cuando me sorprendió el sonido de cornetas y de tambores que sonaban estupendamente. Extrañado, pues conocía que no había Bandas en aquel momento, inquirí de qué se trataba y me contaron que el Sargento Calvo, encargado del Pelotón, hacía unos días había extraído del almacén una serie de cornetas, tambores, bombos antiguos o en desuso, repartiéndolos entre los viejos componentes de Escuadras de gastadores, de Bandas de cornetas y tambores que habían, estado ensayando en la gaba formando este conjunto.

El tal conjunto lo constituían, gastadores, a cuyo frente iba el Cabo Sáez, antiguo Jefe de la Escuadra de su Bandera y que en ese momento era el encargado del bar de la Residencia de Oficiales, en Larache. Junto a él, legionarios que habían sido gastadores en sus respectivas Banderas y que el paso del tiempo les había puesto en otros menesteres, entre ellos uno llamado Colmenero, que pasó por el Pelotón por darle al kiffi, según me confesó en una ocasión. Total una buena Escuadra, veterana pero buena. También aparecieron cornetas y tambores, en número de unos 25. Recordaban sus tiempos de turutas, habían tenido necesidad de hacer labio, pero unos soplaban muy bien y los otros batían y redoblaban con brío, garbo y muy buen sentido y ritmo. Al día siguiente, el Comandante Ayudante, de quien dependía el Sargento Calvo, presentó al Coronel y a todo el Tercio la Escuadra y Banda. Los vítores y aplausos de todos no concluían. No hubo necesidad de que actuaran públicamente, pues se suspendió el Desfile».

La Música del Tercero

En 1944 se creó la Sección de Música del Tercio 3º (en el DO. nº53 se relacionaba el nombre de los músicos destinados). Se componía de 1 Oficial, 5 Brigadas, 8 Sargentos, 14 Cabos y 8 Educandos. Esta Música se alojó siempre en la barriada de Nador en Larache junto a la Representación del Tercio, donde estuvo su primer acuartelamiento recién creado éste, subiendo al Krimda cuando había formación de Tercio. Unos años más tarde, en 1954, todas las Secciones de Música de los Tercios se concentraron en el Duque de Alba para constituir la Música de la Legión, desapareciendo por tanto la del Juan de Austria. Uno de los Sargentos Músicos del 3er Tercio fue D. Enrique Escrivá Alapont que luego de Capitán y Comandante dirigió la Música de la Legión, obteniendo muchos éxitos durante su época de director.

En el Sahara de nuevo se creó la Sección de Música del 3er Tercio (desconozco el año exacto, pero debió de ser al principio, concretamente en 1961 ya existía). Al abandonar éste territorio la Música pasó a Fuerteventura hasta el año 1980 fecha en la que causó baja en las plantillas del 3erTercio y alta en la Subinspección de la Legión, cuando ésta se trasladó de Leganés a Ronda, sede del recién creado, de nuevo, Tercio Alejandro Farnesio.

Uno de los últimos músicos famosos del 3er Tercio fue Tití un Sargento 1º que era el que arreglaba, o mejor copiaba, todas las partituras que el Director le ordenaba, aun de retirado. Fue legionario y luego se pasó a la Música tras realizar unas oposiciones y aprobar como músico de 3ª. Un incidente desagradable para la Música ocurrió en julio de 1.962 (ó 1963), un corrigendo del Batallón de Cabrerizas se dedicó una noche a tirotear la Residencia de Oficiales en la que se celebraba una velada, dando muerte de un solo disparo al Capitán Director y a su esposa, que estaba embarazada cuando se encontraban bailando.

En cuanto a Directores de la Música del 3er Tercio uno de ellos fue el Capitán Mir, que por cierto tambien organizó y dirigió un coro que actuaba durante la Santa Misa. Así nos lo cuenta la revista La Legión:

«El 24 de febrero de 1973, sobre las 11,00 horas, el cornetín de órdenes del Tercio sahariano D. Juan de Austria, lanzó al aire las agudas notas de atención general. El Subinspector de la Legión visitaba por primera vez al Tercio en su acuartelamiento de Sidi Buya. Inmediatamente después, la Sección de Música del Tercio interpretaba, bajo la acertada dirección del Capitán Mir, la Marcha de Infantes. Siguió la revista y el Capitán Mir ordenó de frente con Los Voluntarios En correcta posición, saludó el Capitán Director al General Arias Bayón cuando éste pasa por delante de él. La marcha de Los Voluntarios duró hasta que terminó la revista y sus notas llegaron hasta los allí formados con clara marcialidad, militarizando hasta el aire que se respiraba.

Se inició el desfile bajo los acordes de las marchas militares Contraseña y Los Voluntarios. Era el último desfile del Capitán Director de Músicas Militares D. José Mir Félix. Destinado con carácter voluntario al 3erTercio en agosto de 1967, el Capitán Mir participó en innumerables actos de carácter militar. Desfiles y juras de Bandera tuvieron como animador principal al Capitán Mir al frente de su Sección de Música. Hombre afable, generoso, excelente compañero y entrañable amigo, pronto supo granjearse el afecto de sus superiores y de los que tuvieron el honor de estar bajo sus órdenes. Es imposible hablar del Capitán Mir sin rememorar la gran humanidad que de él se desprendía. Seis años al frente de la Música del D. Juan de Austria le hicieron acreedor de estas virtudes».

La revista La Legión tambien nos habla de la Música en la época del Sahara:

«En relación a los conciertos musicales previstos en el artículo 446 del Régimen interior de los Cuerpos el Coronel del Tercio ordenó, en su día, que se diese cumplimiento a este artículo, efectuándose el examen mensual de música en él previsto. Para aquellos que desconozcan esta tradición ordenacista, diremos que dichos exámenes musicales se convertían en verdaderos conciertos, sobre temas y obras de los más famosos compositores, y que iban desde una vibrante marcha militar hasta la complicada instrumentación de oberturas y preludios, piezas de delicada y difícil ejecución que se podían escuchar en Sidi-Buya, junto al desierto.

¡Curiosa simbiosis de dunas y sonidos! Allí donde el clima era duro y extremado, con bruscos y violentos cambios de temperatura, donde el sol brillaba más luminoso y resecaba la piel y agrietaba la tierra que pisábamos, donde el viento rugía en un lamento de silbidos graves y quejumbrosos, donde, en suma, todo hacía más pesada la existencia a estos hombres que vestían verdes camisas y animaban sus pechos de nobles ideales, surgían de pronto, mezclados entre la fina arena que viajaba incansable, los sones armoniosos y dulces de una inspirada pieza clásica o la alegre tonada castiza que acercaba hasta ellos, un poco más, su querida y lejana tierra España. Y es que la música seda el ánimo y aquieta el espíritu en tensión. Las obras inmortales de los grandes maestros tenían allí, en pleno desierto, todo un público ferviente que las acogía entusiasta y agradecido.»

 

 

El Porrista o Tambor Mayor

El porrista legionario no es algo de reciente aparición. Para saber algo de este legendario personaje hay que remontarse a los tiempos de los Tercios de Flandes. Se dice que fue Alejandro Farnesio su creador; otros dicen que el Duque de Alba. Fuere quien fuere, da igual, fue en aquellos tiempos cuando se creó. El manejo de la porra lo copiaron Inglaterra, Irlanda y otros países, pero se sabe que en los tiempos de Carlos III ya no existía. Millán Astray, por los años 20 lo creó de nuevo y se le dio nueva vida. Legionario, alto y huesudo, buen temple, elegante en el vestir, pulcro, lleno de tatuajes; era la admiración del público civil y militar en las paradas militares.

Era el perfecto símbolo del malabarismo en el manejo de la porra. Cuando en los desfiles de la Castellana de Madrid, Málaga, Barcelona y demás capitales de España, la Legión se comía esas grandes avenidas, el porrista entre un gran espacio, entre la Escuadra de Gastadores y la Banda de Cornetas y Tambores, a ciento ochenta pasos por minuto, el porrista tieso y con gran elegancia en el paso, moviendo sólo las piernas para andar y los brazos para manejar la porra, con la vista clavada en el cielo sin pestañear, le adornaban los fuertes aplausos del público que llenaba esas grandes avenidas. El porrista, era el prototipo de los desfiles de la Legión Española. Este gran personaje empezó a decaer finalizando ya los años cincuenta.

Siempre hubo porrista y algunos muy habilidosos, pero el de mayor prestancia por su presencia física, estatura y poblada barba roja, fue el de la VII Bandera desde 1951 hasta 1955. Se le conocía por el apodo de el Kali y manejaba y volteaba bien su porra, pero se le solía caer con demasiada frecuencia, en los desfiles, delante de la tribuna.

En el Tercero desapareció también el porrista hasta que un día apareció al frente de la Banda de Guerra un legionario, de corta estatura, que manejaba un bastón como si fuera un titiritero o artista de circo con sus lanzamientos al aire, recogida sin dejar de marchar, pases por delante y detrás del cuerpo, etc. etc. Dio origen de nuevo al Porra a quien ya se le dotó de un instrumento adecuado y él se encargó de embellecerlo.

Gastadores y Mascotas

Si algo siempre ha llamado la atención en los desfiles legionarios han sido el Porras o porrista, por su originalidad, las Escuadras de Gastadores, por su marcialidad y las mascotas, por su vestimenta y lealtad a su Escuadra, a la que siguen como si de un gastador más se tratara. Tradicionalmente los componentes de las Escuadras siempre se han distinguido por su elevada estatura y corpulencia, fuerza que han empleado para manejar los fusiles como si de un juguete se tratara, golpeándolos fuertemente contra el hombro y llegando a lanzarlos de unos a otros en las exhibiciones y competiciones con motivo de celebrar el Aniversario y en sus actuaciones durante la Semana Santa. Por otro lado en sus galas nunca faltaron unas vistosas manoplas y cordones del color de su Bandera, (a partir de 1940 pues antes todas las manoplas eran negras con un gran emblema de la Legión) llevando a la espalda los útiles de zapador. Respecto a las mascotas, en la época de Marruecos, sin llegar a alcanzar el nivel de la IV Bandera del 2º Tercio, que adoptó un oso, hubo de todo en el 3er Tercio, monos (aún existían salvajes en algunas montañas de Marruecos), jabalíes (muy abundantes en la zona de Larache), y sobre todo grandes borregos (con sus enormes cuernos pintados de color dorado).

Por su parte en la IX Bandera existía un borrego llamado Paco que todos los días, a las 10,30 de la mañana, poco más o menos, topaba en la puerta del mesón, que a esa hora normalmente estaba cerrado. Le habrían y le colocaban una palangana con unos dos litros de tinto peleón que se zampaba en un santiamén el vino era pagado por el Fondo de Bandera por orden de su Comandante D. Manuel Patiño Montes. A partir de ahí, se hacía dueño de la explanada y se comía todas las colillas que encontraba y arremetía contra todo el que lo miraba, había que ignorarlo. Duró poco, debió morir de cirrosis.

La VIII Bandera tenía el borrego Braulio en la época del Sahara y Nerón en Fuerteventura y el Grupo Ligero a un pony en sus últimos tiempos, del desierto. Luego en Canarias adoptó un macho cabrío. Los gastadores del Plana Mayor del Tercio desfilaban con el mono Kike que era un tití montado a caballo de un borrego. Pero si el loro ha sido característico de la VII, otras mascotas peculiares fueron los tres perros que desfilaban detrás del Sr. Coronel cuando mandaba el Tercio Pallás Sierra. Esta costumbre fue heredada de la VIII Bandera de la época del Sahara. Por último, otras mascotas típicas de este territorio eran los pequeños zorros del desierto llamados Fenec que al parecer los tuvieron en algunas Compañías. Así nos describe el Cte. Cruz las mascotas que él conoció en sus 40 años que estuvo en el 3er Tercio.

«Ha habido muchas y todas con su gracia, pero indudablemente una de las más famosas fue el Loro de Smara. Lo trajo un Cabo guineano para justificar su retraso en la incorporación de un permiso. Era de color gris, que al parecer son los más habladores y, en efecto, éste no se privaba de nada. Las primeras palabras intentó enseñárselas el Teniente Pérez Sandino (figura de mucho fuste en el Tercio) y eran exactamente Nico cabrón. Nico era el Comandante Legionario de la VII Bandera, D. Nicomedes Bajo Martín, personaje querido por todos, que sorprendió al Teniente cuando intentaba ilustrar al loro y que se dio prisa en contárselo a todos los mandos de la Bandera. El Capitán Dieste y otros le hacían toda clase de perrerías además de tratarlo con mimo, pero el muy puñetero aprendió a soltar la palabra adecuada al trato que se le daba. Murió en Puerto del Rosario después de haberse desplumado él, celoso de otro loro que habían comprado y que estuvo a su vista.

En la Cía PLM. del Tercero, cuando la mandaba el Capitán José Luis Arpón, les dió por tener jabalíes, pero todos, al crecer, acabaron en la cazuela, por su mala conducta, digo yo, aunque es posible que Arpón los comprara con ese último propósito. La VIII tuvo en Aaiún un borrego grande, enorme, precioso. Un día se escapó de su cuadra, lo persiguieron los perros de mi compañero en la 6ª Cía. el Teniente Toallas. Huyendo de ellos, al intentar saltar una valla, se quedó enganchado en ella y allí lo destrozaron. El Jefe de la Bandera, Teniente Coronel Espejo, quería matar al Teniente por la acción de sus perros, pero conseguimos convencerlo de que eso de matar al Teniente estaba muy mal, logramos el indulto del Teniente y acabamos todos tomando unos whiskys y cantando canciones regionales. Por último, el inefable sargento Segura Estrada, con «alias» indistintos de «Viruta» o «la Campanera», tuvo dos a título personal: una especie de mandril al que torturaba a coscorrones por su mala conducta habitual e incorregible y que el mono aceptaba mal, pero que se revolvía furioso contra su dueño en cuanto lo observaba con dos copas de alcohol encima, que era la medida mínima y normal del Viruta, como las insubordinaciones del cuadrumano eran constantes y cada vez más violentas a pesar de la cadena con que lo sujetaba, se deshizo de él con prontitud. En otra ocasión, prestando el servicio mensual de cocina, se presentó a la puerta del Depósito de Víveres con un «fenec» de tamaño mediano sobre la caja del Pegaso 1090 de servicio, el bicho, encerrado en aquella caja se comportaba como un tigre de Bengala, así es que fue necesario reducirlo entre varios hombres y dejarlo en libertad en la margen sur de la Saguia el Hamra junto a la que nos encontrábamos. Era la mañana de un domingo y salía de «cogorza». Cuando le preguntamos que dónde lo había comprado no se acordaba, sólo sabía que se había quedado sin dinero» .

El loro de Smara

Sin embargo, de todas las mascotas del 3er Tercio, quizás la más famosa y que más tiempo duró fue el Loro de Smara. Tal fue su fama que acabo siendo el emblema de la VII Bandera de guarnición en ésta ciudad santa del Sahara, estando pintado en el costado de los vehículos. Las frases más corrientes pronunciadas por el loro, refugiado en el bar de Oficiales, eran: chulo, cabr…jo put…, estoy hasta los huev…,¡que bombón!, guarro, borracho, nóoomada! ,¡Ave María Puriiiiisima!, y muchas más, además de silbar el Puente sobre el río Kwai, Juanita Banana, o atención general y firmes, la contraseña de la Legión y la Marcha de Infantes. Otras palabras muy frecuentes eran oye, tu, baja, toma, Manolo pan. Disponía de un árbol metálico donde efectuaba numerosos ejercicios gimnásticos. Los Oficiales tristes por estar alejados de sus familias se consolaban contándole sus penas al loro.

Fue Mario, un Cabo de color, del grupo de treinta guineanos que se alistaron en la VII Bandera, quien lo llevó al cuartel a la vuelta de un permiso de vacaciones en su tierra. Era todavía polluelo con plumones, de una raza característica del África Occidental, que se distingue por superar, en inteligencia y locuacidad, a otros animalitos de su misma especie.

Pronto adquirió el tono gris oscuro del plumaje, moteado en rojizo, común a los de su género y familia, cuyas perspectivas de vida alcanzan los sesenta y más años. Marco, no fue remiso al aprendizaje de sonidos y palabras e incluso frases articuladas. Al principio las propias de un loro bien educado, que su amo, el barman, se esforzaba por enseñarle en la cantina. Pero, naturalmente, su léxico cambió, a medida que aumentaba el número de enseñantes y pasó a ser pertenencia compartida, incorporado plenamente a la unidad militar, en calidad de mascota oficial.

Para comer se le daba maíz granado, con preferencia, aunque no le faltasen plátanos y otras frutas… o un chusco cuartelero. Oyendo las conversaciones de unos y otros, en el bar aprendió mucho. A veces, como dirigiéndose al camarero, decía: Manolo un café al loro. ¿Se lo daban?. No, ni alcohol. Era abstemio; por eso se permitía llamar borracho, incluso a un Capitán que una vez se pasó en dosis de ginebra, y tuvo con él una bronca.

El loro de Smara fue célebre, como se ve, no sólo por sus habilidades parlanchinas; también por sus heridas de guerra. En efecto, un día, alicaído que estaba porque de noche le encerrábamos en la Sala de Oficiales, dentro de su jaula, y no le gustaba, decidimos dejarle suelto y emprendió el vuelo para posarse sobre las aspas del ventilador, situado en el techo de la cantina. Salió despedido con fuerza, dándose un tremendo costalazo contra la pared, de resultas del cual quedó tocado del ala. De aquel accidente de aviación tardó tiempo en curar.

Otro, no menos grave, le ocurrió tomando el sol en la puerta. ¿Pilló una insolación con el calor que hacía en le desierto? No fue eso. El Cabo Vilariño que estaba echando insecticida con un aerosol para matar las moscas y los mosquitos, allí tan abundantes, se detuvo para hablar con Marco, pero olvidándose cesar en la acción de expandir el insecticida… y el loro cayó fulminado al suelo. La que se armó fue gorda, el veterinario de la Agrupación de Tropas Nómadas estaba ausente, formando parte de una marcha expedicionaria, y hubo que recurrir al médico para salvarlo de la intoxicación. El lorito ecuatoguineano sobrevivió, no obstante, a ese y otros sucesos.

Después de la marcha de las unidades españolas del Sahara este loro fue enviado al Zoo de Las Palmas de Gran Canaria. Allí pasaba los días languideciendo, suponemos que de morriña por su Legión perdida, hasta que un día visitaron el Zoo unos legionarios y el loro, al ver los uniformes verdes despertó de su letargo y gritó ¡ A mí la Legión!, consiguiendo que lo rescataran de nuevo, terminando sus días entre los legionarios del 3er Tercio en Fuerteventura (murió de una gastroenteritis). Actualmente (año 2003) la 2ª Cía. de la VII Bandera tiene un loro, el Ratkoj, que si bien no habla tanto como el primero, al menos intenta recordar los 25 años de existencia del anterior.

El Coronel García-Mauriño nos describe así la historia del loro de Smara:

«Estaba destinado como conductor en la Transportada un legionario precedente de Guinea Ecuatorial, Mario Moreno. Había hecho los cursos para sacar el permiso de conducir sin éxito alguno, en sus primeros intentos, hasta que al fin creo recordar que lo logró. Estaba en el momento de ocurrir este relato adscrito a la 3ª compañía, cuyo mando accidental me toco ejercer por ser su Teniente más antiguo. Solicitó un permiso de dos meses para ir a Guinea, y como reglamentariamente le correspondía le vino concedido con derecho a pasaporte militar, y a cargo del ejército el coste de su pasaje.

Aquí empezaron las dificultades, la estafeta a Guinea tocaba tierra en Gando solamente si había mercancía o pasaje de cierta importancia, por lo que un legionario no contaba para el caso, y siempre estaba ocupada por el personal destinado en la colonia, que tenía preferencia. El itinerario alternativo a seguir, (descartado el pago de un billete en línea regular de pasajeros) era el de Smara-Gando- Madrid, si había hueco en la estafeta , en caso contrario el viaje a la península seria en barco, y desde allí en un barco de pasajeros a Bata, lugar de su destino.

El tiempo pasaba y Mario seguía, con su permiso en el bolsillo en Smara, a la espera de que desde algún despacho de Capitanía en Tenerife se resolviera su problema, A todo esto el oficio iba de la Compañía a la Bandera, de esta al Tercio, del Tercio al Gobierno del Territorio, de éste a Capitanía, regreso, y vuelta a empezar. Mario aburrido, y los demás también, ya desesperaba de ir a Guinea, cuando un jueves, en el correo que traía la estafeta de Las Palmas, venia una orden para que aquella misma tarde, sino me equivoco, el legionario estuviese en Gando para embarcar en un avión militar a Santa Isabel, parece ser que era un servicio extraordinario. Apresuradamente se le hizo sitio en la estafeta y mientras le bajábamos en un vehículo a la pista de aterrizaje, me pregunto que si quería que me trajese algo de Guinea, sin pensarlo y creyendo que lo tomaría como una broma o lo interpretaría como una contestación negativa, le dije: un loro, cuando a mí los animales domésticos, en general, no me hacen ninguna gracia.

Si la ida del legionario Mario Moreno fue complicada la vuelta se complico más. Tenia instrucciones concretas de pasar la revista de comisario cada mes, y de presentarse en la Comandancia de su zona para que con su pasaporte le asignaran medio de vuelta a Smara. Las revistas fueron pasadas puntualmente, pero en vez de llegar a la Compañía el legionario, en su lugar llegaban comunicaciones por diversos medios, oficios, telegramas ordinarios, radios, y telegramas postales, todos ellos con origen en el continente de Guinea, informando que el legionario Mario Moreno, permanecía en la colonia a disposición del comandante militar de la zona, sin ser posible el traslado a su unidad por no tener plaza en los medios oficiales de transporte. Paso un día, y otro día paso, paso un mes y otro mes paso, el tercer mes ya corría y de Bata no volvía, Mario que a Bata partió.

Una mañana pude redactar el parte siguiente, que puede servir como acta de recepción de un loro para la VII Bandera:

Siendo la tal hora del mes de la fecha del año mil novecientos sesenta y tantos. Se encontraba en la oficina de mando de la 3ª Compañía de la VII Bandera del Tercio sahariano Don Juan de Austria 3º de la Legión, en el destacamento de Smara del Sahara Occidental Español, el Teniente que suscribe, despachando asuntos ordinarios en su función de jefe accidental de la unidad, cuando se presento el legionario Mario Moreno para efectuar su incorporación a la Compañía, una vez finalizado su permiso reglamentario en el Africa Ecuatorial Española, territorio de Bata. El legionario después del saludo de ordenanza, con el gorro en la mano derecha y llevando un extraño bulto en la mano izquierda, colocó, previa petición de venia, el expresado paquete encima de la mesa destinada al uso ordinario del jefe de la unidad, y comenzó a desenvolverlo, quitando primero una capa de papel de periódicos, y finalizando con un lienzo de color negro, que resulto tapaba una rudimentaria jaula, donde estaba un pájaro de colores, predominando el verde, y que resulto ser un loro.

El mentado animal profirió, al ver la luz, una serie de extraños ruidos, que el legionario Mario interpreto como de saludo a los presentes. El Cabo 1º Alejo, que ejercía las funciones de Brigada de la Compañía, 2º jefe de la escribanía, escribiente y chico de los recados en una sola pieza, (economía de medios) manifestó que no le parecían saludos. El furriel, Cabo con paga, veterano de mas de doce años en la Legión, que a la vista del tumulto se asomó por la puerta del local contiguo, fue más rotundo, el pájaro se había acordado de los familiares más allegados de los presentes, excuso reproducir las palabras con las que expresó su parecer.

Por último, un legionario novato, que estaba en la oficina para resolver algún problema personal, no quiso pronunciarse, alegando que era ajeno al tema y que en la Legión cada uno será lo que quiera, que nada le importaba la vida de los demás. En opinión del informante el loro emitió una serie de sonidos de muy difícil interpretación, más ciertas ventosidades por la parte posterior, sin otras consecuencias, ya que según información posterior estuvo cuatro días sin comer ni beber. El Legionario Moreno informo que para esquivar la prohibición de transportar animales en las estafetas militares, había tratado a loro como si fuera un paquete de regalo con destino a su jefe de Compañía.

El susto que llevé me dejó sin habla, que iba yo hacer con un loro en Smara. Salí de la oficina todo furioso y con Mario detrás portando el loro, dispuesto a soltarlo y que corriese su destino, cuando me tropecé con el Teniente Coronel Lago, que al enterarse del asunto, dijo que Mario se hiciese cargo del pajarraco, lo llevase al bar de Oficiales y que quedase allí como adorno o mascota. Mario pasó a ser el camarero del bar de Oficiales, y el loro, que era muy joven, pronto comenzó a repetir frases y silbar canciones, pronto se hizo muy popular en la Bandera, y, según tengo noticias, mucho más tarde hasta en los vehículos de la VII llevaban su esfinge en las puertas».

Las canciones del 3er Tercio

Resulta muy difícil saber a fecha de hoy que canciones fueron las más usuales que cantaban la VII y VIII Banderas en los años 1925-1932. Lo mismo ocurre con la VII, VIII y IX Banderas durante la Guerra Civil (1936-1939). Supongo que algunas de las canciones introducidas por los primeros extranjeros en los años fundacionales, así como aquellas otras que hacían directa referencia a la Guerra de Marruecos han perdurado hasta nuestros días: La navaja es una cosa que se mete y que se saca, ¡una alhaja!. La navaja es una cosa que se saca y que se mete, ¡un juguete!. O aquella otra muy popular: A la Legión le gusta mucho el vino, a la Legión le gusta mucho el ron, a la Legión le gustan las mujeres, y a las mujeres, les gusta la Legión…

Para un lector que no conozca desde dentro a La Legión, algunas de estas canciones pueden quizás parecerle algo obscenas, ó entenderlas cómo una apología al consumo de drogas. No es esa mi intención sino la de evitar que se pierda el cancionero legionario, transcribiendo el mismo texto que se cantaba tanto en las marchas y fuegos de campamento (vamos a llamarle canciones oficiales) como aquellas otras canciones más oficiosas que hablan de kiffi ó arguila y que cantaban los vacilones cuando se juntaban en los momentos de ocio. En la Legión, antes como ahora, al igual que en cualquier otro estamento social, existen personas distintas con diferentes aficiones y gustos. Por supuesto que no todos los legionarios son iguales ni lo que hagan unos pocos puede generalizarse para el resto de la comunidad. Lo cierto es que siempre el consumo de drogas ha estado muy perseguido y severamente castigado. Cuando el 3er Tercio se crea el día 1 de enero de 1940 en Larache, al proceder sus Banderas del 1º y 2º Tercio introducen en Larache las canciones de Tahuima y Dar Riffien. No obstante existe al menos una canción específica del 3er Tercio titulada De Larache vengo ahora:

«De Larache vengo ahora (bis), donde en el Tercio he servido (bis), traigo conmigo una mora (bis), que por mí pierde el sentío (bis). Y en su kabila me ha jurao (bis), quererme más que a ninguno (bis), y entre rejas me ha cantado (bis), este fandango moruno (bis). Al kiffi le llaman grifa (bis), y al comer le llaman macla (bis), un moro es un mohamed (bis), y una funa es una vaca (bis). Morena ay mi morena, morena del alma mía, ay mi morena, de mi querer, de mi querer Y a vivir conmigo viene, y este cuento se ha acabado, y un moro es un mohamed, y una funa, es una vaca».

En el Sahara, una canción de la VIII Bandera era La Octava avanza por los arenales, mientras que la VII cantaba Somos los hijos de Valenzuela. De Ketama vino la canción Estando yo vacilando, también conocida por Cuevas de Ketama:

 

 

«Estando yo vacilando, en las cuevas de Ketama, me vino a pegar el corte, el Sargento de Semana. Como yo estaba colocado, no me dijo casi nada, que me presentara a él, mañana por la mañana,. A la orden mi Sargento, se presenta el vacilón, que ha colocado Vd. anoche, serían la una o las dos. Vamos a ver al Teniente, al Oficial de Semana, a ver que arresto le pone, a un vacilón de esta fama. A la orden mi Teniente, se presenta el vacilón, que ha colocado el Sargento, serían la una o las dos. Caballero Legionario, dime lo que tu fumabas, si era kiffi o era grifa, o era un puro de Ketama. Yo la grifa la tiraba, a cien mil leguas de aquí, yo lo que fumo es arguila, que es lo que me gusta a mí. Si es arguila lo que fumas, vete tranquilo y contento, vacilones de esta fama, los quiero en el campamento. Muchas gracias mi Teniente, por todas sus atenciones, y ahora vuelvo a mi cueva, a seguir mis vacilaciones».

Estas canciones se cantaban en las largas marchas a pie que realizaban los legionarios para trasladarse a los distintos destacamentos y campamentos, marchas que en ocasiones duraban varias jornadas. Era una forma de amenizar el recorrido, levantar la moral y disimular el cansancio. La motorización de las unidades legionarias, con todas las ventajas de rapidez en los desplazamientos que ello supuso, afectó desgraciadamente al cancionero legionario. No obstante como las marchas a pie han continuado por aquello de que la infantería legionaria al final desembarca de sus BMR,s y anda, corre y asalta, aún perduran (pero con amenaza de extinción) las clásicas canciones. Esta es una de ellas, la de como somos Caballeros Legionarios.

«Como somos Caballeros Legionarios, hay mucha gente que nos camela, como si fuera un delito, ser de la Legión Extranjera. Nosotros no nos preocupamos, ni del más grande ni del mas chico, ni tampoco olvidamos, ni a los pobres ni a los ricos. Cuando vamos por la carretera, y nuestras carnes se tuestan al sol, la sangre de nuestras venas, es igual que la mejor. Si bailamos soleares, o cantamos bulerias, es para olvidar las penas, que pasamos en la vida. Y aunque a nadie le importa el sufrimiento, que un legionario lleva en el corazón, demostramos que estamos satisfechos, y llevamos en el pecho, la pena y el dolor».

Y por supuesto tampoco puede faltar una de las más famosas la de Pobrecitos maridos infelices:

 

 

«Pobrecitos maridos infelices que tenéis la testuz como un carnero, viviréis contentos y felices, alistandos al Tercio de extranjeros. Son tres pesetas, bien comido y bien bebido, tendrás fama de león, aunque seas un cabrito en la Legión. Comida sana y abundante, la que dan en el Tercio de extranjeros, cocinada por cuatro o seis mangantes, a los cuales llamamos los rancheros. Una sopita, un cocidito, y la cabeza, de un besuguito, y un vasito de vino peleón, ese es el menú de la Legión. Yo no sé que se han creído, en el Tercio de extranjeros, que nos tienen comparados a peones camineros, pom, pom, pom, porrom, pom, pom. Desde que se inventó el pico y la pala, con el pico y la pala nos están dando la lata. Y este que está presente tres picos rompió, y al día siguiente pasó al Pelotón.

Y ese otro que en el pueblo, se las daba de sereno, con el hambre que pasaba se alistó al Tercio de extranjeros, pom, pom, pom, porrom, pom, pom. Y a los cuatro días Cabo interino le hicieron, le vino la propuesta firmada por los rancheros, le quitan los galones por ser un mangante, al día siguiente le hacen machacante. Se ha portado bien en las operaciones, todas las cruces, todas las medallas, las lleva colgadas de los co…(cojines). Acabo de recibir chim pum, acabo de recibir chim pum, noticias frescas de mi país, noticias frescas de mi país. Se está poniendo España, en tan malas condiciones, que se está incrementando, el gremio de mari…(marineros), como sigan así las cosas, con tan poco disimulo, va a faltar sitio para ir a tomar por…»

Y que legionario que se precie no ha cantado alguna vez un inglés que vino de London:

«Un inglés que vino de London, ¡vacilón¡, para ver si aquí en este país, él podía alistarse en la Legión. Pero al fin lo pudo conseguir, empezó con grandes Banderines, cual sería su ilusión ¡vacilón¡, que el inglés cuando estaba firmando, cantaba y decía esta canción Olray, judiai, garbanzai, no quererme licenciarme, yo querer reengancharme, Tercio Millán Astray, papeo bueno hay. Un inglés que vino de London ¡vacilón¡, para ver si aquí en este país, él podía coger un colocón. Pero al fin lo pudo conseguir. Empezó con grandes cafetines, cual sería su ilusión ¡vacilón¡, que el inglés cuando estaba fumando, cantaba y decía esta canción, Olray, grifai, petardai, no querer licenciarme, yo querer reengancharme, Tercio Millán Astray, mucho kiffi y rama hay. Un inglés que vino de London ¡vacilón¡, para ver si aquí en este país, él podía entrar en al Pelotón. Pero al fin lo pudo conseguir, empezó vendiendo la guerrera, la camisa, el pantalón ¡vacilón!, y el ingles cuando esta picando, cantaba y decía esta canción, Olray, picai, palai, yo querer licenciarme, no querer reengancharme, Tercio Millán Astray, mucho pico y pala hay

Por último, a modo de resumen, resaltamos aquí algunas de las más famosas: La Madelón:

 

 

«Vamos al frente vivos y ligeros, en la vanguardia que es puesto de honor, a demostrar que somos los primeros, a demostrar el Tercio su valor. Los legionarios son leales, siempre dispuestos a morir, ni la fatiga, ni cien males, pueden hacernos desistir. Y antes de abandonar, a uno sin compasión, había de quedar entera la Legión. En la Legión se lucha con gran saña, es la Legión siempre fiel y leal, que al combatir se inmola por España, con bravura y coraje sin igual. Es la Legión de los valientes, es la Legión de hombres de honor, la Legión que en los dos frentes, ha demostrado su valor. Avanza sin cesar, sin temor a morir, su vida es el luchar, su fin es sucumbir. En la Legión son bravos y valientes, en la Legión se lucha con tesón, siempre al luchar va sembrando la muerte, ¡la Legión!, ¡la Legión!, ¡la Legión!. Nuestra Bandera es brava y decidida. Todos hermanos en el corazón. Que viva España sobre nuestras vidas. ¡Que viva España y que viva la Legión!».

Tango Legionario

 

 

«Cantando un tango en un burdel de Barcelona, un legionario a una tanguista conoció, y fue tan grande el amor del legionario, que al poco tiempo con la bella se casó. Pasaron horas de placer y alegría, en el trayecto de Madrid a Barcelona, más una tarde embriagado el legionario, a la tanguista sorprendió en un cabaret. Loco de celos sin saber lo que se hacia, saco el revolver y a la ingrata disparó, mas no hizo blanco lo trincó la Policía, y al poco tiempo le cantaba esta canción: Olvida este tango que fue el orgullo de mi pobre corazón, y olvídate de mí que si un día te conocí, fue una noche en el Folié. Arguilita pizpirita que detrás de tu antifaz, llevas caña misteriosa que me invita a mi a fumar. Todo era ilusión fantasía y placer, lo que aquel legionario sintió por aquella mujer. Por aquélla mujer que en su boca sensual, dejo grabada la herida de aquel vacilón. Fumar, fumar y fumar con avaricia, fumar, fumar sin temor al que dirán hasta que la arguila explote, y no pueda fumar más. Hay quién dice que el kiffi anestesia y calma el dolor. Yo le digo que llevo una herida en mi corazón. La mujer que me hizo esta herida no la he vuelto a ver. Son recuerdos de mi alma perdida fue ingrata y fue perversa. La tuve que olvidar».

A la derecha va el Tercio

 

 

«Que es aquello que reluce, en lo alto de aquel cerro. Un Tabor de Regulares, y una Bandera del Tercio. A la derecha va el Tercio, y a la izquierda Regulares, y los que vienen detrás, son los que ganan dos reales. En el monte Gurugú, una morita decía, vale más un legionario, que toda la morería. Caballero legionario, ven a romperme este virgo, porque Regulares cuatro, lo ha intentado y no ha podido. Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero, en el frente de Melilla, primera línea de fuego. Los del Tercio son de oro, los de Regulares de plata, y los que vienen detrás son recortes de hojalata».

El Simisi es un palito

 

 

«El Simisi es un palito, tralará lara tralará, chiquitito y vacilón, qué todo aquel que lo fuma, se queda con la canción, tralará lara tralará. El Escaff que le ponemos, tralará lara tralará, es de forma rectangular, que si no lo colocamos, no podemos vacilar, tralará lara tralará. El malú es de becerrito, tralará lara tralará, y el kiffi es de Gran Ketama, por eso los cazakyes, nos van a dar la mañana, tralará lara tralará. Y Mahoma nos ha dicho, tralará lara tralará, que nos va llevar a su reino, porque nosotros vacilamos, mas que vacilan sus camellos, tralará lara tralará. Cuando venga aquí Mahoma, tralará lara tralará, le vamos a regalar, un Simisi de oro y plata, y de platino el Escaff, tralará lara tralará. Aquí se acaba la historia, tralará lara tralará, de estos cuatro vacilones, que por fumar una Arguila, perdieron sus pantalones, tralará lara tralará».

Donde le puso la mano

 

 

«¿Dónde le puso la mano?, en el pelo, que no se llama pelo, que se llama monte oscuro, adiós «monte oscuro» del tilín del tilón, ora pro nobis, kirie eleison. ¿Dónde le puso la mano? en la frente, que no se llama frente, que se llama campo sereno, adiós, «campo sereno, monte oscuro» del tilín del tilón, ora pro nobis kirie eleisón. ¿Dónde le puso la mano? en los ojos, que no se llaman ojos, que se llaman mira valles, adiós «mira valles, campo sereno, monte oscuro» del tilín del tilón, ora pro nobis kirie eleisón.

¿Dónde le puso la mano? en la napia, que no se llama napia, que se llama trompetera, adiós «trompetera, mira valles, campo sereno, monte oscuro» del tilín del tilón, ora pro nobis kirie eleisón. ¿Dónde le puso la mano? en la boca, que no se llama boca, que se llama zampapanes, adiós «zampapanes, trompetera, mira valles, campo sereno, monte oscuro «del tilín del tilón, ora pro nobis kirie eleisón. ¿Dónde le puso la mano? en las tetas, que no se llaman tetas, que se llaman margaritas, adiós «margaritas, zampapanes, trompetera, mira valles, campo sereno, monte oscuro» del tilín del tilón, ora pro nobis kirie eleisón.

¿Dónde le puso la mano? en el ombligo, que no se llama ombligo, que se llama el botón de medio mundo, adiós «el botón de medio mundo, margaritas, zampapanes, trompetera, mira valles, campo sereno, monte oscuro», del tilín del tilón, ora pro nobis kirie eleisón. ¿Dónde le puso la mano? en el culo, que no se llama culo, que se llama chimenea de mal humo, adiós «chimenea del mal humo, el botón de medio mundo, margaritas, zampapanes, trompetera, mira valles, campo sereno monte oscuro», del tilín del tilón, ora pro nobis kirie eleison. ¿Dónde le puso la mano? En el chichi, que no se llama chichi que se llama tragajornales, adiós «tragajornales, chimenea del mal humo, el botón de medio mundo, margaritas, zampapanes, trompetera, mira valles, campo sereno, monte oscuro», del tilín del tilón, ora pro nobis liga al mogollón».

A la entrada del Aaiún

 

 

«A la entrada del Aaiún, hay una fuente que mana, sangre de los legionarios, que cayeron por España. Un poquito más adentro, hay un cementerio lleno, de cuerpos legionarios, que cayeron en el desierto. Guarda silencio Aaiún, que esta tocando Oración, por todos los que cayeron, defendiendo a su Legión.»

Sonetos

Sonetos del Cte. legionario D. Francisco Canós Fenollosa:

VII Bandera: Las cosas tienen alma, cuando un día Valenzuela cayó gloriosamente entre el dolor y asombro de su gente que como a un Dios de guerra le seguía, una cruz escarlata que tenía sobre su pecho el Jefe, lentamente se arrancó de él y en vuelo hacia el oriente se esfumó y se perdió en la lejanía. Tiempo después, como por arte mago, la roja cruz de la Orden de Santiago que sobre el corazón luciera, apareció en un lienzo y de esta suerte, tuvo su Guión la Séptima Bandera.

VIII Bandera: En los Tercios de América que ardidos en el plus ultra del azul océano plantaron el Jalón con fuerte mano del poder español de tiempos idos, en la cifra del Guión que lleva unidos valor sereno, ingenio sobrehumano gesto de rey, y honor castellano, grandeza en el vencer y ser vendidos. Su Bandera es la Octava una Bandera que nació con música guerrera en el fondo del joven corazón. Es la hermana menor como el capullo del rosal legionario que es orgullo de la Patria, del Rey y la Legión.

Cantándole al Cristo de la Buena Muerte

En diciembre de 1960, la Pontificia y Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Animas y Nuestra Señora de la Soledad de Málaga tuvo el gesto de regalar al Tercio Sahariano Don Juan de Austria 3º de la Legión, una imagen de nuestro Patrón el Cristo de la Buena Muerte. El Pater del Tercio en aquel momento nos los describía así:

«Es una escultura viril, de tamaño natural, bella y fiel reproducción de la auténtica del Cristo de la Buena Muerte, salida del escoplo del gran maestro Mena. En el patio del Acuartelamiento, ya avanzada la tarde, formó toda la tropa, presidida por el General Gobernador de la plaza, con todos los Jefes, Oficiales y Suboficiales, ante el Cristo montado sobre un vehículo dodge, previamente adornado con profusión de flores por el gusto exquisito de nuestros legionarios. Bendecida la imagen por el Capellán del Tercio, el Coronel glosó en sentidas frases el motivo de la estancia del Cristo entre nosotros, poniendo al Tercio bajo la tutela y patronazgo del Cristo de la Buena Muerte. Seguidamente se inicio el solemne vía crucis hasta la capilla castrense, sita fuera del acuartelamiento.

Abría la marcha la Escuadra de Gastadores de la Agrupación de Planas Mayores; a continuación iba el Guión del Tercio, rodeado por los Banderines de las Compañías que precedían al Cristo escoltado por la Escuadra de Gastadores de la VII Bandera, tras el cual iban las Autoridades, el Tercio en pleno, unidades no legionarias y numeroso elemento civil radicado en Aaiún. Caminaba el Cristo lenta y majestuosamente, recortando su silueta en el limpio cielo del desierto sahariano, tibiamente iluminado por los últimos resplandores del sol. Allí en la Capilla castrense, quedaba el Cristo de la Buena Muerte, nuestro Patrón».

Para la bendición y entronación se eligió el Viernes Santo, 31 de marzo de 1961. Luego este Cristo pasó a Fuerteventura, donde en 1996 fue donado al Regimiento Soria 9.

Respecto a la actuación del Juan de Austria en la Semana Santa, cuando el 3er Tercio se encontraba en Larache (Marruecos) fue unas tres veces a Málaga para escoltar el Cristo de Mena, la primera en 1944, la segunda desconozco la fecha exacta posiblemente en 1949 y la tercera en 1951 ó 52. Luego, durante la época sahariana los Tercios 3º y 4º por razones de distancia no participaron en la Semana Santa malagueña para custodiar el Cristo de Mena. Solo en una ocasión (1960) se desplazó una Escuadra de Gastadores del Grupo Ligero Sahariano I del 3er Tercio al desfile procesional, llamando mucho la atención al ir los legionarios ataviados con siroqueras, nailas…. Posteriormente desde Puerto del Rosario tampoco se trasladó ninguna Compañía del 3er Tercio hasta Málaga.

Ya en Almería, la primera y única Compañía del Tercio que ha intervenido, hasta la fecha de escribir este historial (2003), lo hizo en el 2001 (1ªCía VII Bra). Es decir que entre 1940 y 2003 solo se han desplazado a Málaga cinco unidades del 3er Tercio procedentes del Protectorado de Marruecos, del Sahara y de Almería. En cualquier caso desde que el 3er Tercio está de guarnición en Almería sus Escuadras de Gastadores e incluso en ocasiones unidades tipo Sección han desfilado durante la Semana Santa en muchos pueblos de Andalucía y del sureste español. La emoción de la llegada de la Cía en el buque de la Armada y el desfile procesional hay que vivirlo in situ para ser descrita. La simbiosis entre el pueblo malagueño y la Legión española, sentida por todos los legionarios que han desfilado por las calles malagueñas y también como no, por los del Tercio Juan de Austria, la intento reflejar en las siguientes palabras que me publicaron en el boletín de la citada Cofradía:

«Los tambores y cornetas de la Banda de guerra de la Legión empiezan a sonar. A lo lejos, confundido con el azul del mar, se divisa un grisáceo buque de la Armada. En el abarrotado puerto, el pueblo malagueño enmudece, fijando su vista en el horizonte. Un sentimiento de emoción embarga a todos los presentes. Es Jueves Santo y la Cofradía de Mena se ha vestido de gala para recibir a sus invitados, a sus mejores compañeros, a la Compañía de Caballeros Legionarios. La Fragata se acerca. A lo largo de la cubierta destacan, esta vez sobre el azul del cielo, unas inmóviles siluetas verdes. Los redobles se escuchan cada vez más fuertes, como si quisieran llegar antes hasta los legionarios embarcados para darles la bienvenida a la Semana Santa malagueña.

El cornetín de órdenes da la contraseña y la música de la Legión interviene suavizando con sus finas melodías a la sonora banda de guerra. De repente se escucha, nadie en el Tercio sabía quien era aquel legionario, tan audaz y temerario que a la Legión se alistó. La sangre fluye como más deprisa por las venas de los legionarios embarcados que cantan mientras un característico escalofrío recorre su piel. Y también por la de los malagueños que lo escuchan. Y también por la de los hermanos del Cristo de Mena. La emoción se ha generalizado y esta vez todos cantan al unísono, por ir a tu lado a verte, mi más leal compañera, me hice novio de la muerte, la estreche con lazo fuerte y su amor fue mi Bandera.

El muelle es testigo mudo de una especial simbiosis entre el pueblo, su Ejército y su fe religiosa, entre los malagueños, la Legión y su protector, el Cristo de Mena. El muelle ya no se inmuta ante este acontecimiento, pues ya son muchos los años que ha presenciado la entrañable acogida del pueblo malagueño a la Legión española. Aplausos, vivas. La Compañía desembarca a paso ligero y forma. De nuevo el cornetín de órdenes tatararea la contraseña legionarios a luchar, legionarios a morir. Y con el Capitán al frente, los legionarios desfilan con las cabezas erguidas, el paso vivo, y el brazo doblado por delante de la vista seguido de un estrepitoso lanzamiento hacia atrás,. Desfile legionario a paso ordinario por las calles de Málaga, abarrotadas de público para ver de cerca a la Legión española que veloz se dirige al encuentro de su protector, el Cristo de Mena.

Jueves Santo, ricos, pobres, de todas las clases sociales, jóvenes y viejos, de todas las edades, se apresuran por la tarde a ocupar un ventajoso lugar en las tribunas, o en los portales, para ver mejor las imágenes de la procesión religiosa. Muchos de ellos confirman su entusiasmo por el Cristo de Mena escoltado por sus legionarios. Por fin, a lo lejos, ya se escuchan de nuevo los tambores y cornetas de la banda de guerra. En vanguardia las Escuadras de Gastadores y detrás la Compañía con sus tres Secciones que, esta vez a paso lento, se tambalean de un lado a otro, fusil al hombro, mirada al infinito, camisa abierta y cantando, soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tan leal compañera. Y de nuevo ¡Viva La Legión! ¡viva!. El Cabo de la Escuadra levanta la mano en señal de alerta, y al bajarla empiezan los movimientos simultáneos y sincronizados de los fusiles que, desde la posición de pie y desde la de rodilla en tierra, se intercambian, giran, se voltean, bailan…. Aplausos, ¡Viva La Legión! ¡viva!. Mientras, el Cristo de Mena marcha silencioso, escoltado por la Legión española».

Esta tradición se remonta al año 1928 cuando en Málaga se les ocurrió nombrar a todos los legionarios Hermanos Predilectos de la Cofradía del Cristo de la Buena Muerte y al Coronel Jefe entonces Sanz de Larin- Hermano Mayor Honorario. ¿Qué hizo, pues D. Joaquín Mañas, a la sazón Presidente de la Cofradía del Cristo de Mena? Sencillamente unir una tradición y un clamor. La tradición contiene la peculiar manera de hacer de la calle iglesia con una imagen en procesión, rodeada y enriquecida por un ceremonial, un orden penitencial, un olor, unas túnicas y una música, muy metido en el alma andaluza.

El clamor, en 1928, alcanzaba a toda España por el fin de una guerra, la de Marruecos, tan prolongada como cruel, a la que la ciudad de Málaga fue especialmente sensible al ser puerto de partida y de regreso tanto de dolores como de esperanzas. La Legión, con sus ocho mil bajas en combate en Marruecos y la muerte aceptada como sacrificio, bien podía rendir honores al Cristo del Buen Morir durante la Semana Mayor malagueña. Y así llegó la Semana Santa de 1930, (el barco que transportaba a la Legión en 1929 no pudo alcanzar la capital andaluza debido al mal tiempo y se retrasó un año la llegada de la Legión), como publicó La Unión Mercantil el 29 de marzo de ese año, con la explosión sentimental entre legionarios y malagueños.

El desfile procesional y la canción del novio de la muerte causó tal impacto que se acallaron las saetas y el gentío enmudeció al paso del Cristo arropado por la Legión: Málaga quería prolongar esa noche. El Coronel Liniers Mugurio, que presidía la comisión, se vio obligado a solicitar al Rey, -a través del Infante Don Jaime, (presente en la ciudad)- la permanencia de la representación legionaria por unos días. Inicialmente llegó la aprobación y comenzó el embarque, pero poco después al puerto llegaba la noticia esperada: permiso concedido hasta el lunes de Pascua. Un gran entusiasmo se produjo entre los malagueños y hubo nuevo desfile por la calle Larios.

LOS EXTRANJEROS EN EL 3er TERCIO

En la época de Larache, según me cuenta el Cor. Girona no hubo muchos extranjeros. Había Suboficiales y Oficiales portugueses, algunos procedentes de su incorporación durante la guerra hasta 1939. También hubo yugoslavos; no llegó a conocer a Oficiales rusos. Todos ellos pertenecían a la Escala Legionaria. Uno de los extranjeros célebres fue Hans, un alemán químico que estaba encuadrado en la Sección de destrucciones.

Como curiosidad, en cierta ocasión junto con dos españoles llegaron otros dos reclutas legionarios que tenían su origen en Finlandia. Los cuatro eran marineros, se enrolaron en un barco y en un lugar del mundo lo abandonaron. Al no tener dónde ir y encontrarse en tierra lejana y extraña a uno de los españoles se le ocurrió acudir al Consulado de España y enrolarse en la Legión. Eso hicieron y aparecieron por Krimda: había que ponerles juntos en las formaciones, pues los de Finlandia no sabían nada de español.

Félix Palomero: el captador de extranjeros

En la época de Fuerteventura, el Tercio Juan de Austria fue sin duda el que dentro de la Legión contaba con una mayor proporción de extranjeros entre sus filas. En ello, tuvo mucho que ver el Capitán Felix Palmero de la Representación de la Legión en Las Palmas, pues convencía a propios y extraños para que se alistasen. Cuando algunos marineros extranjeros que hacían pie en las islas se metían en un lío y aparecían en los calabozos de la comisaria, allí estaba el Capitán Palmero sacándolos de entre las rejas a cambio de irse al 3er Tercio.

No es de extrañar que la moda iniciada por el Coronel Pallás, Jefe del 3er Tercio (1976-1978), de que en la celebración de los Sábados Legionarios ondearan en el patio las Banderas de todos los países que tuvieran algún legionario en la formación, llegase a contar con 76 Enseñas Nacionales diferentes, siendo África el continente que se llevaba el récord en el número de ellas ondeando. De hecho no era de extrañar que a un campamento de reclutas llegaron en masa una expedición de morenos que no sabían ni hablar español y mucho menos cantar pobrecitos maridos infelices pero eso si, a cambio, en los descansos el grupo africano empezaba con algo parecido a ¡elu, ule, kata katango, elu, ule, kata kativa, … ¡ mientras danzaban con el fusil en alto a modo de lanza.

El Cte. Cruz me confirma que cuando más extranjeros ha tenido la Legión en tiempo de paz ha sido durante el mando del Coronel Pallás en el Tercer Tercio pues desde el fin de la guerra civil hasta entonces, además de los Oficiales rusos y rumanos refugiados, habían unos cuantos portugueses y pocos más. ¿Porqué la eclosión con Payás?. Para el Cte. Cruz es muy sencillo. Era amigo del gobernador de la provincia de Las Palmas, el Sr. Escandón. La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ha sido siempre lugar de paso de muchos indocumentados, fácilmente detenidos por la policía que les daban a elegir entre 3 años de cárcel ó 2 en la Legión. Ahorrándose un año no era dudosa la elección. El Capitán Legionario D. Félix Palmero Lorenzo era quien los recibía y pasaportaba, lo cierto es que muchos, debido quizás a estas circunstancias raras de captación, creaban problemas nada más llegar a la unidad.

Cabe resaltar que hubo un momento en el que las circunstancias políticas de la transición aconsejaron al mando a concentrar los legionarios procedentes de voluntariado (que se enganchaban dos años) en ciertas Compañías y tenerlas dispuestas para una eventual despliegue. Esto se logró reuniendo en la 1ª y 6ª Cías la mayor parte de los legionarios voluntarios, incluyendo todos los extranjeros. Así, por ejemplo, la 6ªCía. de la VIII Bandera al mando del Capitán Don Joaquín Calleja Pérez, llegó a tener en septiembre de 1977 a 122 legionarios, de los cuales 27 eran extranjeros y de ellos 11 morenos.

El monumento a los extranjeros

En 1980 el Tercer Tercio rindió un homenaje a los extranjeros. Así nos lo cuenta la revista La Legión:

«Los Caballeros Legionarios del Tercio 3º han rendido en la formación del Sábado Legionario del 28 de junio de 1980, un homenaje a todo el personal extranjero, Caballeros Legionarios, que han prestado y prestan servicio en la Legión, a todos aquellos, unos en el anonimato de la instrucción o el campo de batalla, y otros en la heroicidad de sus actos, defendieron la Bandera de España, esa Bandera roja y gualda de la Patria, como si de su propia Patria se tratara. Un monumento de su paso por la Legión, de 3,50 metros de altura por 2,25, y en vértice de base la bola del mundo en hierro artísticamente trabajado, obra de nuestro sin igual cornetín de órdenes, Cabo 1º. Francisco Grancha Sandoval, pone de manifiesto patente la importancia, la gran importancia que el personal extranjero, no el legionario extranjero, han tenido para la Legión.

Forzosamente al hablar de personal extranjero, no podemos dejar en el olvido a los pioneros de lo que en principio se llamó, Legión Extranjera hoy Legión Española, Caballeros Legionarios de otras naciones distintas a la española, que no solamente dieron su sangre por España, sino que ocupan, por derecho propio, un puesto de honor en la Galería de Héroes de nuestra Historia Militar, que en definitiva es parte intrínseca de la Historia de España. Comandante Legionario D. Carlos Teide Zeden, Teniente D. Giusseppe Borghesse de Borbón y Parma, Alférez D. Inocencio Kadar Szass, Capitán D. Giusseppe Mazzoli Ulderico, Teniente D. Dimitri Iván Ivanoff, y tantos otros que nos quedan sin reflejar.

Caballeros Legionarios de la Legión Extranjera Española que dieron gloria y fama a nuestros Guiones, Caballeros Legionarios todos, que sin olvidar el nostálgico recuerdo de su Patria natal, amaron y sintieron a España, como si de su propia Patria se tratara, supieron ser dignos hijos de ella».

Desgraciadamente un cambio de legislación puso fin, desde el año 1986, al ingreso de extranjeros en la Legión, tras 66 años de admisión, por lo que poco a poco fue reduciéndose el número de ellos. Afortunadamente otro cambio de legislación (Real Decreto 1244/02) permitió que a primeros de 2003 se incorporasen de nuevo al Tercio extranjeros procedentes de países con vínculos históricos con España (hispanoamericanos y guineanos) de los que al 3er Tercio vinieron 34 en la primera incorporación y a partir de este momento fue aumentando cada vez mas el número de ingresos.

De aquella primera época proceden legionarios que aún están presentes en el 2003 en las filas del 3er Tercio. Este es el caso, por ejemplo, del Cabo1º Apóstol Ion Mihai que nació en Rumanía e ingresó el 15-09-83, o de los Cabos 1º Paulino Onsue Mokui1(15-11-82), Cabo 1º Juan Bohopo Bomao (01-02-84) y Cabo 1º Alberto Sautoho Poman (10-08-84) todos ellos de Guinea Ecuatorial, del Cabo 1º Gualter Chelas Dias Gonzalves, un portugués alistado el 28-12-79, o del Cabo 1º Ali Mohamed Salam nacido en Libia y legionario desde el 05-03-83, del Cabo 1º Alfa Umaro Do Dajalo de Guinea Bissau que ingreso el 03-07-84, del Cabo Cornelli, belga (20-05-80) y el Cabo Ebrima Jatta natural de Gambia e incorporado el 05-03-81.

Los primeros extranjeros

No obstante cuando más extranjeros ha habido en la Legión, fue durante la reconquista del territorio de Melilla mucho antes de que se crease el Tercero, después del desastre de Annual y solo por el tiempo de duración de la campaña, que se dio por terminada en la primavera de 1922. En el Servicio Histórico Militar, Negociado de Marruecos, Legajo 24, carpeta 24, hay un escrito del Jefe del Tercio de Extranjeros, de fecha 20 de abril de 1.922, en el que informa del número total de individuos filiados en su unidad hasta ese día 20 que eran 6.789, de ellos 5.682 españoles y 1.107 extranjeros, de los que europeos menos portugueses eran 452 (6,66%), portugueses 190 (2,81%), americanos hispanos 355 (5,22%), americanos del norte (USA y Canadá) 77 (1,13%), africanos (todos argelinos) 25 (0,38%), asiáticos 8 (0,11%). Acabada la campaña la inmensa mayoría se licenció.

De hecho el cambio de denominación de Tercio de Extranjeros a Legión Española fue debido a que del 20 % de extranjeros del año veinte se pasa a un 10 % en el año veinticinco y cae al 5 % en el inicio de la Guerra Civil, a pesar de la llegada de los viriatos portugueses, los irlandeses de la Bandera Católica y los franceses de la Compañía Juana de Arco.

A continuación damos la relación por países de las nacionalidades de los alistados desde 1920 a 1930: Portugal 1085, Alemania 912, Cuba 48, Francia365, Italia 194, Argentina 140 ,Austria 90, Estados Unidos 90, México 70, Inglaterra 68, Bélgica 65, Chile 56, Suiza 56, Polonia 46, Puerto Rico 43, Bulgaria 43, Brasil 39, Colombia 34, Argelia 34, Rumania 3, Hungría 3, Rusia 32, Venezuela 24, Turquía 24, Perú 18, Checoslovaquia 18, Finlandia 17, Noruega 15, Servia 15, Suecia 13, Dinamarca 12, Grecia11, Ecuador 10, Marruecos 9, Paraguay 8, Holanda 8, Uruguay 7, Filipinas 6, Bolivia 5, Rep. Dominicana 5, Costa Rica 4, Siria 4, Yugoslavia 4, Lituania 3, Canadá 2, Japón 1, Guatemala1, India1.

Como dato curioso al pie del primer cartel de propaganda que invitaba a ingresar en las filas del Tercio de Extranjeros rezaban las siguientes palabras: «¡Alistaos en la Legión de extranjeros! Españoles y extranjeros: los que seáis amantes del Ejército y de sus glorias, los que gustéis de la vida de campaña ¡Alistaos! el Tercio de Extranjeros es un Cuerpo de Infantería que tendrá Bandera propia y sus soldados estarán amparados por ella…» Condiciones. Se admiten españoles y extranjeros cuya edad no exceda de cuarenta años

Veamos a continuación como relata Millán Astray, en su obra La Legión, como eran los primeros legionarios extranjeros:

«Llegó a tener la Legión la quinta parte de ellos, y en igual o mayor proporción rindieron su tributo de sangre y a la muerte. Vinieron de todos los países, principalmente europeos y americanos, y entre ellos, al principio, la mayoría fué de franceses y alemanes, para dejar luego la ventaja a favor de los cubanos. Su presencia caracteriza la psicología de la Legión, proporcionándola forma sui generis que la diferencia de otros cuerpos. El legionario extranjero es el puro tipo aventurero y alcanza el máximo de sus peculiares cualidades porque se recluta entre el aventurismo del mundo entero. Y si de españoles no sabemos muchas veces quienes son ni de donde vienen, en éstos el desconocimiento es completo y absoluto.

En su aspecto guerrero la mayoría son inmejorables, (también los hay impeorables). Están los perfectos caballeros, hombres de honor y gran bravura, Cultos e inteligentes, por regla general, quieren que su trato sea de atención constante y extremada, pues no son de fácil manejo; llegan al Tercio después de largo recorrido a través del mundo. Son soldados procedentes de la guerra de 1914-18, licenciados o desertores de otros Ejércitos y de la Legión francesa, en este caso ocultante.

Algunos indeseables de todas las naciones y luego la infinita gama de la humanidad. Hay entre ellos Oficiales de otros Ejércitos, algunos nobles caballeros que vienen a nuestra Legión empujados por las luchas sociales o las consecuencias de la postguerra y revoluciones. Los portugueses, de los que hay varios centenares, son tan parecidos a los españoles, que, aparte su dulce idioma, en nada se distinguen de los nuestros. Alemanes, franceses, italianos, griegos, escandinavos, rusos, checoslovacos, servios, rumanos, búlgaros, turcos y demás europeos, tienen sus especiales características; pero en la Legión se funden para dar la resultante de legionarios extranjeros.

Los iberoamericanos, nuestros hermanos; los cubanos, argentinos, peruanos, chilenos, mejicanos, colombianos y todos los de origen ibérico, que vinieron con ocasión de la campaña de Melilla, lo hicieron atraídos por su especial sentimentalismo, impulsados por el generoso ideal de hacer una ofrenda a la Madre España. Su paso por la Legión dejará en ella imborrable recuerdo de cariño y fraternal simpatía. Bravos, caballerosos, pensando solo en batirse, dignos en sus conductas, generosamente desprendidos, resistentes al dolor, eran, a la vez, alegres, decidores y altamente simpáticos. Su arribo cerca de los millares nos proporcionó el refuerzo de su número y la alegría de tenerlos con nosotros. Los festejos legionarios aumentaron merced a sus cánticos y a sus bailes; las marchas se animaron con los decires criollos y en los combates disputaron con todos los puestos de mayor peligro.

El día que marcharon fue muy triste en nuestra vida legionaria. Cumplido fielmente y hasta lo último su compromiso, llegada la hora de la separación apreciamos de nuevo su nobleza como en el campo lo hicimos con su bravura. Llenos de emoción y de cariño, nos abrazaban filialmente, nos pedían nuestro retrato, alguno lloraba recatadamente. Y les permitimos que arbolasen sus Banderas, y con ellas desplegadas, después de estrecharles la mano uno a uno, dando los vivas legionarios, retornaron a sus patrias los que bien puede decirse fueron Caballeros Legionarios.

En la vida intima, en la hermandad, presta los extranjeros, con sus costumbres y modales distintos a los nuestros, animada variación al cuadro siempre interesante de la vida del soldado de campaña. Es lo más chocante el oír las conversaciones en las que se hablan lenguas ten variadas, predominando el francés, que es casi universal para los legionarios, incluso para los españoles. Pronto aprenden nuestro idioma, y desde el primer día comprenden y obedecen las voces del mando, así como el manejo de las armas y las evoluciones reglamentarias. Igual que sus virtudes, exageradas. Y de ellos no hemos de hacer capítulo aparte. Los mezclaremos con los demás, ya que de sus virtudes obtenemos el provecho general, que aumenta la gloria de la Legión».

En honor a los nuevos legionarios hispanos incorporados al 3er Tercio en el 2003, voy a transmitir como entraron en combate, luchando como leones en la guerra de Marruecos aquellos legionarios procedentes de la América Latina:

«El 2 de noviembre de 1921, en el territorio de Melilla, el Mando decidió instalar posiciones en la Esponja Alta y Taxuda, numero dos. De madrugada salieron de Segangan un Batallón del Regimiento de Infantería de Sevilla nº33 El Peleador y la I y II Banderas, reforzadas, respectivamente, por la 13 y 14 Compañías de fusileros, de nueva creación, integradas por españoles y súbditos venidos voluntariamente de la América Ibérica: impetuosos chilenos, argentinos de cantos nostálgicos pero arrogantes en el combate, uruguayos y paraguayos de fiera combatividad, bolivianos, peruanos y ecuatorianos de las mesetas andinas, dignos sucesores de las tradiciones hispanas, colombianos y venezolanos descendientes de los primeros caudillos de la independencia americana, ardientes brasileños de costas tropicales, aztecas mejicanos, melosos cubanos y naturales de Centroamérica.

Lanzaban al aire los gritos de: ¡Viva América Ibérica!. ¡Viva la madre Patria!. ¡Viva la Legión!. Era la primera vez que iban a entrar en fuego con los legionarios, y trataban de ganar fama de valientes. Cuando el general Sanjurjo presenciaba los momentos del asalto y la obstinada defensa de los moros enemigos, exclamaron los espectadores de su Cuartel General: ¡es el día más grande de la Legión!. A los cubanos y sudamericanos correspondió gran parte de esta gloria, pues lucharon como auténticos leones».

 

 

ARGOT LEGIONARIO

La Legión tiene un argot cuya procedencia es una mezcla del lenguaje vulgar de la calle, de influencias norteafricanas, del ambiente gitano, de la cárcel, de otros cuarteles o simplemente de la gracia y salero de algún carismático legionario. Es un lenguaje vivo que va transformándose y que pasados los años han dejado en desuso algunos términos para ver nacer otros nuevos. También cada Tercio tienen algunas palabras distintas o con matices diferentes. Pasamos a ofrecer las más corrientes que a lo largo de la historia del Tercero se han utilizado por algunos legionarios. De nuevo quiero aclarar, para el lector que nunca haya conocido al Tercio desde dentro, que este argot utilizado en ocasiones por algunos legionarios típicos no quiere decir que fuera el idioma oficial empleado por la generalidad de sus compañeros. Si que es cierto que cuando en un mismo lugar conviven personas de muy distinta procedencia y nivel cultural, resulta comprensible que si no todas, al menos unas pocas palabras del argot, las más graciosas, acaben imperando en el lenguaje vulgar entre los legionarios y así, por ejemplo, la palabra chapiri (gorrillo) es utilizada a menudo incluso por los propios mandos.

Vestuario:

Chupita, camisola. Chupa, chaquetón. Calcos, andarinas, zapatos. Lima, camisa. Jarales, pantalón. Picantes, pestosos, apestantes, calcetines. Gallumbos calzoncillos. Peluco, reloj. Chatarra, tralla (medalla). Haro, sorna, anillo. Pelleja cartera. Perlinche, manta. Piltra, sobre, pulguero, cama.

Alimentación:

Macla, manducar, jalar, papear, zampar, papeo, comida. Bocata, flauta, tapabocas, bocadillos. La pringosa, la tizná, cocina. Chusco, chuscati, tosti, pan. Hel-ma, pañí, agua. Trompos, garibolos, porotos, garbanzos. Moyate, caldo, agua, tontona, vino. Cagüi, café con leche. Priva, alpiste bebida alcohólica.

Dinero:

Pasta, flus, guita, dinero. Rubia, cala, pela, puas, peseta. Duro, bolo, pavo, pelote, 5 pesetas. Cangrejo, 25 pesetas. Libra, 20 pelotes, 100 pesetas. Talego, napo, sábana, 1000 pesetas.

Militares:

As de oros, huevo frito, Comandante. Dos ases de oros, Teniente Coronel. Tres ases de oros, abuelo, Coronel. Capirulo, capi, triple, Capitán. El doble, Teniente. Sardiguera, sardina, Brigada. Sargento y pico, Sargento 1º. Sarduno, sardo, Sargento. El tirilla, el guaje, Cabo 1º. Cucales, Cabo. Legía, Legionario. Pelao, Recluta. Padre veterano. Pistolo, chorta Soldado. Brillantina, paraca Paracaidista. Ni fu ni fa, Regular. Picoleto, Guardia Civil. Bofia, madero, pasma, Policía. Turuta, Corneta. Chispas, Electricista. Ofi, teclas, Oficinista. Furri, Furriel. Gasofa, Gasolinero. Machaca, Ayudante del jefe. Notario, el que barre. Colegio de notarios, los que barren. Paisa, Civil. Alijudi, cobardica.

Cuerpo humano:

Tarro, torrao, coco, pelota, cabeza. Lanas, pelo. Húmeda, bistec, lengua. Piñata, dientes. Piño, diente. Garras, garras. Dáctiles, manoplas, dedos. El caca, bullanti, tahonaportapedos, el bul, bullaca, grano de fogón, culo. Jetómetro, jeta, jerol, cara. La de comer, mú, mui, boquino, boca.

Objetos:

Pipa, fusca, pistola. Faca, cheira, mojá, baldeo, navaja. Costo, petardo, hierba, hachís. Petardo, truja, cigarrillo. Canuto, trócolo, yoi, yoe, trompeta, cigarrillo de hachís. La chicharra, pava, toba, colilla. Libro, baraja de cartas. Loro, radio. Carro, buga, teguí, tequi, vehículo. Pluma, escoba. Amarillo, colorao, oro. Espada, llave. Escopeta, chopo, novia, fusil. Ful, mierda. Bulla, prisa. Papela, papel. Necua, papela, dni. Pinchaúvas, bayoneta.

Lugares:

La quel, chamizo, chabolo, casa. Tigres, w.c. Maco, pavera, talego, pelota, pelotón, chirona, trena, chopano, carambul, cárcel, calabozo pelotón de castigo.

Personas:

Peña, vasca, tribu, personal. Moreno, negro. Turco, caimán, moro, candao, curdo, marroquí. Vieja, madre. Viejo, padre. Lumi, lea, jibión, prostituta. Perico, menda, tío, nota, tipo, titi, hombre. Chorva, yogur, piba, muchacha. Julai, primo, lirio, juneta, tonto. Colega, tronco, amigo. Parguela, moña, blando, bujarrón, mariquita. Colorao, panocha, oxidao, pelirrojo. Chivani, pureta, viejo. Guiri, extranjero. Aplatanao, canario. Macoqui, macarra. Jeta, morro, caradura. Kie, sinvergüenza «fumador». Chori, ladrón. Escaqueado, vago. Maula, vago que se apunta a reconocimiento. Bolinga, tajao, borracho. Piante, lengua, protestón. Burlanga, jugador. Langui, cojo. Majaran, loco.

Verbos:

Petar, chapar, romper el candado. Dar el agua, chungo chungo ,la brigadilla, avisar llegada de un mando. Pinchar, tatuar. Chanar, dar al chau-chau, rajar, hablar. Dar la mascá o viaje de borra, golpear. Abrirse, pirarse, irse. Burlar, apostar en las cartas. Piar, protestar. Largar, irse de la mui, chotar, chivarse. Encalomar, designar. Guipar, pispar, discar, quincar, cubicar, ver. Mosquear, enfadar. Hacerse el orejas, no oír. Poner un huevo, giñar, hacer necesidades. Irse de bareta, tener diarrea. Rebotarse, contra autoridad. Dar el siroco, locura pasajera. Apiolar, trincar, zumbar, chorar, levantar, robar. Dar matarile, matar. Diñar, palmar, morirse. Entrullar, encerrar, arrestar. Ir colocado, pedo, coloqueta, bolinga, cogorza, llevar la papa, ir borracho. De gañote, valvulinabaracarlofi, de gorra, ponerse la uralita, ir sin pagar. Dar un jamacuco, desmayar. Coscarse, pisparse, enterarse. Arrugar, acobardadar. Currar la página, trabajar bien.

Otros:

Marras, referencia a algo. Perita, polluo, algo o alguien excelente. Niquelado, niquel, matizado, esquel, dejar algo en perfecto estado. Del tirón, hacer algo sin parar. Buchante, disparo, tiro. Pelota, sección de trabajo, castigo. Cubicar postura, dominar un tema. Estar en primera vida, estar nuevo-joven. Buscarse la vida, buscar algo. Poner marcando, poner a uno en su sitio. Tener Vidilla, tener tiempo libre.

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